martes, 9 de noviembre de 2021

Carmen McEvoy: El Perú e Irlanda - Lazos antiguos y fraternos

 

Historiadora Carmen McEvoy


"En la década de 1850 mis bisabuelos Thomas y Martha dejaron su pequeño pueblo de Kilkenny huyendo de una hambruna que mató a un millón de irlandeses, lanzando a una cantidad similar al exilio. La tierra de James Joyce, Oscar Wilde, Michael Collins y la cerveza Guinness se erige hoy en ejemplo no solo de prosperidad económica, desarrollo sostenido y previsión social, sino de defensa de los que sufren hambre alrededor del mundo. Desde hace una década, Irlanda lidera una política global de seguridad nutricional para los millones que todavía padecen el flagelo que vivió su pueblo en el siglo XIX.


Entre 1845 y 1855, Irlanda sufrió el mayor desplazamiento de población de los tiempos modernos. En un contexto de miseria y desesperación indescriptible, un cuarto de su población dejó su hogar durante la llamada diáspora irlandesa. La razón fue la plaga de la papa, tubérculo del cual dependía la sobrevivencia de miles de familias campesinas. Sojuzgadas por una economía de monocultivo pero también por un inquilinaje injusto que sometía al campesino a una feroz explotación.


El cruce del Atlántico en los llamados barcos-ataúd con dirección a América da cuenta de dramáticas historias de centenares de familias enfrentando un forzado exilio sin ninguna arma a su disposición salvo un imbatible deseo de sobrevivir. Apiñados, sin luz, sin comida, en terribles condiciones sanitarias y en una atmósfera de insoportable fetidez, los más débiles fueron víctimas de innumerables enfermedades. La muerte a bordo, narrada en detalle a través de desgarradoras cartas, culminaba en un macabro rito en medio del Océano Atlántico. Ahí los cuerpos envueltos en una pieza de tela eran arrojados, sin mayor trámite, al mar.


A raíz de la ley de inmigración de 1849, promulgada por Ramón Castilla y que coincidió con la crisis humanitaria en Irlanda y el ‘boom’ guanero en el Perú, se dio inicio a un flujo de irlandeses a la república sudamericana. Salvo escasas excepciones, los recién llegados se convirtieron en la mano de obra barata para la construcción de obras públicas de gran envergadura, entre ellas el Ferrocarril Trasandino. Cabe recordar, sin embargo, que el Perú tenía viejos vínculos con Irlanda. Ese fue el caso de Ambrosio O’Higgins, virrey del Perú, de Daniel Florence O’Leary o Francis Burdett O’Connor, quienes junto a decenas de soldados de la Isla Esmeralda sirvieron en los ejércitos de Simón Bolívar.


Para mediados del siglo XIX es posible hablar de una pequeña comunidad irlandesa asentada en el Callao y conformada por varios centenares de familias. Aunque es innegable que la mayoría de estos inmigrantes vivió bordeando la línea de extrema pobreza, algunos lograron encumbrarse participando de la vida nacional. Pienso en el controversial William Grace, quien hizo su fortuna en el Perú y luego se convirtió en alcalde de Nueva York. Pero también en personajes de la talla de William Sheen, minero, agricultor y ganadero asentado en Contumazá, o de Henry Hilton Leigh, primer presidente de la Cámara de Comercio de Piura, que colaboraron con el desarrollo económico del Perú. A Roger Casement, cuya vida inspiró “El sueño del celta” de Mario Vargas Llosa, le debemos su activismo social, que redundó en la defensa de los derechos de las comunidades nativas de la selva, explotadas por los caucheros.


En mi primera visita a Dublín, ciudad portuaria fundada por los vikingos en el año 700, visité la bahía de donde mis bisabuelos partieron dejando atrás a su isla amada. También recorrí las calles de una capital que, a pesar de tener una historia plagada de violencia política, ha logrado encontrar la paz y la prosperidad. Su apuesta por una educación de calidad ha revolucionado su economía y su sociedad.


Lo más impresionante de esta joven república, que en el 2022 cumplirá cien años de independencia y con la cual el Perú acaba de establecer relaciones diplomáticas, es la transformación de un pasado doloroso en una política pública de la cual es posible aprender mucho. Los antiguos parias de Europa no solo crecen a un ritmo envidiable sino que ofrecen lecciones de empatía y solidaridad mundial. En el 2008 la revista “The Lancet” publicó un estudio sobre el costo de la desnutrición infantil, en términos de mortalidad y futuros problemas de aprendizaje. Una serie de medidas para resolver el problema, entre ellas el cambio en las políticas públicas, la ciencia aplicada y una economía aliada de la opinión pública, creó las bases para llevar a cabo los cambios en la seguridad alimentaria de millones de niños alrededor del mundo. El Gobierno Irlandés ha creado el Hunger Task Force con la finalidad de identificar cómo la política internacional de Irlanda y su presupuesto de ayuda, que sigue incrementándose, puede tener el máximo impacto para combatir la pobreza y el hambre propio y ajeno.


Recordando su pasado amargo, Irlanda se propone hacer de la migración masiva y los problemas de desarraigo que ella genera parte importante de su política internacional. Para ello se ha comprometido a trabajar con la Comunidad Europea (cuyos lazos se han visto fortalecidos a raíz del ‘brexit’) y la Unión Africana para identificar claramente las raíces de un problema que aflige a todo el mundo. La ausencia de gobernabilidad, los conflictos políticos, la pobreza o la mala calidad de las cosechas relacionados a los cambios climáticos son algunas de las causas que generan el tipo de diáspora que los irlandeses sufrieron hace más de un siglo y que arrojó a miles de sus hijos a la costa del Perú. Esta república plagada de problemas que hoy se encuentra con su par y que mediante una alianza estratégica puede asociarse a una experiencia que nos ayude a superar las trabas de un desarrollo que millones de peruanos aún siguen esperando".


Artículo tomado de:

El Perú e Irlanda, por Carmen McEvoy

El Comercio - Lima, 13 de enero de 2018


ALGO MAS: La decisiva batalla por la independencia del Perú, la de Corpahuaico, fue protagonizada heroicamente por el regimiento británico RIFLES comandado e integrado mayoritariamente por irlandeses. A esta unidad militar Simón Bolivar otorgó el título de LIBERTADORES DEL PERU. 

domingo, 7 de noviembre de 2021

Manuel Pardo y Lavalle uno de los grandes responsables del desastre peruano generado por la invasión chilena de 1879

Manuel Pardo y Lavalle - Presidente de Perú - 1872/1876


Manuel Pardo fue el Primer Presidente Civil del Perú elegido constitucionalmente por la voluntad popular. Gobernó en el período 1872 - 1876.


En esa época la política de solidaridad continental, que antaño auspiciara el presidente peruano Ramón Castilla, se hallaba en crisis.


Perú iba perdiendo paulatinamente su superioridad marítima en el Pacífico, mientras que Chile la iba ganando y demostraba tendencias de expansionismo territorial hacia el norte de sus fronteras. Estaba en curso un conflicto de Chile con Bolivia originado por la riqueza salitrera existente en el desierto de Atacama.


En esa convulsa situación el Gobierno de Manuel Pardo comete una barbaridad y suscribe el 6 de febrero de 1873 un Tratado de Alianza entre el Perú y Bolivia, de carácter estrictamente defensivo.


Firmaron este documento el ministro plenipotenciario boliviano Juan de la Cruz Benavente y el ministro de Relaciones Exteriores del Perú José de la Riva Agüero y Looz Corswarem (hijo del prócer de la Independencia). 


Según el tratado: 

"Las altas partes contratantes se unen y ligan para garantizar mutuamente su independencia, su soberanía, y la integridad de sus territorios respectivos, obligándose en los términos del presente Tratado, a defenderse de toda agresión exterior, bien sea de otros u otros estados independientes, o de fuerza sin bandera que no obedezcan a ningún poder reconocido".


El tratado sólo tenía aplicación y cumplimiento si alguno de los dos países era atacado. No era para atacar a algún país vecino, como maliciosamente han afirmado y siguen afirmando los chilenos, para justificar las planificadas agresiones que cometieron. 


Si nadie atacaba al Perú o a Bolivia, no tenía aplicación. Solo se hizo efecto cuando Chile invadió Bolivia en 1879. 


Fue un error que este tratado tuviera el carácter de secreto, pues el gobierno chileno ya lo conocía desde el momento en que fue firmado, a través de los espías que infiltró en Perú.


Aprobado el tratado por el Congreso del Perú y por el de Bolivia, se empezó a gestionar la adhesión de Argentina, que también se encontraba en litigios de frontera con Chile, por la posesión de la Patagonia. 


El gobierno argentino de Domingo Faustino Sarmiento aceptó el tratado y lo sometió al Congreso de su país para su aprobación, pero allí se entrampó ante la negativa del Senado, donde predominaban los opositores de Sarmiento. Al final, el gobierno argentino optó por zanjar sus diferencias con Chile de manera diplomática. 


La alianza quedó entonces reducida a Bolivia y Perú. En términos prácticos, Perú asumía toda la carga de la defensa porque Bolivia militarmente no significaba nada.


Las erróneas leyes de Pardo estancando primero y nacionalizando después las salitreras de Tarapacá, causaron también el desagrado de la alta clase chilena, ya que muchos de sus miembros, sumados a grandes inversores británicos tenían capitales invertidos en la explotación del salitre en Tarapacá, territorio peruano.


Esta fue razón principal y más importante para que los inversionistas principalmente británicos impulsaran y apoyaran los planes chilenos de expansión y conquista de esos territorios.


Fueron durante los años del gobierno de Pardo cuando llegaron a aguas chilenas desde el Reino Unido los modernos y potentes buques acorazados Cochrane y Blanco Encalada. 


Pese a que la marina peruana quedaba en inferioridad de poderío frente a su par chilena, Pardo, increíblemente, no hizo nada para contrarrestar esta situación. No realizó esfuerzo alguno para superar la falta de fondos originado en el desastre económico dejado por sus antecesores los gobiernos militares corruptos. 


Pardo detuvo el repotenciamiento de las dos armas de la defensa nacional, el Ejército y la Marina. 


La gestión que, según el historiador Jorge Basadre, había iniciado el presidente Balta para adquirir dos navíos blindados a imitación de Chile, no fue continuada por Pardo. En cuanto al Ejército, Pardo lo redujo a menos de 3 mil efectivos.


Mientras tanto, Chile realizaba una carrera armamentística con miras a llevar adelante su política expansionista a instancias británicas. En 1874 y 1876, llegaban desde Gran Bretaña a Valparaíso las fragatas blindadas Almirante Cochrane, y su gemela Blanco Encalada, con las que Chile se posesionaba claramente como la única potencia naval en el pacífico sudamericano. 


Los biógrafos de Manuel Pardo no omiten decir que instado porque el Perú se armase y reforzase su escuadra, mandando construir en Inglaterra dos blindados como lo había hecho Chile, dijo a los que le interpelaban:


"El Perú tiene dos poderosos blindados y ellos no son sino su alianza con Bolivia y la Argentina". 


Incurrió así en un muy grave error que fue fatal para Perú, llevándolo al desastre con la miserable Guerra del Guano y el Salitre de 1879, en la cual hordas bárbaras chilenas saquearon el país, cometiendo múltiples crímenes de lesa humanidad. 


Los bolivianos huyeron despavoridos hacia el altiplano al inicio de los enfrentamientos bélicos.


La crisis económica peruana dificultó la compra de navíos blindados y material bélico en general, y Manuel Pardo permaneció pasivo frente a ello, tomando en cambio el equivocado camino de  formar alianza con un país desarmado y caótico y con otro relajado y no guerrero.


Fue el miserable estado de la marina de guerra y del ejército peruano lo que alentó a Chile, a instancias del Reino Unido, a desatar la guerra, con un claro objetivo:


Apropiarse de territorios ricos en salitre y guano que constituían la riqueza de la época


Asesinato de Manuel Pardo - 1878


...........................................

CUMBRE ILUMINADA

ESTANTERIA DE BUENOS LIBROS



viernes, 5 de noviembre de 2021

¿Cuándo y quién abolió la esclavitud en Perú?

Esclavos como los de esta foto llegaron a Perú
Desde Congo, Mozambique y Angola


La esclavitud en el Perú se abolió el 5 de diciembre de 1854, mediante dispositivo legal emitido por el presidente Ramón Castilla.


Habían transcurrido más de 30 años desde que se proclamó la independencia del Perú en el año 1821.


Una gran omisión de los "libertadores" José de San Martín y Simón Bolívar.

jueves, 4 de noviembre de 2021

El motín vasco de la hacienda Talambo - Prolegómenos de la Guerra Hispano/Sudamericana

Manuel Salcedo


En 1859 el hacendado peruano Manuel Salcedo solicitó permiso para traer mil inmigrantes , como colonos, para asentarlos en su hacienda de Talambo.


El permiso fue concedido y Salcedo logró el ingreso de 269 españoles de origen vasco de los cuales 95 eran hombres, 49 mujeres y 125 niños. 


Manuel Salcedo quería que sembraran algodón, planta que ellos no sabían manejar, por lo que cultivaron hortalizas generándose un conflicto. 


En los días anteriores Manuel Salcedo había recriminado a un colono, Marcial Miller, que le hizo frente, algo inusual en las costumbres peruanas. 


Por ello Salcedo ordenó a su mayordomo, Carmen Valdés, arrestar a Miller, para lo cual el día 3 de agosto Valdés reclutó 40 hombres en el pueblo. La captura fue rechazada por los colonos quienes apoyaron a su compañero generándose un tiroteo.


En la lucha murió el colono Juan Miguel Ormazábal y uno de los enviados por Salcedo.


A pesar de la gravedad de los hechos, el juez de Chiclayo no concurrió al lugar del conflicto y permitió que el juez de paz enviara a un subalterno a instruir el caso, verbalmente. Este interrogó solo a los atacantes y concluyó que los vascos se habían amotinado en torno a Miller. 


El día 23 de agosto el mismo juez decretó la libertad de Miller y el encarcelamiento de Valdés, quien huyó de la zona. 


Finalmente el juez de Chiclayo condenó solo a dos de los atacantes a 4 meses de prisión. 


Recurrieron los vascos a la Corte Superior de la Libertad, que en una sentencia dictada el 31 de octubre de 1863, declaró nula la sentencia anterior y ordenó instruir nuevamente la causa.


Salcedo recurrió ante el Tribunal Supremo que el 16 de febrero de 1864 decretó que el tribunal superior de La Libertad había exagerado los sucesos y sobrepasado sus funciones. También declaró nulas las sentencias dictadas por la primera y la segunda instancia.


El historiador De Novo y Colso escribió en 1882:


"Paréceme que son demasiadas las torpezas reunidas en personas autorizadas, y que tal coincidencia debía ser milagrosa ó rarísima ..."


El mismo de De Novo considera que la opinión pública peruana estaba de parte de los vascos, que los inmigrantes españoles publicaban artículos que indudablemente hubieran motivado serios conflictos en otros países y que en la misma España se pedía respeto por la separación de poderes en Perú.


Esta sentencia fue considerada por el representante español, Ugarte, como un alargamiento indefinido de la causa por lo que protestó ante el ministro de RR.EE. y exigió la satisfacción y las reparaciones que hubiere a lugar a los súbditos vascongados.


En ese momento, el Almirante Luis Hernández-Pinzón Álvarez, que estaba en Callao durante la Comisión Científica del Pacífico, se enteró del suceso y decidió intervenir a favor de los españoles.


El jefe de una escuadra naval española ocupó las islas Chincha en abril de 1864, y se consideró el incidente como un casus belli que desembocaría en la breve Guerra hispano-sudamericana de 1866, cuyo último episodio es el Combate del Callao del 2 de mayo de 1866.


Esta guerra, mayormente marítima, enfrentó a España con una alianza de naciones sudamericanas: Perú, Chile, Bolivia y Ecuador. 


Hacienda Talambo

Hacienda Talambo

Almirante Luis Hernández-Pinzón Álvarez

Cañón Peruano - El Callao

Cañones Peruanos y Barcos de la Alianza Sudamericana enfrentando a Barcos Españoles

miércoles, 3 de noviembre de 2021

ZAMACUECA: DANZA MADRE DE LAS DANZAS DE AMÉRICA DEL SUR



La zamacueca es un antigua danza del Virreinato del Perú, a la que se le considera madre de las danzas sudamericanas.


Sus más antiguas representaciones provienen de los siglos XVI y XVII, cuando esta forma mestiza musical comienza a destacar entre los barrios de clase media y baja del Rímac, Barrios Altos, El Callao y los bares ubicados entre los puentes, callejones y balcones limeños.


Musicalmente deriva del mestizaje o fusión de música y baile traídos por los esclavos negros de Angola y mulatos, que entre los siglos XVI y XVII conformaban gran parte de la ciudad de Lima.


Es un baile de pareja suelta, en el que se representa el asedio amoroso a una mujer por parte de un hombre. 


Proviene de la terminología de "zamba" y "clueca" en alusión a aquel asedio similar al que efectúan los gallos a las gallinas y saca pasos de la pelea de gallos muy popular en las fiestas limeñas y trujillanas durante el Virreinato del Perú. Se suele finalizar a manera de fuga con la conocida resbalosa.


Nota distintiva de la zamacueca, como danza, es que se baila empuñando un pañuelo blanco en la mano derecha (tanto la dama como el varón), el cual es agitado alborotadamente en el aire por sobre la altura de la cabeza y con movimientos pélvicos heredados de la cultura afro. 


Inicialmente fue un género culto, limitado a una ejecución correcta solamente entre artistas de origen limeño, sobre todo criollos, mulatos y negros de familias tradicionalmente cultoras.  


La forma corista y el tundete tiene una dulzura de origen africano, y el temperamento, la sátira y la ejecución de guitarra proviene del lamento gitano. 


Para su vestuario la mujer usa un camisón llamado anaco que sobresale a manera de blusa sobre la falda ancha pegada a la cintura. También son muy vistosas las famosas "Dormilonas", artísticos pendientes (aretes) trabajados en filigrama, obra de los orfebres del pueblo. El varón utiliza sombrero de paja fina, camisa a rayas o blanca, faja norteña y pantalón blanco o negro. 


Los máximos exponentes de dicho baile y forma musical se reunían en la afamada Fiesta de Amancaes en Lima, en donde se exponían concursos de platos típicos de distintas regiones, caballos peruanos de paso y por supuesto la música criolla.


Con el pasar de los años, la zamacueca llega a Chile entre 1824-1825, transformándose en la cueca chilena, principal baile de ese país.


Desde Chile pasó a Argentina, donde se convirtió en sus actuales variantes, la cueca cuyana y riojana. 


A lo largo del siglo XIX, la cueca también llega a Bolivia desde Arequipa (Perú), por un lado, y desde Chile, por el otro. 


Desde Bolivia llega al norte de Argentina, donde derivará en la cueca norteña. (Datos: Wikipedia)



Video: NOVAFOLK PERU

lunes, 1 de noviembre de 2021

Lima es la capital de la religión católica en Latinoamérica: los 5 santos

Palacio del Arzobispo y Catedral de Lima - Plaza de Armas de la capital del Perú


Santos Católicos Peruanos - Virreinato del Perú:


 .Santo Toribio de Mogrovejo 16/11/1538 - 23/03/1606

.San Francisco Solano 10/03/1549 - 14/07/1610

.Santa Rosa de Lima 30/04/1586 - 24/08/1617

.San Martín de Porres 9/12/1579 - 3/11/1639

.San Juan Macías 2/03/1585 - 16/09/1645


.Santo Toribio de Mogrovejo 16/11/1538 - 23/03/1606



.San Francisco Solano 10/03/1549 - 14/07/1610




.Santa Rosa de Lima 30/04/1586 - 24/08/1617




.San Martín de Porres 9/12/1579 - 3/11/1639




.San Juan Macías 2/03/1585 - 16/09/1645




jueves, 28 de octubre de 2021

Virrey del Perú José Antonio Manso de Velasco y Sánchez de Samaniego y el gran terremoto del 28 de octubre de 1746 en Lima y El Callao




José Antonio Manso de Velasco y Sánchez de Samaniego (Torrecilla en Cameros, 1688- Priego de Córdoba, 1767) - I conde de Superunda, fue un militar y político español, XXX Virrey del Perú. 


Virrey del Perú durante el reinado de Fernando VI.


Gobernó el Virreinato del Perú entre los años 1745 y 1761. 


Fueron sus padres Diego Sáenz Manso de Velasco y Ambrosia Sánchez de Samaniego, pertenecientes a la aristocracia riojano-alavesa. 


Se incorporó al ejército en 1705, participando en la Guerra de Sucesión hasta 1714. Posteriormente lo hizo en las expediciones a Cerdeña en 1717, en el sitio de Ceuta en 1720, en el sitio de Gibraltar en 1727, en la reconquista de Orán en 1732, y en las guerras de Italia desde 1733 a 1736. 


Obtuvo al final de su carrera, el grado de Brigadier general y el título de caballero de la Orden de Santiago. 


En octubre de 1736 se le otorgó el cargo de Gobernador de Chile, Capitán general y Presidente de la Real Audiencia. Ocupó el cargo hasta junio de 1744. 


El 24 de diciembre de 1744 el rey lo designó en el cargo más codiciado del Imperio español, el de Virrey del Perú. 


El 12 de julio de 1745 sucedió el virrey de Perú, José Antonio de Mendoza Caamaño y Sotomayor, Marqués de Villagarcía. 


En su mandato ocurrió el terrible sismo que afectó severamente a El Callao y Lima.


El 28 de octubre de 1746, a las 22:30 se produjo uno de los más grandes terremotos que azotaron Lima y Callao, el que más muertes produjo. Los testigos difieren en cuanto a la duración del evento, pues unos dicen que fue de tres minutos y otros que hasta seis. Se calcula que su intensidad fue de 10 u 11 en la Escala de Mercalli. Las réplicas, por centenares, continuaron en los dos meses siguientes. 


En Lima, con 60 mil habitantes, perecieron 1 mil 141; y en el Callao, se produjo un tsunami con una enorme ola de 17 metros de altura la que penetró cinco kilómetros tierra adentro, mató aproximadamente a 5 mil personas, salvándose apenas 200. 


En Lima sólo quedaron 25 casas en pie. 


El virrey José Antonio Manso de Velasco decidió vencer la desolación y tomar cartas en el asunto, emprendiendo la reconstrucción de Lima. 


Hizo tan magna obra que mereció el reconocimiento de los pobladores y del propio rey de España, quién lo premió en 1748 con el título nobiliario de: Conde de Superunda


Nombre que quiere decir "sobre las olas" refiriéndose a que supo enfrentar y superar los efectos destructivos del terremoto y tsunami de 1746


Viejo y cansado, después de realizar un extraordinario gobierno, a los 71 años de edad, solicitó autorización a Fernando VI para regresar a España, la cual le fue concedida. 


Fue reemplazado por Manuel de Amat y Juniet. 


Hasta aquí el reconocimiento a José Antonio Manso de Velasco - Conde de Superunda por su gestión al frente del Virreinato del Perú.


Infortunio


Habiendo dejado el cargo de Virrey del Perú y de regreso a España, estando en Cuba, le sorprende un conflicto armado entre España e Inglaterra.


Por su mayor rango asume el comando español de la Capitanía de Cuba


Con la isla sitiada y sin capacidad militar para defenderse, a los 67 días de sitio, decide rendirse.


Ya en España, es llevado ante la justicia marcial por el oprobio causado a la corona española por los términos de la rendición de Cuba, siendo condenado a la pena de "suspensión por 100 años de todo empleo militar" y confinamiento en la ciudad de Granada.


Murió finalmente en Priego de Córdoba donde se encuentran sepultados sus restos, en la Iglesia de San Pedro.

..........................................................

CUMBRE ILUMINADA

ESTANTERIA DE BUENOS LIBROS



Noticias e Información que no se puede perder