domingo, 8 de noviembre de 2026

APU EL GUARDIÁN DE LOS ANDES: EL RUGIDO DE LA QUEBRADA


EL AVISO

Todavía no amanece en Santa Lucía de la Quebrada. Llueve desde hace horas. De pronto, un rugido baja de los cerros.

Una bombera recorre las casas mientras sus compañeros dirigen la evacuación.

—¡Por la ruta señalizada! ¡Hacia la zona segura!

Una mujer llega hasta ella, desesperada.

—¡Mi hija quedó en la casa de mi madre!

El barro ya corta el acceso. En el cielo aparece una luz dorada.

APU desciende junto a la bombera.

—¿Dónde está?

Ella señala una vivienda aislada al otro lado del torrente.

—Allí. Nosotros seguimos evacuando.


EL RESCATE

Una niña tiembla sobre el tejado. Abraza una muñeca mientras el agua golpea las paredes.

APU aterriza a su lado.

—Soy APU. Voy a sacarte de aquí.

—¿Y mi abuela?

—Ya está con los rescatistas. Vamos con ella.

La levanta entre sus brazos. Cuando emprende el vuelo, una esquina de la casa se desploma.

En la zona segura, la madre corre a abrazarla. La bombera las acompaña hacia el personal sanitario.

Un vecino mira a APU.

—¡Nos has salvado!

APU observa a los rescatistas, empapados y exhaustos.

—Ellos llevan toda la noche haciéndolo.


LA PREGUNTA DIFÍCIL

Al día siguiente, vecinos, autoridades y una ingeniera se reúnen frente a un mapa.

—¿Podemos volver a casa? —pregunta la madre.

—Primero debemos evaluar el terreno y las viviendas —responde la ingeniera—. Algunas familias necesitarán otro lugar seguro.

Un anciano baja la mirada.

—Aquí está todo lo que tenemos.

APU se acerca a la mesa.

—Entonces necesitan apoyo y una solución donde puedan vivir. ¿Cómo empezamos?

La ingeniera señala el mapa.

—Rutas despejadas, alertas que funcionen y ayuda para quienes no puedan evacuar solos. Después, las obras que indique la evaluación técnica.

—¿Y quién comprobará que se haga? —pregunta una vecina.

El representante municipal abre su cuaderno.

—Publicaremos responsables, fechas y avances. La primera revisión será con ustedes.

La niña toma la mano de su madre y mira a APU.

—¿Volverás cuando llueva?

APU se arrodilla a su altura.

—Volveré. Y quiero encontraros preparados.

Salvar vidas también es actuar antes de la próxima lluvia.



viernes, 6 de noviembre de 2026

De Caral al Tahuantinsuyo: cómo se construyó el mundo andino - El Tawantinsuyo el punto culminante


¿Qué hubo antes de Caral, qué ocurrió entre Caral y Chavín y qué aportaron los incas a la herencia de los pueblos andinos?

Entre Caral y Chavín hubo varios siglos de actividad en la costa y la sierra. En Casma se levantaban grandes complejos monumentales y en Huánuco se sucedían los templos de Kotosh. Algunos de esos centros ya existían en tiempos de Caral y siguieron activos después de su declive. Mucho más tarde, los incas aprovecharon una herencia andina de milenios y la reorganizaron para gobernar el imperio más extenso de la región. 

1. Antes de Caral: miles de años de ocupación y experimentación

En Huaca Prieta, en la costa de La Libertad, se han encontrado herramientas de piedra y restos de alimentos que documentan presencia humana intermitente desde hace unos 15.000 años, aproximadamente 13.000 a. C. Sus habitantes aprovechaban recursos marinos y terrestres. Estos vestigios corresponden a ocupaciones muy anteriores al montículo monumental que hoy se conoce con ese nombre. 

En Nanchoc, en las laderas occidentales de los Andes del norte peruano, se han hallado indicios de cultivo de calabaza de hace unos 10.000 años. Con el tiempo, distintas comunidades combinaron la pesca, la recolección y el cultivo de plantas de maneras adaptadas a su entorno. Cuando surgió Caral, esas prácticas tenían ya una larga historia. 

Y hay un dato especialmente interesante: en Sechín Bajo, en el valle de Casma, los arqueólogos identificaron una secuencia de arquitectura ceremonial que comienza hacia 3500 a. C. y llega hasta aproximadamente 1500 a. C. Sus primeras construcciones conocidas anteceden a la fecha inicial que la UNESCO recoge para la ciudad de Caral. Las dos fechas describen logros distintos: el comienzo de una secuencia constructiva en Casma y el desarrollo de un gran centro urbano en Supe. 

2. Entre Caral y Chavín: la clave está en Casma y Kotosh

Caral, ca. 3000–1800 a. C. En el valle de Supe se desarrolló una ciudad con edificios monumentales y plazas circulares hundidas. Su escala muestra la capacidad de aquellas comunidades para organizar trabajo colectivo y sostener un centro urbano y ceremonial. Las causas de su declive siguen abiertas. Una investigación propone que terremotos, inundaciones y cambios en el litoral pudieron afectar la agricultura y la pesca de los asentamientos de la región. 

Casma y Huánuco, durante y después de Caral. En la costa, Sechín Bajo continuó su trayectoria constructiva hasta cerca de 1500 a. C., y Sechín Alto, otro sitio del mismo valle, alcanzó gran escala durante el llamado Período Inicial. En la sierra, el Templo de las Manos Cruzadas de Kotosh, fechado aproximadamente entre 2200 y 1500 a. C. por el Museo Nacional de Arqueología, conserva evidencia de una tradición ceremonial propia. La coincidencia de fechas revela que la arquitectura monumental se desarrollaba en varios valles al mismo tiempo. 

Chavín, ca. 1500–300 a. C. según la UNESCO. Chavín de Huántar, en Áncash, se convirtió en un centro ceremonial de amplia influencia, reconocido por sus plazas, arquitectura de piedra e imágenes de animales. Las fechas pueden variar según se mida la historia del sitio o la difusión de su influencia. Por ejemplo, una periodización arqueológica sitúa el Horizonte Temprano aproximadamente entre 900 y 200 a. C. La relación entre Caral y Chavín se entiende mejor como parte de una larga historia andina de construcción de templos, intercambio y contacto entre regiones. Una sucesión directa entre ambos centros sigue sin demostrarse. 

3. Cronología comparada de los Andes y Mesoamérica

Desde 13.000 a. C. Presencia humana temprana en Huaca Prieta. Mucho después, hacia 8000 a. C., aparecen indicios de cultivo en Nanchoc.

3500–1800 a. C. Primeras construcciones de Sechín Bajo desde 3500 a. C. y desarrollo de Caral entre 3000 y 1800 a. C. 

Hacia 2000 a. C. se sitúa convencionalmente el comienzo del Preclásico maya en algunas cronologías. Coincide aproximadamente con los últimos siglos de Caral. 

2200–300 a. C. Templos de Kotosh, grandes construcciones en Casma y desarrollo de Chavín desde 1500 a. C. 

En la costa sur, Paracas surge hacia 700 a. C. y se prolonga hasta 100 d. C. 

100–800 d. C. Nasca, 100–700, en la costa sur, y Moche o Mochica, 100–800, en la costa norte. Fueron contemporáneos durante varios siglos. 

500–1000 d. C. Auge de Wari, con centro en Ayacucho, y Tiwanaku, con centro en el altiplano de la actual Bolivia. Ambos extendieron su influencia desde núcleos distintos. Buena parte de este período coincide con el Clásico maya. 

1000–1450 d. C. Prosperan sociedades regionales como Chimú, Chincha y Chachapoyas, mientras se desarrolla el poder inca temprano en el Cusco.

Hacia 1200 cabe hablar de los incas como sociedad regional. 

Hacia 1325, los mexicas fundan Tenochtitlan. 

En 1428, la Triple Alianza marca el comienzo del Imperio azteca. 

Siglos XV y XVI

1438 es la fecha convencional del inicio de la gran expansión del Tahuantinsuyo. 

En 1532, la captura de Atahualpa abre una etapa decisiva de la conquista española. 

El Imperio azteca cae en 1521 con la derrota de Tenochtitlan ante fuerzas españolas y sus aliados indígenas. 

La comparación más reveladora está al final. 

El Imperio azteca y el Imperio inca surgieron con apenas una década de diferencia, si tomamos 1428 y 1438 como fechas de referencia. 

1325 corresponde a la fundación de Tenochtitlan, y 1200 se sitúa en la etapa regional de los incas en el Cusco. 

Distinguir entre los orígenes de una sociedad, la fundación de una capital y la formación de un imperio cambia la lectura de toda la cronología. 

4. ¿Fueron los incas el punto culminante?

Sí, si hablamos de escala política y territorial. 

Su logro fue convertir prácticas e infraestructuras de larga tradición en instrumentos de gobierno imperial. 

El Qhapaq Ñan lo muestra con claridad. Los incas aprovecharon tramos anteriores y construyeron otros hasta articular una red de unos 30.000 kilómetros, con alojamientos y depósitos que permitían comunicar y abastecer territorios muy diferentes. 

Los quipus, manejados por especialistas, servían para registrar información necesaria para administrar esa red y el Estado. 

Esa integración también implicó conquista y subordinación. 

El reino Chimú, por ejemplo, ya había desarrollado un poderoso Estado en la costa norte antes de su incorporación al Tahuantinsuyo. 

Y siglos antes, Wari y Tiwanaku habían articulado amplios espacios desde sus propios centros. 

Cada una de esas sociedades resolvió problemas a su manera y dejó realizaciones que merecen estudiarse por sí mismas. 

La gran aportación inca fue dar una escala imperial a una parte de esa herencia. 

Caral muestra cuán temprano pudieron organizarse grandes obras colectivas. Casma y Kotosh muestran que esa capacidad floreció en varios lugares a la vez. 

Y el Tahuantinsuyo muestra cómo, miles de años después, caminos, depósitos y registros permitieron gobernar desde el Cusco territorios separados por cordilleras, desiertos y valles. 

Edición: CULTH/ChatGPT/Fuentes diversas de instituciones culturales importantes.

lunes, 2 de noviembre de 2026

Lima, 1584: el primer libro impreso de Sudamérica nació en tres lenguas

 


En un taller de la Lima virreinal comenzó una historia que cambiaría la producción de libros en Sudamérica. Su protagonista fue Antonio Ricardo, un impresor italiano, y su obra más recordada apareció en castellano, quechua y aimara.

Hoy podemos leer un libro en una pantalla y compartir miles de páginas en segundos. En el siglo XVI, multiplicar un texto requería un trabajo material minucioso: ordenar letras de metal, preparar la tinta, accionar una prensa y reunir los pliegos que formarían cada ejemplar.

La llegada de esa tecnología a Lima abrió un capítulo decisivo de la historia cultural peruana. En 1584, Antonio Ricardo imprimió la Doctrina Christiana y catecismo para instrucción de los indios, reconocida como el primer libro impreso en América del Sur. Su contenido estaba destinado a la evangelización y se presentaba en tres lenguas: castellano, quechua y aimara. bibliotecadigital.bnp.gob.pe

La historia reúne mucho más que una fecha y un título. Habla de viajes, permisos, religión, traducción y del esfuerzo por reproducir palabras en una sociedad profundamente diversa.

Un impresor italiano llega a Lima

Antonio Ricardo era natural de Turín y había trabajado en México antes de establecerse en Perú. Según el historiador Franklin Pease, llegó a Lima en 1581, después de un viaje con dificultades relacionadas con los permisos necesarios para trasladarse.

Traía conocimientos de un oficio especializado y equipos procedentes de México. Sin embargo, disponer de una prensa no bastaba: todavía debía obtener autorización para ejercer su actividad. Las gestiones posteriores muestran que la instalación de la imprenta dependía tanto de la habilidad del impresor como de las decisiones de las autoridades. repositoriodigital.bnp.gob.pe

El Colegio Máximo de San Pablo, de la orden jesuita, tuvo un papel importante al acoger a Ricardo y su imprenta. Desde ese entorno comenzó a tomar forma una empresa que convertiría a Lima en un centro temprano de producción tipográfica sudamericana. www.cervantesvirtual.com

¿Cómo se fabricaba un libro?

La imprenta de tipos móviles exigía paciencia y precisión. El texto se componía colocando pequeñas piezas metálicas, cada una con una letra o signo en relieve, hasta formar líneas y páginas.

Sobre esa composición se aplicaba tinta. La prensa ejercía presión para transferirla al papel. Después venían el secado, la organización de los pliegos y las labores necesarias para reunirlos en un volumen.

Cada error podía obligar a modificar la composición y repetir parte del trabajo. Producir un libro en varias lenguas añadía dificultades: había que revisar traducciones, representar sus sonidos mediante convenciones escritas y mantener la correspondencia entre los textos.

La prensa permitía obtener numerosos ejemplares de una misma composición. Esa capacidad de reproducción transformó las posibilidades de circulación de los textos, aunque su alcance seguía condicionado por los costos, los permisos y el acceso a la lectura.

Un catecismo en castellano, quechua y aimara

La Doctrina Christiana estuvo vinculada al Tercer Concilio Limense, celebrado entre 1582 y 1583. Su propósito era proporcionar una herramienta para la enseñanza de la fe católica entre las poblaciones indígenas. Por ello, las lenguas andinas ocuparon un lugar central en el proyecto. bibliotecadigital.bnp.gob.pe

La presencia del quechua y del aimara permite comprender una necesidad práctica de la evangelización: comunicar enseñanzas a personas cuya lengua habitual era distinta del castellano.

También convierte al volumen en un testimonio de gran interés para estudiar cómo se escribían y traducían esas lenguas en el contexto colonial. Sus páginas permiten examinar encuentros y tensiones entre vocabularios, conceptos religiosos y formas de comprender el mundo.

Ese valor actual debe distinguirse de su finalidad original. Fue una obra concebida para la evangelización dentro del orden virreinal; su utilidad como documento histórico y lingüístico se extiende hoy mucho más allá de aquel propósito.

La sorpresa: el primer libro no fue el primer impreso

Hay una precisión que hace esta historia especialmente interesante.

Aunque la Doctrina Christiana fue el primer libro impreso en Lima, otro documento salió antes de las mismas prensas: la Pragmática sobre los diez días del año. Franklin Pease señala expresamente esta diferencia en su estudio publicado por la Biblioteca Nacional del Perú. repositoriodigital.bnp.gob.pe

La pragmática estaba relacionada con la reforma del calendario y su aplicación. Su reproducción respondía a una necesidad administrativa: hacer llegar una disposición oficial a distintos lugares del territorio. El estudio documental de José Toribio Medina recoge las órdenes para imprimirla en Lima en 1584. www.cervantesvirtual.com

Así, los primeros trabajos del taller reflejan dos funciones de la imprenta virreinal: difundir disposiciones de gobierno y producir instrumentos para la enseñanza religiosa.

La distinción importa: “primer libro” y “primer impreso” son expresiones que describen hitos diferentes.

Imprimir también requería autorización

La imprenta se desarrolló dentro de un sistema de permisos y controles. Las autoridades intervenían en la autorización de los textos y en las condiciones de su publicación.

Por eso, la trayectoria de Antonio Ricardo ayuda a entender que la historia del libro incluye instituciones, intereses y normas. Detrás de cada volumen había autores, traductores, revisores, impresores y personas o entidades que hacían posible su producción.

Lima reunió esas condiciones y abrió un camino que continuarían otros talleres. La bibliografía histórica registra una producción posterior de libros, folletos y publicaciones periódicas que permite seguir la evolución de la vida impresa durante el Virreinato y los primeros años republicanos.

Un legado que podemos volver a leer

Las bibliotecas conservan estos primeros impresos como testimonios materiales de una época. Las portadas, las licencias, las grafías y la disposición de los textos ofrecen información que va más allá del contenido de cada obra.

Su digitalización permite acercarse a ese patrimonio sin manipular los originales. El lector actual puede observar una página de 1584 y reconocer en ella las huellas de un trabajo realizado hace más de cuatro siglos.

La llegada de la imprenta no inauguró el conocimiento en Perú: encontró sociedades con memorias, saberes y formas propias de registrar y transmitir información. Su importancia estuvo en incorporar otra tecnología de reproducción de textos, que adquiriría un papel creciente en la vida cultural del país.

En aquel taller limeño, entre letras de metal, tinta y papel, comenzó una etapa de la historia del libro sudamericano. Y el volumen que simboliza ese comienzo conserva una particularidad memorable: fue impreso en tres lenguas.


Fuentes para consultar

martes, 27 de octubre de 2026

PERÚ ES EL PAÍS CON MEJOR REPUTACIÓN DE LATINOAMÉRICA - EL MEJOR VALORADO POR LA OPINIÓN PÚBLICA DEL G7


La reputación de un país es el conjunto de percepciones, confianza y admiración que genera en la comunidad internacional, y funciona como un activo estratégico clave para atraer turismo, inversión extranjera y potenciar las exportaciones.  

De acuerdo con los resultados del estudio RepCore® Nations 2026, elaborado por Reputation Lab. Perú fortalece su reputación internacional y registra el mayor crecimiento. 

Perú escala al puesto 25 entre las 60 principales economías del mundo, avanzando dos posiciones respecto de 2025, y se mantiene como el país latinoamericano mejor valorado por la opinión pública del G7.  

Con 53,2 puntos, 3,3 por encima del promedio de las economías evaluadas, el Perú amplía además su ventaja frente a Chile (puesto 33), México (41) y Colombia (50), y se consolida como el país con mejor reputación de la región. 
 
Este desempeño cobra especial relevancia en un contexto internacional de retroceso reputacional: 43 de las 60 economías analizadas registraron una caída en su reputación, mientras que el Perú logró avanzar 1,7 puntos entre 2025 y 2026. 
 
Asimismo, la reputación interna del Perú alcanzó 70,4 puntos, nivel considerado excelente, y registró el mayor crecimiento entre los países analizados, con un incremento de 7,7 puntos, reflejando un fortalecimiento del vínculo emocional de los ciudadanos con su país, expresado en mayores niveles de admiración, respeto y confianza. 
 
El informe refiere que el Perú es valorado de manera consistente por el público extranjero y los propios peruanos, con atributos muy apreciados —entorno natural, cultura, gastronomía y hospitalidad— que fortalecen el vínculo emocional con el país y explican la predisposición a visitarlo, recomendarlo y consumir productos peruanos. 
 
Los resultados también ponen en evidencia la relevancia económica de la reputación de un país. A partir del análisis de cuatro años de información, Reputation Lab estima que la mejora de un punto en el indicador de reputación se asocia, en promedio, con un incremento de 7,2 % en las llegadas de turistas y de 1 % en la inversión extranjera directa, evidenciando su capacidad para dinamizar el turismo, las exportaciones y la atracción de capital. 
 
En el caso del Perú, la mejora de su reputación entre la opinión pública del G7 estuvo acompañada por un incremento en las actitudes de apoyo hacia el país, especialmente aquellas vinculadas con la visita y recomendación del país. Entre los atributos mejor valorados destacan su entorno natural atractivo, la oferta de ocio, cultura y gastronomía, y la percepción de su gente como amable y simpática. 
 

viernes, 23 de octubre de 2026

Los Alabarderos Guardia de los Virreyes del Perú por 3 Siglos – ¿Deben Retornar al Palacio de Gobierno actual?



La Compañía de Alabarderos de la Guardia Real de Infantería del Virrey era la escolta de los virreyes del Perú  

¿Por qué Perú No los Reconoce y Reactiva? Es la escolta que más duró. 

La guardia personal de los virreyes del Perú incluía una unidad específica de alabarderos, conocida como la Compañía de Alabarderos de la Guardia Real de Infantería del Virrey. 

Esta compañía fue creada en 1551. 

Su misión principal era proteger al virrey y su familia en el Palacio Virreinal de Lima,  además de cumplir funciones ceremoniales en actos oficiales y en ocasiones colaborar en el mantenimiento del orden público  

En 1568, el rey Felipe II formalizó y reguló esta guardia mediante Reales Cédulas, equiparándola (en estilo y función) a las guardias de alabarderos que custodiaban al rey en la Corte española.  

Al virrey del Perú se le concedió una guardia mayor que al de Nueva España: inicialmente un capitán y 50 soldados alabarderos (mientras que en Nueva España eran unos 20-24). Con el tiempo, el número se redujo (en 1784, por ejemplo, quedó en un capitán y 24 hombres), pero la unidad persistió durante casi tres siglos del Virreinato.  

Junto a los alabarderos existía también una compañía de caballería (creada alrededor de 1557, conocida como Gentiles Hombres Lanzas y Arcabuces, que complementaba la protección.  

Durante el gobierno del virrey Francisco de Toledo (1569-1581), por ejemplo, se mencionan fuerzas más amplias que incluían arcabuceros y un número mayor de alabarderos en la guardia virreinal.  

Los alabarderos vestían uniformes característicos, azul con vueltas rojas y adornos de plata u oro, según las épocas y custodiaban los exteriores del palacio, las salas de audiencias, y los acompañaban en salidas públicas o ceremonias.  

Representaban tanto la seguridad como el prestigio del representante del rey.  

Esta tradición influyó en la posterior guardia del Palacio de Gobierno en la República del Perú, donde el cambio de guardia actual evoca esos antecedentes virreinales. 

En resumen, los alabarderos formaban parte esencial de la guardia de los virreyes del Perú, especialmente como infantería de honor y protección en el palacio.  

Existen representaciones históricas, como dibujos del interior del Palacio Virreinal de Lima, que los muestran junto al trono del virrey. 

Se ve una gran sala palaciega con columnas, arcos y ventanales. A la izquierda, bajo un dosel ricamente decorado, aparece el trono del virrey. En el centro y a los lados, varios soldados con uniformes de la época (azul con detalles rojos/dorados) sostienen alabardas verticales. El dibujo está enmarcado por un rico cartucho barroco con motivos vegetales y arquitectónicos.Este es el documento visual más citado en fuentes históricas sobre la guardia virreinal del Perú.  

Estando el palacio de gobierno actual en la Lima Histórica en la que se encuentran grandes monumentos de la época virreinal, pensamos que sería una buena idea el retorno de los alabarderos como la guardia escolta presidencial y también el de la compañía de caballería creada alrededor de 1557, conocida como Gentiles Hombres de Lanzas y Arcabuces.   

Estamos incluyendo representaciones artísticas de los arcabuceros de diferentes épocas, custodiando el palacio de gobierno del Perú actual. 

¿Qué te parece la idea? ¿Cuál te parece el mejor uniforme? 



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