sábado, 22 de junio de 2019

Deseo de la Corona Española: América Prolongación de Castilla y No una Colonia

Isabel de Castilla y Fernando de Aragón
Los Reyes Católicos

Desde los primeros contactos de Cristóbal Colón con las poblaciones de lo que él consideraba islas de Asia, pero en verdad era un nuevo continente, los Reyes Católicos ordenaron evangelizar cuantos antes a los indígenas y no usar la violencia con ellos. 


Frente al hambriento afán por el oro de los conquistadores, desde la Corte de los Reyes Católicos se preocuparon repetidas veces porque aquellos nuevos territorios fueran una prolongación de Castilla en ultramar, y no unas colonias a las que explotar hasta la última gota.

Y aunque en ocasiones se impuso la sed de oro, la creación de cientos de ciudades, catedrales, universidades, colegios, caminos e incluso hospitales (entre 1500 y 1550, se levantaron unos 25 hospitales grandes y un número mayor de pequeños), demostró que para la Corona aquel continente, aquella empresa atlántica, iba más allá de intereses económicos o comerciales.

Si bien salió oro y plata, a cambio se recibió cultura, educación, tecnología, la religión católica, la escritura, la rueda, el arte, la pintura, la escultura, la música, la ingeniería, el idioma castellano, etc.

La Corona Española quería en el continente descubierto una prolongación de Castilla más allá del Atlántico.

Por 3 siglos, con el Virreinato, Perú vivió su época de oro, su etapa cumbre, en la cual fue el centro y capital de la Sudamérica de habla castellana.

Perú no fue una colonia, sino una provincia española de ultramar gobernada por Vice Reyes  (comunmente conocidos como virreyes), con plenos poderes y dependientes solo del Rey de España.

Estos gobernantes y su corte provenían de la nobleza española y poseían los más altos niveles culturales, virtudes que trasmitieron a la población de ese entonces, convirtiéndola en el núcleo más destacado de la Sudamérica hispana. (Datos: Diario ABC de España)

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