jueves, 26 de junio de 2014

El Camino Inca Sudamericano Ya es Patrimonio Cultural de la Humanidad


Recientemente la UNESCO ha reconocido al Camino Inca como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El Camino Inca, Red Vial Incaica o Qhapac Ñan es el circuito de caminos que conformaban el sistema vial del imperio incaico. 

La totalidad de estas rutas superan los 30 mil kilómetros, y la longitud del camino principal llega a alrededor de 5 mil 200 kilómetros.

Todos estos caminos se encontraban conectados al Cuzco, la capital del Tahuantinsuyo o Imperio incaico, facilitando su comunicación con los distintos pueblos anexados en el marco del proceso expansivo inca; al mismo tiempo, constituían un efectivo medio de integración político–administrativa, socioeconómica y cultural. 

El Capac Ñan interconectaba localidades tan distantes como Quito, Cuzco y Tucumán,  por lo que durante el siglo XVI fue empleado por los conquistadores españoles para invadir Perú, Bolivia, Chile y las pampas cordilleranas argentinas.

Partiendo desde el Cuzco, el Capac Ñan permitía recorrer los cuatro "suyos" (quechua suyu: ‘región’ o ‘territorio’) que constituían el Tahuantinsuyo: 

-Al norte el Chinchaysuyo, ocupado por culturas como los chincha, chimúes o yungas y pastos; 

-Al sureste el Collasuyo, ocupado por aimaras, collas y puquinas; 

-Al suroeste el Contisuyo, ocupado por grupos como los conti o conde, collaguas y colonos de origen puquina; 

-Al oriente el Antisuyo, ocupado por los antis (las actuales poblaciones nativas de la Amazonia). 

El Qhapac Ñan permitió el control económico y político de estos pueblos, al mismo tiempo que su integración, el intercambio y movilización estatal de diversos productos, la transmisión de valores culturales, el acceso a los diferentes santuarios incaicos y el desarrollo de prácticas comunes; fue además un símbolo del poder imperial cuzqueño y de su expansión a lo largo de la geografía sudamericana, que incluyó seis países andinos actuales: Perú, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador. 

El Camino Inca puede ser comparado, por sus dimensiones, con la Ruta de la Seda o la Gran Muralla China. 


La red vial Inca comprende cuatro caminos principales: 

-Caminos de la Costa Norte: Sale del Cuzco, y une los pueblos de Palpa (Ica), Nazca (en el centro de Perú), Lima, Huarmey, Reino Chimú, Los Tallanes (Piura), Ayabaca, Tumbes (en la frontera Perú-Ecuador), Quito (Ecuador), y hasta el río Ancasmayo o Pasto (Colombia). 

-Caminos de la Sierra Norte: Sale del Cuzco, une los pueblos de Vilcashuaman, Jauja, Tarma, Huánuco, Maraycalle, Tambo Real de Huancabamba, Cajamarca, Chachapoyas, Tumibamba, Loja, Quito (Ecuador), y hasta el río Anacasmayo o Pasto (Colombia). 

 -Caminos de la costa sur: Sale del Cuzco, une los pueblos de Nazca, Palpa, Ica, Tambo Colorado, Catorpe, Copiapó, Arica y Atacama (Chile), Pampas de Tucumán (Argentina), y hasta el río Maule (Chile). 

-Caminos de la sierra sur: Sale del Cuzco, une los pueblos de Juliaca, Chucuito, Chuquiago, La Paz (Bolivia), Pampas de Tucumán (Argentina), y hasta Santiago de Chile (Chile). (datos: wikipedia)

viernes, 20 de junio de 2014

El Fantasmal Segundo Ejercito Peruano

Bolognesi y sus Oficiales a la Espera de la Llegada del Segundo Ejército Peruano

El 26 de mayo de 1880, durante la Guerra del Guano y el Salitre, se produjo lo que se conoce como la Batalla del Alto de la Alianza. en la que fueron derrotados por Chile los ejércitos de Perú y Bolivia. 

Nicolás de Piérola, había dado un golpe de Estado, asumiendo la jefatura del Estado peruano como dictador. 

Lizardo Montero, comandaba las fuerzas peruanas en Tacna, al mando del Primer Ejército Peruano. 

Para evitar una victoria de Montero sobre los chilenos, lo que le daría muchos bonos políticos, Piérola deja de enviarle armas, municiones, alimentos, ropa, dinero y todo tipo de suministros. 

A Montero se suman de mala gana los bolivianos, mal entrenados, pésimamente armados, y sin ningún deseo de combatir. Según el tratado de la alianza Perú-Bolivia, el mando lo asume el "comandante" boliviano Narciso Campero. 

La estrategia inicial era que los chilenos debían enfrentar al primer ejército peruano, siendo rodeados por la retaguardia por el Segundo Ejército Peruano al mando del coronel Segundo Leiva. 

Leiva, adicto a Piérola recibe órdenes de demorar la marcha desde Arequipa hasta Tacna, así su ejército tarda un mes en aproximarse a Ilo, y luego retorna apresuradamente, en pocos dias a Arequipa, sin haber realizado su cometido de enfrentar a los invasores chilenos.

Derrotado Montero en Tacna, los bolivianos huyen cobardemente a la serranía por segunda vez, para no participar más en la guerra.

En Arica comandaba Francisco Bolognesi, quién no aceptó el pedido de rendición que le hicieron llegar los chilenos, esperando también la llegada del Segundo Ejército Peruano del coronel Leiva. 

Bolognesi espera hasta el último aliento de vida la llegada del Segundo Ejercito Peruano, lo que nunca ocurrió, y muere acribillado por los chilenos. 

Bolognesi, más que un héroe, fue una víctima de la traición de sus propios compatriotas. 

Piérola, Segundo Leiva, y el Segundo Ejército Peruano convirtieron lo que pudo ser una victoria peruana y el fin de la guerra, en una sucia derrota. 

Después de estas acciones no aparece en ninguna otra batalla o contienda el Segundo Ejército Peruano.

Lo que ocurrió, califica en el delito de traición a la patria. ¿Alguna vez el Estado peruano investigó, juzgó y sancionó estos hechos que condujeron a la derrota peruana y a la pérdida de territorio? No tenemos información al respecto. 

Pensamos que si Bolognesi se hubiese enterado que el Segundo Ejército Peruano no iba a llegar nunca, hubiera preferido la rendición, porque sabía que sólo, la victoria era imposible, y él no era un suicida y menos un criminal para llevar a la muerte a tantos peruanos. 

¿Aparecerá alguna vez el fantasmal Segundo Ejército Peruano? (hurtvillac)

sábado, 14 de junio de 2014

Las Culturas Pre-incas, Llegaron, Comerciaron y se Asentaron en las Islas de la Polinesia, los Incas la Conquistaron


Es altamente probable que las culturas pre incas y los propios incas de Perú navegaran y comerciaran intercontinentalmente con los polinesios de las Marquesas y otras islas de Oceanía.

De esta manera se puede explicar cómo una planta originaria de Perú, el camote (Ipomoea batatas), planta americana, llegara tempranamente a las islas y hasta Nueva Zelanda.

En esos viajes, es posible que se produjeran asentamientos de personas provenientes de Perú, en las islas de la polinesia.

Thor Eyerdahl, un explorador y biólogo noruego, en una embarcación rudimentaria, navegó siguiendo las corrientes marinas, desde el puerto de El Callao en Perú hasta la islas Tuamotu en la Polinesia, comprobando la factibilidad de dichos viajes.

Geográficamente, Polinesia puede describirse como un triángulo de 30 millones de km2, con sus esquinas en Hawái, Nueva Zelanda y la Isla de Pascua. 

Los demás grupos principales de islas situados dentro del triángulo polinesio son Samoa, Tonga, las cadenas de islas Cook y la Polinesia francesa.

Hay también enclaves de población polinesia en Papúa Nueva Guinea, islas Salomón y Vanuatu. (datos: wikipedia)

En el video, el historiador José Antonio del Busto, detalla los elementos y evidencias que permiten concluir que el emperador inca Túpac Yupanqui, descubrió y conquistó la polinesia en 1465, antes de la llegada de los conquistadores españoles a Perú.

Video: TVpeQembrutece

viernes, 13 de junio de 2014

Virrey Pedro de la Gasca


Pedro de la Gasca (Navarregadilla, Ávila, España, 1493 – Sigüenza, Guadalajara, España, 1567) fue un sacerdote, político, diplomático y militar español del siglo XVI. 

Fue Caballero de la Orden de Santiago y consejero del Tribunal del Santo Oficio. 
En 1546 es designado presidente de la Real Audiencia de Lima con la misión de debelar la rebelión de Gonzalo Pizarro en el Perú. 

Cumplió a cabalidad su cometido, pasando a la historia con el apelativo de Pacificador. 

Hizo luego un importante ordenamiento general del Virreinato del Perú. 

Fue una persona honesta. 

Se le podría calificar como uno de los mejores Virreyes que tuvo Perú.

Nació en Navarregadilla. Sus padres fueron Juan Jiménez de Ávila y García, y María Gasca, ambos de familias hidalgas. Inició estudios en la Universidad de Salamanca. 

Muerto su padre hacia 1513, se encargó de su educación su tío, el licenciado Del Barco, quien lo presentó ante el Cardenal Cisneros para que estudiara en la Universidad de Alcalá de Henares. Allí recibió el grado de Maestro en Artes y Licenciado en Teología y entró como colegial en el Colegio Mayor de San Ildefonso de la misma universidad.

Entusiasmado por la política del emperador Carlos V, luchó en el bando real durante la Guerra de las Comunidades de Castilla. Acabada la guerra, su tío lo envió de nuevo a Salamanca (1522), donde gracias a su privilegiado intelecto y a su talento negociador logró destacar por encima del resto. 

En la universidad cursó Derecho Civil y Canónico; se graduó de Bachiller en ambos y fue elegido como rector en el curso de 1528-1529. Posteriormente tomó una beca en el prestigioso Colegio Mayor de San Bartolomé o Colegio Viejo (1531), donde se formaban los más importantes políticos de la España del Renacimiento. Allí se graduó de Licenciado en Cánones y fue designado rector de dicho Colegio en dos oportunidades. 

Concluidos sus estudios, recibió las sagradas órdenes, abrazando la carrera eclesiástica. Fue nombrado canónigo en el cabildo catedralicio de Salamanca y juez vicario en la diócesis de ese lugar. Su fama de hombre virtuoso y capaz llegó a conocimiento del político más importante de su tiempo, el cardenal Juan Tavera, arzobispo de Toledo y presidente del Consejo Real. Por influencia de este personaje, en 1537 pasó a ser juez vicario en Alcalá de Henares y juez residenciador del cabildo metropolitano de Toledo. 

En noviembre de 1540 obtuvo una plaza de oidor en el Consejo de la Suprema Inquisición, dejando de lado todos los cargos anteriores. 

Por esos tiempos llegaron a la corte las noticias del levantamiento de Gonzalo Pizarro (hermano de Francisco Pizarro), que se había sublevado junto a otros encomenderos contra las Leyes Nuevas y el gobierno del virrey Blasco Núñez Vela. 

Ante la disyuntiva de mandar al Perú a un letrado negociador o a un militar con experiencia, se decidió por la primera opción, y el escogido por el emperador Carlos V fue el licenciado Pedro de la Gasca. 

El 16 de febrero de 1546, La Gasca es nombrado Presidente de la Real Audiencia de Lima con amplias facultades en lo civil y en lo eclesiástico, y tres meses más tarde, el 26 de mayo, se embarcó en Sanlúcar de Barrameda, rumbo al Perú. 

Pasó por Santa Marta (en la costa atlántica de la actual Colombia) donde se enteró de la muerte del virrey Blasco Núñez Vela a manos de los rebeldes gonzalistas. Llegó a Nombre de Dios (costa atlántica del istmo de Panamá), el 27 de julio del mismo año, sin más bagaje que su breviario y sus cédulas en blanco. Sus únicas armas eran los plenos poderes que había recibido del emperador, para premiar y castigar. Ya en Panamá, asumió formalmente la Presidencia de la Audiencia, el 13 de agosto.

Su talento diplomático no tardó en mostrarse, al lograr la adhesión del general Pedro de Hinojosa y los demás jefes de la armada pizarrista, quienes en recompensa fueron perdonados por su rebeldía, así como la promesa de obtener luego ricas encomiendas de indios. Se le adhirieron luego Sebastián de Benalcázar, Pedro de Valdivia, el oidor Pedro Ramírez, el contador Juan de Cáceres y Lorenzo de Aldana, enviado del mismo Gonzalo Pizarro. 

Contactó también con el capitán realista Diego Centeno, quien salió de su escondite para presentar otro frente de guerra a Gonzalo Pizarro en el sur, aunque sería derrotado en la batalla de Huarina, el 20 de octubre de 1547. Pero esta victoria sería la última de Pizarro; sus mismos oficiales y soldados fueron paulatinamente abandonándole para sumarse al ejército realista encabezado por La Gasca. 

En abril de 1547 La Gasca partió de Panamá con una flota de dieciocho navíos, y tras dificultosa travesía, desembarcó en el puerto de Manta (actual costa de Ecuador). Prosiguió su ruta a lo largo de la costa hasta llegar a la desembocadura del río Santa (en el actual departamento de Ancash), y de allí se internó hacia la cordillera andina. Asentó su campamento primero en Jauja y después en Andahuaylas, acogiendo varios contingentes de soldados, muchos de los cuales eran desertores del bando gonzalista. 

La Gasca insistió en ofrecer la paz a Gonzalo Pizarro a cambio de su rendición, pero no recibió respuesta.

Con los refuerzos militares que recibió desde Guatemala, logró sumar 700 arcabuceros, 500 piqueros y 400 jinetes, todos bajo el mando del capitán Alonso de Alvarado. El esperado encuentro con las fuerzas de Gonzalo Pizarro se produjo en la pampa de Jaquijahuana, cerca del Cuzco, el 9 de abril de 1548. Pero no hubo batalla pues los gonzalistas se pasaron uno a uno al bando de La Gasca; entre los primeros desertores se encontraban el capitán Sebastián Garcilaso de la Vega (padre del inca historiador) y el oidor Diego Vásquez de Cepeda. 

Gonzalo Pizarro, Francisco de Carvajal y otros principales cabecillas rebeldes fueron capturados en el mismo campo y sometidos a proceso sumario. Cuarenta y ocho rebeldes fueron condenados a la pena de muerte, entre ellos Pizarro y Carvajal, y muchos otros recibieron como castigo azotes, destierro, trabajo en las galeras y confiscación de bienes. 

Se procedió luego al denominado Reparto de Guaynarima (16 de agosto de 1548), donde La Gasca distribuyó 1.300.000 pesos en rentas o encomiendas entre sus soldados, dejando a muchos descontentos, por no recibir nada o creer que se les daba muy poco. 

Luego, La Gasca se dedicó a realizar un reordenamiento general en la administración del Virreinato del Perú. Concibió la necesidad de formar una aristocracia de encomenderos que constituyeran el núcleo de la sociedad colonial, sustentada en la mano de obra indígena, pero bajo el control político y económico de la Corona, cuya preponderancia consideraba de suma importancia afirmar. 

En su período de gobierno de un año y medio (1548-1550) dictó varias medidas con el propósito de garantizar la solidez del poder central: La reorganización del manejo de la Hacienda pública, que fue su mayor preocupación, pues las guerras y perturbaciones políticas habían disminuido la recaudación de las rentas fiscales. Mandó distribuir nuevas marcas para la acuñación de metales en las casas de fundición de Charcas, Cuzco, Arequipa, Lima, Trujillo y Quito. Su interés primordial fue la recaudación de la mayor cantidad de metales preciosos para el fisco, y en esto se vio favorecido por el auge de las minas de plata de Potosí, descubiertas recientemente. En julio de 1549 llegó a Lima procedente de Charcas un fabuloso cargamento de 3.771 barras de plata. Solo se perdió una barra que cayó en el mar por descuido de un marinero. Dicha cantidad se incrementó con otras aportaciones provenientes de Arequipa, Cuzco y otras poblaciones, de modo que La Gasca podía llevar a España un cargamento valorado en más de un millón de pesos. 

 El asentamiento de la administración judicial, se inició con la implantación del sistema de los corregimientos como primera instancia judicial, con jurisdicción en los distritos pertenecientes a cada una de las ciudades y con unos oficiales llamados corregidores, que en un primer momento fueron elegidos entre los vecinos de las mismas. Asimismo, el 29 de abril de 1549 se instaló definitivamente la Real Audiencia de Lima, máximo cuerpo administrativo-judicial del Virreinato, con los oidores Andrés de Cianca, Melchor Bravo de Saravia, Pedro Maldonado y Hernando de Santillán, nombrándose Fiscal al licenciado Juan Fernández. Como Presidente, La Gasca asistió a sus sesiones, aunque solo para velar por los intereses de la Corona.

Otras disposiciones y medidas que tomó La Gasca fueron las siguientes: Dio disposiciones a favor de la sufrida población indígena. Moderó los tributos, suprimió la esclavitud, prohibió los trabajos demasiado pesados, y obligó que toda labor fuera pagada con salario justo. Aunque no logró llevar a cabo muchos de sus planes en ese sentido, sugirió por escrito al virrey que venía en su reemplazo los proyectos que debería realizar. Señaló la necesidad de imponer tasas sobre los tributos que los indios comunes daban a sus curacas o caciques, de reducir o agrupar en pueblos a la población indígena, que por entonces vivía muy dispersa en todo el territorio, y señaló también la necesidad que los yanaconas o sirvientes indios tuviesen un régimen laboral más estable. 

Promovió expediciones de conquista y de población en los confines del virreinato: Dio permiso para que partieran expediciones de conquista o “entradas” a zonas todavía inexploradas en la región selvática del norte peruano colindante con Quito, como la dirigida por Diego de Palomino a la región de Chuquimayo (río Mayo-Chinchipe), que fundó Jaén de Bracamoros (1549); la de Hernando de Benavente a Macas; la de Alonso de Mercadillo al valle de Yaquiraca donde fundó Zamora de los Alcaides. Otras expediciones fueron encomendadas a Pedro de Valdivia y Juan Núñez de Prado con rumbo a Chile y Tucumán, respectivamente. Hizo regresar al capitán Ñuflo de Chaves que venía del Paraguay hacia el Perú, enviado por Irala; y asignó la jornada del Paraguay a Diego Centeno, que se frustró. Se fundaron nuevas ciudades como Nuestra Señora de la Paz en el Alto Perú, por Alonso de Mendoza (20 de octubre de 1548). 

Fomentó la utilización del camino del río de La Plata hacia el Perú, al considerarlo como una eficaz alternativa frente a las dificultades que ofrecía la ruta a través del istmo de Panamá. Entre otras resoluciones cabe mencionar sus ordenanzas sobre el laboreo de minas, la captura y reducción de esclavos cimarrones, la visita y despacho de navíos en el puerto de Lima. 

El 27 de enero de 1550, considerando cumplida su labor, emprendió el retorno a España, llevando para el Rey un extraordinario cargamento de casi dos millones de escudos en metales preciosos. Dejó el gobierno en manos de la Audiencia de Lima presidida por Andrés de Cianca. En el istmo de Panamá sofocó la rebelión que los hermanos Hernando y Pedro Contreras habían promovido en la provincia de Castilla del Oro o Tierra Firme, de cuyo gobierno se habían apoderado violentamente con el plan de desposeer a España del Perú, rehacer el imperio incaico y ceñir su corona. 

La Gasca continuó su viaje a España, arribando a Sevilla en septiembre del mismo año de 1550. En reconocimiento a sus brillantes servicios, Pedro de la Gasca fue premiado con la dignidad de Obispo. Primero recibió por auspicio de Carlos V la dignidad episcopal de Palencia, que llevaba anejo el Condado de Pernia (1551). Luego fue promovido al rango de Obispo y Señor de Sigüenza, ya en tiempos de Felipe II (1562). 

Falleció el 13 de noviembre de 1567, a los 74 años de edad, siendo sepultado en la Iglesia de Santa María Magdalena de Valladolid en un sepulcro en alabastro obra del escultor romanista Esteban Jordán. 

Es necesario remarcar, como ejemplo de civismo, que a Pedro de la Gasca nunca lo tentó el poder ni la riqueza del Perú, y retornó a España sin más posesión que su vestimenta y su breviario. 

Enviado al Perú sin ninguna fuerza armada, solo con amplios poderes para perdonar y castigar a los rebeldes, retornó a España una vez cumplida brillantemente su misión, que consistió nada menos que la de retornar al seno de la Corona española al riquísimo Virreinato del Perú. 

Condujo a España un impresionante cargamento de metales preciosos, venciendo todo peligro que un viaje de ese tipo entrañaba. 

De otro lado los indios quedaron muy agradecidos por las disposiciones que había dado a favor de ellos, y sintieron mucho su partida. 

El Inca Garcilaso de la Vega, lo describe: “Pero lo que la naturaleza le negó de los dotes del cuerpo se los dobló en los del ánimo… pues redujo un Imperio, tan perdido como estaba el Perú, al servicio de su Rey”. (datos: Wikipedia)

domingo, 1 de junio de 2014

Nobles y Títulos Nobiliarios de España en el Virreinato del Perú


Lima, fue la capital del Imperio Español en América de Sur, constituyendo el Virreinato del Perú que abarcaba todo el subcontinente sudamericano y también América Central.

El Virreinato del Perú era gobernado por un Virrey, que dependía directamente del Rey de España, y gozaba de plenos poderes.

Los Virreyes poseían títulos nobiliarios, también los tenían los españoles que tenían a su cargo las numerosas dependencias virreinales en Perú y en toda sudamérica.

La mayor parte de apellidos en Perú son de origen español y se originan en la época de la colonia española, siendo por tanto vinculables con los linajes que tuvieron representación en Perú por más de 300 años.

En la relación de Virreyes que tuvo Perú durante casi 3 siglos, podemos apreciar los apellidos que tienen vigencia aún en Perú, y los títulos nobiliarios que poseían. Esto sin considerar los de otros españoles presentes durante la colonia:

Carlos I

1544-1546 Blasco Núñez Vela
1546-1550 Pedro de La Gasca (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1550-1551 Andrés de Cianca (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1551-1552 Antonio de Mendoza
1552-1553 Andrés de Cianca (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1553-1556 Melchor Bravo de Saravia (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)

Felipe II          

1556-1560 Andrés Hurtado de Mendoza, II Marqués de Cañete
1561-1564 Diego López de Zúñiga y Velasco, Conde de Nieva
1564 -------Hernando de Saavedra (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1564-1569 Lope García de Castro (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima, no fue virrey sino que gobernador y capitán general)
1569-1581 Francisco Álvarez de Toledo
1581-1583 Martín Enríquez de Almansa
1584-1585 Cristóbal Ramírez de Cartagena (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1585-1589 Fernando Torres y Portugal, Conde del Villar Dompardo
1589-1596 García Hurtado de Mendoza III Marqués de Cañete
1596-1604 Luis de Velasco y Castilla, Marqués de Salinas desde 1609

Felipe III
           
1604-1606 Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey
1606 -------Diego Núñez de Avendaño (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1606 -------Juan Fernández de Boán (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1607-1615 Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros
1616-1621 Francisco de Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache

Felipe IV
           
1621-1622 Juan Jiménez de Montalvo (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1622-1629 Diego Fernández de Córdoba, Marqués de Guadalcázar
1629-1639 Luis Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla, IV Conde de Chinchón
1639-1648 Pedro Álvarez de Toledo y Leiva, I Marqués de Mancera
1648-1655 García Sarmiento de Sotomayor, Conde de Salvatierra
1655-1661 Luis Enríquez de Guzmán, Conde de Alba de Aliste
1661-1666 Diego de Benavides y de la Cueva, Conde de Santisteban del Puerto

Carlos II         

1666-1667 Bernardo de Iturrizarra (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1667-1672 Pedro Antonio Fernández de Castro, X Conde de Lemos
1672-1674 Álvaro de Ibarra (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1674-1678 Baltasar de la Cueva Henríquez, Conde de Castellar
1678-1681 Melchor de Liñán y Cisneros (Arzobispo de Lima), Conde de la Puebla de los Valles.
1681-1689 Melchor de Navarra y Rocafull, Duque de la Palata
1689-1705 Melchor Portocarrero Lasso de la Vega, Conde de la Monclava

Felipe V          

1705-1707 Juan Peñalosa y Benavides (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1707-1710 Manuel de Oms y de Santa Pau, Marqués de Castelldosrius
1710 -------Miguel Núñez de Sanabria (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1710-1716 Diego Ladrón de Guevara (Obispo de Quito)
1716 -------Mateo de la Mata Ponce de León (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1716 Diego Morcillo Rubio de Auñón (Arzobispo de La Plata y Charcas)
1716-1720 Carmine Nicolao Caracciolo, Príncipe de Santo Buono
1720-1724 Diego Morcillo Rubio de Auñón (Arzobispo de La Plata y Charcas)
1724-1736 José de Armendáriz, Marqués de Castelfuerte
1736-1745 José Antonio de Mendoza Caamaño y Sotomayor, Marqués de Villagarcía
1745-1761 José Antonio Manso de Velasco, Conde de Superonda

 Luis I
Felipe V
Fernando VI
Carlos III
           
1761-1776 Manuel de Amat y Juniet Marqués de Castellbell
1776-1780 Manuel de Guirior, Marqués de Guirior
1780-1784 Agustín de Jáuregui y Aldecoa
1784-1790 Teodoro de Croix, Caballero de Croix

Carlos IV
Fernando VII

1790-1796 Francisco Gil de Taboada y Lemos
1796-1801 Ambrosio O'Higgins Marqués de Osorno
1801 -------Manuel Arredondo y Pelegrín (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)
1801-1806 Gabriel de Avilés y del Fierro, Marqués de Avilés
1806-1816 José Fernando de Abascal y Sousa, Marqués de la Concordia
1816-1821 Joaquín de la Pezuela (Teniente General)

1821-1824 José de la Serna e Hinojosa (Teniente General)

Vemos la presencia de personas del primer nivel social de España, como Príncipes, Duques, Condes, y Marqueses.

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