domingo, 25 de octubre de 2015

Desde 1880 No se Sabe Nada del Fantasmal 2° Ejército Peruano

Francisco Bolognesi y Oficiales
Esperaron Hasta Ultimo Momento
la Llegada del 2° Ejército Peruano
de Segundo Leiva

El 26 de mayo de 1880, durante la Guerra del Guano y el Salitre, se produjo lo que se conoce como la Batalla del Alto de la Alianza. en la que fueron derrotados por Chile los ejércitos de Perú y Bolivia.

Nicolás de Piérola, había dado un golpe de Estado, asumiendo la jefatura del Estado peruano como dictador. 

Lizardo Montero, comandaba las fuerzas peruanas en Tacna, al mando del Primer Ejército Peruano. 

Para evitar una victoria de Montero sobre los chilenos, lo que le daría muchos bonos políticos, Piérola deja de enviarle armas, municiones, alimentos, ropa, dinero y todo tipo de suministros. 

A Montero se suman de mala gana los bolivianos, mal entrenados, pésimamente armados, y sin ningún deseo de combatir. 

Según el tratado de la alianza Perú-Bolivia, el mando lo asume el "comandante" boliviano Narciso Campero. 

La estrategia inicial era que los chilenos debían enfrentar al primer ejército peruano, siendo rodeados por la retaguardia por el Segundo Ejército Peruano al mando del coronel Segundo Leiva.

Leiva, adicto a Piérola recibe órdenes de demorar la marcha desde Arequipa hasta Tacna, así su ejército tarda un mes en aproximarse a Ilo, y luego retorna apresuradamente, en pocos dias a Arequipa, sin haber realizado su cometido de enfrentar a los invasores chilenos.

Derrotado Montero en Tacna, los bolivianos huyen cobardemente a la serranía por segunda vez, para no participar más en la guerra.

En Arica comandaba Francisco Bolognesi, quién no aceptó el pedido de rendición que le hicieron llegar los chilenos, esperando también la llegada del Segundo Ejército Peruano del coronel Leiva.

Bolognesi espera hasta el último aliento de vida la llegada del Segundo Ejercito Peruano, lo que nunca ocurrió, y muere acribillado junto con sus pficiales y soldados sometidos a degüellos criminales por los chilenos.

Bolognesi, más que un héroe, fue una víctima de la traición de sus propios compatriotas. 

Piérola, Segundo Leiva, y el 2° Ejército Peruano de Arequipa, convirtieron lo que pudo ser una victoria peruana y el fin de la guerra, en una sucia derrota.

Después de estas acciones el tristemente célebre 2° Ejército Peruano, no aparece en ninguna otra batalla o contienda. 

¿Lo que ocurrió, no califica en el delito de traición a la patria? ¿Alguna vez el Estado peruano investigó, juzgó y sancionó estos hechos que condujeron a la derrota peruana y a la pérdida de territorio? No tenemos información al respecto, pero parece que no. 

Pensamos que si Bolognesi se hubiese enterado que el 2° Ejército Peruano no iba a llegar nunca, hubiera preferido la rendición, porque sabía que sólo, la victoria era imposible, y él no era un suicida y menos un criminal para llevar a la muerte a tantos peruanos. 

¿Aparecerá alguna vez el fantasmal 2° Ejército Peruano? (jlhurtadov)

martes, 20 de octubre de 2015

Guerra entre la Gran Colombia y Perú 1828/1829

Batalla de Cruces - Guerra Gran Colombia Vs Perú

Luego de la expulsión de Sucre y sus tropas grancolombianas de territorio boliviano por parte del Ejército Peruano al mando de Agustín Gamarra, Simón Bolivar lanza la siguiente proclama el 3 de julio de 1828:

"A los pueblos del Sur: La perfidia del gobierno del Perú ha pasado todos los límites y hollado todos los derechos de sus vecinos de Bolivia y de Colombia. Después de mil ultrajes sufridos con una paciencia heroica, nos hemos visto al fin obligados a repeler la injusticia con la fuerza. Las tropas peruanas se han introducido en el corazón de Bolivia sin previa declaración de guerra y sin causa para ello. Tan abominable conducta nos dice lo que debemos esperar de un gobierno que no conoce ni las leyes de las naciones, ni las de gratitud, ni siquiera el miramiento que se debe a los pueblos amigos y hermanos. Referir el catálogo de los crímenes del gobierno del Perú, sería demasiado, y nuestro sufrimiento no podría escucharlo sin un horrible grito de venganza; pero yo no quiero excitar vuestra indignación, ni avivar vuestras dolorosas heridas. Os convido solamente a armaros contra esos miserables que ya han violado el suelo de nuestra hija, y que intentan aún profanar el seno de la madre de los héroes. Armaos colombianos del Sur. Volad a las fronteras del Perú y esperad allí la hora de la vindicta. Mi presencia entre vosotros, será la señal del combate".

Simón Bolivar nunca llegó para dar la señal de combate como prometió, pero el conflicto quedó latente.

Es más, Perú realizó un proceso de expulsión de las tropas "libertadoras" de Simón Bolivar de su territorio, los que se comportaban, al igual que en Bolivia no como libertadores sino como conquistadores, realizando todo tipo de excesos.


Por estas razones, tiempo después se produce la Guerra grancolombo-peruana (1828-1829) que fue un conflicto armado que enfrentó a la Gran Colombia, conformada por los actuales países de Colombia, Venezuela, Panamá y Ecuador, contra la República del Perú. 


El origen de esta disputa hay que buscarla en la tensión surgida entre los gobiernos de ambos países, no bien consolidadas sus respectivas independencias: el gobierno de tendencia liberal del Perú y el gobierno conservador colombiano, representado por el Libertador Bolívar. 


Perú, tras liberarse del régimen bolivariano o vitalicio, ayudó a Bolivia a liberarse del mismo régimen, invadiendo territorio boliviano, lo que enfureció a Bolívar.


A ello se sumó una controversia limítrofe: la Gran Colombia reclamaba el dominio de las provincias de Tumbes, Jaén y Maynas y Perú reclamaba a la vez a la Gran Colombia la provincia de Guayaquil. 


La guerra se dividió en dos campañas, la marítima y la terrestre. 


La campaña marítima resultó favorable al Perú, que ocupó el puerto de Guayaquil, mientras que la campaña terrestre fue favorable a los grancolombianos, siendo el encuentro más relevante la Batalla del Portete de Tarqui.


Culminó la guerra con la firma del Tratado Larrea-Gual o Tratado de Guayaquil, por el que se mantuvo la situación territorial previa al estallido de la guerra, quedando como base de referencia la antigua frontera virreinal para un posterior trazado de límites más preciso. 


Simón Bolivar y sus tropas nunca más pusieron  pie en territorio peruano.
(Datos: Wikipedia y otras fuentes)

lunes, 12 de octubre de 2015

Hombres y Mujeres Blancos, Altos y de Ojos Azules en una Región del Imperio Inca: Los Chachapoyas

Documental El Reino de los Chachapoyas
 de Alejandro Guerrero

Los conquistadores españoles quedaron sorprendidos cuando recorriendo el territorio del Imperio Inca encontraron una zona poblada por gente blanca, alta, de ojos azules, de facciones armónicas, todos completamente diferentes a las que estaban acostumbrados a ver en otras zonas del imperio y en general en América.

La región era Chachapoyas, en el norte del actual Perú.

El cronista español Cieza de León, que escribía crónicas del Perú durante la conquista, describió así a los chachapoyas:

"Son los más blancos y agraciados de todos cuantos yo he visto en las Indias que he andado, y sus mujeres fueron tan hermosas que por serlo, y por su gentileza muchas de ellas merecieron ser de los incas y ser llevadas a los templos del sol [...] andan vestidas ellas y sus maridos con ropas de lana y por las cabezas solían ponerse llautos, que son señal que traen para ser conocidas en todas partes"

Predecesores de los incas, los chachapoyas tenían grandes edificaciones, como el Gran Pajatén y Kuélap, con diseños y figuras decorativas completamente distintas a las encontradas en otras civilizaciones pre incas y en el Imperio Inca.

Las tumbas encontradas son construcciones sofisticadas edificadas en la parte alta de las montañas y los sarcófagos representan figuras humanas de tipo diferente al común en América.


Sarcófagos de los Chachapoyas


Cóndor de los Chachapoyas

lunes, 28 de septiembre de 2015

Perú Invade Bolivia - Gran Mariscal Peruano Agustín Gamarra Logra la Independencia Verdadera del Pueblo Boliviano

Agustín Gamarra - Gran Mariscal del Perú

Tropas peruanas al mando del general Agustín Gamarra, invadieron la República de Bolivar (hoy Bolivia) en el año 1828.

Esta intervención militar fue la primera de importancia para la nueva Bolivia, porque se produjo a tres años de la independencia de este país.

El propósito real de Perú era forzar la salida de las tropas grancolombinas de territorio de Bolivia, dado que el gobierno peruano, luego de los roces con Bolívar, no terminó de asumir la pérdida del Alto Perú y su desmembración de la nación peruana.

Además, Perú empezó a sentirse amenazado por dos flancos, por un lado la Gran Colombia y por el otro la República de Bolívar, como así se llamaba al principio para auto-halago de Bolivar.

La intromisión peruana fue bien recibida por los bolivianos y no hubo batalla o combate alguno en contra de las fuerzas peruanas.

Como consecuencia de esta acción, Antonio José de Sucre, que gobernaba en Bolivia y las tropas grancolombinas se vieron forzadas a huir de territorio boliviano.

Antecedentes:

Pasado el fervor de la gratitud, los políticos bolivianos se dieron cuenta de que eran solamente subordinados de Bolívar quien ejercía la primera autoridad de su país, y que la mayoría de prefectos o empleados públicos eran personas nacidas en la Gran Colombia.

Existían casos de abusos: un comandante llamado Galindo, grancolombiano, fue ascendido a general de división; otro de la misma nacionalidad, apellidado Fernández, por recomendación de Bolívar, sin haber estado en Junín ni en Ayacucho, recibió una gratificación de cuarenta mil pesos. En esos mismos días, el general boliviano Pedro Blanco Soto (luego presidente de Bolivia) con su división se moría de hambre en Tarija. 

La cancillería de Bolivia no tomaba resolución alguna en los asuntos internacionales hasta después de recibir los correos con el visto bueno de Caracas y de Bogotá.

El descontento del pueblo boliviano contra la influencia bolivariana provocó el motín de Chuquisaca y la inmediata intervención de las fuerzas del Perú, que buscaban expulsar a las tropas colombianas y despejar todo lugar de una posible amenaza.

La intervención peruana no se hubiera podido llevar a cabo sin el apoyo de los principales hombres de Bolivia, estimulados no sólo por propia conveniencia, sino también por el deseo de ver a su patria libre e independiente de una posible amenaza grancolombina, al retener durante tanto tiempo a tropas de la esa nacionalidad.

La población de Bolivia se encontraba dividida parte de ella apoyaba a Sucre y otra a las ideas de Gamarra y Santa Cruz, quienes buscaban la reunificación del Alto y Bajo Perú. 

Tras conocer el motín y el estado convulsivo de Bolivia, Gamarra decide intervenir en Bolivia. 

El 1 de mayo de 1828, Gamarra cruza el río Desaguadero a la cabeza de 5 mil hombres, siendo Jefe de Estado mayor el general Manuel Martínez de Aparicio, a quien dejó guardando el paso del río. 

Gamarra publicó una proclama que encontró eco en una parte significativa de la población. En ella criticó la política de Sucre e hizo la indicación de que el Alto y el Bajo Perú debían formar una nación. 

Gamarra llegó a La Paz el 8 de mayo, a la sazón de hallarse a la cabeza del gobierno y de las tropas de Bolivia el presidente del consejo de ministros, general José María Pérez de Urdininea.

Habiendo abandonado los bolivianos fieles a Antonio José de Sucre la ciudad de Oruro, ésta fue ocupada por Gamarra, quien más tarde entró también en Potosí y La Plata. Gran parte de los habitantes de las tres ciudades le recibieron con los honores de un libertador por expulsar a las tropas grancolombinas.

Gamarra al ver que Sucre estaba detenido por las tropas bolivianas le hizo poner en libertad y el Gran Mariscal se retiró a Mojotoro. 

Con la ocupación de Cochabamba por las fuerzas del general Cerdeña, que estaba a órdenes de Gamarra, toda Bolivia con excepción de Santa Cruz y Tarija quedó ocupada por las fuerzas peruano-bolivianas. 

Viendo Antonio José de Sucre que la opinión del país estaba a favor de la salida de las tropas colombianas, y que toda resistencia era inútil, insinuó la conveniencia de entablar negociaciones entre Gamarra y Urdininea. Insinuación que encontró eco en la voluntad de ambos jefes, quienes enviaron sus representantes a Piquiza, en donde, el 6 de julio de 1828 se firmó el tratado con el mismo nombre de la localidad. El 7 de marzo de 1828, se canjearon las ratificaciones del tratado firmado en días anteriores. 

Entre otras cosas, se acordó en el tratado la salida de todos los extranjeros del territorio boliviano, tanto tropas auxiliares colombianas como aquellos otros extranjeros que hubieran tomado parte activa en la política boliviana; también se dispuso la reunión de un Congreso en Chuquisaca para admitir la dimisión de Sucre y nombrar un gobierno provisional. La salida de las tropas grancolombinas sería por el puerto de Arica, en transportes que proporcionaría el gobierno del Perú, debiendo Bolivia pagar los gastos del viaje. 

En cumplimiento del Tratado de Piquiza se convocó para el 1 de agosto el congreso constituyente, no obstante caducaron los poderes de los representantes, quedando sin efecto la convocatoria extraordinaria del congreso constitucional, hecha por el Consejo de Gobierno ante el cual había resignado Antonio José de Sucre la presidencia. 

Urdininea dirigió una proclama a sus compatriotas y otra al ejército, en las que los felicitaba por la emancipación y por haber llegado a conseguir patria en su propia patria. Prometió publicar un manifiesto para acreditar que el Tratado de Piquiza, que había sido firmado a fin de evitar a Bolivia pérdidas de vida e inútiles derramamientos de sangre. 

Antonio José de Sucre a fines de julio se presentó en La Plata, resuelto a leer personalmente su mensaje ante el congreso. Llegado el día designado para la instalación no hubo reunión, sin embargo al estar en La Plata casi todos los representantes, y al día siguiente sucedió lo mismo; y como no faltaron gritos ni agrupaciones tumultuosas en las que se pedía su cabeza, Sucre comprendió que se trataba de una intriga infame, y que sólo se esperaba su salida para que la augusta ceremonia tuviera lugar. Al partir, le encargó a Calvimonte la lectura de su mensaje, y dejó tres pliegos que contenían su renuncia, la organización del gobierno y la propuesta que debía hacer para la vicepresidencia de la república. El 2 de agosto de 1828 en la tarde, salió de La Plata seguido de numerosa comitiva que le acompañó muy lejos de la ciudad. El 25 del mismo mes llegó a Cobija en la costa y en la fragata inglesa Porcupine se embarcó para el Callao el 4 de septiembre del mismo año, con los Tenientes coroneles Estanislao Andrade, Juan Antonio Azaldeburo, el capitán José Valero y el capitán cirujano Santiago Zavala.

Gamarra ascendido a Gran Mariscal por el tratado de Piquiza, remitió 10.000 pesos a Braun para que salieran las tropas, encargó al General Aparicio que vigilara su marcha, y el 27 y 28 de julio de 1828 partieron de La Paz para Arica, por la ruta de Tacora, los escuadrones Dragones y Húsares de la Gran Colombia. El Mayor Zubiaga fue mandado de Oruro con anticipación para buscar y preparar transportes que los condujeran a su patria.

El 3 de septiembre de 1828 se despidió Gamarra del Ministro de Relaciones Exteriores, y el 8 del mismo mes declaró que Bolivia era libre para constituirse y que la Asamblea nacional quedaba encargada de regir sus destinos. En seguida dictó las disposiciones necesarias para que el ejército peruano siguiendo la ruta designada en el tratado, cruzara el río Desaguadero (antigua frontera de Perú y Bolivia). El regocijo que produjo esta declaración es indescriptible. La Plata se vistió de gala; los bailes y banquetes se sucedieron sin cesar, y cuando Gamarra cruzaba por las calles el pueblo no se cansaba de vivarle, ni las bellas de arrojarle flores de los balcones. 

La independencia de Bolivia era una realidad porque la mayoría de la población entendía que ya no se encontraba amenazada por tropas de la Gran Colombia. 

Gamarra y su ejército se pusieron en marcha para su patria, llegando a Arequipa el 17 de octubre de 1828, donde fue recibido en palmas por el pueblo y las autoridades, movidos y estimulados por el prefecto La Fuente, y también por el entusiasmo que siempre despiertan los hechos militares. 

En su proclama de despedida al pueblo boliviano Gamarra expresó: 

"...que las tropas que habían ido a restituirles sus derechos se marchaban sin haber faltado a su palabra y a sus promesas... Bolívar (la república) tiene ya existencia propia, su suerte queda en manos de sus hijos. Una asamblea nacional está convocada para reformar la carta ignominiosa que extranjeros ambiciosos os entregaron con la punta de sus bayonetas, solo para colonizaros. Su augusta inauguración sea el principio de vuestra gloria y prosperidad... sea feliz la patria, sea la asamblea nacional la columna de vuestra dicha, reuníos en torno de ella, respetad sus leyes, la concordia y la fraternidad sea vuestra divisa. Si no, siento decirlo, vais a sumiros en sangre y anarquía".

El 3 de julio de 1828, Simón Bolívar, que por esa fecha tuvo noticia de la ocupación de Chuquisaca por Gamarra, lanzó la siguiente proclama: "

"A los pueblos del Sur: La perfidia del gobierno del Perú ha pasado todos los límites y hollado todos los derechos de sus vecinos de Bolivia y de Colombia. Después de mil ultrajes sufridos con una paciencia heroica, nos hemos visto al fin obligados a repeler la injusticia con la fuerza. Las tropas peruanas se han introducido en el corazón de Bolivia sin previa declaración de guerra y sin causa para ello. Tan abominable conducta nos dice lo que debemos esperar de un gobierno que no conoce ni las leyes de las naciones, ni las de gratitud, ni siquiera el miramiento que se debe a los pueblos amigos y hermanos. Referir el catálogo de los crímenes del gobierno del Perú, sería demasiado y nuestro sufrimiento no podría escucharlo sin un horrible grito de venganza; pero yo no quiero excitar vuestra indignación, ni avivar vuestras dolorosas heridas. Os convido solamente a armaros contra esos miserables que ya han violado el suelo de nuestra hija, y que intentan aún profanar el seno de la madre de los héroes. Armaos colombianos del Sur. Volad a las fronteras del Perú y esperad allí la hora de la vindicta. Mi presencia entre vosotros, será la señal del combate."

Esta invasión, junto con los desacuerdos fronterizos en las provincias del sur de la Gran Colombia y el norte del Perú, fueron el detonante por el cual se produjo la posterior guerra grancolombo-peruana.

Así, de malas maneras y con rechazo de Bolivia y Perú termina para siempre la presencia e influencia de Simón Bolivar en esta parte de Sudamérica. 

¿No creen que falta el reconocimiento de Bolivia a Agustín Gamarra como su verdadero libertador? (Datos Base: Wikipedia)

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