jueves, 11 de abril de 2019

El Reino del Perú y sus Colonias

Pizarro Cabalga Nuevamente


Los únicos reyes que han gobernado en América del Sur lo hicieron desde el Perú o mejor dicho desde el Reino del Perú.

Primero con el Imperio Inca que fue gobernado por reyes o incas los que ejercieron un mandato absoluto sobre los pueblos que hoy son los países sudamericanos de habla castellana.

El Imperio de los incas colonizó a todos los pueblos sudamericanos a los que llevó el idioma quechua, religión, cultura, organización administrativa, tecnología agrícola y alimenticia, ingeniería de construcción, técnicas de joyería, orfebrería, textilería, cerámica, militares, etc.

Fueron colonias del Imperio Inca los territorios de lo que hoy son países: Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Chile, Argentina y Uruguay.


Cuando el Imperio Inca fue tomado por el Imperio Español con Francisco Pizarro a la cabeza estableció el Reino del Perú cuya sede era Lima, desde donde se gobernaba toda Sudamérica.

El rey de España designó para el Perú un Vice Rey, luego llamado Virrey, quién tenía todo el poder de rey en el ámbito sudamericano y dependía directamente de rey español.

El Reino del Perú, asumió el territorio que tuvo el Imperio Inca incluyendo todas sus colonias.

Igual a como lo hicieron los incas, el Reino del Perú llevó a sus colonias el idioma castellano, la religión católica, cultura, arte, organización administrativa, tecnología agrícola y alimenticia, ingeniería de construcción, técnicas de joyería, orfebrería, textilería, cerámica, militares.

Quedó configurado el Virreinato del Perú, un reino con sede en Lima y Perú, y conformado por las colonias ya existentes: Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Chile, Argentina y Uruguay.

Luego de 3 siglos de vigencia del Reino del Perú, las colonias sudamericanas alentadas y financiadas por Gran Bretaña y aprovechando el debilitamiento del Imperio español se levantaron en armas destruyendo y saqueando el Reino del Perú, dejándolo al final en un estado de caos absoluto.

La última batalla por la independencia se dio en los andes peruanos, en Corpahuaico, dónde el regimiento británico Rifles en gesto heroico, pues murieron la mayoría de sus integrantes, diezmó al Ejército Real del Perú obligando al Virrey a capitular sin batalla en Ayacucho.

El regimiento Rifles recibió el título de “Libertadores del Perú” y en verdad se lo merecían porque se debió a ellos el triunfo de la rebelión de las colonias sudamericanas.

Ya por cumplirse 200 años del triunfo de la rebelión de las colonias, Perú se encuentra nuevamente en la cumbre y retoma su influencia en la Sudamérica castellana. (jlhurtadov@gmail.com)

Juan de Betanzos: El Inca Pachacútec Mandó Enterrar Vivos a Gran cantidad de Niños y Niñas como Ofrenda a Wiracocha

Juanita, la Dama de Ampato

Juan de Betanzos:

Este cronista español del siglo XVI, escribió que el Inca Pachacútec mandó enterrar vivos a gran cantidad de niños y niñas, como ofrenda al terminar la remodelación del templo del Sol o Koricancha. 

También escribe que cuando el Inca murió, se enterraron junto a él 1 mil niños y 1 mil niñas de entre 4 y 5 años. 

Bartolomé Alvarez:

El cronista de la época Bartolomé Álvarez, narra que algunas mujeres muy jóvenes destinadas al Capac Cocha, aceptaban su destino con agrado, pero las que no deseaban morir, eran drogadas o embriagadas para después ser sacrificadas. 

Bernabé Cobo:

En 1639 el sacerdote Bernabé Cobo escribió “ellos eran muertos por estrangulación en una cuerda, a veces eran emborrachados antes de ser muertos”. 

Pedro Sarmiento de Gamboa:

En 1572 Pedro Sarmiento de Gamboa, afirmo que en la fiesta del “Capac Cocha”, se inmolaban niños y niñas ante el ídolo de Huanacaure.

Guamán Poma de Ayala:

Guamán Poma de Ayala (siglo XVI), escribió que el Capas Cocha era una celebración realizada dos veces al año, en la cual se sacrificaban niños. 

Hallazgos de Niños Asesinados:

-La niña Tanta Carhua (Cusco Perú) Según los cronistas Tanta Carhua era una niña de 10 años natural de Ocros, que fue ofrecida por su padre a cambio de ser nombrado cacique. Luego de ser llevada a Cusco donde participó en las celebraciones de culto al Sol y al Inca, la niña retorno a su pueblo natal en compañía de representantes notables de su pueblo. Vestida como una princesa ascendió hasta la cumbre de la montaña, fue adormecida con una bebida especial y colocada en un agujero de unos 3 metros de profundidad, que luego fue sellado. Entre los que presenciaron el hecho, estaba el padre de la niña, que fue convertido en cacique por el inca reinante, como retribución por haber entregado a su hija. 

-La dama de Ampato (Arequipa Perú) Es sabido que aproximadamente en el año 1540, el volcán Sabancaya entró en erupción, y los lugareños para aplacar la ira del volcán, ofrecieron 3 niñas vivas como sacrificio. Estas debieron ser luego de morir adoradas por las gentes del lugar por algunos años, pero con el pasar del tiempo cayeron en el olvido, tal vez porque era muy difícil ascender a la montaña de más de 6 mil metros de altura. 

-Ya en épocas recientes (1990) el volcán Sabancaya volvería a entrar en actividad, lo cual dejó al descubierto restos incaicos. En las excavaciones llevadas a cabo, se encontró a varios metros de profundidad; un hallazgo sorprendente, un fardo funerario en cuyo interior se encontró el cadáver de una niña congelada, que después fue bautizada como la Momia Juanita, se encontraba en posición fetal y cubierta por una manta. Cerca de ella fueron encontradas 2 niñas más, y es probable que ellas también fueran parte del sacrificio. 

-Los niños de Salta (Salta Argentina). En 1999 en la cumbre del Volcán Llullaillaco, el arqueólogo norteamericano Johan Reinhard encontró los cuerpos de 2 niñas y 1 niño cuyos cuerpo y órganos estaban intactos; tanto, que inclusive se encontró restos de sangre en el corazón y los pulmones, además de restos de comida en sus órganos digestivos. La expresión apacible de sus rostros hace suponer que no sufrieron en el momento de su muerte. Posiblemente fueron narcotizados antes de ser sacrificados. 

-El niño del Cerro el Plomo (Santiago de Chile) Hace más de 50 años, arrieros chilenos descubrieron el cuerpo congelado de un niño en una de las cumbres más altas de la Cordillera de los Andes, frente a la ciudad de Santiago. La noticia recorrió el mundo. En ese tiempo, la Momia del Cerro El Plomo, fue el descubrimiento arqueológico realizado a mayor altura (5 400 m.s.n.m.). El cuerpo del niño se encontraba en perfecto estado de conservación, esto debido a que se mantuvo sepultado permanentemente en el suelo helado, impidiendo así su descomposición. Los expertos concluyeron que el niño habría llegado vivo a la cumbre y ante la falta de lesiones internas o externas, se supone que murió por congelamiento. (Datos: Fuentes varias)

martes, 2 de abril de 2019

Desmitificando al Imperio Inca: Los Asesinatos de Niños y Mujeres Jóvenes

Momia de Niña Muerta Como Ofrenda al Dios Wiracocha en el Capac Cocha

El Capac Cocha era uno de los rituales más importantes del calendario Inca. 

Se realizaba entre abril y julio en honor al dios Wiracocha

La ceremonia incluía fiestas y ofrendas de reconocimiento y de gratitud con sacrificios humanos. 

Desde los cuatro territorios del Tawantisuyo los poblados enviaban a participar niños y jóvenes mujeres seleccionadas como ofrendas  al Cuzco.

Luego de las ceremonias, al regresar eran asesinados en huacas locales.

El Capac Cocha servía para enviar mensajeros o enviados a los dioses. 

Estos mensajeros (los niños y mujeres jóvenes asesinadas) eran portadores de ofrendas y al mismo tiempo ellos mismos eran las ofrendas y, teniendo la función de mensajeros, debían presentar a los dioses las peticiones del pueblo.

Las ofrendas de niños relacionadas a la capac cocha eran acompañadas por réplicas en pequeña escala del mundo real con formas antropomorfas, así como llamas y objetos de uso cotidiano. 

Estas no son solamente eran estatuillas, todos los detalles son miniaturas, incluyendo los textiles en sí mismos, tocados de plumas, etc. En muchos casos los tocados y vestimentas reproducen los mismos que vestían los niños.

Creían que, para su viaje, los niños debían transformarse simbólicamente en las figurillas que los acompañaban, y que las ofrendas se relacionan con éste viaje, por ello llevaban comida, bebida, sandalias adicionales y mantas.

Los sacrificios de niños y también jóvenes mujeres se realizaban con regularidad en todo el imperio. 

El inca supremo ordenaba las normas de estos sacrificios, y los tukuy rikuq, corregidores, y los michuq, jueces, debían rendirle cuentas de su fiel ejecución. 

En cada región del Tawantisuyo se ofrendaba en honor a las waqas locales: en el Chinchay suyo era Pacha Camac, creador del universo; en el Ande suyo se hacía en honor a Saua Ciray, Pitu Ciray, y a Otorongo, el jaguar; los colla suyos homenajeaban a Uillca Nota y los conde suyos a Coropona.

El capac cocha se realizaba, en la fiesta Qhapaq Inti Raymi, o fiesta del señor Sol, Quilla Raymi, o fiesta de la luna, Chasca Cuyllor, Venus o el lucero, y Chuqui Ylla, posiblemente Marte, así como para la coronación o muerte del inca​ y también para propiciar buenas cosechas o ahuyentar desastres de pestes, sequías, o erupciones volcánicas.

Según varias crónicas, se enviaba al Cuzco, en cada oportunidad, entre quinientos y mil niños y niñas, destinadas al sacrificio.

Los niños viajaban escoltados por una comitiva de sacerdotes y acompañantes hacia a la ciudad de Cuzco, en cuya plaza principal, se encontraba el ushnu, centro simbólico del universo incaico.

Las ceremonias en Cuzco podían durar varias semanas, durante las cuales se realizaban danzas rituales, ofrendas en objetos, oro y plata, sacrificios de aves, camélidos, cérvidos y felinos, y también de niños, se realizaban en el templo del Koricancha.

Finalizadas las ceremonias, los niños, los sacerdotes y su comitiva de acompañantes emprendían el viaje de regreso a sus comunidades. 

Al retornar no lo hacían siguiendo el camino real, o camino del inca, como a la ida, sino que debían seguir un camino en línea recta, posiblemente siguiendo los ceques que partían de Cusco y se dirigían a las wakas. Este era un viaje largo y penoso, atravesando valles, ríos y montañas, que podía tomar meses.

Al llegar de vuelta a sus aldeas eran recibidos con más festejos por la comunidad local, luego de las cuales se dirigían en procesión hacia la waka en la cual se realizaría la ofrenda.

Los niños eran drogados con una bebida de alcohol de maíz, llamada chicha y con coca.

Eran luego depositados inconscientes en el lugar de la ceremonia, donde morían por hipotermia.

En otros casos la muerte era provocada de manera más violenta y cruel, tal es el caso del niño del Aconcagua, con un fuerte golpe en la cabeza, al igual que el de la niña de Sara Sara y la joven del nevado Ampato, mientras que en la Reina del cerro, la causa de la muerte fue una herida punzante en el hemitorax derecho, que ingresó por su espalda.

Mientras en algunos casos, como en Llullaillaco, los cuerpos eran depositados en una cámara funeraria y cubiertos con grava, en el caso del cerro El Plomo se les envolvió en un complejo fardo funerario de varias piezas con una función y mensaje específicos,​ al igual que en el caso del Aconcagua. (Datos: Wikipedia y otras fuentes)

Dios Wiracocha
Miles de Niños y Niñas le Fueron Ofrendados