miércoles, 27 de agosto de 2008

Desentierran una Momia de la Cultura Pre-Inca Wari en Lima, Perú


Arqueólogos que trabajan en las ruinas de la Huaca Pucllana en Lima, desenterraron el martes los restos de una momia mujer Wari, una cultura que floreció antes de los Incas.

Además de la mujer momificada, la tumba contenía los restos de otros dos adultos y un niño probablemente sacrificado.

Es la primera tumba intacta que se ha encontrado del imperio Wari en la Huaca Pucllana, ubicada en Miraflores, e investigadores creen que tiene unos 1.300 años de antigüedad .

"Descubrimos otras tumbas antes," dijo la directora de las ruinas, Isabel Flores.

"Pero las tumbas tenían agujeros o estaban dañadas. Nunca encontramos una tumba entera como esta, intacta," afirmó Flores en la plaza ancestral, parcialmente excavada, con montículos de rocas, ladrillos y polvo.

Los trabajadores envolvieron a la momia en un delgado papel antes de cargarla sobre una plancha de madera, dejando expuesta por unos momentos una máscara con dos grandes ojos azules desorbitados. Los arqueólogos también extrajeron a inicios de la semana a las otras momias adultas.



"Su cara me asustó al principio," dijo Miguel Angel, un trabajador de la Huaca Pucllana de 19 años, que ayudó a desenterrar la tumba.

"No esperaba encontrar algo como eso," agregó.

Los pobladores de la cultura Wari vivieron en lo que es ahora Perú por 500 años, entre 600 y 1.100 D.C. Su capital estuvo cerca de la actual ciudad andina de Ayacucho, al sureste de Lima, pero viajaron por varias regiones y son conocidos por haber construido una amplia red de caminos.

Flores afirmó que se han encontrado en total 30 tumbas en la Huaca Pucllana, rodeada por las congestionadas calles de Lima.

Cuando están en buenas condiciones, las tumbas Wari pueden ser identificadas por las ofrendas de cerámica y de textiles colocados alrededor del difunto.

Pequeños niños eran usualmente sacrificados y es común encontrar sus cuerpos al lado de uno de los adultos.

El descubrimiento de la huaca confirma que los Wari enterraban a sus muertos en lo que es ahora Lima y ofrece una reconstrucción clara sobre cómo fueron los entierros.

"Esto enriquece la historia de Lima," afirmó Flores.
(Editado en español por Ricardo Figueroa)
Fuente: Reuters


martes, 5 de agosto de 2008

La Cultura Pukara

Cultura Pukara


Esta cultura representa la primera respuesta sureña del formativo, que evidencia culturas más antiguas en la zona (proto Tiawanako) sumergidas en restos de antiguas inundaciones (barro solidificado).

Su sede se ubicó al noroeste del lago Titicaca, entre Ayaviri y Azángaro, en el distrito de Pucará, provincia de Lampa, en la región Puno. La principal zona de dominio, fue la meseta del Collao, alrededor de los 3.700 msnm.

Su zona de influencia se extendió 500 kilómetros al oeste del lago y a varios kilómetros por el lado este. Fue otra cultura de amortiguación o “puente” entre Chavín y Tiahuanaco.

Esta cultura fue la primera en dominar los sistemas y técnicas de la agricultura y la ganadería de altura. Su alimentación fue a base de olluco, oca, mashua, papa y maíz, éste último en menor proporción, que producían en las regiones suni y puna.

La base de su economía, fue la ganadería de auquénidos: vicuña, llama, alpaca y guanaco.

Los reyes Pucará, conquistaron hacia el oeste hasta el océano Pacífico, para abastecerse de alimentos de otros pisos ecológicos; “del Océano Pacífico se abastecían de pescado”.

Pukara, edifica sus construcciones en piedra, superando en el corte lítico (forma, pulimento y unión de las rocas; vigas, cornisas y columnas), a los maestros de Chavín de Huántar.

Paralelo a Chavín de Huántar, fueron desarrollándose otras culturas, logrando tal desarrollo que superaron en algunas cosas a los chavines; definitivamente hacia el 500 a.C., Chavín de Huántar perdió su hegemonía.

Por esa época, los de Pukara en cerámica y los Paracas en textiles, exportaron productos de mejor calidad que los Chavín. El haber conseguido esto, hizo a estos pueblos más seguros de sí mismos y fueron capaces de independizarse y “se desprendieron de la obediencia al Estado Chavin y de la administración ajena”.

Al ir diluyéndose la influencia Chavín en sus manifestaciones artísticas y técnicas, disminuyó notoriamente su sujeción ideológica por el terror.

Aparecieron otras culturas regionales que se fueron expandiendo ampliando sus fronteras que incluso eran defendidas con guerras intestinas.

Es así como Chavín de Huántar, pierde su importancia y paulatinamente, van creciendo en importancia otras culturas de la costa y sierra del Perú, para desarrollarse independientemente, en los años sucesivos y formar culturas independientes (wikipedia)













jueves, 31 de julio de 2008

El Reino Recuay

Cultura Recuay

Parece ser que la zona de Copa, fue el centro de esta cultura, en el distrito de Marca, provincia de Recuay, región Ancash; pero también se desarrolló en Santa en la costa y Pashash en Pallasca, al norte del Callejón de Conchucos. Otra teoría dice que fue parte de las ciudades estados que conformaban el estado Moche.

Su eje político, económico y social se ubicó en el Callejón de Huaylas, entre la Cordillera Blanca y la Cordillera Negra, en el rico valle del río Santa. Su área de influencia abarcó por el norte, la cuenca del río Marañón (Pataz, La Libertad; Cutervo y Cajamarca); y hacia el oeste, por los valles de Ancash (Santa, Nepeña, Casma, Culebras, Huarmey y Fortaleza).

Hay evidencia de que la dominación de los valles en el desarrollo de estas culturas fue militar; quienes tenían más y mejor de todo, incluyendo el aparato militar, imponían su hegemonía en las zonas conquistadas.

La economía Recuay, estuvo basada en la ganadería de auquénidos. Según Julio R. Villanueva Sotomayor, “…, a tal extremo que las edificaciones chavinoides (incluido su Templo o Castillo) de los callejones de Huaylas y Conchucos fueron utilizadas como corrales”.

En esa época en las regiones Suni y Puna se criaban llamas, vicuñas y alpacas, aprovechando el potencial de pastos naturales, como el ichu, ocsha y champales.

Los principales productos ofertados por esta cultura era el charqui de llama y la lana de los auquénidos, Esculpieron en grandes piedras figuras antropomorfas que recordaban a los pobladores Recuay, que debían obediencia al rey y a las normas sociales y les hacían recordar los castigos a los que estaban propensos si las violaban.

Sobre el posicionamiento estratégico de más de una región por parte de las culturas peruanas, Julio R. Villanueva Sotomayor, nos dice:

“Nasca, Mochica y Recuay son tres reinos que demuestran que de una región geográfica no podían subsistir y, por eso, se aseguran un dominio estratégico, más que amplio, de diversos pisos altitudinales o regiones naturales.

Las tres culturas también dieron importancia al Mar de Grau, sabedores de que en sus aguas conseguirían ingentes riquezas naturales alimentarias.

Otra constatación de esa época es el interés que sus estados o administradores mostraron por el control de sus cuencas hidrográficas. Mochica y Nasca lo hicieron con los ríos costeros y, con ello, haciendo obras viales y de irrigación, fomentaron un dominio espacial transversal, desde el mar a la sierra. Recuay ejerció ese dominio en la cuenca del Santa (longitudinal y transversalmente; en sierra y costa, respectivamente), en las de los ríos costeños de la región Áncash y en la cuenca del río Marañón (en su sentido longitudinal).

La preocupación de la élite gobernante de Recuay fue vincular el Callejón de Huaylas con el Mar de Grau, por el oeste, y el gran valle marañonense, de Yunga interandina, por el este y noreste.

Para estas culturas, la integración regional fue a través de las hoyas hidrográficas”.

Julio R. Villanueva Sotomayor, lib. cit.




jueves, 24 de julio de 2008

El Imperio Chimú

Cultura Chimú

El Imperio Chimú (Siglos XII-XV d.C), tuvo casi 1.000 kilómetros de largo y su ancho promedio fue de 50 kilómetros. Su área fue de 50.000 km², es decir, 4,17% del área del Perú actual.

Fue un imperio que se desarrolló totalmente en la costa, en los valles de Lambayeque, Reque, Jequetepeque, Chicama, Moche, Virú, Chao, Santa, Huarmey, Casma, Fortaleza, Pativilca, Supe, Huaura y Chancay.

La población total de este imperio fue de 500.000 habitantes y su capital fue la ciudad de Chan Chan, que albergaba a 50.000 habitantes.

La base de su economía, fue la agricultura de la que sacaron provecho en todos los valles mencionados; no tuvieron pretensiones territoriales en los Andes, salvo en aquellos, donde podían controlar el recurso hídrico, bastante escaso en la costa: “con infraestructura de riego montada, el reino del Chimor logró cultivar el doble de tierras que en la actualidad”.

Construyeron represas, acueductos, canales, puquios y acequias, tanto para mantener y mejorar sus áreas de cultivo como para ampliar su frontera agrícola. En el valle de Moche, construyeron los sistemas de riego Mochica, Huatape y Santo Domingo. El sistema La Cumbre, fue su máxima obra hidráulica, tenía 80 kilómetros de longitud y unía los valles de Chicama y Moche. Tuvieron otras irrigaciones no menos importantes, en Lambayeque por ejemplo como Taymi, Racarrumi, Chaname, Cumperlate, Chumbenequi y Talambo, que irrigaban unas 100.000 hectáreas de cultivos.

Adicional a lo anterior excavaron pozos con la finalidad de aprovechar la napa freática, como los pozos de Kiriwac, Puquio Lato, Puquio Bajo y Puquio Larrea. Las represas las construyeron con la finalidad de tener agua en épocas de sequía, un ejemplo de ello, es la represa de Bolsillo del Diablo.

Los cultivos más frecuentes eran: maíz, maní, ají, algodón, pacae, ciruelo del fraile, lúcuma, palta y guanábana. La ganadería, la pesca y la caza, les proveían y completaban la dieta con el aporte proteico necesario.

Su idioma oficial fue el muchik, pero se hablaba también el quignan (entre los pescadores principalmente).

Su artesanía era utilitaria y su principal materia prima fue la totora; crearon chacras artificiales o “wachaques” de totorales, para la construcción de sus viviendas, balsas, etc., con un ingenioso sistema de protección contra el arenamiento y consecuente secado.

El Imperio Chimú, fue diseñado basándose en polos de desarrollo y ellos fueron, Túcume, Batán Grande en la zona norte y Paramonga en el sur. Otras ciudades importantes fueron Pacatmanú (en el valle de Pacasmayo), El Purgatorio (en el valle de La Leche) y Apurtec (en el norte de Motupe). Todas las ciudades tuvieron doble función administrativa y religiosa.

La ciudad de Chan Chan, capital del imperio, fue fundada por el “ciquic” (rey en el idioma muchik) Tacaynamo, quien además inicia las conquistas del Imperio Chimú, que son seguidas por sus descendientes, en especial por su hijo Guacricur, quien somete a las tribus aledañas al imperio, para más tarde Naucempinco llevarlas hasta Pacasmayo, por el norte y Santa, por el sur.

Años después, el ciquic Minchancaman sometió a los tallanes en el norte y a los habitantes del valle de Carabayllo por el sur.

Este ciquic, años después se enfrentó al Ejército Imperial Inca, comandado por el Sapa Inca, Túpac Inca Yupanqui, quien al derrotarlo, lo envió al Cusco, donde lo trataron de acuerdo a su jerarquía de ciquic con mucha cortesía, pero impusieron a Huamanchumu, quien se sometió totalmente a los Incas y terminó con el Imperio Chimú.

Los ciquic usaron los palacios como santuarios también. Después de muerto el ciquic, los parientes y servidores, tenían la obligación de adorar a su mallqui o momia. Un cronista dice: “lo trataban como si estuviera vivo”.

El resto del pueblo, vivía en barrios marginales y en casas seguramente de quincha (barro y caña). Los chimús, estratificaron su sociedad de la siguiente manera de acuerdo a su jerarquía de mayor a menor: “ciquic”, a los reyes; “alaec” a los curacas; “fixl” a los hacendados; “parang” a los vasallos; “gana” a los sirvientes. No se tiene conocimiento cómo denominaron en su idioma chimor, a los curanderos y mercaderes, que eran parte de la estratificación social.

Los artesanos metalúrgicos más famosos del antiguo ande, salieron del Imperio Chimú. Manejaron el cobre, la plata y el oro con trabajos y cantidades extraordinarias. Cuando se produjo la conquista Inca, grandes cantidades de oro con sus artesanos, fueron trasladados al Cusco.

Producida la conquista española al Imperio Inca, gran parte del tesoro de Atahualpa, salió de Chimú y grandes cantidades de oro en barras o trabajada, fue enviada a la corona española desde 1533.

"Desde Chan Chan, gobernaba su imperio un grupo despótico, fuerte y opresivo, propietario de todo lo existente, incluso los hombres; por lo que, así como cubrió de privilegio a la agricultura, se aseguró para sí el control de la distribución de la producción monopolizándola.

Esa forma de Estado, cualquiera sea la actividad primordial, era la que imperaba y la que imperó en el mundo andino autónomo. Los métodos de sujeción se hacían a través de una férrea administración centralista, de una acicalada imposición ideológico – religiosa y de una bien preparada y despiadada organización militar.

Tacaynamo fue el fundador de Chan Chan y del imperio Chimú. Según la mitología, llegó de “allende los mares”. Guacricur y Naucempinco, hijo y nieto del fundador, fueron los inciadores de la expansión de Chimú. Chimú Minchancaman fue el último rey, de una lista que, tuvo 10 gobernantes”.

Julio R. Villanueva Sotomayor, “El Perú en los tiempos antiguos”, Empresa Editora Nacional S.A.C., Lima, Perú, pág. 134

A pesar que los Chimús, llegaron a Paramonga, la fortaleza que ahí existe, fue construida por los incas del Ejército Imperial del Sapa Inca Túpac Inca Yupanqui.

Según el Inca Garcilaso de la Vega, la fortaleza de Paramonga fue construida por el ejército vencedor. Después de la victoria, Túpac Inca Yupanqui se dedicó a realizar varias obras en el reino Chimú.

Dice Garcilaso de la Vega:
“Particularmente, en el valle de Parmunca mandó el príncipe se hiciese una fortaleza en memoria y trofeo de la victoria que tuvo contra el rey Chimú, que la estimó en mucho por haber sido la guerra muy reñida de ambas partes. Y porque la guerra se empezó en aquél valle mandó se hiciese la fortaleza en él. Hiciéronla fuerte y admirable en el edificio y muy galana en pinturas y otras curiosidades reales, más los extranjeros no respetaron lo uno ni lo otro para no derribarlas en el suelo: todavía quedaron algunos pedazos que sobrepujaron a la ingnorancia de los que la derribaron, para muestra de cuan grande fue”.

Inca Garcilaso de la Vega, "Comentarios Reales de los Incas", pág. 404








Noticias e Información que no se puede perder