lunes, 24 de diciembre de 2007

El Oro de los Incas

Francisco Pizarro


Para obtener su libertad, el Inca Atahualpa se comprometió a llenar una vez de oro y dos veces de plata y piedras preciosas, y hasta donde alcanzara su mano, la gran estancia donde estaba preso, poco antes de completar el rescate, Pizarro decidió no devolverle la libertad a Atahualpa y quedarse con el rescate. Los metales preciosos fueron traídos a Cajamarca desde todas partes del imperio.

Deseando obtener más oro y plata, unos meses más tarde los españoles decidieron enjuiciar a Atahualpa por idolatría, fratricidio, poligamia, usurpar el trono, incesto y no cumplir el rescate; fue condenado a la muerte en la hoguera, pena que el inca vio conmutada por la de garrote, al abrazar la fe católica antes de ser ejecutado, el 26 de julio de 1533. La noticia de su muerte dispersó a los pocos ejércitos quiteños que regresaban a sus tierras después de la ocupación del Cusco.

Se cree que Francisco Pizarro estuvo en contra de matar al Inca no solo por un aparente aprecio por él (en su crónica, Pedro Pizarro dice "yo vide llorar al Marqués"), sino porque el que de verdad deseaba su muerte era Diego de Almagro, ya que si se completaba el rescate, éste no llegaría a conseguir mucho oro para sí, dado que él no participó de la captura del Inca y, por tanto, recibiría una parte mínima del rescate.
(wikipedia).

Parte 1/3


Parte 2/3



Parte 3/3


Libro recomendado relacionado con el tema: "Vuelo Espía Sobre Perú"

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martes, 18 de diciembre de 2007

La Cultura Afroperuana



La inmigración de población africana se produjo como consecuencia de la llegada de los españoles. Los primeros africanos llegaron en condición de esclavos y como mano de obra gratuita; se produjo su explotación en actividades en el campo y esencialmente en la costa del Perú.

Estos negros de raza pura provenían de castas o naciones terranovas, sucumas, mandingas, cambundas, carabalíes, cangas, chalas, huachiries, congos, misangas, etc. Trajeron una cultura propia con creencias mágico-religiosas, mezcla de lo sagrado y lo pagano expresándolo en sus cantos, bailes, danzas y costumbres.

La primera oleada de negros constituyeron la servidumbre de las casas haciendas en los ingenios azucareros, en el cultivo del algodón, en las construcciones, etc. En este nuevo continente el primer idioma fue el samaracca o expresión congo-angoleña, posteriormente el lenguaje papiamento, combinación de habla negra en Jamaica donde predomina. Aparece el cleoque dialecto que resulta de la mezcla de la etnia negra de Haití y la replana del Perú, combinación de varios idiomas africanos mezclados con el español criollo.

En Chincha (al sur de Lima), el africano puro y sus descendientes fueron catequizados por los dominicos y jesuítas; ya como cristianos y bajo la dura realidad de trabajo, mimetizan sus creencias ancestrales y las articulan con los santos católicos, surgiendo así la patrona de los negros: la Virgen del Carmen.

Aglutinados en los galpones de las haciendas, germina la grandeza del arte negro de Chincha, sea de San José, San Regis, Alto Larán, Guayabo, Chamorro, Hoja Redonda, Chincha Baja. En el duro trabajo, en la fatiga, en la enfermedad, en la soledad, escriben décimas, panalivios, danzas, festejos, zamba, landó, alcatraz, inga, son de los diablos, agua de nieve, el cabe, la lagartija, el toromata, conga, zamacueca, etc. Así por más de cuatro centurias el negro chinchano crea para el Perú, atajo de pallitas, de negritos, negros creadores de la décima negra de pie forzado, artistas negros, grandes deportistas.

Historia
En 1502, llegaron los primeros esclavos negros de Africa a América. Fueron traídos para reemplazar la mano de obra indígena, que iba disminuyendo ostensiblemente en las colonias españolas. Entre 1492 y 1700, unos tres millones de africanos fueron sacados de sus tierras, de manera violenta, para ser esclavos de los conquistadores en América.


Eran traídos en buques especiales, llamados "Ataúdes" o "Tumbeiros". Estos nombres eran expresión de las características de tales expediciones mercantilistas, porque llegaban vivos a América sólo la mitad de los negros que habían salido de Africa. Venían enmarrocados (amarrados), apiñados en las bodegas de los buques, sin las mínimas condiciones de higiene, sin la adecuada alimentación; en estas condiciones aquellos negros eran presa fácil de enfermedades y epidemias.

En América, miles de negros esclavos fueron vendidos a los hacendados y citadinos españoles en los llamados mercados de trata. Para este fin eran exhibidos encadenados apenas arribaban mientras eran denigrantemente subastados. Los precios variaban de acuerdo al sexo, fortaleza, salud y edad. Una vez adquiridos pasaban a ser patrimonio de su amo, quien disponía de su destino y de su vida. Tenían un valor en dinero y pertenecían a alguien y los alimentaban para utilizarlos en faenas y servicios que el amo creyera conveniente. Si el amo quería deshacerse del esclavo, lo ofertaba en el mercado de trata de esclavos, poniendo un sobreprecio, para recuperar su inversión y sacar algún dividendo.

Vida miserable
Los esclavos vivían en las haciendas en barracas o barracones; en las ciudades, estas barracas estaban ubicadas en un rincón de los huertos o solares. Dichas barracas, como es de suponer, propendían al hacinamiento y la promiscuidad.

Las mujeres negras esclavas, en las haciendas y en los solares virreinales, fueron destinadas para labores domésticas. Sin embargo, muchas de ellas, en las haciendas, principalmente costeñas, hacían labores de campo, como por ejemplo, en los viñedos y algodonales, conocidas en este último caso, como "apañadoras".

Los varones efectuaban el trabajo más pesado tanto en las zonas urbanas como en las haciendas. Como por ejemplo, limpieza de excusados, galpones, porquerizas, caballerizas, etc.

Los amos retribuían este servicio gratuito con la vivienda y la alimentación que les proporcionaban. Los esclavos no podían salir de la propiedad del patrón y carecían de libertad. Al esclavo que infringía alguna norma, se le castigaba severamente, por lo que existieron varios sistemas de tortura. Sea cual fuere el castigo acordado para el esclavo rebelde, se cuidaban de no desfigurarlo, dado que, de ser así, su precio de venta en el mercado, disminuiría. Sin embargo, se tiene noticia de que al negro muy rebelde o cimarrón, le cortaban las orejas, lo castraban e incluso le cortaban las manos.

A fines del siglo XVII y principios del siglo XVIII, se formaron unas rancherías en los alrededores de la ciudad de Lima, como en Huachipa, Carabayllo, Monte Zambrano, etc. Fueron hechas por negros esclavos, que en busca de su libertad, habían preferido huir y rebelarse contra el opresor sistema. Estas rancherías en lo posible, se ubicaban en las zonas menos transitadas, con bosques para ocultarse de sus perseguidores.

Alrededor del año 1710, esas rancherías evolucionaron hasta convertirse en palenques. Los palenques, entonces eran asentamientos rurales de negros cimarrones, rebeldes.

Finalmente, el 3 de diciembre de 1854, el entonces presidente de Perú Ramón Castilla, mediante una ley dictada desde Huancayo decretó el fin de la esclavitud y la libertad plena de los negros.







Documental grabado en El Carmen (Chincha - Perú) que registra la tradición religiosa donde afrodescendientes realizan un ritual de zapateo en homenaje al Niño Jesus


domingo, 25 de noviembre de 2007

Perú Contacto con una Cultura Viva



En el video que presentamos se aprecia de manera integral las riquezas naturales, arqueológicas, urbanas, folkloricas, culinarias, y sociales, que distinguen al Perú del resto de países de Latinoamérica.

jueves, 15 de noviembre de 2007

El Pisco: Patrimonio Cultural del Perú



El pisco del Perú es una bebida alcohólica, de la familia de los brandy, perteneciente a una variedad de aguardiente de uvas. Se produce en el Perú desde fines del siglo XVI.


Es la bebida destilada típica del Perú, elaborada a partir de la uva, cuyo valor ha traspasado las fronteras del país, como lo atestiguan los registros de embarques realizados a través del puerto de Pisco hacia países de Europa y América desde el siglo XVII, tales como Inglaterra, España, Portugal, Guatemala, Panamá y a Estados Unidos de América, desde mediados del siglo XIX.

Es uno de los productos bandera peruanos y sólo se produce en los departamentos de Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y en los valles de Locumba, Sama y Caplina del departamento de Tacna.
 Tomado de Wikipedia – 15/11/2007

viernes, 2 de noviembre de 2007

Batalla por Lima



Enero de 1536. La Ciudad de los Reyes, Lima, se preparaba para celebrar los primeros cuatro años de su fundación cuando una aterradora imagen provocó pánico en la escasa población de españoles, indios y esclavos.

Miles de guerreros del ejército rebelde de Manco Inca descendían del cerro San Cristóbal con gritos de guerra.

Mujeres y niños españoles huyeron hacia el puerto del Callao donde varias carabelas los esperaban para trasladarlos a Trujillo. En Lima, mientras tanto, el marqués Francisco Pizarro y decenas de españoles juraron defender hasta la muerte su ciudad.

Entre los defensores sobresalía el arma secreta del viejo conquistador: miles de indios huaylas, procedentes del actual departamento de Áncash, se sumaron a la defensa de la capital del Perú a pedido especial de Inés Huaylas Ñusta, concubina de Pizarro e hija del inca Huayna Cápac y de la curaca de Huaylas.

El feroz enfrentamiento se produjo muy cerca del río Rímac, en el actual Barrios Altos, y a pocas cuadras de la Plaza de Armas.

Los rebeldes cusqueños llevaron la peor parte. Además de enfrentar a los aguerridos indios huaylas (que se la tenían jurada a los cusqueños), tuvieron que enfrentar las cargas de la caballería española, el ataque de los perros de guerra y los mortales disparos de los arcabuceros de Pizarro. En pleno combate murió el general inca Ylla Topa, lugarteniente de Qusi Yupanqui, provocando el desbande de los atacantes.

En medio de la tragedia, un indio procedente del curacazgo de Puruchuco, aliado de los cusqueños, recibió el impacto de una mortal “pelota” lanzada por un arcabuz español.

Marzo del 2004. Entre decenas de fardos funerarios rescatados por el equipo dirigido por el arqueólogo peruano Guillermo Cox, en la zona de Huaquerones-Puruchuco, un grupo de 72 entierros llamaron la atención de los arqueólogos.

“A diferencia de la mayoría de los entierros, estos no estaban enfardados ni tenían ofrendas, los cuerpos fueron envueltos en simples mantas atadas con sogas, y fueron enterrados con apuro y casi en la superficie”, recuerda Cox.

Entre los esqueletos, uno llamó poderosamente la atención: el cráneo tenía el orificio de un disparo. “Estuve a punto de llamar a la Policía”, reveló Cox, pero cuando analizamos el cráneo pudimos comprobar que se trataba del impacto de una bala, “pero de un arma de fuego de hace cuatrocientos años, más precisamente de un arcabuz”.

Con el apoyo de un equipo de antropólogos físicos dirigido por Bárbara Moffet y el auspicio de la National Geographic Society, los arqueólogos peruanos realizaron exhaustivos análisis de cada uno de los cuerpos hallados en Puruchuco. “Cientos de análisis con rayos X, tomografías computarizadas y otros estudios científicos para demostrar que los cuerpos corresponden a guerreros locales que murieron durante la batalla por el cerco de Lima”, sostiene Cox.

Se trata del primer hallazgo de un indígena muerto con arma de fuego durante la conquista española. Los otros cuerpos también muestran signos de violencia.

“De los 72 individuos, poco más de la mitad muestra heridas de necesidad mortal hechas por armas indígenas, como hachas, porras, piedras lanzadas con huaracas; y sólo cinco tienen heridas de armas europeas”, revela el arqueólogo peruano. Otra sorpresa fue hallar el cuerpo de cinco mujeres jóvenes muertas a golpes de armas indígenas.

“Esto demostraría que los rebeldes llegaron a Lima con rabonas”, sostiene la historiadora María Rostworoski. Existe información de las mujeres que acompañaban a los guerreros, conocidas como “rabonas”, desde la época preínca. Sólo en las grandes conquistas, los incas prescindieron de las rabonas. Y ahora sabemos que durante la rebelión de Manco Inca volvieron a acompañar en la guerra a sus maridos. 


domingo, 9 de septiembre de 2007

Italianos en Perú: Historia



Los Inmigrantes italianos en el Perú si bien no llegaron en grandes cantidades, como en otros países de América. Estos tuvieron una característica especial, fueron en su mayoría parte de una cadena migratoria que en el transcurso del tiempo fue consolidándose. Aunque pequeña en cantidad, podríamos decir, que muy "selecta".

Los primeros italianos en Perú, fueron los que comenzaron a llegar durante la conquista de América, que acrecentaron su presencia durante la Colonia y echaron profundas raíces durante la República.

Entre los años de1532 y 1560 había alrededor de 50 italianos, todos Ligures entre el Puerto del Callao y Lima, capital del Virreinato del Perú. Entre ellos tenemos a Martín de Florencia, Marco de Niza, Pietro Catagno, Pietro Martín de Sicilia, todos actores de la captura del Inca Atahualpa y a Juan Bautista Pestene, marino nacido en Génova en 1505, y que estuvo presente desde los inicios de la Conquista del Imperio de los Incas por 1535 testigo de la lucha entre los conquistadores españoles por el poder y de la muerte del conquistador Francisco Pizarro.

Entre otros italianos podemos mencionar los Capitanes Giustiniani y Vicenzo Pascuale, quienes fundaron empresas de navegación y comercio entre el Callao y Valparaíso. Otro marino fue Ambroggio Giustiniani nacido en Génova en 1515, casado en Lima en 1556, estableciendo un activo comercio marítimo también entre el Callao y Valparaíso. Estos casos muestran que en esos años los marinos genoveses inauguraron un tipo de empresa marítimo comercial que en los siglos posteriores fue perfeccionada. Este tipo de comercio en realidad es precursor de la modalidad de comercio marítimo que posteriormente fue llamado comercio de ''cabotaje'' que se extendió en el siglo XIX cuando desapareció el monopolio comercial español en América del Sur y que en gran parte fue desarrollado por marinos genoveses.

Otros los marinos italianos presentes en esos años en las costas del Perú fueron Giovanni di Malta, Nicolo da Bonfilio, Alvaro Pestrello, (que viajaba entre Arica y el Callao), Giovanni Gaetano (dueño del galeón que llevo a La Gasca del Callao a Panamá). Entre los mercaderes que aparecen en los registros de la época (1546 a 1550) figuran Enrique Porri, natural de Milán; Lucas de Astra, genovés; Nicoroso y Marcos Corso, Marco de Niza, Martín de Florencia, Pietro Catagno, Juan de Niza y no olvidemos al capitán Alessandro Malaspina. A fines del siglo XVI, según declara Vicenzo Dagnino en su "Corregimiento de Arica", se habían establecido varios italianos en la ciudad, entre los cuales se menciona a Esteban Forrofino, Pedro Antonio Macchiavello, Esteban Sanguinetti (mercader), Guillermo Virgilio, Camilo Bonafante, Pedro del Pino, Simón Román, Pedro Alejandro Malerba, Bernardo del Pino, Jorge Inverto, Bernardino Arnaldo, Antonio Genovés, Juan Ángel "que tiene una fragata con que anda en el trato del guano", Francisco Cataldo (pulpero y salchichero), Guillermo y Juan Baptista (pulperos).

También tenemos luego a Antonio Ricciardi Pedemontanus, considerado el primero en traer la imprenta al Virreinato del Perú en 1584. Es notable la presencia de apellidos ligures entre los comerciantes y la mención a sus "pulperías", el típico negocio que en los siglos posteriores, sobre todo en el XIX fue muy difundido por comerciantes genoveses en las costas del Perú y América.

Radicati di Primeglio ha realizado una exhaustiva investigación acerca de los italianos en Lima y encontró la presencia documentada de 343 italianos entre 1532 hasta mediados del siglo XVII (sin contar los italianos asentados en otras ciudades del Virreinato). De los 343 existe información acerca del lugar de nacimiento de 231 de ellos; 124 eran genoveses, 28 venecianos, 28 corsos, 15 napolitanos, 11 milaneses, 10 romanos, 5 sicilianos y un número menor originarios de otros estados italianos, pero sin duda los italianos presentes en el Perú era mayor, debido a que muchos no eran registrados. Entre los genoveses la categoría ocupacional más numerosa estaba compuesta por maestres y "capitanes de naos", mercaderes que se dedicaban al transporte de pasajeros y mercancías entre el Callao y otros puertos de la costa a Panamá y viceversa, destacándose Juan Bautista Genovés y Rostán Genovés, maestre y carpintero respectivamente del barco "Santiago" de propiedad del Conquistador Pizarro. Entre los mercaderes destacó Francisco Neri. Sus apellidos en varios casos eran los mismos de las familias genovesas que se asentaron en el Perú en el siglo XIX como Costa, Lomellini, Di Negro, etc. (Radicati Primilegio).

Hubo también varios marinos venecianos y de las islas del mar Egeo, como Pedro de Candia, Francisco de Chipre, veneciano, pues la isla de Candia perteneció a Venecia desde 1204 al 1669, Francisco de Chipre, Miguel Adorno, entre otros venecianos. No olvidemos a los napolitanos Anello Oliva, Ludovico Bertonio, Francesco Carletti, y al Príncipe de Santo Buono y vigésimo Virrey del Perú, don Carmine Nicolao Caracciolo, nacido en Nápoles, y al médico Federico Bottoni que en 1723 publicó un tratado sobre la circulación sanguínea.

Durante el siglo XVII predominó una actitud más rígida en cuanto a la prohibición en materia de comercio y de inmigración en las colonias españolas en América. Durante la segunda mitad del siglo XVII junto a marinos y comerciantes, comenzó a notarse la presencia de italianos que llegaron como parte del séquito virreinal, por ejemplo el Virrey Pedro Fernández de Castro (Conde de Lemos) llegó con su esposa Ana Francisca de Borja, hija del Duque de Candia, y con Dora Colonna, hija de Andrea Doria. El Virrey de Navarra y Rocafull, duque de la Palata, trajo como esposa y virreina a Francisca Tovalto y Aragón, princesa de Massa, ciudad situada dentro de los dominios del Reino de Florencia. Teodoro Giulio Rospigliosi llegó al Perú en 1647 en calidad de alférez del Rey de España, y era miembro de la familia de los príncipes Rospigliosi de Roma y sobrino del Papa Clemente IX, donde radicó y tuvo descendencia, y también llegaron algunos franciscanos italianos.

Durante las últimas décadas del dominio colonial español se dio un paulatino incremento de la presencia de italianos en el Perú. Al igual que en siglos anteriores, durante las primeras décadas del siglo 19, la mayoría de ellos eran genoveses.

Los más ricos comerciantes italianos en Perú desde las primeras décadas del siglo pasado estaban relacionados con el comercio marítimo. Según informaciones de los primeros cónsules Sardos, de una muestra de 24 ricos italianos en el Perú, 18 se ocupaban del comercio naval, uno era médico, el otro prestamista. De los 18 dedicados al comercio dos eran vicecónsules en ciudades del interior del país.

Entre los que pueden ser considerados los pioneros de la moderna inmigración italiana al Perú se encuentran dos comerciantes ligures llegados en la primera década del siglo XIX: Antonio Dagnino, quien radica en el Callao desde 1802, y Félix Valega quien llegó en 1806. Y quienes junto con otros "capitanes de Nao" y tripulaciones se establecieron definitivamente en suelo Peruano (muchos marineros desertaban de sus barcos para establecerse en el Perú y dedicarse al comercio), Valega era natural de Sportorno pequeño puerto de la rivera oeste de la Liguria (poniente), y llegó en el mismo barco que trajo a Abascal, el ùltimo Virrey del Perú, (Sequi 1911:c-130) y también al músico genovés Andrea Bolognesi, de la corte del Virrey, quien fuera padre de unos de los héroes más legendarios del Perú, Coronel don Francisco Bolognesi. Se sabe que Valega llegó a poseer una notable fortuna y que financió la Catedral del Callao. Ambos se casaron con damas peruanas en ceremonia conjunta en 1811. Es interesante observar que Dagnino castellanizó su apellido trasformándolo en "Dañino". Las tres hijas de Valega se casaron con Guiseppe Canevaro, Pietro Denegri y un tal Di Negro, todos ricos comerciantes, que juntos a otros comerciantes italianos llegaron formar parte de la primera élite empresarial italiana en el Perú, a partir de mediados de la década de 1830 y las siguientes, que con el inicio de la época dorada de la explotación del guano, formaron parte de los cimientos del futuro desarrollo industrial en el Perú.

En cambio el grueso de los inmigrantes italianos desarrollaba actividades mucho más modestas (pulperos, chinganeros, fonderos, artesanos, etc.) Por 1851 llegó al Perú: Giuseppe Garibaldi junto a otros muchos italianos; Giuseppe Eboli, Steban Siccoli, Antonio Raimondi, Arrigoni, etc., quienes participaron en la fracasada rebelión de Milán en 1849 y como parte de la secuela de la ola migratoria política a consecuencia de los fracasos revolucionarios de 1848-1849 en Italia.

En 1858 la población de Lima totalizaba unos 95,00 habitantes, de los cuales los extranjeros eran unos 22,000 y de esa cantidad, la colonia italiana estaba conformada por unos 5,000, que junto a la colonia alemana eran las más numerosas solo en la ciudad de Lima, todo esto mientras ocurría la bonanza de la explotación del guano, ya en 1860 la colonia italiana de distinguía por ser la de mayor prosperidad relativa.

Un Cónsul italiano que visito América del Sur a mediados de la década de 1860 decía que en el Perú había ”italianos muy ricos, muy industriosos y quizás los más activos que en algún otro país de América"(Galli 1867), y en 1876 llegaron ser mas de 7,000 italianos. En un informe consular publicado en Italia en 1883, donde se presentan las propiedades de los inmigrantes italianos en varios países se destaca el hecho de que los inmigrantes italianos radicados en el Perú resultan ser los más ricos cuyo capital ascendía a unos 210 millones de liras (Gallenga 1883). Por esas épocas fueron creadas numerosas instituciones italianas, como La Beneficencia Italiana, el Hospital Italiano, el colegio Santa Margherita, el Banco Italiano, Compañías de Bomberos, etc.

Por esos años el Gobierno Peruano había iniciado una política de inmigración hacia el Perú, especialmente europeos, pero no llegaron en las cantidades deseadas, llegaron casi 200 italianos junto a otros colonos alemanes como parte de un programa de colonización, hacia la selva del Perú, sin mayor éxito.

El inmigrante italiano promedio (por lo general de origen ligur) abría una pequeña tienda ó pulpería y luego con el producto de sus ahorros de varios años establecía un negocio mayor vendiendo el anterior a otro italiano que recién se iniciaba como comerciante. Los inmigrantes italianos cuyo origen no era Liguria estaban compuestos básicamente por Piamonteses, en gran parte provenientes de la provincia de Alejandría (colindante con Ligurina). Luego había lombardos y grupos menores de inmigrantes de otras regiones, cuya presencia no era significativa. Solo durante el siglo XX llegaron al Perú pequeños contingentes de inmigrantes de las regiones del sur de Italia, las que siempre han sido minorías frente a los ligures.

El fin de la época dorada de la explotación del guano y tiempo después el inicio de la guerra del Pacífico, significó para la colonia italiana un duro golpe, en esta guerra muchos italianos que se identificaban con el Perú, llegaron a combatir a su lado, contra un enemigo que solo deseaba destruir el país a cualquier precio. Muchos italianos ofrendaron sus vidas, como el heroico marino genovés Pietro Luigui Storace en combate naval contra los chilenos o como los casi 20 italianos, casi todos bomberos fusilados tras el incendio de Chorrillos, entre otros también fusilados en Arica e Iquique. Entre la lista de los italianos afectados por los bombardeos de chilenos sobre Iquique y Arica en 1879 figuran muchos apellidos de inmigrantes asentados en Tacna y otros puertos peruanos. Los apellidos más comunes son: Solari, Macchiavello, Casaretto, Cavagnaro, Canepa, Parodi, etc., todos ellos apellidos de familias ligures.

Luego de la guerra el flujo migratorio se niveló y en su mayoría, los inmigrantes que llegaban eran parientes de los que estaban establecidos en el Perú. Al comenzar el siglo XX los inmigrantes italianos siguieron llegando en cantidades regulares. En 1903, eran casi 15.000 sin contar los que no estaban registrados, luego el fin de la primera guerra mundial, impulsa una nueva cantidad de italianos hacia el Perú que luego va declinando hasta el fin de la segunda guerra mundial que muestra un leve aumento. En 1961 había en Lima 5.000 italianos, para luego bajar significativamente con el paso de los años hasta nuestros días.

Gente laboriosa, no importaba que la faena fuese agotadora, muchos de esos inmigrantes llegaron para forjarse un porvenir, muchos de esos apellidos quedaron sepultados por el tiempo, de aquí les rindo un homenaje a aquellos que fueron olvidados, pero otros miles aun subsisten y son parte del Perú de hoy.


miércoles, 22 de agosto de 2007

Controversia Frontera Marítima Chile - Perú, Argumentos de las Partes



Discusión y principales argumentos

El origen de esta controversia es el supuesto que la delimitación de la frontera marítima entre ambos países aún se encontraría pendiente. De acuerdo a Chile, no es un tema pendiente, por cuanto existirían tratados internacionales vigentes sobre la materia; el Perú argumenta, a su vez, que no existen tratados de límites marítimos entre ambos países.

Para Chile, la frontera terrestre se inicia en el Hito Nº 1, denominado "Orilla del Mar" y la frontera marítima es el paralelo que cruza el Hito Nº 1, de acuerdo a tratados de diversa índole celebrados con el Perú.

Para el Perú, la frontera terrestre se inicia en el punto "Concordia" en la línea de baja marea del Océano Pacífico y la frontera marítima es la línea bisectriz a las perpendiculares de las costas chilenas y peruanas, según ley aprobada y promulgada el 3 de noviembre de 2005, sobre la determinación de las líneas de base de dominio marítimo.

Argumentos de la postura chilena

El presidente peruano José Luis Bustamante y Rivero, declaró mediante el Decreto Supremo Nº 781 del 1 de agosto de 1947, la soberanía del Perú sobre el mar "entre las costas y una línea imaginaria paralela a ellas siguiendo la línea de los paralelos geográficos".

Los acuerdos de 1952 y 1954 están vigentes en ambos países y, de acuerdo a la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, según la posición chilena, tienen la naturaleza de un tratado internacional.

Si bien dicha convención no tiene efectos retroactivos (y sólo entró en vigencia el 27 de enero de 1980), ello no impide la aplicación de sus normas, en cuanto éstas se limitan a reconocer derecho internacional consuetudinario. Esta señala que se entiende por tratado un "acuerdo internacional celebrado por escrito entre Estados y regido por el derecho internacional, ya conste en un instrumento único o en dos o más instrumentos conexos y cualquiera que sea su denominación particular'"; asimismo, en el artículo 62 señala que "un cambio fundamental en las circunstancias no podrá alegarse como causa para dar por terminado un tratado o retirarse de él: a) si el tratado establece una frontera".

Si bien los acuerdos de 1952 y 1954 se suscribieron en el marco de conferencias sobre "Explotación y Conservación de las Riquezas Marítimas", en Derecho existe un principio general que señala que las "cosas son lo que son, de acuerdo a su naturaleza, y no lo que quiera una de las partes", por tanto, serían tratados de límites marítimos, si en su contenido versa sobre éstos. El acuerdo de 1954 se denomina "Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima".

La Resolución Suprema N° 23 de 1955 del gobierno de Manuel Odría expresa que "la indicada zona está limitada en el mar por una línea paralela a la costa peruana y a una distancia constante de ésta, de 200 millas náuticas. De conformidad con el inciso IV de la Declaración de Santiago, dicha línea no podrá sobrepasar a la del paralelo correspondiente al punto en que llega al mar la frontera del Perú".

El Acta Final de la Comisión Mixta de Límites del 21 de julio de 1930 y el Acta de los Plenipotenciarios, del 5 de agosto de 1930 indica que el Hito N° 1 tiene coordenadas Latitud 18°21'03 Sur, Longitud 70°22'56 Oeste y se denomina "Orilla del Mar".

El Acta de 1968, destinada a conformar la comisión mixta chileno-peruana para la instalación del Hito Nº1, menciona que: "Reunidos los Representantes de Chile y del Perú acordaron elaborar el presente documento que se relaciona con la misión en orden a estudiar en el terreno mismo la instalación de marcas de enfilación visibles desde el mar, que materialicen el paralelo de la frontera marítima que se origina en el Hito número uno".

Tras el acuerdo de Charaña de 1975, el gobierno del Perú fue consultado por Chile sobre la posibilidad de ceder a Bolivia un territorio soberano al norte de Arica, en conformidad al Protocolo complementario del Tratado de Lima de 1929. En aquellla oportunidad, Perú respondió con una propuesta que sugería crear ún área de soberanía compartida entre Bolivia, Perú y Chile, al norte de la ciudad de Arica y al sur de la línea de la Concordia, la sugerencia incluía además la cesión a Bolivia del mar territorial que quedaría frente a dicha zona compartida.

La Ley peruana de 2001, de Demarcación Territorial de la Provincia de Tacna, señala que esta limita por el suroeste con el Océano Pacífico y que "El límite se inicia en el Hito Nº 01 (Océano Pacífico)" y no en el punto Concordia.

La Convención de Derecho del Mar indica que los acuerdos previos vigentes entre los Estados y, además, la existencia de derechos históricos, priman por sobre el establecimiento de la línea media contemplada por la misma convención.

El Perú no puede acogerse a la Convención de Derecho del Mar, de la cual todavía no forma parte, pues esta reconoce sólo hasta 12 millas de mar territorial y no 200 millas marinas, como afirma la Ley peruana de 2005, de Líneas de Base del Dominio Marítimo, y su Constitución Política.

Los ejercicios conjuntos de la Armada de Chile y la Marina de Guerra del Perú han reconocido la zona al sur del paralelo indicado como territorio chileno.

Desde hace más de 50 años, en la práctica, Chile ha ejercido soberanía en el espacio marítimo reclamado por Perú, deteniendo a los buques pesqueros peruanos que han cruzado el paralelo.

Entre el Perú y Chile existe la Isla del Alacrán a 400 m de Arica, por lo que la objeción peruana en torno a la tesis del paralelo no sería procedente. Si bien dicha isla está actualmente unida a tierra firme, tal conexión fue efectuada en forma artificial mediante un camino, sólo en 1964.

El Perú estaría en contradicción, al manifestar que con Ecuador existen los límites están determinados, en virtud de los convenios de 1952 y 1954, suscritos por los 3 países, y que respecto de Chile son solamente acuerdos pesqueros. El Acta de Brasilia de 1988, acordada por los presidentes del Perú y Ecuador, expresa que "quedan resueltas en forma definitiva las diferencias fronterizas entre los dos países. Con esta base, dejan registrada la firme e indeclinable voluntad de sus respectivos Gobiernos de culminar, dentro del plazo más breve posible, la fijación en el terreno de la frontera terrestre común".

Ecuador ha manifestado que no existen problemas de límites pendientes con el Perú, y que tales límites se encuentran sustentados en los acuerdos de 1952 y 1954 y el Acta de Brasilia de 1988, siendo la línea del paralelo la frontera marítima entre ambos; las líneas de base de Ecuador están fijadas en conformidad a esta última.

Argumentos de la postura peruana

Chile y Perú, según la posición peruana, nunca habrían firmado un tratado específico de límites marítimos.

El Acta Final de la Comisión Mixta de Límites del 21 de julio de 1930 indica que el Hito N° 1 se denomina "Orilla del Mar"; pero el Tratado de Lima de 1929 menciona que la frontera se inicia en el punto llamado "Concordia". La Comisión Mixta de Límites de 1930 indica que este punto se obtiene proyectando el Hito N° 1 sobre el límite con el Océano Pacífico con un arco de circunferencia tomando como centro el medio del puente sobre el río Lluta.

La declaración del presidente José Luis Bustamante y Rivero mediante el Decreto Supremo Nº 781 de 1947 establece la reserva del derecho de modificar la demarcación de las zonas de control y protección de las riquezas nacionales en los mares continentales e insulares que quedan bajo el control del Gobierno del Perú, "de acuerdo con las circunstancias sobrevinientes por razón de los nuevos descubrimientos, estudios e intereses nacionales que fueren advertidos en el futuro"

La Declaración de Zona Marítima de 1952, firmada por delegados de Chile, Ecuador y Perú, define como zona marítima de un país las 200 millas medidas desde la costa. En caso que se encuentren islas, la zona marítima queda limitada por el paralelo, pero no define que sucede cuando las 200 millas se superponen. Entre Chile y Perú no se encuentran islas en las 200 millas.

Para el Perú, el acuerdo de 1954, firmado por delegados de Chile, Perú y Ecuador, denominado "Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima", sería sólo un convenio de pesca y no un tratado de límites. Sólo por error los negociadores habrían mencionado límites marítimos, que no se encontrarían definidos por tratado alguno.

La Resolución Legislativa Nº 12.305 de 1955 indica que el Congreso del Perú había aprobado los "Acuerdos y Convenios suscritos en la Primera y Segunda Conferencia sobre Explotación y Conservación de las Riquezas Marítimas", como indica la introducción de la resolución, y no en una conferencia sobre límites marítimos. La Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, señala que "Un tratado deberá interpretarse de buena fe conforme al sentido corriente que haya de atribuirse a los términos del tratado en el contexto de estos y teniendo en cuenta su objeto y fin".

El gobierno del Perú, en la Resolución Nº 23, del 12 de enero de 1955, invoca el inciso IV de la Declaración de Santiago, donde indica que el paralelo es el límite entre los países, disposición que inicia señalando "En el caso del territorio insular [...]". Entre Chile y el Perú no existirían islas, lo que si ocurre entre Ecuador y el Perú, pues desde 1964 la antigua isla del Alacrán está unida a tierra firme y actualmente es una península (la Península del Alacrán). El convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima fue ratificado por Chile en 1967.

La misma Resolución Nº 23, del 12 de enero de 1955, indica que "La indicada zona está limitada en el mar por una línea paralela a la costa peruana y a una distancia constante de ésta, de 200 millas náuticas". Si se considerara el paralelo como límite, en Camaná solo llegaría a 100 millas, 80 en Mollendo, 40 en Ilo, 20 en Sama y 0 millas en Tacna (punto Concordia).

La Convención de Derecho del Mar indica que, generalmente, en caso de diferencias entre dos estados sobre su límite marítimo, primaría el establecimiento de un línea media cuyos puntos sean equidistantes de los puntos más próximos de las líneas de base, por sobre líneas geográficas, como paralelos o meridianos.

La Constitución Política del Perú de 1993 establece su soberanía marítima en 200 millas marinas desde las líneas de base y se ha mantenido, durante los últimos años, explicando el problema de la delimitación marítima en organismos internacionales, como la OEA y la ONU.

Hasta 1998 el Instituto Hidrográfico de la Armada de Chile consideraba el inicio del límite terrestre en el punto Concordia y no en el hito Nº 1. Los acuerdos de 1930 determinaron que este hito se coloque lo más próximo al mar donde quede a cubierto de ser destruido por las aguas del océano indicándose que la línea de frontera entre Perú y Chile se extenderá desde este hito hacia el mar a 10 km del puente Lluta.

El Perú no reconoce los tratados de 1952 y 1954 como tratados de límites marítimos ni con Ecuador, ni con Chile. La ley que fija las líneas de bases de dominio marítimo aprobada por el Congreso peruano en 2005 no manifiesta diferencias con el Ecuador, ya que ambos países han establecido las mismas líneas de base como límites. En la frontera sur con Chile se mantiene una discrepancia respecto a estas líneas de base.

Efectos

La evolución de esta disputa podría provocar ciertos efectos en las relaciones diplomáticas entre ambos estados y con sus vecinos.

Administración de zona económica: la ley aprobada por el Congreso del Perú incluye como parte de ese país, una zona de entre 33.000 y 36.000 km² de una zona abundante de pesca, debido a los efectos de la Corriente de Humboldt. Chile es uno de los mayores exportadores de productos pesqueros en el mundo, y un tercio de su producción radica en la I Región de Tarapacá, mientras que el Perú es el segundo productor a nivel mundial.

Mediterraneidad de Bolivia: la tensa situación que ha generado este problema, es entendida en Chile como una dificultad para resolver el problema de la mediterraneidad boliviana; asimismo en Perú se considera que la solución para la histórica demanda boliviana, sólo será posible cuando Perú y Chile resuelvan el tema de su delimitación marítima. Por otra parte, en Bolivia ha surgido el convencimiento de que la solución del diferendo limítrofe peruano-chileno puede ser resuelto conjuntamente con el problema del enclaustramiento boliviano, es decir, que se llegue a un acuerdo que pueda resolver los problemas que, desde el siglo XIX, no han permitido una verdadera integración en la región.

Anillo Energético Sudamericano: los estados de América del Sur se han comprometido en la creación de un anillo entre estos países para la producción de energía y su suministro. Este proyecto que ha estado en tela de juicio debido a la inestabilidad política de Bolivia, se vería completamente imposibilitado en el caso de un conflicto mayor entre Chile y Perú.

Situación actual

En la práctica Chile sigue ejerciendo soberanía en el espacio marítimo reclamado por Perú, por lo cual la Armada chilena, en los casos que buques pesqueros cruzan el paralelo, procede en la forma habitual (detención, traslado hasta el puerto de Arica, confiscación de los productos obtenidos, imposición de una sanción pecuniaria y la deportación a su país de origen).

Ante estas diferencias, como primer paso el Perú solicitó a Chile iniciar las negociaciones tendientes a firmar un tratado de límites marítimos, ante lo cual Chile respondió que los acuerdos de 1952 y 1954 constituyen tratados de límites marítimos entre ambos países. Del mismo modo, Perú señaló que haría uso de los medios de solución pacífica previstos en el Derecho internacional, como los procedimientos de conciliación, reiterando su invitación a utilizar los mecanismos bilaterales, como la Comisión Mixta Permanente de Límites; la respuesta de Chile fue la misma.

Finalmente el Perú estaría estudiando presentar el asunto ante la Corte Internacional de La Haya, como lo vienen litigando, por un tema similar Nicaragua y Honduras. Ello por cuanto Perú sostiene que es posible exigir, ante este tribunal internacional, la solución al diferendo presentándose en forma unilateral, debido a que ambos países suscribieron el Tratado Americano de Soluciones Pacíficas (Pacto de Bogotá) de 1948, el cual establece que, en caso de no llegarse a solución de acuerdo al procedimiento de conciliación conforme a dicho tratado o por voluntad de las partes, y no habiéndose convenido un procedimiento arbitral, cualquiera de los Estados parte tienen derecho a recurrir a la Corte Internacional de Justicia, existiendo competencia obligatoria de ésta, tratándose de controversias de orden jurídico que verse, entre otras, sobre la interpretación de un tratado y cualquier cuestión de Derecho internacional (artículo XXXI y XXXII del Pacto de Bogotá de 1948, en concordancia con el artículo 36 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia).
 Tomado de Wikipedia la enciclopedia libre 

viernes, 17 de agosto de 2007

El Reino Chincha y el Período Intermedio Tardío

Reino Chincha

Se desarrolló en el antiguo territorio Nasca, en los valles de Cañete, Chincha, Pisco, Ica y Nasca, llegando su área de influencia hasta Arequipa; la sede más importante fue: “La Centinela” de San Pedro al sur del valle y “La Centinela” de Tambo de Mora al norte del valle. De esta última partían los caminos hacia otros asentamientos humanos.

La vigencia de este reino fue desde los 900 d.C. hasta 1435 d.C., en que fueron conquistados por Pachacútec cuando reinaba en Chincha, Guavia Rucana.

Chinchaycámac, fue su dios principal y Urpy Huachay (la que pare palomas) fue su santuario que hace referencia a una huaca femenina esposa de Pachacámac; creían que sus dioses provenían de esa isla. Sus palacios fueron santuarios y huacas.

La principal actividad económica del reino Chincha fue el comercio. El poderío del rey Chincha, se midió por la cantidad de balsas que tenía. No existía en la época de desarrollo Chincha, señor o rey que ganara en esto al rey de Chincha. Se dice que tenía por lo menos una flota de unas 200, con las que comercializaba por todo el litoral, no sólo peruano sino que llegaron incluso a Ecuador y Colombia por el norte y Chile (puerto Valdivia), por el sur.

Los productos chinchanos llegaron hasta el Caribe, lo cual debe ser cierto, por cuanto los chinchanos comercializaban sus productos en la desembocadura del río San Juan; de ahí comerciantes Chibchas lo llevaban por el curso del río San Juan hasta el mar Caribe.

Los chinchas comercializaron: chuño, charqui de llama, lanas diversas, cobre, pescado salado, calabaza, maíz y huacos. Traían a Chincha: mullu o concha colorada (spondylus), esmeraldas y otras piedras preciosas.

Se cuenta que cuando Atahualpa Inca llegó a Cajamarca, en litera de oro, había otro señor que también llego de la misma manera. Luego de la captura del Sapa Inca, al interrogarle Pizarro preguntó por el señor de la otra litera de oro y el Inca, respondió: “…es el Señor de Chincha, importante porque tiene más de 200 embarcaciones para el comercio y es el más rico de todos mis súbditos”.

Rutas Comerciales

Ya durante la conquista, Chincha fue motivo de peleas entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro, al tener la fama que se inició en Cajamarca con la captura del Sapa Inca Atahualpa.

Según un documento de la doctora María Rostworowski, en la población chincha había: “doce mil labradores o campesinos, diez mil pescadores y seis mil mercaderes, además de un número de plateros cuya mayoría estaba ausente…”.

Hecha la conquista del Reino Chincha por el Ejército Imperial Inca y para no estropear sus trueques, los chinchanos no ofrecieron resistencia a los ejércitos de Túpac Yupanqui y parece que así se estableció una relación amistosa entre ellos, cosa que según los mitos orales era común desde la épocas posteriores a Chavín.


Debido al sistema de intercambio, durante los siglos XV y XVI, los chinchanos gozaron no sólo de riquezas, sino de prestigio por todo el Tawantinsuyo.

Sobre el Período Intermedio Tardío

El Intermedio Tardío (1200-1438) también es llamado periodo de los Estados Regionales Tardíos o de los Reinos y Señoríos. 

Se inicia con la destrucción del estado imperialista Wari (siglo XIII d.C.) y se prolonga hasta el surgimiento del Tahuantinsuyo o Imperio de los Incas (siglo XV d.C.).

Este periodo se caracteriza por la fragmentación política y cultural del mundo andino. En cada región del Perú surgen diversos reinos y señoríos que tienen un área de influencia focalizada.

Son estados o curacazgos militaristas que luchan por consolidarse en sus regiones y ,eventualmente, expandirse para conquistar más valles y comunidades tributarias.

Los reinos más importantes de esta etapa son:

- En la costa: Chimú, Sicán, Chancay, Ishma, Chincha, Chiribaya, Churajón.

- En la sierra: Cuismanco, Yarowilca, Huanca, Chanca, Cusco, Colla, Lupaca.

- En la selva: Chachapoyas.

También proliferaron los señoríos o curacazgos, pequeños pero de gran vocación militarista para defenderse de los reinos que ambicionaban anexarlos a sus dominios. Algunos de estos señoríos son: Tallán (Piura), Colli (Lima), Guancho (Lima), Huarco (Lima), Chupaychu (Huánuco), Pumpu (Junín), Tarama (Junín), Chocorbo (Huancavelica), Asto (Huancavelica), Pokra (Ayacucho), Cunti (Arequipa), Canas y Canchis (Cusco).

Estos reinos y señoríos estaban en constantes conflictos, pero en muchas ocasiones hacían alianzas para enfrentar un peligro común, por ejemplo Chancas, Pokras y Huancas, ante el expansionismo de Pachacútec; y Chimús y Cuismancus, ante los ataques de Túpac Yupanqui.

Otra característica del Intermedio Tardío es la proliferación de urbes fuertemente amuralladas y estratégicamente ubicadas. El ordenamiento y distribución urbana es herencia del viejo imperio Wari. Es por eso los Reinos y Señoríos son llamados también Los Constructores de Ciudades. A esta etapa pertenecen complejos urbanos como Chan Chan (Chimú), Túcume (Sicán), Pachacámac (Isma), Tambo de Mora (Chincha), Kuelap (Chachapoyas), Tantamayo (Yaros), Siquillapucará (Huancas), etc.

A nivel alfarero es importante mencionar que las culturas de esta etapa no alcanzan el grado de refinamiento alcanzado en el Intermedio Temprano. Por ejemplo, en la cerámica se nota una "decadencia artesanal". Los artesanos de esta etapa priorizaron la cantidad, antes que la calidad en el acabado. Sin embargo, algunas manifestaciones artísticas sí se desarrollaron, como la orfebrería de Chimú y Sicán, el tejido en Chancay, o la xilografía en Chincha.

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miércoles, 4 de julio de 2007

Cultura Moche: Hallazgo de Tumba de Sumo Sacerdote



Un equipo de arqueólogos peruanos, encabezado por el descubridor del Señor de Sipán, confirmó el hallazgo de la tumba de una autoridad mochica aún más antigua que la del llamado Tutankamón de América, al encontrar en ella joyas y enseres de gran valor.

El cineasta español José Manuel Novoa, cuya productora, Explora Films, financia en parte las excavaciones, informó del hallazgo al constatar que pertenece a un miembro de la élite moche debido a las dimensiones del enterramiento y a las coronas halladas en su interior.

El sarcófago "mide un metro por dos metros y medio y es de madera", manifestó en conversación telefónica desde la Huaca Rajada, el complejo arqueológico donde en 1987 Walter Alva descubrió al Señor de Sipán, en la norteña región peruana de Chiclayo y considerado uno de los principales hallazgos del siglo XX.

Aunque los arqueólogos todavía no han llegado a la momia, lo que se prevé ocurra en los próximos días, por ahora han verificado la existencia de dos coronas de bronce bañadas en oro en forma de "V", lo que -de acuerdo a la iconografía de la cultura moche- indicaría que se trata de un sumo sacerdote.

Asimismo se han hallado cuatro cabezas felinas también de cobre y oro, similares a las que acompañaban una tumba vecina a la de Sipán y que fue saqueada a finales de los años ochenta del siglo XX, motivo por el que estas piezas se perdieron en el mercado negro.

Según Novoa, que ha rodado más de un centenar de películas sobre esta temática, esta autoridad moche habría vivido hace unos 1.800 años.

"Esto denota que la tumba es previa al Señor de Sipán", quien se cree fue enterrado hace aproximadamente 1.700 años, matizó.

El descubrimiento se encuadra en las excavaciones que lleva a cabo un equipo de 60 arqueólogos liderados por Walter Alva simultáneas al rodaje del largometraje 'El Señor de Sipán', una súper producción que Novoa planea llevar a la pantalla grande el próximo año.

El filme, cuyo rodaje comenzó en abril pasado, recrea los últimos días de vida del Señor de Sipán y al tiempo registra los trabajos de excavación en vivo, un ambicioso proyecto financiado por Explora Films, el Gobierno de Perú y un fondo oficial italiano.

El rodaje y las tareas arqueológicas, cuyo presupuesto asciende a un millón de euros, son posibles también gracias a la aportación financiera de la productora española El Deseo, de Pedro y Agustín Almodóvar, y de Televisión Española (TVE).
 Tomado del diario El Mundo de España - 04/07/2007

miércoles, 20 de junio de 2007

Imperio Incaico: Encuentran Vestigios de la Batalla por Lima



Investigadores peruanos han descubierto los restos de quien podría ser la primera víctima indígena por arma de fuego en Perú durante la conquista española del Nuevo Mundo, lo que abre la posibilidad, según apuntaron, de que haya que "reescribir" ese periodo de la Historia.

Guillermo Cock, el arqueólogo al frente de la excavación, explicó en una teleconferencia en Washington que el hallazgo de 483 fardos funerarios en el suburbio limeño de Puruchuco revela detalles que contrastan con las versiones de los cronistas de la conquista del Nuevo Mundo.

El equipo de investigadores concluyó que la mayoría de las víctimas en esos fardos murieron de manera violenta por heridas de armas tradicionales, como hachas de piedra, y seguramente quienes los mataron fueron otros indígenas.

Al parecer, los indígenas del poblado de Guailas, en su descontento con la dominación inca, se aliaron con los españoles gracias a la intercesión de la concubina del conquistador español Francisco Pizarro, la princesa inca Inés Huaylas.

"Vamos a tener que mirar a la historia como un proceso mucho más complejo, no tan simple como que un pequeño grupo de españoles fue capaz de dominar todo el imperio inca", dijo Cock.

El cementerio de Puruchuco, que se descubrió en 2004 cuando comenzaron las excavaciones para la elaboración de una avenida en los suburbios de Lima, es una prueba fehaciente de que realmente se produjo el Cerco de Lima, que significó la muerte del líder de los incas rebeldes, Quizo Yupanqui.

Según Cock, para los españoles de Pizarro, la batalla tras el Cerco a Lima fue especialmente importante puesto que les supuso la victoria que necesitaban tras varias derrotas contra el poderoso imperio inca.

Los cuerpos encontrados, que datan de agosto de 1536, han servido a los arqueólogos para arrojar luz sobre varias cuestiones históricas inciertas y constituyen uno de los más interesantes hallazgos sobre la cultura inca de los últimos años por varios motivos.

"Es la primera vez que descubrimos un cadáver con un agujero causado por el impacto de una bala de arcabuz, las armas que utilizaban los conquistadores españoles en el siglo XVI", explicó Cock.


Uno de los detalles que más sorprendió a los arqueólogos es que los cuerpos no estaban enterrados según el rito inca, que establece una metodología muy concreta para el enterramiento de los difuntos.

"Los fardos funerarios estaban muy cerca de la superficie, no estaban orientados hacia el noroeste, estaban envueltos en simples telas y no como exigen los ritos funerarios. Además, no tenían ofrendas", explicó Cock.

El especialista señaló como causa de esta falta de rigor en los enterramientos el "apuro de los momentos posteriores a la batalla y el temor de los incas a ser encontrados enterrando a los suyos".

Pero también quiso señalar el impacto que tuvo la casi total desestructuración de la sociedad inca tras la conquista española de Lima y la posible desaparición de los especialistas en ritos funerarios.

El equipo de arqueólogos descubrió que cerca de 35 de los cuerpos encontrados no mostraban signos de violencia, por lo que concluyeron que seguramente serían víctimas de enfermedades europeas que viajaron al Nuevo Mundo, tales como la gripe, la viruela, o incluso simples resfriados.

Las víctimas eran todos indígenas, su media de edad estaba entre los 18 y los 24 años, e incluían a dos o tres mujeres incas, según los análisis de la investigación.

Para explicar su presencia, el arqueólogo peruano explica que debían formar "parte del ejército, como las rabonas, o participaron para defender a sus maridos o hermanos, o puede que murieran a manos de los conquistadores repletos de adrenalina al final de la batalla".

Curiosamente en la excavación no se encontraron armas, quizás porque fueron incautadas por los españoles o escondidas por los mismos incas por si tenían que volver a utilizarlas, razona el experto.

Cock, que calificó el hallazgo de "fascinante", hizo hincapié en que las investigaciones siguen en curso y que no descarta el descubrimiento de nuevos detalles sobre este cementerio en el futuro.

El proyecto, que comenzó en 2004, está financiado por la prestigiosa fundación National Geographic.
 Tomado del diario El Mundo de España - 20/06/2007


miércoles, 13 de junio de 2007

Las Pirámides de Caral

Parte 1/5



Parte 2/5



Parte 3/5



Parte 4/5



Parte 5/5




lunes, 28 de mayo de 2007

La Conquista del Imperio Inca

Imperio Inca


Protagonista esencial de la conquista del país de los incas fue Francisco Pizarro, un oscuro español natural de Medellín y que se formó como soldado en Tierra Firme a la sombra de Ojeda, Balboa y Pedrarias.

Participó en la fundación de San Sebastián de Urabá y de Santa María la Antigua, y se estableció luego en Panamá, donde oyó hablar de un país muy rico llamado el Virú o Pirú, que estaba al sur del golfo de San Miguel.

Para descubrirlo organizó una compañía con Diego de Almagro y con el padre Luque. El clérigo puso la mayor parte del dinero, aunque se convino repartir el botín por partes iguales. Fletaron una embarcación llamada Santiago y alistaron a 112 hombres, todo lo cual sobrepasó con mucho los 6.000 pesos que habían logrado reunir, quedando endeudados.

Con el barco y los hombres salió Pizarro de Panamá en 1524, mientras su socio Almagro se quedaba haciendo acopio de mayores efectivos.

Pizarro navegó hasta Puerto Piñas y Puerto del Hambre, donde además de infinitas penalidades cosechó siete heridas. Regresó a Chochama, en el actual Chocó colombiano encontrando allí a su socio Almagro. Este había partido tras él y llegado a Puerto Quemado, lugar en el cual trabó un gran combate con los indios del que resultó tuerto, por lo que se le conocería más tarde como Almagro el tuerto, para diferenciarle de su hijo Almagro el mozo, que también dio mucho que hablar.

Pizarro y Almagro no se desanimaron y prepararon la segunda salida, que hicieron en 1526. Llegaron hasta la costa de Barbacoas y Atacames. Ante el hambre y la hostilidad de los indios decidieron replegarse a la isla del Gallo. Aquí se quedó Pizarro con los soldados, mientras Almagro regresaba a Panamá por refuerzos.

Algún soldado descontento logró introducir en un ovillo un mensaje para el Gobernador de Panamá, don Pedro de los Ríos, informándole de los desastres. El Gobernador envió entonces a Tafur con orden de recoger a todos los hombres y llevarles a Panamá. Pizarro se negó a volver derrotado y tuvo un gesto que ha pasado a la Historia como característico de los conquistadores. Trazó una raya en el suelo con su espada e invitó a los que desearan aventuras y riqueza a pasarla. Trece hombres la cruzaron, los llamados "Trece de la fama": el resto volvió a Panamá.

Pizarro y sus compañeros se trasladaron entonces a la isla Gorgona. Allí esperaron pacientemente la resolución del Gobernador, quien finalmente autorizó los refuerzos. Llegaron en un buque pilotado por Bartolomé Ruiz. De los Ríos dio un plazo de seis meses a Pizarro para concluir su descubrimiento.

Pizarro embarcó a sus hombres en la nave de Ruiz y navegó hacia el sur. En 1528 costeó el resto de la actual Colombia y el litoral ecuatoriano, arribando finalmente a Túmbes. Era la antesala del imperio inca. Salieron a recibirle multitud de canoas.

Pizarro envió a tierra a Alonso de Molina y a un negro, para explorar. Luego mandó al artillero Pedro de Candía, que volvió contando excelencias del lugar: Había visto oro y plata a raudales, unos ovejos raros (las llamas) y vistosas ropas de algodón. Aseguraba, además, que en la ciudad había un convento con vírgenes (se trataba de las acllahuasi o escogidas del Inca).

Los españoles continuaron costeando hacia el sur y alcanzaron la desembocadura del río Santa. El viaje fue una sucesión de sorpresas maravillosas y los expedicionarios concluyeron que aquella tierra era aún más rica que la de los aztecas, cuya fama había corrido por toda América.

El 3 de mayo de 1528 regresaron a Panamá. Los socios dispusieron entonces exponer su descubrimiento al Emperador y lograr la capitulación de conquista de la tierra. Se encargó ir a España a Pizarro, quien partió llevando numerosos presentes: unas hachas con los cabos chapeados de oro, mantas finas de algodón, los ovejos, etc. El 26 de julio de 1529, firmó en Toledo la capitulación. Por ella sería nombrado Adelantado y Alguacil Mayor de Nueva Castilla (nombre con el que bautizó al Perú).

Almagro sería hidalgo y alcaide de la fortaleza de Túmbez y el padre Luque Arzobispo de la misma ciudad, a la que se había denominado ya la Nueva Valencia. El piloto Ruíz fue nombrado Piloto Mayor de la Mar Austral, Candía artillero mayor del Perú y los Trece de la fama fueron ascendidos a la hidalguía. Resultaba así que Pizarro se había quedado con la parte del león, dejando a sus socios las migajas.

Pizarro pasó por su ciudad natal para incorporar a la hueste conquistadora a sus hermanos Hernando, Juan y Gonzalo, a su hermano de madre Francisco Martín Alcántara y a una veintena de paisanos. Con ellos se trasladó a San Lucar, donde embarcó para Panamá. Al llegar a esta ciudad, tuvo varias diferencias con sus socios a causa de lo capitulado, pero todo se solucionó de momento, ante la perspectiva de la conquista.

La tercera y última expedición salió de Panamá a fines de enero de 1531 con tres navíos. Una vez más, Pizarro iba en vanguardia y Almagro se quedaba en Panamá reclutando hombres y comprando vituallas y armas para reforzarle. Pizarró repitió el recorrido del segundo viaje y llegó a Túmbes. Allí pudo comprobar todas las exageraciones de Candía y quedó decepcionado. La ciudad acababa de sufrir, además, los estragos de la guerra civil motivada por las diferencias entre Huáscar y Atahualpa.

Repuesto de la sorpresa decidió internarse en el país. Cruzó una zona desértica y arribó a Tanará, lugar en el que fundó la población de San Miguel, en julio de 1532. Dejó una pequeña guarnición y prosiguió al sur, hallando ya tierras bien cultivadas. En Caxas recibió al fin noticias del Emperador Atahualpa, quien había enviado varias comunicaciones. Se trataba de unos patos desollados con los que venía un mensaje que decía: "De esta manera os ha de poner los cueros a todos vosotros si no le volvéis (a Atahualpa) cuanto habéis tomado en la tierra". Pizarro hizo caso omiso de la advertencia y continuó, adelante, por lo cual recibió otro mensaje del Inca citándole en Cajamarca, donde pensaba acabar con los españoles.

Pizarro abandonó la costa y empezó la subida a la sierra. El 15 de noviembre llegó a Cajamarca. Se trataba de una típica ciudad incaica de sierra, totalmente abandonada. Se instaló en ella y empezó a estudiar su defensa para el momento en que arribara el Inca. No tardó en aparecer, pero no quiso entrar en la ciudad. Acampó en sus proximidades. Los españoles quedaron aterrados al ver un ejército tan numeroso.

Pizarro envió a sus hermanos a cumplimentar al monarca y uno de ellos hizo una exhibición para atemorizarle, lanzando su caballo al galope y frenando ante el mismo Inca quien, lejos de inmutarse, le dijo que al día siguiente iría a visitar a su jefe para exigirle la devolución de cuanto había robado a su pueblo.

El 16 de noviembre de 1532 Atahualpa se dirigió a Cajamarca, tal como había prometido. Iba en una litera de oro, rodeado de señores, y acompañado por unos diez mil indios. En vanguardia iba un escuadrón limpiando el suelo y colocando mantas sobre él.

El Inca llegó a la plaza principal donde le esperaba Pizarro. Se le acercó entonces el padre Valverde, capellán de la hueste, para leer el Requerimiento. Un intérprete, el indio Felipillo, fue traduciendo las palabras del sacerdote. El Inca interrumpió el discurso y dijo algo que el religioso interpretó como dudas sobre la fuente de autoridad de lo que decía, y señaló entonces la Biblia. Los cronistas Trujillo, Jerez, Estete y Ruiz de Arce coinciden en afirmar que Atahualpa tiró entonces la Biblia, lo que puso furioso al Padre, que se volvió indignado a Pizarro pidiéndole atacar.

El Inca Garcilaso nos da una versión bastante sensata del asunto y es que el indio Felipillo fue incapaz de traducir las palabras del Padre Valverde, pues no sabía español, ni quechua, ya que procedía de la isla de Puná. Además, había expresiones intraducibles hasta para el más experimentado políglota, como eran las de Santísima Trinidad, etc. por lo que el Inca se quedó tan asombrado que dijo "Atac", palabra que en su lengua quería decir "!Ay dolor!", lo que fue interpretado por los españoles como la orden de ataque. Esta última parte es poco creíble, pero no así la perplejidad del Inca al escuchar a un indio de Puná aquellas cosas tan extrañas y confusas.

Lo cierto es que en aquellos momentos sonó un tiro de arcabuz y se agitó una toalla blanca en el aire. Eran las señales convenidas para el ataque español. Pizarro se puso la armadura, se disparó la artillería, salieron los jinetes al galope por las calles y atacaron los infantes al grito de Santiago. Los indios se asustaron, como era de esperar, y Pizarro aprovechó el desconcierto para abrirse camino hacía el Inca, seguido de 25 soldados. Dio muerte a los guardianes y se apoderó de su persona, lo que aterrorizó a los naturales, que huyeron en desbandada. La batalla duró una media hora, que fue lo que tardó en caer el imperio inca.

Al día siguiente Atahualpa ofreció a Pizarro un rescate a cambio de su libertad: una habitación llena de oro y dos de plata. El Adelantado de la Nueva Castilla aceptó. Empezó a reunirse el tesoro, recogiendo metales preciosos en todos los templos del imperio.

Atahualpa fue luego procesado por haber mandado matar a su hermano, por incesto, ya que se había casado con su hermana, y por hereje contumaz al rechazar el bautismo cuantas veces se le propuso. Fue ejecutado el 26 de julio de 1533.

La resistencia inca prosiguió por parte de los quiteños, los más fieles a Atahualpa. Sus ejércitos, dirigidos por prestigiosos generales, intentaron salvar lo que quedaba del imperio. Pizarro se dirigió hacia Cuzco, donde tuvo un encuentro con las tropas quiteñas. Entró en la capital el 14 de noviembre del mismo año. Un enorme saqueo de los templos terminó con lo que quedaba del culto al sol.

El Gobernador envió desde allí una expedición para que descubriera y tomara posesión del lago Titicaca, del que tanto hablaban los naturales. El 23 de marzo de 1534, Pizarro ordenó repartir los solares de Cuzco a los nuevos pobladores españoles. La ciudad no sufrió los estragos de la guerra y siguió con su vieja traza incaica.

El conquistador del Perú no quiso instalar allí la capital de Nueva Castilla porque estaba muy lejos de la costa, lo que dificultaría recibir refuerzos en un momento determinado. Tornó hacia el litoral y en el camino fundó Jauja (25 de abril de 1534). Aquí hizo el primer reparto de encomiendas, bastante injusto, por cierto, pues desconocía la tierra, por lo que dio a unos mucho y a otros poco.

Luego se dirigió a la costa y a orillas del río Rimac, muy cerca de un puerto que pronto se conocería como El Callao, fundó la ciudad de Los Reyes el 18 de enero de 1535, verdadera capital de su gobierno y futura sede virreinal. Poco después, el 5 de marzo del mismo año, asentó Trujillo, en homenaje a su ciudad natal. Con ello se completaría el primer conjunto poblacional del Perú.

Las disparidades entre almagristas y pizarristas motivaron el asesinato del Marqués de Cajamarca en 1541, año que puede considerarse el término de esta conquista.


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martes, 22 de mayo de 2007

La Cultura Lima

Cultura Lima


300 a.c. hasta 600 d.c.

Esta cultura se desarrolló en los valles de los ríos Chillón, Rímac y Lurín. Por el norte llegó hasta el valle del río Chancay y por el sur hasta el valle del Mala, por el oeste colindó con el oceano pacífico y por el este, hasta las primeras estribaciones de la cordillera de los Andes “más allá de Santa Eulalia”.

Luego de la decadencia de Chavín de Huántar, las comunidades aldeanas de la costa central del Perú, se desarrollan en tres etapas hasta ser conquistadas por los Wari.


Estas tres etapas son denominadas: “Baños de Boza”, “Playa Grande” y "Maranga-Cajamarquilla-Nievería”. Estas etapas, se diferencian principalmente por su cerámica, de menor grado de desarrollo a más en la última etapa.

Los palacios y santuarios, se convierten en centros urbanos, se hacen tejidos de algodón y de lana de auquénidos. Durante esta época, se detectan dos tipos de enterramientos:

1) Común, en donde el muerto era cubierto con dos mantos, con pocos utensilios de cerámica y colocado el cadáver en posición horizontal y enterrado a 1 metro o 1,50 metro de profundidad.

2) Especial, el cadáver sobre una “parihuela” (especie de cama hecha con palos y cañas), envuelto con varios mantos decorados, “cara arriba” (cúbito dorsal), con diversos utensilios domésticos y de guerra y acompañado de otro cadáver, quizá sacrificado en su honor.

Como todas las culturas, la base de su economía fue la agricultura. Se cultivó: maíz, pallar, frijol, zapallo, calabaza, camote, maní, lúcuma, chirimoya, pacae, etc.

Construyeron dos obras de ingeniería que hasta el día de hoy sirven. El “Río Surco”, que no existe como tal y que es un canal de riego que lleva las aguas del río Rímac de Ate a Chorrillos, pasando por Surco, Miraflores y Barranco. La otra obra hidráulica, es el “Canal de Huatica”, que lleva las aguas desde La Victoria hasta Maranga.

Está demostrado que la pesca fue otra de las actividades importantes de la cultura Lima.


Julio R. Villanueva Sotomayor, escribió al respecto:
“Lo más curioso es que, además de las especies de pesca artesanal (
pejerrey, corvina, cojinova, liza, etc), también se han encontrado restos de pescado que sólo se consigue en cardúmenes que se hallan a 100 o 200 metros de profundidad, como por ejemplo, el machete, la sardina, la anchoveta y el bonito. ¿Cómo lo hicieron?. No se sabe. Eran grandes buceadores, de eso no hay duda. Sacaban conchas de mar de hasta 8 metros de profundidad, las que servían como objeto decorativo. En todos los palacios se las ha encontrado en gran cantidad”

Por su posición estratégica, Lima se convirtió por esa época en un gran centro comercial. La Cultura Ichma, del valle de Lurín, comenzaba a imponer a su dios

Pachacámac en la mitología andina, produciéndose un peregrinaje inusitado hacia el templo ubicado en dicho valle.

Julio R. Villanueva Sotomayor, nos dice al respecto:
“Con justa razón, un historiador llama a esta etapa de la Cultura Lima como “cultura impersonal”: ya de todos”

Además del templo de Pachacámac en el valle del río Lurín, en la zona costera correspondiente al hoy distrito de
Miraflores, se encuentra la Huaca Pucllana o Pugliana y corrompido el nombre en vocablo español “Juliana”, que parece ser el más importante luego del de Pachacámac.


Florecimiento Regional 

De los 300 años a.C. hasta los 600 años d.C., aproximadamente, fue la época del florecimiento regional, caraterizada según Julio R. Villanueva Sotomayor:

“…porque las culturas rompieron drásticamente con los rezagos de la influencia religiosa y estilística chavinoide y crearon su propia personalidad histórica”. “Convivieron con las culturas de transición del formativo final, traspusieron la valla temporal de los comienzos de la era cristiana y florecieron, perviviendo 6 siglos durante ésta. Tuvieron, en total, una presencia histórica de 9 siglos o novecientos años”.

Una de las características de esta etapa de florecimiento regional, fue que las culturas “cerraron sus fronteras” fomentando una tendencia de marcado aislamiento cultural. No así para sus vinculaciones comerciales entre sí y con Mesoamérica. No querían influencias culturales para no perder su identidad.

Pachacamac 
Territorio Cultura Lima



Huaca Pucllana