viernes, 15 de diciembre de 2017

Libro Recomendado: Los Ultimos Días de los Incas - de Kim MacQuarrie


Kim MacQuarrie ha escrito un inolvidable relato sobre la resistencia y caída del Imperio inca y sobre la búsqueda de la mítica ciudad de Vilcabamba ―perdida durante cuatro siglos―, donde, según las crónicas, se refugió el joven rey Manco Inca y desafió durante treinta y seis años a los españoles, protegido en las profundidades de la selva amazónica. 

«Los últimos días de los incas sorprende, enseña y se lee como una extraordinaria novela que nos transporta a un mundo perdido». Keith Bellows, editor de National Geographic Traveller: 

«Un libro magnífico sobre una de las luchas más épicas de la historia». Wade Davies, antropólogo y explorador de la National Geographic Society: 

«Además de ofrecer relatos estremecedores de batallas y describir la organización de las primeras guerrillas incas, MacQuarrie consigue convertir la historia del descubrimiento de Machu Picchu en una joya narrativa». Entertainment Weekly 

Kim MacQuarrie, escritor y antropólogo, ha ganado varios premios Emmy por sus documentales sobre regiones tan distintas como Siberia, Papúa Nueva Guinea o Perú. Vivió cinco años en este último país, explorando las regiones más recónditas, y en la Amazonia convivió con la tribu de los yora, localizada recientemente. Su experiencia rodando en el seno de otra tribu vecina, cuyos ancestros todavía recordaban sus contactos con el Imperio inca, le llevó a escribir Los últimos días de los incas. Asimismo es autor de Gold of the Andes: The Llamas, Alpacas, Vicuñas and Guanacos of South America, Peru´s Amazonian Eden: Manu National Park and Biosphere Reserve y Where the Andes Meet the Amazon. En la actualidad, vive entre Perú, Tailandia y Estados Unidos.

Puede comprar este interesante libro haciendo clic aquíLos últimos días de los incas (Historia Divulgativa) 

martes, 5 de diciembre de 2017

Los Crímenes Cometidos Contra 13 Bomberos Italianos de la Bomba Garibaldi

Bomberos Italianos - Bomba Garibaldi

En la mañana del 14 de enero de 1881, un día después de la derrota peruana en la Batalla de San Juan, durante la miserable Guerra del Guano y el Salitre de 1879 (mal llamada Guerra del Pacífico), trece bomberos de nacionalidad italiana, pertenecientes a la Bomba Garibaldi de Chorrillos, fueron asesinados por salvajes hordas invasoras procedentes de Chile.

Los bomberos de nacionalidad italiana, se encontraban combatiendo el fuego producido en Chorrillos, por los bombardeos chilenos contra la población inerme. 

Las llamas consumían la tienda de su compatriota de apellido Queirolo, un gran incendio que se había propagado a toda la manzana. 

El primero en caer asesinado fue el bombero Giovanni Ognio a quien los chilenos le partieron el cráneo con un golpe de sable. 

Cayó después el adolescente Luca Chiappe, acribillado a balazos por dos sargentos del "regimiento" Buín, quienes le dispararon sin aviso todas las balas que tenían en sus fusiles

Haciendo uso de su arma de reglamento para realizar degüellos, un cuchillo punteagudo y curvo, al que llamaban el corvo, las hordas criminales degollaron sin piedad a los bomberos italianos Angelo Cipollini, Gio Batta Leonardi y Enrico Nerini

Los bomberos que quedaron cautivos de las bestias chilenas fueron Angelo Descalzi, Guiseppe Orengo, Egidio Valentini, Lorenzo Astrana, Paolo Marzano, Paolo Risso, Giovanni Pale y Filippo Bargna

A pesar de haber reiterado que cumplían función como bomberos y que no portaban armas, los cautivos fueron torturados y luego fusilados en forma sumaria la mañana del 14 de enero del 1881.

Una tortura propia de salvajes: Oficiales de caballería chilenos los golpearon y luego los ataron a las colas de sus caballos, arrastrándolos a gran velocidad, todo frente al criminal de guerra Patricio Lynch quién expectaba la escena como si fuera una diversión, para luego ordenar su fusilamiento.

Como es habitual, terminada la guerra, los indolentes gobernantes peruanos no han otorgado el debido reconocimiento a estos bomberos, verdaderos héroes y martires de una sucia guerra que no era de ellos. 

Tampoco los gobernantes peruanos han demandado con firmeza que el Gobierno de Chile pida perdón al Perú e Italia por los terribles crímenes de guerra que cometieron al invadir el territorio peruano.




viernes, 1 de diciembre de 2017

Virreinato del Perú: Diego Fernández de Córdoba y López de las Roelas - I Marqués de Guadalcázar y Conde de las Posadas - 13º Virrey del Perú

Diego Fernández de Córdoba y López de las Roelas
I Marqués de Guadalcázar y Conde de las Posadas

Diego Fernández de Córdoba y López de las Roelas, I marqués de Guadalcázar y conde de las Posadas (Sevilla, 1578 – Guadalcázar, Córdoba, 6 de octubre de 1630), fue Virrey del Perú del 25 de julio de 1622 al 14 de enero de 1629. 

Nació en Sevilla, hijo de Francisco Fernández de Córdoba y Manrique, IX señor de Guadalcázar, y de Francisca Melgarejo de las Roelas. 

En 1598, a la edad de 20 años, recorrió Centroeuropa como Embajador para traer a España a Margarita de Austria-Estiria, hija del archiduque Carlos II de Austria y esposa del rey Felipe III, siendo honrado con el título de marqués de Guadalcázar en 1609. 

Se casó con la dama noble alemana Mariana Riederer de Paar y Ahahim (†25 de febrero de 1619), nacida en la ciudad de Paar en Baviera. Tuvo tres hijos.

Como virrey del Perú, Diego Fernández de Córdoba reformó el sistema fiscal y acabó con las luchas entre familias rivales que ensangrentaban el virreinato, sobre todo en la ciudad de Potosí.

También defendió Lima de los ataques piratas, incluidos los de Jacques L'Hermite, un comerciante y almirante neerlandés, conocido por sus viajes alrededor del globo con la Flota de Nassau (1623–1626), y por su ataque a El Callao en 1624, viaje en el que perdió la vida. 

A Fernández de Córdoba se debe el inicio de la construcción de la catedral de Lima.

También se le atribuye la fundación de la ciudad de Santa Catalina de Guadalcázar, actual ciudad de Moquegua, capital del departamento del mismo nombre.

En 1629, Diego Fernández de Córdoba renunció a su cargo y regresó a España, donde murió al año siguiente en su palacio de Guadalcázar en la villa de su nombre, a la edad de 52 años. Fue enterrado en la iglesia de Nuestra Señora Virgen de la Caridad y Santísimo Sacramento de la Salud en Guadalcázar. (Datos: Wikipedia y otras fuentes)

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Libro Recomendado: "LA MUERTE DE LOS TRECE BOMBEROS" de Dante Romero Siña


"En un país de América del Sur, en el año de 1881; el mundo se paralizó, por la horrible muerte de trece bomberos italianos, quienes por cumplir con su deber, en medio de una despiadada y sangrienta guerra, fueron hechos prisioneros; y sin ningún juicio, inmediatamente fusilados. 

Esta es su historia, inspirada en esos hechos reales". 

Nota: Acontece durante la Guerra del Guano y el Salitre (mal llamada Guerra del Pacífico) de 1879, en la que Chile invade Perú para apropiarse de territorios ricos en salitre y guano.

Biografía del autor:

Dante Romero Siña (1960) nació en Lima - Perú. El arte siempre influyó en él desde pequeño, su padre era un reconocido escultor, grabador y pintor de arte abstracto, exponía en diversas bienales de Sudamérica. Dante estudio Administración Empresarial y luego se especializó en recursos humanos, ventas y negociación. Ha dictado seminarios de su especialidad en diversas empresas de su país. 

Su primera novela en 2011 está basada en acontecimientos reales y lleva por título: «La muerte de los trece bomberos». 

Actualmente en Amazon ya se promociona su segunda novela y la primera romántica, que la ha titulado: «El amor del capitán Stanek». 

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Libro Recomendado: "De dónde venimos los cholos" de Marco Avilés


De dónde venimos los cholos es un libro sobre los inmigrantes escrito en una época en que muchos políticos encuentran los argumentos para expulsar de sus países a los extranjeros, a los latinos, a los diferentes. 

¿Ser blanco vuelve a ser una bandera de supuesto prestigio? 

En el Perú, las ciudades han librado por siglos una batalla territorial e ideológica contra los cholos, esa masa que desciende de las montañas huyendo de la pobreza y que amenaza la pureza de la cultura oficial. 

Marco Avilés es un escritor cholo e inmigrante que decide emprender el camino de retorno a ese sector proscrito de su país de donde vienen los cholos. Unas veces llegará a pueblos y aldeas con coordenadas fijas. Otras veces se perderá en su propia biografía.

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martes, 21 de noviembre de 2017

Libro Recomendado: "Pasado y presente de la comunidad japonesa en el Perú" de Isabelle Lausent-Herrera


Nada dejó más sorprendidos a los propios peruanos que aquellas elecciones de abril y junio de 1990. Se ha hablado de voto emocional, de rechazo histórico a las clases políticas, del fin del compromiso con la oligarquía blanca, y otras tantas reflexiones en torno a una elección que algunos aplauden y otros juzgan inquietante. Aparte de toda consideración política, lo intrigante resulta ser el propio nuevo presidente, Alberto Fujimori Fujimori. Su anterior ausencia de la arena política, su discreción y, sobre todo, su personalidad enigmática, calificada de “oriental”, hacen que el interés recaiga en igual, o aún mayor, medida sobre su persona que sobre sus proyectos políticos poco definidos. El poner énfasis en su origen japonés — tal como lo hizo él mismo durante su campaña— causa, según el medio, admiración o rechazo. Ahora bien, los peruanos abrigan, frente a los japoneses y la comunidad japonesa en el Perú, la ambigüedad de ambos sentimientos, que no se ha expresado siempre en forma tan afortunada, sino todo lo contrario.


lunes, 20 de noviembre de 2017

Los Aportes Recíprocos entre España y el Perú durante el Virreinato (actualización)

Lima Capital del Virreinato del Perú


Siempre se dice que los españoles vinieron al Perú solamente para hacer fortuna a través del oro y la plata, metales preciosos que fueron enviados en grandes cantidades por casi 3 siglos con destino al rey de España y también en beneficio propio.

Comparando, se dice que, en cambio, los ingleses que llegaron a norteamérica fueron a quedarse allí para trabajar la tierra.

Ambas afirmaciones pueden tomarse como ciertas, solamente si se miran en forma parcializada y negativa.

Lo cierto es que España aportó mucho durante los 3 siglos en que el imperio español dominó en Perú y Sudamérica.

¿Que trajeron los españoles durante el Virreinato del Perú?

-La religión católica

-El idioma castellano - hablado y escrito

-El Caballo

-La rueda

-El ganado vacuno, ovino y porcino

-Los sistemas de cultivo

-La vid, el vino y el vinagre

-El carro con ruedas, la polea y el torno de alfarería impulsado por una rueda.

-Vegetales comestibles como los garbanzos, las lentejas, el arroz, las almendras, las lechugas, las espinacas, las acelgas, las berenjenas, los ajos, las cebollas, las pasas, el azúcar, el limón, etc.

-El hierro, el acero y la metalurgia.

-Las técnicas de navegación transoceánicas, la ballestina (un instrumento marítimo utilizado para determinar la altura de los astros), el astrolabio, el cuadrante, la cartografía y la brújula marina.

-La imprenta y el papel

-Los talleres de arte y metalúrgicos avanzados

-Las armas de fuego

-La pólvora

-La organización física y administrativa de los pueblos.

-Las viviendas y edificaciones según arquitectura vigente en Europa

-Los hospitales y farmacias

-Las escuelas

-Las universidades

Las profesiones

-La organización del Estado, el ejecutivo, el legislativo, el judicial.

-Las artes: Pintura, ebanistería, alfarería, escultura, baile, teatro etc

-Música, danzas, canto que se mantienen hasta la actualidad convertidos en folklore de los pueblos andinos incluyendo los vestidos de la época del virreinato, hoy algo adaptados a los gustos de los pueblos.

-La comida, que hoy es parte de la fusión gastronómica peruana que destaca en el mundo.

Pero también Perú aportó a España:

-El oro y la plata que financiaron al reino de España y lo convirtieron en el más poderoso del mundo

-La papa o patata, que es hoy uno de los principales alimentos de los españoles y del mundo.

-El cacao y el chocolate.

-El maiz.

-El algodón.

-El frijol o alubia.

-El pallar o judía.

-El tomate.

Nos preguntamos ¿cuánto tiempo hubiera sido necesario para que el Imperio Inca logre los adelantos que aportaron los españoles?, igualmente, ¿qué hubiera sido de España sin el oro y plata peruanos?

En los 3 siglos que estuvo vigente el Virreinato del Perú vinieron al Perú españoles del más alto nivel incluyendo a aquellos con diversos títulos de nobleza que lograron ubicar al Perú en la Epoca de Oro de su historia, siendo Lima la ciudad más avanzada y culta de Sudamérica, por su población con grandes personajes, la ciudad con los mejores inmuebles, obras de arte, libros, joyas etc., con un elevado nivel de vida que era muy superior al de cualquier otra ciudad sudamericana.

Algo también muy importante, fue la estabilidad política otorgada por los virreyes, que lograron poblaciones ordenadas y cumplidoras de la ley.

No es cierto que los españoles vinieron solo a sacar oro y plata para luego regresar a España, también tomaron posesión y trabajaron las tierras aplicando las mejores tecnologías de la época. Muchos de estos españoles se instalaron definitivamente en Perú trayendo a sus familias o casándose con mujeres del lugar dando origen a un fuerte mestizaje.

¿Hubieron abusos? por supuesto, como en toda civilización, pero también hubo las medidas punitivas contra los abusadores dictadas por el rey a través de los virreyes.

Lamentablemente, con la llegada de la república todo lo ganado se perdió, entrando a una etapa oscura de la que Perú recién está saliendo, cuando se van a cumplir en el 2021, 2 siglos desde el fin del virreinato

Entonces, es correcto afirmar que la balanza de los aportes recíprocos fue bastante equilibrada para el Perú y España (jlhurtadov@gmail.com)

lunes, 13 de noviembre de 2017

Imperio Inca: Túpac Yupanqui - 10º Inca del Perú

Inca Túpac Yupanqui

Túpac Yupanqui (Cusco, 1441-Chinchero, 1493) fue el décimo soberano del Imperio Inca. Le llamaban «El Resplandeciente» 

Sucesor del Inca Pachacútec; asumió el correinado probablemente entre los 15 y 20 años (entre 1456 y 1461).

Luego, tras la muerte de su padre, se hizo cargo absoluto del poder. Debía tener poco más de 30 años.


Durante su época como hatun auqui y luego como inca (‘rey’) empleó la mayor parte de su tiempo en campañas bélicas de conquista o «pacificación», e incluso de exploración.

Llegó a Quito por el norte, el río Maule por el sur, el país de los opataris y el Paititi por el este1 y Mangareva (Oceanía) por el oeste.

También tuvo activa participación en el gobierno. Así, estableció a los curacas, realizó el primer censo general, distribuyó el trabajo, asignó impuestos, cimentó el sistema de mitimaes, continuó la construcción de los grandes caminos, ordenó las cárceles, propagó el culto al Sol e implantó un calendario basado en sí mismo, embelleció con palacios la ciudad de Tumipamba en honor de su hijo recién nacido Huayna Capac y fundó la ciudad de Quito.

Tomó como esposa principal a su hermana Mama Ocllo (homónima de la esposa del primer Inca), con la cual tuvo pocos hijos. Sin embargo, dejó fuerte descendencia entre concubinas y esposas secundarias.

Murió en Chincheros, tal vez envenenado por su esposa Chuqui Ocllo para favorecer a su hijo. Sin embargo, tras haberlo escogido como sucesor, se rectificó a último momento y designó como inca (emperador) al muy joven Huayna Cápac.

Su momia perduró hasta la invasión quiteña, donde los generales quiteños Quizquiz y Calcuchimac la quemaron en venganza por haber conquistado Quito. La Capac Panaca, que conforma su descendencia, recogió las cenizas y las habría escondido por Calispuquio junto a su deidad tutelar.

Conquistas:

Por el este, se dirigió al Chinchaysuyo para anexar más territorios. Por el norte conquistó a los chachapoyas, huambos y guayacondos. Se enfrentó al Imperio chimú, dirigiendo su atención a su amurallada ciudad capital: Chan Chan. Ante esto, Túpac Yupanqui elaboró una certera estrategia: desviar el río Moche, principal proveedor de agua para Chan Chan. Como la ciudad se encuentra en medio del desierto, no tardó muchos días en anunciar la rendición. Después de esta primera expedición volvió al Cusco con un cargado botín y muchos orfebres y artesanos que fueron de gran utilidad en la enseñanza de estas artes en la capital. Descansó ahí dos años, y enseguida salió nuevamente por el norte anexando más etnias y derrotando otras que por su «salvajismo» no las anexaría por no ser de interés. 

En las cercanías de Quito edificó la fortaleza de Quinche, donde posteriormente algunos creen que habría nacido su hijo Huayna Cápac, aunque es más probable que haya nacido en Tumipamba. Al volver a Cusco luego de 4 años, se le tentó comandar otra campaña de conquista en el Norte, en el golfo de Guayaquil, donde derrotó a los Puná y a los Paches. 

Por el sur, su mirada se dirigió al valle de Cañete y al señorío del Huarco. Aliado con los chinchas, creyó que su victoria sería segura pero los hechos le demostrarían lo contrario. Su campaña por esas tierras, la más ardua que habría de luchar en su vida y que le sirvió mucho en su desarrollo como guerrero, le tomó cerca de cinco años. Por esto decidió apelar a otros recursos para conseguir la derrota definitiva de tan recia gente. En efecto, mandó emisarios para señalarles a los líderes de la región (encabezados por una fiera mujer guerrera) que ambas naciones alcanzarían una alianza con el fin de mutuo beneficio entre ambos, siendo que los del Huarco aportarían constantemente alimentos y productos al Imperio mientras que los incas respetarían su autonomía. Ante esto, grandes celebraciones se darían inicio y en plena fiesta los soldados del joven Túpac Yupanqui irrumpirían contra las principales posiciones defensivas para tomarlas. Esto lo conseguirían en todos los reductos, salvo en la fortaleza de Ungará. Aquí la lucha se hizo más dura y costó muchas vidas el tomarla. Finalmente, viéndose rodeados y deseosos de salvar sus cuerpos de la furia del príncipe imperial, los sobrevivientes se lanzaron desde lo alto de la fortaleza en un salto que años más tarde emularía el famoso Cahuide ante los españoles. A su llegada al lugar, Túpac Yupanqui, congestionado por la ira, ordenó que todos los prisioneros fueran ajusticiados y colgados de esos muros como escarmiento a todos los pueblos que siguieran su ejemplo.

También, dirigió una campaña en el Antisuyo (región selvática). Con un ejército dividido en 3 (uno de ellos comandado por su hermano Amaro Yupanqui), anexaron a las tribus: Opotari, Manú y Yanasimi. 

La crónica "Suma y Narración de los Incas”, de Juan de Betanzos (a. 1551), es una de las crónicas más autorizadas que se escribieron sobre el Imperio Incaico debido a que fue confeccionada sobre la base de los datos proporcionados por la gente allegada a la corte de Angelina, antigua esposa del Inca Atahuallpa que casó luego con Betanzos. 

Efectivamente, en la Introducción del libro de Juan de Betanzos publicado por María del Carmen Rubio (2004) se indica que Betanzos (pag. 16): “…interrogaba a sabios, guerreros y personajes de avanzada edad que todavía conservaban en la memoria los hechos sucedidos en las campañas expansivas o represivas de Tupac Inca Yupanqui o de Huayna Capac, y a otros muchos más…”: “…de esta forma, el cronista obtuvo las noticias necesarias que le permitieron escribir y describir, casi según oía, los hechos sucedidos durante los años esplendorosos del gobierno incaico …”. En los capítulos XXXIII al XXXV, Betanzos describe el alzamiento de los “Collas” a quienes Tupac Yupanqui enfrentó y persiguió hasta llegar, primero a Arapa (cerca de Puno), luego a Chuquiabo (actual ciudad de La Paz) y posteriormente a Urocoto (probablemente Oronkota, al noreste del actual departamento de Potosi, en Bolivia) hasta llegar, subsiguientemente, a lo que llamó: “la provincia de los Mayos Mayos, en un fuerte que en ella hay junto a un pueblo llamado Tongoche” (Ibid, pag. 196). Aunque no proporciona datos acerca de la ubicación exacta de esta “provincia de los mayos mayos” puede deducirse cuál era su situación geográfica real puesto que se encontraba a: “…doscientas leguas de la ciudad del Cuzco…” y, desde allí, hizo incursiones a: “los Chiriguanaes” y a “los Juríes”. Desde luego, el único punto geográfico a partir del cual se pueden alcanzar ambos emplazamientos no es otro que el que conocemos como Tarija, al sur de la actual República de Bolivia. 

Tupac Yupanqui (siempre según Betanzos), habría llegado posteriormente hasta: “…un río grande, que dicen ser el de La Plata…” y luego: “…fuese por la vera de él hasta que llegó a sus nacimientos, que dicen ser a las espaldas de Chile…//…pasó los puertos y cordilleras de nieve y montañas altas, sujetando y conquistando todo…”. De retorno de Chile, Tupac Yupanqui y sus ejércitos vuelven a entrar en territorio del Collasuyo pasando por Carangas, Aullagas, Chichas y Llipi (Lípez) hasta llegar a Chuquisaca, los Charcas, Pocona y Sabaypata, lugares en los cuales construye fortalezas y deja guarniciones de mitimaes. 

Siete años después de su partida, probablemente en 1478, retorna al Cuzco (“…y estuvo Topa Ynga Yupangue, desde que salió del cuzco para pacificar esta provincia de Collasuyo hasta que volvió a la ciudad del Cuzco, siete años…”. Betanzos, op. Cit., pag. 204). Esta “hoja de ruta” que, según Betanzos, siguió Tupac Yupanqui, es coincidente con la que señala el Capac Ayllu, un documento confeccionado en 1569 por quienes se consideraban a sí mismos: “… nietos de los Incas conquistadores…”, es decir, nietos de los Incas Tupac Yupanqui y Wayna Capac (Rowe, J.H. Probanza de los Incas nietos de conquistadores”. HISTORICA. Vol. IX, No. 2, [1569] 1985: 193-245). Este documento, confeccionado igualmente sobre la base de los datos proporcionados por los quipucamayos Incas todavía existentes, hace mayores especificaciones respecto a la zona que nos ocupa englobando regiones, etnias y datos de interés histórico importantísimos respecto no solamente de la actual zona de Tarija sino también de la de los chichas, chiriguanaes, el Tucumán y los juríes, haciendo ver que el conocimiento que los Incas tenían de toda esa zona era desde luego muy amplio. 

Efectivamente, indica: “…entro en la provincia de los chichas y moyomoyos y amparais y aquitas copayapo churomatas y caracos y llego hasta los chiriguanos [y] hasta tucuman y alli hizo una fortaleza y pusso muchos yndios mitimaes…” Contiene, evidentemente, muchos de los datos del documento anterior pero ampliados, de tal forma que ambos documentos se complementan, uno a otro. En ambos es la misma “hoja de ruta” que los Incas conquistadores siguen, desde “los collas”, en el Altiplano, hasta “los juríes”, en el Tucumán, pasando por los Chichas y varias otras zonas a las que caracteriza por el nombre de los pueblos que las habitaban. Nombra no solamente a los “moyos moyos” -que son probablemente los mismos Mayos Mayos a los que se refiere Betanzos- sino que añade a varios otros grupos que Betanzos no contempla; entre ellos a: “chichas”, “amparais”, “aquitas”, “copayapos”, “churomatas” y “caracos”. El paso que Tupac Yupanqui utilizó para llegar a los “chiriguanaes” fue seguramente el la llamada “Puerta del Chaco”, por la actual localidad de Santa Ana y el que usó para llegar a Humahuaca y el Tucumán tuvo que haber sido el corredor que atraviesa los valles de Tojo y Livi Livi, única vía expedita y con caminos para llegar a esas zonas. 

En Chile desplazó a los diaguitas de los valles transversales y parte de los picunches (grupo mapuche septentrional) que habitaban el valle de Chile (el actual valle del Aconcagua o el valle del Mapocho) y algunas comarcas ubicadas al sur de él, produciendo que estos se desplazaran hacia tierra de mapuches, y allí se unieran los diaguitas y picunches con los mapuches, fijándose así los límites del Imperio Inca, en una zona que convencionalmente los historiadores y la arqueología extienden hasta el río Maule. 

Tomó el camino de regreso por la costa pasando por Pica, Huantajaya, Ariacca, Tácana y en Sama tomó rumbo hacia el Cusco. 

El cronista Pedro Cieza de León expresa: Caminó por toda la provincia del Collao hasta salir de ella, envió sus mensajeros a todas la naciones de las Charcas y Carangas y más gentes que hay en aquellas tierras. De ella, unos le venían a servir y otros a darles guerra... Yendo victorioso adelante de los charcas, atravesó muchas tierras o provincias y grandes despoblados de nieve hasta que llegó a lo que llamamos Chile y señoreó y conquistó todas aquellas tierras, en los cuales dicen llegaron hasta el río Maule. En lo de Chile, hizo algunos edificios y tributáronle de aquellas comarcas mucho oro en tejuelos. Dejó gobernadores y mitimaes y, puesto en orden lo que había ganado, volvió al Cusco Pedro Cieza de León . 

El Inca Garcilaso de la Vega en su libro Comentarios Reales de los Incas y el español Alonso de Ercilla en el poema épico La Araucana relatan la expedición Inca al sur:

En esta campaña al sur se libró una guerra entre 20.000 hombres de Yupanqui y 20.000 guerreros de las tribus mapuches, al sur del Maule. El subgrupo picunche conocido como promaucaes por los españoles, enterados de la venida de los Incas se aliaron con los subgrupos Antalli, Pincu y Cauqui. Los incas enviaron parlamentarios para que reconozcan a Túpac Yupanqui como soberano. Los purumaucas decidieron dar batalla y se enfrentaron por tres días con los incas. Durante el enfrentamiento hubo muchos muertos en ambos bandos y ningún ejército vencedor. Al cuarto día decidieron no enfrentarse. Los purumaucas se retiraron del campo de batalla cantando victoria, en tanto los incas intentaron asegurar el control de pequeñas zonas conquistadas al norte del Maule. Los escasos restos encontrados dan cuenta de que nunca pudieron lograr su objetivo de asentarse y durante los meses siguientes su subsistencia se centró en la recolección de frutos y el saqueo de pequeños poblados. ...duró la batalla todo el día sin reconocerse ventaja, en que hubo muchos muertos y heridos...El cuarto día...no salieron de sus alojamientos...los Purumaucas...se volvieron a sus tierras, cantando victoria...los Incas...resolvieron en volverse a lo que tenían ganado y señalar el río Maulli por término de su Imperio y no pasar adelante en su conquista hasta tener nueva orden de su Rey Inca Yupanqui...El Inca les envió a mandar que no conquistasen más nuevas tierras, sino que atendiesen con mucho cuidado en cultivar y beneficiar las que habían ganado....

Según los restos arqueológicos encontrados especialmente en la última porción del camino del inca que alcanza a avanzar de norte a sur en el centro de la capital de Chile, nuevos contingentes incas se sumaron a la lucha durante la década siguiente, produciéndose enfrentamientos decisivos entre los pueblos mapuches y los ejercitos incas, principalmente bajo la estrategia de guerrillas que más tarde aplicarian con los propios conquistadores españoles, que se presume la ganaron los incas por la mayor cantidad de fuentes y cronistas que lo apoyan y los descubrimientos de yacimientos arqueológicos bajo la ciudad de Santiago de Chile, que se presumia de fundación española. Según muchas teorias de historiadores actuales chilenos a la llegada de los españoles los mapuches habían hecho retroceder a los incas hasta el río Mapocho "mapuche" denominación que nunca correspondió al río, sino que a la línea divisoria entre ambos grupos, la cual se había desplazado en ese lapso de tiempo desde doscientos kilómetros al sur. 

Cabe destacar que al norte de esta línea permanecía un asentamiento perteneciente a Vitacura, uno de los principales lugartenientes de Tupac Yupanqui y que hasta el día de hoy designa a una de las principales comunas de Santiago, capital de Chile. 

La Polinesia

A partir de las crónicas realizadas por los cronistas españoles Pedro Sarmiento de Gamboa, Martín de Murúa y Miguel Cabello Valboa durante la conquista; recogieron una serie de relatos sobre que, estando en la costa norte (en las islas Puná), habría tenido conocimiento de unas islas lejanas en las cuales encontraría oro, decidiendo ir en busca de ellas. Alistado una gran flota de naves,​ Túpac Tupanqui habría zarpado con 20 mil expedicionarios, llegando a unas islas llamadas Ninachumbi y Auachumbi;​ algunos historiadores postulan como hipótesis de que estas islas serían verdaderas y estarían ubicadas en la Polinesia. Esta crónica dio pie, al historiador José Antonio del Busto, para la formulación de una teoría sobre que esas dos islas serían Mangareva y Rapa Nui, basándose en treinta pruebas que considera haber descubierto, entre ellas el hecho que en Mangareva existe una leyenda sobre un rey tupa, que vino del este en naves con velas, trayendo orfebrería, cerámica y textilería y del que hasta hoy existe una danza. Un relato similar existiría en las islas Marquesas. Además, agrega que el Ahu Vinapu, en Rapa Nui, está construido en forma similar a las construcciones incaicas del Cusco, y que el rey tupa en Rapa Nui habría tomado el nombre de Mahuna-te Ra'á, traducido como ‘hijo del Sol’ basándose en una leyenda rapa nui.​ Retornó a los dos años trayendo consigo gente negra (que serían prisioneros polinesios hallados en Mangareva), sillas de latón (que sería en realidad un trono de un material parecido a la tumbaga, recogido del reino de Chimú al terminar el viaje), pellejos y quijadas de caballos (que más podían haber sido de lobos marinos machos) que fueron conservadas en la fortaleza de Sacsayhuamán. Esta hipótesis es apoyada por la travesía que hizo el explorador noruego Thor Heyerdahl, denominada Kon-tiki en honor al dios de los incas, Wiracocha, el creador del universo, pues Kon-tiki es una advocación del mismo. 


Conquistas Más al Sur:

Datos aportados por crónicas españolas, tales como el Informe de Miguel de Olavarría o el del padre Joan Anello Oliva en su Historia del Perú (publicada en una traducción al francés) indican que la expansión habría llegado más al sur, o que posteriormente se habría producido una hipotética última expansión o invasión más al sur hasta el río Biobío. Miguel de Olaverría expresa que "conquistaron y subjetaron a todos los indios que avia desde la Serena asta el gran río de Biobio como oy se ve e aver llegado hasta el dicho rio por los fuertes que hicieron en el cerro del Río Claro, donde pusieron y tuvieron frontera a los indios del estado con quienes tuvieron muchas batallas" y el padre Anello Oliva expresa que: Sometió hasta el valle de Arauco, donde pasó el invierno, después de haber construido algunos fuertes. Sometió a continuación las provincias de Chillhue y de Chillcaras. El historiador José Antonio del Busto en su libro Túpac Yupanqui recogería el supuesto testimonio del cronista Cristóbal de Molina, en el cual se contaría que Túpac Yupanqui cruzó más allá del Maule y el Biobío, alcanzando hasta el Canal de Chacao, observando desde la orilla la Isla de Chiloé, el "fin del mundo" y, sin interés por conquistar esas tierras "pobres y frías", regresó al gobierno del Tahuantinsuyo, tras su larga ausencia. 

"y esde saber que cuando los espanoles entraron en el Cuzco había indios que se acordabande un senor Inga que se llamaba Tupa-Inga Yupangue, el cual fue padre de Guaynacaba,padre de Tabalipa y de Guascar y de Mango Inga, y dexo otros muchos, pero questostres fueron los mas principales, y los que los espanoles alcanzaron a los principios de lasierra haber. Este Tupa Inga Yupargue conquisto por su persona, según dicen los indios,la mayor parte de estos reinos, y fue muy valeroso e hizo y acrecento los caminos realesde la sierra y llanos quinientas leguas de aquella parte del Cuzco; este conquisto el Collao, que se rebelo muchas veces, y desde el Cuzco hasta las provincias de Chile, queson quinientas leguas, y toda su habitación fue desde el Cuzco hacia el estrecho de Magallanes, y trabajo mucho y al cabo vino a morir en el Cuzco, y sucediole su hijo Guainacaba".

Muerte

En Chincheros, Chuqui Ocllo, una de las esposas de Túpac Yupanqui lo convenció de que su hijo Cápac Huari lo sucediera, sin embargo Túpac Yupanqui cambió de opinión decidiéndose por Titu Cusi Yupanqui (Huayna Cápac). Esto provocó la ira en Chuqui Ocllo quien envenenó a Túpac Yupanqui aproximadamente en 1493. 

Posteriormente en 1532, cuando el ejército del rebelde Atahualpa tomó la ciudad de Cusco, las etnias que conformaban su ejército aún guardaban un resentimiento inmenso a Túpac Yupanqui por haberlos conquistado. Estas etnias quemaron su momia en Cusco bajo el mando de Quisquis. (Datos: Wikipedia)

Inca Túpac Yupanqui - Mascarón de Proa del Buque Escuela Peruano Unión

B.A.P. Unión Lleva a Túpac Yupanqui como Mascarón de Proa


domingo, 12 de noviembre de 2017

Libro Recomendado: "Santiago Apóstol Combate a los Moros en el Perú" de Luis Millones y Renata Mayer


Ningún santo ha generado un desborde dramático de tantos contenidos como el Apóstol Santiago. Las representaciones contemporáneas de su batallar contra los musulmanes cobran especial interés por los eventos internacionales que hacen noticia en el mundo contemporáneo. Santiago Apóstol tiene una gran importancia en la historia del Perú. Su imagen, de origen religioso, se ha convertido en un emblema de la evangelización y la extirpación de idolatrías. Actualmente se le venera en distintas festividades en el interior del Perú, cuya representación -siempre a caballo blanco y con indumentaria de santo guerrero- sirve para restablecer el orden social. Luis Millones y Renata Mayer hacen un recorrido por la historia de este icono que combatió a favor de la cristiandad, y cuyo enfrentamiento contra los moros en España sirvió de antecedente en la conquista del Perú. Sorprende que a lo largo de este tiempo su imagen se haya mantenido intacta, como se aprecia en las teatralizaciones anuales que se celebran en el pueblo de Colán, Piura, al norte del Perú. Hasta allí llegaron ambos autores para entender cómo este símbolo hispánico es parte de una manifestación folclórica de la peruanidad. Reseña: «Santiago Apóstol combate a los moros en el Perú ofrece una particular representación de Santiago Matamoros en el distrito de Colán, provincia de Paita. Para Luis Millones, quien ha estudiado por años esta zona del Perú, la imagen tan española que desprende -y que la diferencia del Santiago Mataindios de otros pueblos andinos- responde al fuerte vínculo histórico que se ha mantenido con España a lo largo de los años.» Juan Carlos Fangacio, El Comercio


viernes, 10 de noviembre de 2017

Libro Recomendado: "Segunda parte de la Crónica del Perú, que Trata del Señorío de los Incas Yupanquis y de sus Grandes Hechos y Gobernación" de Cieza de León


Trata sobre la historia de los Incas o reyes del Antiguo Perú. La crítica histórica ha sido unánime al considerarla como una obra fundamental para el estudio de la historia inca.

Fue redescubierta en la Biblioteca del Monasterio de El Escorial - España, por el historiador peruano Manuel González de la Rosa, que preparó una edición para publicarla en Londres en 1873. Pero esta se quedó en pruebas por razones económicas. En 1880, bajo el cuidado del erudito español Marcos Jiménez de la Espada, se publicó finalmente la obra, bajo el título de Segunda parte de la crónica del Perú, que trata del señorío de los incas yupanquis y de sus grandes hechos y gobernación (actualmente conocida simplemente como El Señorío de los Incas).

Si se quiere conocer con profundidad la historia de los incas y su grandioso imperio, es necesario leer este famoso libro escrito por el cronista de la conquista Pedro Cieza de León (*).

Hemos encontrado el libro y puede adquirirlo en Amazon: Segunda Parte de la Crónica del Perú: Que Trata del Señorío de los Incas Yupanquis y de Sus Grandes Hechos y Gobernación (Classic Reprint) 


(*)Pedro Cieza de León (Llerena, Badajoz, 1520 - Sevilla, España, 2 de julio de 1554​) Fue un conquistador español, destacado por su labor como cronista e historiador del mundo andino. Escribió una Crónica del Perú en cuatro partes, de las que sólo la primera se publicó en vida de su autor, quedando inéditas las otras tres hasta los siglos XIX y XX. El erudito Marcos Jiménez de la Espada lo ha llamado "el príncipe de los cronistas españoles". En América y, sobre todo, en Cartagena de Indias, desempeñó una gran actividad en expediciones, fundaciones, encomiendas gubernamentales y otras actividades, si bien su principal obra, y por lo que es recordado, es su extensa Crónica, que conforma el primer proyecto serio de escritura de una historia del mundo andino.



martes, 7 de noviembre de 2017

Virreinato del Perú: Francisco de Borja y Aragón - Príncipe de Esquilache - 12º Virrey del Perú

Francisco de Borja y Aragón - Príncipe de Esquilache

Francisco de Borja y Aragón (mar Tirreno 1581- Madrid, 1658) fue un noble, militar, escritor y poeta español.

Fue II conde de Mayalde y conocido, por su matrimonio, como el Príncipe de Esquilache.

Hijo de Juan de Borja y Castro, I conde de Mayalde (tercer hijo de San Francisco de Borja), y de Francisca de Aragón y Barreto, I condesa de Ficalho, y descendiente del rey Fernando II de Aragón.

Distinguido en los estudios desde su infancia, se inclinó tempranamente por las artes y las letras. 

Por méritos familiares, fue nombrado caballero de la Orden de Montesa en 1588, así como de la de Santiago con dos encomiendas. 

También fue gentilhombre de cámara del rey Felipe III. 

Contrajo matrimonio en 1602 con su pariente Ana de Borja, Princesa de Esquilache y condesa de Simari.


Nombrado Virrey del Perú el 19 de julio de 1614, obtuvo licencia para llevar consigo un séquito de sesenta válidos y servidores, además de las veinticuatro criadas que acompañaron a su esposa. 

Hizo su solemne entrada en Lima el 18 de diciembre de 1615, reemplazando al marqués de Montesclaros. 

Amenazado el litoral peruano por incursiones de piratas, implementó de inmediato la defensa de la costa merodeada por marinos holandeses, como Jacob Le Maire y Willem Schouten. 

Favoreció la reglamentación de los repartimientos para evitar los abusos cometidos en perjuicio de los indios, no obstante durante esos años el procurador Juan Ortiz de Cervantes presentó sucesivos memoriales en la Corte a favor de la perpetuidad de las encomiendas. 

Creó en Lima el Colegio del Príncipe, para la educación de los hijos de indios nobles (1620).

Fundó en Cuzco los colegios de San Francisco de Borja para los hijos de caciques, y San Bernardo (1619) para los hijos de los conquistadores.

Dio cumplimiento a las bulas de erección de las diócesis de Trujillo, Concepción y Buenos Aires (1616). 

Favoreció la entrada de Diego Vaca de Vega a las tierras habitadas por los nativos de Maynas y la fundación del pueblo de la amazonía peruana que, en su homenaje, lleva el nombre de Borja (8 de diciembre de 1619).

Procedió a reglamentar e instalar el Tribunal del Consulado (20 de diciembre de 1619). 

A su solicitud, se le nombró sucesor y sin esperarlo, emprendió viaje de regreso a España el 31 de diciembre de 1621. (Datos: Wikipedia)

Francisco de Borja y Aragón - Príncipe de Esquilache

lunes, 6 de noviembre de 2017

Historia del Caballo Peruano de Paso - Un Linaje de 500 años



El Caballo Peruano de Paso, un Linaje de 500 años. Montar un Caballo Peruano de Paso es una experiencia transformadora. El placer inicial se convierte, al poco tiempo, en una pasión y un compromiso. El espíritu de este documental es compartir la pasión de quienes conocemos y amamos el Caballo Peruano de Paso, cumpliendo con el compromiso de difundir esta raza entre los aficionados ecuestres del mundo. 

Video y texto: Ampascachi Horseriding

miércoles, 25 de octubre de 2017

Virreinato del Perú: Juan de Mendoza y Luna - Marqués de Montesclaros - 11º Virrey del Perú - Un Grande de España

 
Juan de Mendoza y Luna - Marqués de Montesclaros


Juan de Mendoza y Luna, (Guadalajara, España, Enero de 1571 - Madrid, ibid., 9 de octubre de 1628), de la Casa de los Mendoza, III Marqués de Montesclaros y administrador de las provincias españolas en América. 

Fue el undécimo Virrey del Perú en el período de 1607 a 1615.

Juan de Mendoza y Luna era el hijo póstumo del II Marqués de Montesclaros. Fue criado por su madre, Isabel Manrique de Padilla. 

Se distinguió al servicio del ejército del Duque de Alba en la campaña portuguesa, como un Capitán de lanceros. 

Por sus servicios, le concedieron el honor de ser Caballero de la Orden de Santiago en 1591. 

Fue Gobernador de Sevilla y nombrado Virrey de la Nueva España (México) el 19 de mayo de 1603.

Acompañado de su esposa, Ana de Medoza (también conocida como Ana Messía),​ llegó a México el 27 de octubre del mismo año. A poco de su llegada, en Agosto de 1604, una inundación asoló a la Ciudad de México, por lo que propuso el traslado de la capital a Tacubaya. Ante lo costoso del plan, pues los palacios virreinales no se podían abandonar, pues su construcción era muy cara, ordenó una serie de obras para el desagüe de las lagunas de la Ciudad de México (desagüe de Huehuetoca, que no fue terminado hasta el mandato de su sucesor), de forma que se evitasen nuevas inundaciones. También mandó empedrar las calles de la Ciudad de México, construir un acueducto para el abastecimiento de agua potable desde las fuentes de Chapultepec al centro de la ciudad (que no sería finalizado tampoco durante su mandato) y una serie de calzadas que de la Ciudad de México llevaban a Guadalupe, San Cristóbal, San Antonio Abad, Chapultepec y otras. 

Terminó su gobierno en México el 2 de julio de 1607, embarcándose en Acapulco, con destino a Lima, pues había sido nombrado en el más alto cargo del Imperio Español en América, Virrey del Perú.


Durante su mandato como Virrey del Perú, que comenzó desde el 21 de diciembre de 1607, realizó muchas obras:

-Incrementó la flota

-Mandó realizar el primer censo de Lima

-Construyó el Puente de Piedra sobre el río Rímac. (Subsiste hasta la actualidad)

-Construyó la Alameda de los Descalzos. (Subsiste hasta la actualidad)

-Se hizo conocido por su protección a los indígenas.

-Durante su mandato se descubrió una mina de mercurio en Huancavelica. 

Terminó su gobierno el 18 de diciembre de 1615 y regresó a España.

Llegó a España en 1616, siendo nombrado Consejero de Estado y de Guerra del Rey, Gobernador del Consejo de Hacienda, también de Aragón y alto funcionario en el Tribunal. 

El rey Felipe IV lo hizo "Grande de España" (*). 

(*) La Grandeza de España es la máxima dignidad de la nobleza española en la jerarquía nobiliaria, pues está situada inmediatamente después de la de príncipe de Asturias y de la de infante de España —el primer título reservado al heredero del rey de España y el segundo a sus demás hijos e hijas y a los vástagos del príncipe de Asturias

Libro Recomendado: Los Ultimos Días de los Incas - de Kim MacQuarrie

Kim MacQuarrie ha escrito un inolvidable relato sobre la resistencia y caída del Imperio inca y sobre la búsqueda de la mítica ciudad d...