domingo, 29 de agosto de 2010

El nombre de Perú: identidad y cambio en los primeros años de la República


No existe una sola versión del origen del nombre del Perú en el virreinato, pero el distinguido historiador Raúl Porras Barrenechea sostuvo hace ya varias décadas, que provenía de la corrupción lingüística de Birú o Virú, término que aparentemente designaba a un cacique de los territorios existentes al sur de Panamá y que tempranamente, desde la década de 1520, pasó a nombrar a los futuros territorios que conquistaría Francisco Pizarro. Una vez producida la negociación entre la corona y los expedicionarios, liderados por el mencionado Pizarro y Diego de Almagro, el nombre oficial de la gobernación fue el de Nueva Castilla, que no tuvo demasiada vigencia porque fue reemplazado en 1542 por el del Virreinato del Perú.

Una vez proclamada la independencia no se tuvo ninguna discusión acerca de la necesidad de cambiar el nombre del naciente país
Una vez proclamada la independencia, a diferencia de otros casos, no se tuvo ninguna discusión acerca de la necesidad de cambiar el nombre del naciente país ni se debatió la pertinencia de variar el nombre de origen colonial. Es más, los documentos de la época transitan entre denominarse Virreinato del Perú en julio de 1821, antes de la independencia, a República Peruana en 1823. En ese tránsito nadie propuso ningún cambio de nombre ni se cuestionó hasta qué punto la permanencia del vocablo Perú podía mostrar una peligrosa continuidad entre una etapa y la otra. Sin duda esta ausencia de discusión no resulta casual de ningún modo; por el contrario, expresa el complejo carácter de la gesta independentista en el Perú y la dificultad para definir qué tipo de ruptura con España se produjo y bajo qué proyecto político se desarrolló.

Como es conocido, una vez proclamada la independencia el proyecto negociado entre los miembros de la mayor parte de la élite limeña y las cabezas visibles del ejército libertador, Don José de San Martín y su cuestionado asesor Bernardo Monteagudo, consistió en plantear una solución gradualista antes de llegar a la ansiada meta republicana. San Martín se nombró Protector del Perú, cargo interino que ejerció por medio de un Estatuto Provisorio que retomó varios artículos de la Constitución española de 1814, repuesta por el régimen colonial en 1820.

Nombre neutro

En el caso peruano, a pesar de contar con una rica tradición prehispánica aún vigente en ese tiempo, el esfuerzo de "nacionalizar" los nombres no tuvo el impacto de otros casos conocidos. Más bien fue durante el régimen colonial que se aplicaron nombres indígenas a varias de las intendencias: Puno, Cuzco, Huamanga, Huancavelica, etcétera. Curiosamente el nombre "Perú" cuenta con la ventaja de no hacer referencia a algún territorio o grupo indígena en concreto, es políticamente "neutro", no puede ser reivindicado por nadie en particular y permite construir la continuidad entre el pasado colonial y la Independencia. Tal vez esto explique el por qué a nadie preocupó esta permanencia, especialmente a los liberales republicanos que no tenían una respuesta acerca del rol de los indios en la nueva etapa, pero que eran conscientes del peligro de utilizar más allá de lo simbólico la retórica incaísta.

Un aspecto reiterado en las propuestas de la elite que proclamó la independencia es la necesidad de evitar una ruptura radical con el pasado, la cual podría dividir peligrosamente a los habitantes de la capital y ocasionar el desorden. Es en ese sentido que hay que entender la argumentación de la continuidad entre la monarquía incaica, la supuesta fidelidad monárquica de los indios y la monarquía constitucional como bases para sostener un proyecto gradualista de Independencia.

La independencia adquirió el carácter de tránsito controlado de la inevitable ruptura entre el presente y el pasado colonial inmediato. Es más, a partir del 15 de julio, días después de la salida del virrey, el Cabildo dejó de utilizar el tradicional encabezado "en la muy noble, insigne y muy leal ciudad de los Reyes" en las actas, para pasar al más parco "en la ciudad de los Reyes del Perú." Este tránsito de nombres donde poco a poco, sin una ruptura radical, se pasa de un momento a otro en la Independencia resulta especialmente significativo. Incluso desde principios de septiembre de 1821 el Cabildo, insinuando el plan político que estaba por proponerse, comenzó a encabezar las actas con las palabras "En la ciudad de Lima, Corte del Perú". Más adelante, en una tercera fase se pasó a la más patriótica fórmula de "la heroica y esforzada ciudad de los libres" a principios de octubre de 1821.

Por otro lado, el asunto bastante más relevante de la forma de la nueva identidad política se estableció de una forma natural, no traumática. El Estatuto provisorio que rigió el protectorado de San Martín solo señalaba que en él se unían el "mando supremo político y militar de los departamentos libres del Perú, bajo el título de Protector", sin señalar la forma política que se asumiría.

Constitución política para la República Peruana

Una vez derrotada la propuesta monárquico constitucional de San Martín su salida del Perú era cuestión de tiempo. Se convocó finalmente al Congreso Constituyente para establecer en 1823 nuestra primera constitución. Su salida, una vez instalado el Congreso, ocasionó una etapa de desconcierto pues la asamblea tuvo que asumir funciones ejecutivas de emergencia, utilizándose por primera vez el cargo de Presidente del Perú a principios de 1823 en la figura de José de la Riva Agüero. Poco a poco, hacia abril de ese año, comenzó a aparecer de manera tímida en la sesión inicial del proyecto de Constitución política para la República Peruana, la primera forma detectada de un nombre para la nueva entidad política. El 12 de noviembre de 1823, con la ley que promulgó la Constitución del Perú firmada por José Bernardo de Tagle, "Presidente de la República peruana nombrado por el Congreso Constituyente" se estableció la forma política del Perú, organizada bajo los principios republicanos de participación popular.

Vía Jesús A. Cosamalón - El País

sábado, 21 de agosto de 2010

La Heroica Defensa de Lima en la Guerra del Guano y el Salitre de 1879



La Heroica Defensa de Lima en la Guerra del Guano y el Salitre (1/4)



La Heroica Defensa de Lima en la Guerra del Guano y el Salitre (2/4)



La Heroica Defensa de Lima en la Guerra del Guano y el Salitre (3/4)



La Heroica Defensa de Lima en la Guerra del Guano y el Salitre (4/4)

lunes, 16 de agosto de 2010

Huaca Rajada-Sipán revela más secretos


Las excavaciones que se efectúan en el complejo arqueológico Huaca Rajada-Sipán, ubicado en el distrito de Zaña, en la provincia de Chiclayo, en Lambayeque, están permitiendo completar la historia sobre los moches, aseguró el director del citado proyecto arqueológico, Luis Chero Zurita.

El investigador informó a la agencia Andina que hasta antes de descubrir –el año pasado– la tumba Nº 15 del sacerdote guerrero de la élite Mochica, “se pensaba que el complejo moche era una construcción que se había iniciado en el siglo III o 300 años después de Cristo y culminó en el 600, pero el descubrimiento de dicha tumba –que corresponde al período moche temprano– nos remonta a la génesis de esta cultura, quizá contemporánea con Cristo”.

“Luego, con otros hallazgos que son moche tardío llegamos al 800. Ya Sipán tendría toda la historia de los moches desde inicios del siglo I hasta finales del siglo VIII o IX”, señaló.

Mencionó que en la presente temporada de investigaciones continúan las excavaciones en la plataforma funeraria, así como en los patios I y II. “Estamos encontrando evidencias de la secuencia ocupacional”.

Chero Zurita refirió que el período moche tardío corresponde a la viviendas del pueblo. “Estamos trabajando sobre eso. Recién llevamos dos temporadas, pero para poder entender y analizar todo eso vamos a necesitar uno o dos años más. Son trabajos de largo alcance y muy minuciosos”, indicó el especialista.

Manifestó que se podría decir que en el período moche tardío hay mucha lluvia, hay gente que está quemando, ofrendando restos vegetales, cántaros con líquidos (probablemente chicha) y restos óseos (extremidades inferiores).

El investigador adelantó que para el primer semestre de 2011 se tiene proyectado presentar una publicación completa sobre los resultados de las dos temporadas de investigación realizadas en el complejo arqueológico Huaca Rajada-Sipán.

Turistas
En otro momento de su diálogo, Chero Zurita informó que en el primer semestre del año, aproximadamente 27,500 turistas han visitado al museo de sitio Huaca Rajada-Sipán, de los cuales cerca del 90 por ciento corresponde a nacionales. Entre los extranjeros destacan los norteamericanos y europeos.

“Vamos captando más del 50 por ciento de lo que logramos el año pasado cuando llegaron 50,000 visitantes”, anotó. (El Peruano)

miércoles, 4 de agosto de 2010

El Gran Teatro Nacional se vislumbra casi futurista


Hoy el panorama del Gran Teatro Nacional se vislumbra casi futurista y aguarda albergar a 1,500 personas en el distrito de San Borja, en el que formará un eje cultural junto al Museo de la Nación y la Biblioteca Nacional.

Un gran avance será el foso de la orquesta, que tendrá plataformas móviles, algo nunca visto en teatros peruanos.

“Se podrá colocar a una orquesta a distintas alturas para los distintos tipos de espectáculos: arriba cuando sea un concierto sinfónico o en posición inferior para una ópera”, explica Fiorella Simeone, directora ejecutiva del patronato.

Otra innovación serán los paneles móviles destinados a graduar la acústica, también dependiendo del espectáculo a presentarse, coordinados por el experto brasileño José Nepomuceno. “Todo se va a manejar con tecnología de punta, explica Simeone.

Centro cultural

Con toda esta innovación, se espera contar con una sala multipropósitos, en la cual pueda realizarse todo tipo de eventos culturales, incluidas muestras de arte y presentaciones de libros.

“Se podrán realizar el mismo día tres espectáculos, simultáneamente”, comenta la directora ejecutiva. Y eso no es todo, el teatro contará con restaurante, cafetería y librería.

Asimismo, complementa Simeone, “se ha trabajado bajo las normas internacionales para discapacitados, pues este teatro es para todos los peruanos”.

Además, la nueva sede nos permitirá acoger y producir producciones nunca antes vistas. En palabras de la directora, “será un escenario como los que requieren grandes espectáculos mundiales, que por el momento en nuestro país no se pueden presentar por la capacidad y condiciones del teatro”.

Así, se espera que funcione como un enlace formando una tríada cultural, ya que se ubica muy próximo a la Biblioteca Nacional del Perú y el Museo de la Nación. “Un centro cultural donde se junten varias instituciones, como en los mejores sitios del mundo”, afirma Simeone.

Datos y cifra

-El Gran Teatro Nacional se ubica en el cruce de las avenidas Javier Prado y Aviación, en el distrito de San Borja.

-Además de su proximidad con las instituciones culturales, contará con un estacionamiento amplio, y se colocará una estación del Tren Eléctrico a unos metros.

-750 localidades tiene la platea y otras 750 están distribuidas en palcos de tres diferentes niveles.




lunes, 2 de agosto de 2010

El Oncenio de Augusto B. Leguía


Augusto Bernardino Leguía y Salcedo (* Lambayeque, 19 de febrero de 1863 - † Lima, 6 de febrero de 1932), fue un político peruano. Ocupó la Presidencia del Perú en dos ocasiones, de 1908 a 1912 y de 1919 a 1930.

Fue Ministro de Hacienda durante el gobierno de Eduardo López de Romaña. Ganó las elecciones de 1908, sucediendo a José Pardo hasta 1912. Durante su mandato tuvo problemas limítrofes con los cinco países vecinos, de los cuales sólo logró solucionar definitivamente aquellos que mantenía con Brasil (8 de septiembre de 1909) y Bolivia (17 de septiembre de 1909).

En 1919 derrocó a Pardo (que ejercía la presidencia por segunda vez) el 4 de julio de ese año, asumiendo el poder como presidente provisorio y disolviendo el Congreso. El nuevo Parlamento lo eligió presidente constitucional el 12 de octubre y fue reelegido en 1924 y 1929.

Leguía derogó la Constitución vigente (que databa del año 1860 y que ha resultado ser la más longeva de la historia del Perú) para promulgar la nueva Constitución de 1920. Modernizó Lima, mediante la ejecución de obras públicas financiadas mediante empréstitos con la finalidad de festejar apoteósicamente el Centenario de la Independencia Nacional.

Creó el Banco Central de Reserva del Perú y el Banco Hipotecario, así como los Estancos de Alcohol, Naipes y Fósforos. Firmó los Tratados de Límites con Colombia y Chile.

Luego de 11 años de Gobierno (periodo conocido como el Oncenio de Leguía), fue derrocado por Sánchez Cerro el 25 de agosto de 1930. Leguía fue apresado e internado en el Panóptico de Lima, donde falleció en 1932. (wikipedia)

El Oncenio de Augusto B. Leguia (1 de 3)




El Oncenio de Augusto B. Leguia (2 de 3)




El Oncenio de Augusto B. Leguia (3 de 3)


domingo, 1 de agosto de 2010

Guerra del Guano y el Salitre: La Expedición Lynch


En septiembre de 1880, luego de la caída de Tacna y Arica, los invasores chilenos procedieron a realizar una expedición punitiva sobre la costa norte, dicha expedición fue ideada y dirigida por Patricio Lynch, quien contó con el apoyo del Ministro de Guerra Vergara.

El objetivo de Lynch era acabar con la riqueza de las haciendas azucareras, según Percy Cayo (historiador peruano) los chilenos querían dejar sin ingresos económicos al estado peruano para que en caso se firme una paz sin cesión territorial su recuperación sea lenta.

El inicio de la expedición Lynch se dio el 04 de septiembre de 1880, los chilenos partieron rumbo al norte desde el puerto de Arica en dos transportes que llevaban dos mil soldados. Los invasores llegaron a Chimbote y comenzaron a imponer cupos de guerra (contribuciones forzosas), una de las haciendas afectadas con los cupos fue Palo Seco cuyo propietario era Dionisio Derteano.

Patricio Lynch le dio como plazo máximo a Derteano el 12 de septiembre para el pago del cupo de guerra, como el hacendado nacional no hizo efectivo el pago, los chilenos procedieron a destruir la hacienda Palo Seco (una de las mejores de América del Sur). Las hordas invasoras también destruyeron las haciendas "El Puente" y "Rinconada" en Chimbote además del ingenio de San Nicolás en Supe.

El día 16 de septiembre de 1880 las fuerzas de Lynch estaban en el puerto de Chimbote, allí destruyeron la aduana y las 6 locomotoras que pertenecían al ferrocarril que se dirigía a Tablones. La expedición Lynch sembró terror y destrucción por toda la costa norte peruana, se atacó Eten, Chiclayo, Ferreñafe, Chepen y Trujillo, en esta última ciudad el alcalde Cecilio Cox pagó uno de los cupos impuestos por los chilenos de su propio dinero, de esa forma evitó el incencio y saqueo de la ciudad de la eterna primavera.

Para el 01 de noviembre de 1880, Patricio Lynch se encontraba en Quilca, había vuelto del norte cargado de libras esterlinas, plata, billetes peruanos y muchas especies como cacao, café, aceite, alfalfa, etc. Luego de la destrucción impuesta por el enemigo, sus tropas avanzaron hacia la ciudad de Lima y consiguieron tomarla en enero de 1881. (previo saqueo y destrucción total de Chorrillos)

Vía Crónicas de Perú

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