jueves, 3 de octubre de 2013

Las Raíces Culturales e Históricas de la Alianza del Pacífico

La gran civilización andina se forjó hace más de 5 mil años y continuó con la civilización inca.

Este desarrollo de culturas ocurrió principalmente en lo que hoy es el territorio del Perú.

Culturas Pre Incas

En el resto del territorio sudamericano, existían paralelamente solo tribus salvajes cazadoras y recolectoras sin el más mínimo desarrollo cultural.

Tenemos registrados en Perú 32 pueblos con desarrollo en la agricultura, textilería, y tratamiento de metales, así como asentados en ciudades debidamente organizadas social, religiosa, y políticamente.

A Sudamérica se la Conocía como Perú

Esta es una relación de las 32 culturas que se desarrollaron en lo que hoy es Perú:

Cultura de Chinchorro
Cultura caral
Cultura sechín
Cultura de Valdivia
Cultura chavín
Cultura cupisnique
Cultura pucará
Cultura de Wankarani
Cultura virú
Cultura salinar
Cultura gallinazo
Cultura paracas
Cultura mochica
Cultura nazca
Cultura vicús
Cultura recuay
Cultura huarpa
Cultura lima
Cultura tiahuanaco
Cultura huari
Cultura lambayeque
Cultura chimú
Cultura chincha
Cultura chachapoyas
Cultura chancay
Cultura chanca
Cultura huanca
Cultura huanuco
Cultura chiribaya
Cultura ichma
Cultura cajamarca
Cultura colla

Luego de estas civilizaciones autónomas, aparece el Imperio Inca que integra a los pueblos y los pone bajo su soberanía.

Imperio Inca

 El denominado tawantinsuyo alcanza a lo que hoy es Perú, Ecuador, parte de Colombia, Bolivia, y parte de Chile.

Con la Conquista del Imperio Inca, la Corona Española establece el Virreynato del Perú como la sede del Imperio Español en Sudamérica, el que tenía alcance en toda Sudamérica salvo el pequeño Brasil de esa época y el territorio actual de Venezuela.

Virreynato del Perú

Posteriormente por una serie de circunstancias, las delimitaciones terrestres sudamericanas se van modificando hasta llegar a los actuales territorios de los países existentes.


El proceso de integración y desarrollo cultural en Sudamérica renace actualmente, y se amplía a lo económico con éxito, yendo más allá de Sudamérica a Centroamérica y Norteamérica, a través de la Alianza del Pacífico, que une a Chile, Perú, Colombia, y México, ubicados justo en la zona donde se dio el mayor desarrollo cultural en épocas pasadas y donde florecieron las culturas Inca, Maya y Azteca.

Alianza del Pacífico


sábado, 28 de septiembre de 2013

María Reiche Neumann


Maria Reiche Neumann es una mujer muy querida y admirada en Perú porque dedicó su vida a la protección y estudio de los enigmáticos jeroglifos de las Líneas de Nazca. Son admirables su gran esfuerzo, dedicación y entrega al trabajo que consideró su objetivo de vida. Su recuerdo es imborrable en la memoria de los peruanos.

Maria Reiche nació el 15 de mayo de 1903, en Dresden, Alemania – falleció en Ica, Perú el 08 de junio de 1998.

Fue una arqueóloga y matemática alemana célebre por sus investigaciones sobre las líneas de Nazca. Fue llamada La dama de la Pampa.

Se graduó en la Universidad de Dresden, siendo sus  inclinaciones las matemáticas, la geografía y la física.

Vino a Perú en 1932 para educar a los hijos del cónsul alemán en la ciudad del Cuzco.

En 1936 retornó a su país y un año después, a fines de 1937, volvió al Perú. Decidió establecerse en Lima, donde ofreció sus servicios como profesora de alemán. Fue contratada por la dama inglesa Amy Meredith, quien por ese entonces era dueña de un salón de té muy concurrido por intelectuales y personalidades de la sociedad limeña.

Fue en este lugar donde conoció al arqueólogo estadounidense Paul Kosok cuyos estudios la impulsaron a la investigación de las enigmáticas Líneas de Nazca, trabajo al que dedicó toda su vida.


Cuando Maria Reiche llegó al Cuzco, tuvo un accidente en el que se le clavó una espina en el dedo, la cual causó que su dedo fuera amputado. Ella se sintió muy sobrecogida, varios años después, al ver que la figura del mono en las pampas de Nazca también tenía nueve dedos en sus manos. Esta coincidencia la marcó profundamente y la interpretó como una señal de que había sido predestinada a trabajar en la protección de las Líneas de Nazca.

Maria Reiche formuló la teoría de que las Líneas de Nazca eran el calendario más grande del mundo. Dedicó toda su vida al estudio, a las medidas y orientaciones de los geoglifos estableciendo una relación entre ellos y la posición con respecto a los astros.

Demostró que los pobladores de Nazca habían utilizado a la astronomía para conocer cuándo empezaba cada estación, cuál era la mejor época para sembrar y cosechar y cuándo se iniciaban las lluvias.


Honores Recibidos

En Perú:

Condecoración de la Presidencia de la República en el grado de "Comendador" (1977).
Condecoración con la Orden de "Gran Oficial" de manos del Presidente del Congreso de la República (1981).
Las Palmas Magisteriales en el grado de "Amauta", otorgado por el Ministerio de Educación (1986).
La Ordenen la clase de "Gran Contralor"" otorgado por la contraloría General de la República(1990).
La Ordendel "Sol" en el grado de Gran Cruz, la condecoración más grande de la República del Perú, la Orden del Sol (1993).
La Ordenal Mérito "Gran Cruz" (póstumo) (1998).
La Ordende los sabios de los Incas.
Título del doctor honorario de la universidad de San Marcos.
Seis doctorados honoris causa.


En Alemania:

La Cruz Federal al Mérito primera clase de la República Federalde Alemania (1983).

Obras:

Los Dibujos Gigantescos en el suelo de las Pampas de Nasca y Palpa. Descripción y ensayo de interpretación; Editora Médica, Jirón Azángaro 906, Lima, 1948.
Geoglifos prehistoricos en el Perú (orig.: Prehistoric Ground Drawing In Peru); Offiz Indruck A.G., Stuttgart1955.
Secreto de la Pampa, 1968.
El pájaro Anunciador del Inti Raymi.
Contribuciones a la Geometría y la Astronomía en el Antiguo Perú; todos: edición del autor y de Dr. Renate Reiche, Stuttgart, 1968.
Sobre Reiche
Biografía sobre María Reiche de Clorinda Caller. Iberico, 1979.
Richter, Christiane: La herencia de María Reiche (orig. alemán: Das Erbe der María Reiche); en: Peru-Nachrichten, Themenheft: Die Costa; editor: Perubüro Heidelberg, Erzdiözese Freiburg, 2004.

Schulze, Dietrich / Zetzsche, Viola: Libro de estampas del desierto. María Reiche y los geoglifos de Nasca (orig. alemán: Bilderbuch der Wüste. María Reiche und die Bodenzeichnungen von Nasca); edición Mitteldeutscher Verlag Halle. (Fuente de Datos: Wikipedia – Composición: Personas Ilustres de Perú)

Video: documental de Alejandro Guerrero - Panamericana Televisión - Perú 


jueves, 5 de septiembre de 2013

Historia de la Papa: La Mayor Contribución Alimenticia del Perú al Mundo


Estudios genéticos realizados por muchos especialistas en la materia, indican que la papa fue domesticada originalmente en una amplia área del sur del Perú a partir de una sola especie silvestre. Desde ese sitio, la papa se difundió hacia el norte y hacia el sur, distribuyéndose por toda Sudamérica.

La cultura Tiahuanaco, primera cultura alto Andina peruana, tuvo estrecha conexión con la segunda Cultura Wari, con centro en la cuenca de Ayacucho, Perú. En la región central de Perú, dentro del área dominada por la cultura Wari, en el Cañón de Chilca al sur de Lima, el antropólogo F. A. Engel (1970) encontró papas fósiles con una antigüedad estimada de 10 mil 500 años y verificada de 7 mil 000. Más tarde, fue hallada, ilustrada y descrita una colección de 21 tubérculos de papa provenientes de 4 sitios arqueológicos diferentes situados en el valle de Casma en Perú, los cuales tienen una antigüedad de 4 mil a 3 mil 200 años.

La domesticación de los auquénidos (guanaco, llama, alpaca y vicuña) fue el paso previo hacia la domesticación de la papa, debido al estiércol de estos animales que se acumulaba en los corrales en los que eran encerrados. Las primeras generaciones de domesticadores de estos animales, indudablemente, debieron observar con asombro el crecimiento exuberante de las diferentes especies de plantas silvestres durante el único periodo anual de lluvias (diciembre a marzo), en particular cerca de los montones de estiércol descompuesto.

En los corrales, de área limitada y protegida, se facilitaba que toda la familia observase y apreciase las plantas que allí crecían. Bajo esas condiciones es altamente probable que la especie silvestre de papa Solanum brevicaule, tolerante a heladas y de abundante follaje en plena floración, no pasara inadvertida. El follaje de esta especie se seca inmediatamente después de la maduración de sus frutos, por lo que sería difícilmente observable. Sin embargo, aunque las plantas hubieran pasado inadvertidas durante su período de reposo vegetativo, los tubérculos habrían quedado almacenados en suelo seco y frío durante todo el invierno (junio a agosto).

Después del período de reposo (de mayo a septiembre), los tubérculos inician la brotación, estimulados por las primeras lluvias estivales y utilizando al mismo tiempo su reserva de agua (75 a 80%). Los brotes emergen del suelo cuando todavía no hay ninguna otra vegetación en la superficie, por lo cual son muy fáciles de distinguir y de cosechar. Estos tubérculos cosechados después de la brotación, reciben el nombre de "q'ipa papa" en aimara y pueden ser utilizados para semilla o para consumo. Posiblemente de esta manera se inició la presión selectiva del hombre, hasta obtener tubérculos de mayor tamaño y mejor calidad, como los de la primera papa cultivada (Solanum stenotomum).

El arte provee un testimonio adicional del papel central que tuvo la papa, y de la antigüedad de los productos procesados a partir de sus tubérculos, en las culturas pre-colombinas. En las cerámicas de la cultura Moche del norte del Perú (siglos I a VII) se muestran o representan tubérculos de papa o chuños, como también en urnas de la cultura Wari del Valle de Nazca (siglos VII y VIII) y en vasijas incas, más tardías.

Las primitivas variedades cultivadas de papa (papas indígenas o criollas) se hallan ampliamente distribuidas a través de los Andes, desde el oeste de Venezuela hacia el sur, hasta el noroeste de Argentina y los archipiélagos de Chiloé y de los Chonos en el sur de Chile. Como se mencionó previamente, esas variedades exhiben una gran diversidad tanto en su morfología, números cromosómicos y fisiología, lo que ha suscitado una gran cantidad de controversias entre los investigadores acerca de su ordenamiento taxonómico que todavía no han sido definitivamente resueltas.

El complejo de Solanum brevicaule se distribuye desde el centro del Perú hasta el noroeste de Argentina y sus miembros son morfológicamente muy parecidos a las papas criollas. La domesticación a partir de este complejo de especies silvestres involucró la selección para un mayor vigor durante los estadios vegetativos pero, principalmente, la selección de caracteres subterráneos tales como estolones más cortos, tubérculos más grandes y la reducción del gusto amargo debido a la presencia de altos contenidos de glucosinolatos en los tubérculos. Los análisis cladísticos y fenéticos llevados a cabo utilizando una gran cantidad de información del ADN tomado de todos los miembros del complejo de S. brevicaule y una muestra representativa de las variedades criollas han indicado que todas las variedades cultivadas forman un clado monofilético derivado de los integrantes peruanos del complejo. Estas "especies" peruanas no se hallan perfectamente definidas y los estudios taxonómicos indican que se podría tratar de una única especie, la cual, por principio de prioridad, debería recibir el nombre de Solanum bukasovii. Estos estudios genéticos indican que la papa fue domesticada originalmente en una amplia área del sur del Perú a partir de una sola especie silvestre. Desde ese sitio, la papa se difundió hacia el norte y hacia el sur, distribuyéndose por toda Sudamérica.

La papa cultivada fue vista por primera vez por los españoles en el valle de la Grita, en la provincia de Vélez (Colombia) en 1537. Así fue relatado por el conquistador, cronista e historiador español Pedro Cieza de León en su obra Crónica del Perú publicada en Sevilla en 1553, quien además añadió que él mismo la vio en Quito (Ecuador), así como en Popayán y Pasto (Colombia).44 Cieza de León la describió de este modo:
De los mantenimientos naturales fuera del maíz, hay otros dos que se tienen por principal bastimento entre los indios: el uno llaman papas, que es a manera de turmas de tierra, el cual después queda tan tierno por dentro como castaña cocida; no tiene cáscara ni cuesco más que lo que tiene la turma de la tierra; porque también nace debajo de tierra, como ella; produce esta fruta una hierba ni más ni menos que la amapola...

Se sabe que la papa fue llevada desde Perú a España en 1554 como una curiosidad. En 1573, las persistentes sequías y hambrunas consiguientes ocurridas entre 1571 y 1574 en Sevilla, empujaron al ecónomo de un centro benéfico de la ciudad a comprar "los nuevos tubérculos" que, debido a la escasa aceptación que tenían en el mercado, eran vendidos a precios irrisorios. Así comenzaron a plantarlas en la huerta del hospital para proporcionar comida a los enfermos. De esta manera, lo que las gentes refinadas rechazaban, se convirtió en excelente alimento para los indigentes hospitalizados. Los frailes del hospital, en vista de los magníficos resultados obtenidos, se dedicaron a plantar papas y por los alrededores de Sevilla comenzaron a verse las flores blancas del nuevo cultivo, que durante la primera mitad del siglo XVII se fue extendiendo por España y sus cosechas tuvieron como principales consumidores a los soldados y gentes pobres.

Fue luego llevada a Roma y, en 1588, el naturalista Carolus Clusius la describió como una "pequeña trufa" o "tartuffoli". Thomas Hariot, hacia 1586, llevó a Inglaterra ejemplares procedentes de las costas de Colombia.

A finales del siglo XVI la papa ya era un alimento común en Italia, Alemania, Polonia y Rusia; no así en Francia. Sería el farmacéutico y gastrónomo Antoine Parmentier quien popularizara el consumo de la papa en ese país a fines del siglo XVIII. Parmentier era conocido por sus banquetes ofreciendo la papa como novedad alimenticia.


Posteriormente se adoptó su cultivo en la Irlanda del siglo XVII. En dicha centuria, Europa soportó los efectos de unos inviernos duros que afectaron a la producción agrícola; a ello se unieron las enfermedades y las guerras, lo que redujo sensiblemente la mano de obra disponible para el campo. Estas penurias tuvieron una cierta prolongación en el siglo XVIII, a las que se sumaron la inestabilidad social y política de Francia. Durante el siglo XIX llegó a ser el alimento base de la población —Napoleón I pudo reunir y alimentar grandes ejércitos merced al rendimiento de la papa como alimento—.(Fuente de datos: Wikipedia)

jueves, 29 de agosto de 2013

Miguel Grau y el Monitor Huáscar


Miguel Grau

Miguel María Grau Seminario (Paita, Perú, 27 de julio de 1834 - Punta Angamos, 8 de octubre de 1879) fue un marino peruano, almirante de la Marina de Guerra del Perú y destacado patriota peruano, máximo orgullo de la República del Perú. Se le conoce también como El Caballero de los Mares.

Fue hijo del teniente coronel grancolombiano (más tarde nacionalizado peruano) Juan Manuel Grau y Berrío, natural de Cartagena de Indias, que llegó al Perú formando parte del ejército de Bolívar, y de María Luisa Seminario y del Castillo, piurana de nacimiento.

Fue tripulante desde muy joven de barcos mercantes, lo que le permitió una extraordinaria formación naval y un gran conocimiento del mundo.  Antes de entrar a la guerra de guano y el salitre de 1879, logró una curul en el parlamento peruano como representante de Paita - Piura.

Grau, es considerado héroe máximo de la Marina de Guerra del Perú y de la nación peruana.

El Monitor Huáscar

El monitor Huáscar fue un buque de guerra del siglo XIX de destacada participación en la Guerra del Guano y el Salitre de 1879 que enfrentó a Chile y Perú.

Fue construido en el Reino Unido en 1864 por orden del gobierno peruano y sirvió en la Marina de Guerra de Perú hasta el 8 de octubre de 1879, día en que fue capturado por la escuadra chilena, muerto Grau, en el combate naval de Angamos.

El monitor sirvió en la Armada de Chile hasta 1897, año en que fue dado de baja. Actualmente sirve como museo flotante en el puerto chileno de Talcahuano, Región del Bio Bio. Es considerado como el segundo blindado (acorazado) a flote más antiguo del mundo después del HMS Warrior.

Medidas del Huáscar: Apenas 59,4 metros de largo, 10,6 metros de ancho, y 4,5 metros de profundidad.

Grau y el Huáscar

El Gobierno del general Pedro Díez Canseco nombró a Miguel Grau como comandante del Huáscar el día 26 de febrero de 1868.

Desde esa fecha Grau y el Huáscar fueron una sola unidad. Resulta imposible pensar en Miguel Grau sin el Huáscar, o pensar en el monitor sin Grau.

A pesar del mal estado de la nave, y de su menor poderío frente a las nuevas unidades navales de Chile, Grau logra una extraordinaria actuación durante la guerra del guano y el salitre de 1879, poniendo en jaque a toda la escuadra chilena.

Para eliminar al Huáscar fue necesario que Chile lo persiga y enfrente con toda su escuadra, lo que logra en el Combate de Angamos el 8 de octubre de 1879, en el que muere heroicamente Grau y todo su comando.

Luego de ello, el monitor es capturado pasando al servicio de la marina de Chile.

Actualmente es un museo flotante en el puerto de Talcahuano, Chile.

La Simbiosis Grau - Huáscar

Realmente Grau y el Huáscar mueren en el combate de Angamos, el 8 de octubre de 1879.

La nave que sirve luego en la marina de Chile fue sólo un monitor o acorazado más, una unidad naval sin espíritu.

Al cambiarle luego de colores y decorarlo diferente esta nave es convertida por Chile en una especie de yate de lujo en el que semejando a un museo o templo se muestra a los héroes peruanos del Huáscar, y también a otros chilenos a quienes no corresponde su presencia pues jamás comandaron el verdadero Huáscar legendario, que murió el 8 de octubre de 1879 junto con Grau.

Cuando se rinde homenaje a Grau en Perú, hay algo que siempre falta, el monitor Huáscar.

Por indolencia de los numerosos Gobiernos que ha tenido Perú, el país nunca ha pedido a Chile la restitución de los restos del Huáscar, acto absolutamente necesario, para devolverle su imagen original y restablecer su eterna unión con Grau.

Es un asunto de Estado: Grau y el Huáscar juntos en casa, en el Puerto de El Callao por siempre. (hurtvillac)

miércoles, 28 de agosto de 2013

España y Perú los Países Donde Mejor se Habla el Español o Castellano

Daría Rojas, profesora del Departamento de Lingüística de la Universidad de Chile, realizó recientemente una encuesta entre los chilenos para determinar en que países se habla mejor y en cuales peor, el idioma español o castellano.

Fueron entrevistados 400 ciudadanos chilenos, dando las encuestas los siguientes resultados:

Los países donde peor se habla el idioma español o castellano:

-Chile: 29,3 %

-Argentina: 19,5 %

Los países donde mejor se habla el idioma español o castellano:

-Perú: 37,8 %

-España: 28,8 %

En el caso de Perú sobresalen la excelente pronunciación y la óptima vocalización de todas las letras.

En el caso de España, se diferencia bien la Z de la S, y tienen un acento elegante.

martes, 27 de agosto de 2013

Errores, y Malas Intenciones en Nuestra Historia

Esta  es solamente una reseña de algunos casos de errores, descuidos, traición, entrega, e indolencia, que afectaron gravemente a la nación.

Atahualpa, el Inca quiteño, no adoptó medida alguna para prevenir un ataque de un grupo extraño (los españoles) que habían invadido su territorio, confiado en extremo y desarmado se acercó a los invasores, los que lo capturaron muy fácilmente. Luego, ingenuamente, ofrece un rescate en oro por su liberación, entregado éste lo condenan a muerte, cayendo así, sin combate, el Imperio Inca.

La sociedad peruana, mayormente, no sintió nunca la necesidad de obtener su independencia de la corona española. Tuvo que venir un extranjero, San Martín, para proclamar la independencia. Pero ésto no término ahí, se necesitó nuevamente de extranjeros para culminar el trabajo de San Martín, es así que aparece Bolivar en territorio peruano.

Perú mal armado establece una secreta alianza defensiva con Bolivia país casi sin ejército y en serio conflicto con Chile. Además, los ineptos gobernantes peruanos de la época se imaginan, erróneamente, que contarían con la participación de Argentina en caso de conflicto, lo que al final no se dio por su espíritu no combativo. La consecuencia fue que Perú terminó involucrado y luego totalmente derrotado en una guerra que no le correspondía. La fuga de los soldados y oficiales del “ejército boliviano” al inicio del conflicto bélico dejó al Perú sólo en la contienda.

La derrota del Alto de la Alianza en Tacna y posteriormente en el morro de Arica se origina por la indolencia y malas intenciones políticas de Piérola que no provee el apoyo necesario a su rival político Lizardo Montero y luego a Bolognesi. El caso del coronel Leiva, jefe del segundo ejercito, es escandaloso pues debió llegar a Tacna para envolver a las tropas chilenas pero, por órdenes presidenciales, se detuvo y regresó a Arequipa, generándose con esto la virtual pérdida de la guerra del guano y el salitre.


En la Guerra de Guano y el Salitre, muy avanzado y con buenos resultados el trabajo de Cáceres y Montero en la guerra de guerrillas, aparece Iglesias y firma el tratado de Ancón por el que se termina la guerra pero entregando, innecesariamente, a Chile toda una provincia rica en fosfatos y minerales. Este territorio, más el que pertenecía a Bolivia, sustentan hasta nuestros días la economía chilena.

En nuestra historia reciente hay una decisión, no sabemos si errónea o mal intencionada, que ha perjudicado severamente al país hasta nuestros días, y es la supresión, en el primer gobierno de Alan García, de una institución de élite peruana, la Guardia Civil del Perú, a la que se agregó la eliminación de entidades especializadas, la Policía de Investigaciones del Perú, y la Guardia Republicana. Este pésimo accionar del Gobierno mencionado y de los posteriores, que no han corregido el error, y restituido dichas instituciones, ha facilitado que la delincuencia domine hoy las ciudades del Perú, sin que haya nadie que responda.

domingo, 28 de abril de 2013

El Triste Final de los Hermanos Gutiérrez


En 1872, los hermanos Gutiérrez usurparon el poder en el Perú y cometieron serios atropellos contra los peruanos.

El puebló reaccionó y los colgó en las torres de la catedral de Lima.

sábado, 30 de junio de 2012

Cultura Wari: Exponen Nuevos Restos Arqueológicos en Ayacucho



Un grupo de investigadores arqueólogos de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (UNSH) en Ayacucho exponen nuevos hallazgos tras realizar excavaciones en el Complejo Arqueológico Wari.

Los hallazgos fueron realizados en el sector Vegachayuq Moqo donde se encontró un recinto de audiencias en forma de “D” rodeado por plataformas, que ha permitido el descubrimiento de evidencias de áreas de quema intensa de bloques de paja amarrados con diferentes tipos de sogas, así como armas bélicas: arcos y lanzas hechas de chonta y un probable reloj solar.

También se halló en la parte media del recinto, una especie de pedestal circular con una piedra tubular a través del cual se controlaba el paso del tiempo, que según los arqueólogos sería uno de los antecedentes del llamado Intiwatana del imperio de los Incas; así como estructuras arquitectónicas con hornacinas finamente revocadas.

Debajo del piso de la ocupación Wari se descubrió otro conjunto arquitectónico que no tiene antecedentes en la región de Ayacucho. Se trata de restos de una arquitectura vinculada a una etapa anterior, cultura Huarpa, que fueron construidos en base a tapiales con tierra compactada y materiales orgánicos finamente enlucidas y pintadas de blanco; por las características que presenta -según los investigadores- sería influencia de la cultura Nazca.

Estos estudios realizados hasta el momento permiten sostener  la tesis que la ciudad de Wari fue la capital de un poderoso imperio, varios siglos antes a los incas del Cusco.

Los trabajos forman parte de proyecto “Investigación y Puesta en Valor del sector de Vegachayuq Moqo-Wari”, en el Complejo Arqueológico Wari, ubicado en el distrito de Quinua, provincia de Huamanga, el cual está dirigido por el arqueólogo José Ochatoma Paravicino y cuenta con el apoyo de la Dirección Regional de Cultura de Ayacucho. (RPP)

jueves, 7 de junio de 2012

La Guerra de los Viracochas



Por: JUAN JOSÉ VEGA (*)

Ordinariamente se ha estimado que la Conquista del Perú acabó con la ejecución de Atao Huallpa; y así se enseña todavía. Pero no existe afirmación más falsa. Cuando el Inca fue agarrotado en Cajamarca, las guerras de los conquistadores contra los caudillos indígenas no se habían iniciado aún.

En efecto, fue sólo con el anuncio de su ejecución de aquel monarca indígena que sus generales, muerto ya su señor —liberados por tanto de toda promesa de pasividad—, empezaron las campañas militares contra los cristianos. Se iniciaron entonces las cruentas guerras de la Conquista del Perú; luchas en las cuales el español tuvo siempre a su lado a decenas de miles de indios aliados. Fue aquel un prolongado proceso heroico de cien batallas hasta hoy ignoradas por nosotros. Gloriosa resistencia que nos enorgullece con varías triunfos incaicos sobre las armas hispánicas. Épicas campañas en las cuales se formó un audaz pelotón de caballería peruana; y una elemental arcabucería incaica. Larga lucha que sólo habría de cerrarse con el asesinato de Manco Inca en las montañas de Vilcabamba la Vieja.

Por estas ideas nuestro libro constituye el primer intento peruano de escribir la historia de la conquista del Perú en forma integral. Pero posee, además, otra característica, que señalamos con interés. La de presentar también la “visión de los vencidos” y no sólo la de los vencedores. Al igual que un cronista del siglo XVI podemos afirmar nosotros que hemos trabajado esta obra “prosiguiendo la descendencia de los Reyes Incas de este reyno, y lo a ellos perteneciente, sin tratar despacio las cosas de los españoles, que por otros han sido ya tratadas”. De ahí que tanto resaltemos las victorias cuzqueñas sobre las mesnadas castellanas.

Tales afirmaciones no pueden extrañar. La Conquista Española fue, en realidad, el fruto de varias guerras; y se logró en un dilatado ciclo, muy sangriento, durante el cual brilló el valor de un pueblo que se resistía a la dominación extranjera. Etapa aquella en la que, asimismo, resaltó la astucia por encima de las virtudes del soldado. Los conquistadores, en efecto, si bien empezaron utilizando a miles de indios nicaraguas, guatemalas y panamás, así como a gran cantidad de negros africanos, pronto supieron, astutamente, obtener un apoyo mucho más efectivo. Engañando a numerosos caciques peruanos, apareciendo como dioses, y ofreciendo autonomía y privilegios, así como corrompiendo a jefezuelos locales, consiguieron la adhesión de numerosos régulos indígenas. Creemos que a la osada voluntad de aventura, sumaron siempre los castellanos la treta y la trampa. Cosas corrientes en aquellos tiempos y que el Occidente por igual aplicó, en todas partes, durante la conquista del mundo.

Aquí en el Tahuantinsuyo los españoles, dotados de cerca de medio siglo de experiencia en la sujeción de América, emplearon, con gran éxito, una antiquísima máxima: dividir para vencer. Lanzando a unos indios contra otros fueron destruyendo, en cruentas batallas, a los dos fuertes núcleos incaicos: Cuzco y Quito. Pero los cristianos no sólo azuzaron los odios mortales que dividían a las aristocracias Hanan y Hurin de estas dos metrópolis. Simultáneamente favorecieron el alzamiento de poderosos curacazgos integrantes del Imperio de los Incas.

Cuzco y Quito, así, no sólo se combatieron ferozmente con trágica e implacable saña, mientras los españoles se fortalecían en el Perú. Libraron también guerras intestinas. Cuzqueños y quiteñistas hubieron de soportar dentro de sus respectivas áreas de influencia, una insurrección de curacas súbditos en varias de las más importantes comarcas del Tahuantinsuyo. Estos caudillos indígenas locales, con su ciega rebeldía, fueron instrumentos inconscientes de los cristianos en la lucha hispánica contra los principales centros incaicos.

Esta fragmentación interna fue aun más notoria cuando la gran sublevación de Manco Inca. Con tantas discordias se careció de elementos esenciales para la consecución del triunfo: simultaneidad en los pronunciamientos sincronización entre los dirigentes; unidad en la estrategia. Fue funesto a los rebeldes que, a causa de rencillas aristocráticas y de odios dinásticos, jamás lograse Manco unir a todas las fuerzas nativas; las que, juntas habrían resultado imbatibles. La sublevación carecía de mando único y, con frecuencia, los peninsulares utilizaron hábilmente a su favor estas escisiones y, atizándolas, lanzaron a unos indios contra otros.

Sucedió así que hubo varias rebeliones en lugar de una maciza. Cada señorío procedió por su cuenta, levantándose a destiempo y acatando a sus caciques, quienes no siempre mantuvieron fidelidad a las exigencias populares. Distintos régulos por rivalidad con los Incas, no prestaron suficiente respaldo al movimiento central cuzqueño. Asimismo, ciertos Curacas engañados por la perfidia del agresor, o corrompidos por los españoles, lucharon, al igual que en México, al lado de los conquistadores, siguiéndolos en tan equívoco empeño, considerables masas de indios sometidos al mandato irrefutable de esos soberanos locales.

El Inca contó de modo permanente sólo con el poderoso núcleo tribal forjador del Tahuantinsuyo: los clanes gloriosos de los Cuzcos. Estos ayllus, creadores del Imperio Incaico, fueron el alma de la insurrección. Allí, en la estrecha franja ceñida por los ríos Vilcanota y Apurímac, estuvo el baluarte principal de la resistencia. Guerreando contra España, aspiraban a reconstruir el perdido Tahuantinsuyo. Distinta fue la actitud de otros grupos nativos. En efecto, las demás “naciones” autóctonas combatientes intervinieron, aunque con valentía, sólo en una que otra fase de la Reconquista sin aceptar la supremacía de los Cuzcos. Aspiraron a su propia autonomía.

Pese a esa situación, tan adversa, las derrotas ibéricas frente al Inca fueron numerosas. Podrían relievarse las infligidas a Hernando Pizarro en Ollantaytambo y a Gonzalo Pizarro en Chuquillusca; y estas batallas no constituyeron excepción. Manco venció a diversos jefes castellanos en Pillcosuni, Curahuasí, Jauja y Yeñupay. Por años tuvo en jaque a sus enemigos. Pero esto no fue todo.

Para comprender integralmente la magnitud de la Guerra de Reconquista, cabría agregar los sitios largos de Cuzco y Lima y los encuentros ganados por los lugartenientes del Inca. Tal 31 caso de las victorias alcanzadas por Titu Yupanqui, quien, sucesivamente, deshizo cuatro ejércitos conquistadores: los de los Capitanes Diego Pizarro, Gonzalo de Tapia, Cristóbal de Mogrovejo y Alonso de Gaete. De los mílites de esas magníficas expediciones, apenas quedaron vivos unos pocos: acabaron como siervos de Manco Inca. Campaña apoteósica la de Titu Yupanqui que culminó en la fuga de las tropas de Francisco de Godoy, ante las fuerzas incásicas que avanzaban, invencibles, hacia el océano. Fue entonces cuando los cuzqueños cercaron Lima. Otros héroes victoriosos fueron Ylla Tupac y Tisoc Inca, en el centro del Imperio y en el Titicaca, respectivamente.

¡Indios contra indios! Tal fue en realidad, el secreto de la rápida conquista del Tahuantinsuyo; porque las guerras de la penetración castellana eran, esencialmente, sanguinarias campañas de unas confederaciones tribales contra otras. Atroz contienda entre indios. Espantosas guerras civiles que los españoles aprovecharon hábilmente y sin escrúpulos. Anarquía política que los castellanos supieron reforzar a través del atizamiento del espíritu levantisco de numerosos régulos indígenas contra el orden imperial incaico.

Pero la crisis dinástica incaica, al momento de la conquista española, no puede explicarlo todo. Existían factores más profundos. Al caos político indígena se agregaron elementos que no eran fruto de las circunstancias de última hora, sino derivados de la esencia misma del Tahuantinsuyo. Nos referimos a la conformación multitribal del Imperio de los Incas. Como todo Imperio, fue un Estado constituído por diversas “nacionalidades”. Vastos señoríos separados entre sí por lenguas, dioses, costumbres, leyes y tradiciones. Eran federaciones cuyas altivas aristocracias, vencidas poco tiempo atrás por los Incas, apenas si permanecían sujetas por la autoridad imperial. No existía sentimiento nacional. Al ser atacada la organización incaica en su base por los conquistadores, muchos Curacas —ingenuamente— no vacilaron en dar su decidida adhesión a los cristianos, a los cuales, con frecuencia, se vio como portadores de autonomía local.

El Tahuantinsuyo no se hallaba, pues, suficientemente cuzqueñizado al producirse la agresión hispánica. La acción Unificadora del Cuzco había durado demasiado poco; y mucho faltaba aún Para que se formara una línea mínima de conciencia nacional, que comprendiese a todos los pobladores del imperio. Por ello, en algunos casos, el nivel político, todavía poco desarrollado en el Perú pre-hispánico hizo ver a los cristianos, no como conquistadores sino como libertadores. La conquista europea tomó forma de insurrecciones regionales contra el Inca.

Los españoles fueron así penetrando al Imperio. Auxiliaban a uno u otro bando según las conveniencias del momento. Aprovechando el caos, burlando a los jefes indios, minaron toda posibilidad de resistencia organizada. Frente al arrojo de los cuzqueños que se lanzaban sin miedo Contra el acero y el fuego, pudo más la astucia de los peninsulares, quienes eran protegidos por grandes masas de indios aliados. Las energías incaicas se gastaron en la lucha fratricida. Las de Occidente, en cambio, se aplicaron en objetivos muy concretos y perfectamente determinados.

Fue en medio de estas condiciones que se hizo factible el que unos diez mil españoles conquistasen el Perú en un decenio, cayendo dos mil de ellos en la lucha. Verdaderamente, tan reducida cifra de conquistadores llamó siempre la atención porque se había descuidado el estudio de la crisis interna que sufría la sociedad incaica. Y tal vez porque, también, olvidábamos que tal clase de derrumbes se han producido numerosas veces en la historia universal. Al respecto quizás el ejemplo más categórico lo proporcione el formidable Imperio Persa. Abarcaba desde el Danubio hasta el Indo, pero fue destruído por un pequeño número de falanges de Alejandro. Ocurrió así merced a terribles tensiones internas que afrontaba Darío III Codomano; las cuales estallaron ante la presencia del conquistador macedonio. Aunque ejemplo no menos válido lo proporciona la misma España Visigótica que apenas en un par de años fue conquistada desde Gibraltar hasta los Pirineos por sólo trescientos árabes, seguidos de algo más de cinco mil auxiliares bereberes norafricanos. Las luchas internas españolas frustraron una resistencia eficaz. Tanto la aristocracia coma el pueblo estuvieron divididos; en ambos grupos hubo una fracción poderosa a favor de los musulmanes invasores.

Aquí, por igual, se desintegró el Estado Incaico. Los curacas levantados contra Cuzco o contra Quito no midieron la trascendencia de su actitud. Como carecían de una conciencia nacional única, cada aristocracia actuó conforme a lo que creyó conveniente en aquel momento. La Política, —como se ha dicho— no era aun una ciencia muy avanzada entre aquellos nuestros pueblos de totems y de magia y de sagrados señoríos. Pero sí, en cambio, la Política gozaba de plenitud de desarrollo entre los peninsulares, quienes procedían de un mundo ya en plena mentalidad lógica.

Así, mientras el Cuzco, —y con él buena parte del Tahuantinsuyo—, reconoció al principio como intocables dioses a los españoles, otorgándoles el divino nombre de Viracochas, los conquistadores, duchos en los más arteros menesteres de la guerra, mantuvieron falazmente el engaño. Poco, pues, podían hacer indios que aún creían en deidades Viracochas salidas de las aguas, contra españoles venidos de la Europa Renacentista, cuyos ídolos eran el dinero y la inteligencia. Era el enfrentamiento de la franca amoralidad política del Occidente del siglo XVI con un pueblo que aún se enorgullecía del ama llulla”, del “no mentir”.

“El fin justifica los medios”, era un pensamiento que se practicaba con naturalidad en el viejo mundo, aunque no se confesase. Aventureros salidos de esos pueblos europeos fueron los que chocaron contra la sencillez de las colectividades antiguas del Perú. No sólo se enfrentaron, pues, el hierro contra a piedra y el arcabuz a la valentía elemental. Los dos mil quinientos años de evolución histórica que separaban al Tahuantinsuyo de España se reflejaron, por cierto, en ausencia de rueda y alfabeto, de pólvora y acero, de corceles y navíos entre nuestros indios, pero también plasmó tan dilatado lapso de diferenciación cultural en una conciencia política de menor desarrollo. En una mentalidad más llana; menos capaz del complicado juego de intrigo y ardid. Recursos que tanto cuentan en toda invasión.

Por estos motivos, con mayor razón aún, rendimos honores a los guerreros indígenas, especialmente cuzqueños, que cayeron heroicamente en defensa de su patria. A los que supieron morir en los mil combates que jalonan la historia de la Conquista del Perú. Titanes de la talla de Cahuide, negados hasta ahora en las historias oficiales. Héroes que hoy el pueblo peruano empieza a recuperar de un injusto olvido.

(1963).

(*) Juan José Vega Bello (n. Lima, 13 de septiembre de 1932 – m. Lima, 8 de marzo de 2003), fue un historiador, catedrático universitario y periodista peruano.

Desde muy joven incursionó en la docencia universitaria, siendo esta su actividad predilecta. En el campo de la investigación histórica, fue el principal impulsor de la revisión de las bases de la historia peruana, haciendo una interpretación novedosa de los hechos. Su proyecto historiográfico atendió básicamente al final del imperio de los incas y su conquista por los españoles, aunque también ha estudiado en profundidad la rebelión de Túpac Amaru II de 1780-81.

Uno de sus grandes aportes fue acabar con la creencia de que la conquista española del Perú finalizó con la captura y muerte del inca Atahualpa en 1533; en tal sentido puso en su verdadera dimensión histórica la resistencia inca iniciada por Manco Inca, que expuso magistralmente en su libro La guerra de los viracochas (Lima, 1963). Otra de sus obras importantes es la consagrada al caudillo Túpac Amaru II: José Gabriel Túpac Amaru (1969).

Fue además, un innovador en la exposición histórica, sosteniendo que esta debía darse en un estilo sencillo y ameno, al alcance del entendimiento de cualquiera. Asimismo, fue uno de los historiadores que más viajó por el Perú, y el único de procedencia urbana que profundizó en el conocimiento del quechua clásico incaico. Estuvo casado con Carmela Miranda. (Wikipedia)

domingo, 20 de mayo de 2012

Benemérita Guardia Civil del Perú

Emblema de la Guardia Civil del Perú

La Guardia Civil del Perú ha sido la mejor institución policial que ha tenido Perú en toda su historia.

Esta institución fue eliminada por el Gobierno peruano en el año 1988, al fusionarla con las otras dos entidades policiales existentes, la Policía de Investigaciones del Perú con la función que su nombre indica, y la Guardia Republicana encargada de la custodia de fronteras, locales públicos, y cárceles. Se constituye en reemplazo la Policía Nacional del Perú.

Las razones para su eliminación fueron 2:

-Hacer cumplir el mandato de las leyes de la república, con igual tratamiento a todo tipo de personas.

-Ser una Institución eficiente y eficaz en el cumplimiento de su misión.

Al aplicar la ley a todos por igual generó resentimientos políticos, que tomaron venganza al llegar al poder.

Al ser eficiente y eficaz en todo aspecto generó celos en una institución militar que se sintió superada.

Ambos factores contribuyeron a realizar el proceso de fusión de las 3 instituciones policiales existentes, cuyo objetivo verdadero era suprimir a la Guardia Civil.

Primera Promoción de la Escuela de Oficiales de la Guardia Civil del Perú

Historia


En 1919, en el segundo gobierno de Augusto Bernardino Leguía Salcedo se decidió reorganizar la policía existente mediante el Decreto Ley Nº 1163 expedido el 7 de agosto. Entre otros aspectos se disponía el establecimiento de “una Escuela de Policía para los aspirantes a Oficiales e individuos de la institución”.

Como el propósito del Presidente Leguía era tomar como modelo a la Policía de España, solicita al rey de España don Alfonso XIII, el envío a la capital del Perú de una Misión de Policía española para organizar e instruir en el Perú a la Policía de la república.

Leguía mediante Resolución Suprema del 4 de abril de 1921, dispone se contrate una Misión de la Benemérita Guardia Civil de España, con la finalidad de establecer las bases sobre las que debería formarse la Guardia Civil del Perú, lo que se concretó, y se puso en marcha, al suscribirse en Madrid, el 1 de octubre de 1921, el acuerdo diplomático por el que se contrataba los servicios de una Misión de la Benemérita Guardia Civil Española, la misma que el 22 de noviembre de 1921 llegó a la capital del Perú y estuvo presidida por el entonces Teniente Coronel GCE Señor Pedro Pueyo España. Completaban la misión el Capitán GCE Señor Bernardo Sánchez Visaires, el Teniente GCE Señor Adolfo Carretero Parreño, que por enfermedad tuvo que volver a España, siendo reemplazado por el de igual clase Teniente GCE Señor Fernando Gómez Ayau y el Sargento 1ro GCE Señor José Gómez Hernández (primer instructor de Guardias).

Esta misión policial española, después de instalarse, se dedicó al trabajo de planificación y formulación de los proyectos para la reforma de la policía, entregando, al mes de su llegada, la documentación respectiva, el 21 de enero de 1922, habiendo presentado al Presidente Leguía y al Ministro de Gobierno y Policía Germán Leguía y Martínez, 14 proyectos de ley que comprenden el plan completo de reorganización de los cuerpos de Guardia Civil, Seguridad y Vigilancia de toda la república. Dicho trabajo fue de la aprobación del presidente Leguía, quien consideró el plan proyectado en los 14 referidos proyectos, el único hacedero para la reorganización, por sus excelentes formas de adaptación y por la economía que, a pesar del mejoramiento de todos los servicios, suponía.

La Guardia Civil y Policía, era una nueva Institución Policial Peruana de naturaleza, carácter y organización militar, porque fue creada, con los mismos principios doctrinarios de la Guardia Civil de España, por la Misión de la Guardia Civil de España la cual trajo y aplicó los mismos reglamentos de la Guardia Civil de España, entre estos: La Cartilla del Guardia Civil, donde en su Art. 1º señalaba, que:El honor ha de ser la principal divisa del Guardia Civil, debe por consiguiente conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás, así como su Reglamento Militar, que estaba, con respecto al Régimen del Personal, relacionado con su situación, ascensos, beneficios y otros; su Reglamento para el Servicio en Tiempo de Paz, en el cual la Guardia Civil de Perú estaba organizada, al igual que la Guardia Civil de España, en Comandancias, Sectores, Líneas y Puestos, siendo estos últimos los que realizaban su servicio policial mediante correrías, que llegaban hasta el último rincón del País; también su Reglamento de Campaña, su Reglamento Interno para el aspecto disciplinario, sus Manuales de Criminalística, de Procedimientos en Materia Criminal, de Documentación Policial y Administrativa (se introdujeron por primera vez los términos de Atestado, Información Sumaria y otros), la Guardia Civil del Perú también heredó de la Guardia Civil Española su monograma con las letras G.C. entrelazadas.

Escuadrón de la Guardia Civil del Perú

Lo más notable de la labor de la Misión Española de Policía, fue el aspecto moral y material que realizó en el personal, el cual fue rigurosamente seleccionado, con buenos elementos; con presencia; instrucción mínima; porte militar y con marcada personalidad; sujeto a una severa y rigurosa disciplina militar, de tal modo que a todos sus integrantes, hasta el último Guardia, se les pueda dar autoridad; con todas las garantías inherentes a su autoridad y con estabilidad en el puesto. (Wikipedia)


viernes, 11 de mayo de 2012

En la Amazonía Peruana También Existieron Grandes Civilizaciones Pre Incas


Pieza Arqueológica Encontrada en la Amazonía Peruana


"Civilizaciones amazónicas"

Artículo escrito por Isaac Bigio, publicado en la columna “Mundo al Dia” en el diario Correo de Lima Perú del 11 de mayo del 2012.

El Amazonas tiene la mayor cuenca fluvial del planeta. Allí se concentra un quinto del agua dulce y un tercio de la flora y fauna terrestres.

Desafortunadamente, hoy nuestros países no saben cómo aprovechar sus riquezas sin poner en riesgo su futuro. La tala indiscriminada de la mayor jungla del globo para madera o para abrir campos libres para los cultivos o la ganadería está haciendo que las lluvias laven la poca capa de tierra fértil que esta tiene, haciéndola improductiva y además extinguiendo especies de plantas, hongos y animales que son vitales para nuestra existencia o que pueden tener beneficios para la medicina o la ciencia.

Si esta tendencia no se detiene, para mitad de siglo ello podría conducir a que dicho pulmón verde del globo acabe como el Sahara, el cual hace 10 milenios era una gran sábana de plantas, ríos y lagos.

Algo que genera optimismo es que la arqueología viene descubriendo que en esta selva, que se pensaba estaba habitada por pocos "salvajes", hubo hasta hace 5 siglos grandes civilizaciones. La Amazonía central ha estado poblada hace 9 milenios y allí se piensa que están los restos humanos americanos más antiguos.

Según Charles C. Mann, el Amazonas es un jardín plantado por los hombres, por ello se explica el alto porcentaje de frutas comestibles que esta tiene. Uno de las hallazgos es una amplia cantidad de "tierra negra" artificial, la misma que tiene hasta 2 metros de espesor y que está fabricada por amerindios en base a una combinación de arcillas, huesos y maderas semiquemadas, la cual ha transformado el ácido suelo amazónico en zonas altamente productivas y estables, y cuya fórmula no puede ser replicada por la ciencia moderna.

Esta forma de enriquecer la tierra para las siguientes generaciones es algo que contrasta con la tendencia actual de buscar una ganancia inmediata a costa de deteriorar el inmediato futuro. Gracias a ello es que la Amazonía pudo haber sostenido una alta población mayor a la actual.

Conforme a lo que la expedición de Orellana mostró, en el Amazonas había kilómetros de ciudades seguidas. Debido a la falta de piedras y rocas, estas urbes estaban hechas de madera y barro, y no sobrevivieron al despoblamiento que se dio cuando las epidemias que trajeron los europeos mataron a más del 95% de los nativos. Es más, algunas naciones amazónicas llegaron a tener metrópolis basadas en distintos anillos urbanos interconectados en amplias rutas que atravesaban de este a oeste y de norte a sur. En la Amazonía boliviana (Beni) se han encontrado masivas islas, montículos y lagunas artificiales donde se crearon granjas de frutas y peces.

Los caribes y los arahuacos, que iban desde la Florida a Argentina, parecen haberse originado en la Amazonía, de la cual pudieron haber provenido también los puquinas (de donde vienen los incas). (Isaac Bigio – diario Correo)

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