martes, 20 de septiembre de 2011

Conquista del Imperio Inca: La Verdadera Historia - El Asedio de Lima


No bastó un puñado de aventureros para derrotar al Imperio Inca como narran los cronistas españoles de la época. Hubieron fuertes enfrentamientos entre españoles e incas. Hábilmente los españoles consiguieron el apoyo de otros pueblos indígenas contrarios a los incas con los cuales los enfrentaron y lograron derrotarlos.

Una parte de esos enfrentamientos se dió el 5 de septiembre de 1536 cuando el ejército rebelde inca, a órdenes de Quizo Yupanqui, llega a las puertas de Lima, sostiene varios encuentros con los españoles en Mama (cerca de Chosica), en Huarco (o Cañete), Mala, Chancay y Ate. Un contingente al mando de Pedro de Lerma intentó detenerlos en las inmediaciones de Puruchuco, pero los atacantes llegaron a instalarse en los cerros que rodeaban a la Ciudad de los Reyes y comenzaron a bajar para completar el ataque. 

Quizo Yupanqui fue derrotado en Pachacámac por Alonso de Alvarado, y con el valioso apoyo de tropas indígenas de diversos lugares, los españoles consiguieron la victoria final en Lima. Perecieron los principales jefes de la ofensiva indígena: Quizo Yupanqui y Cusi Rímac.

Según la historia que se narra en los videos que presentamos la esposa de Pizarro, Quispe Sisa frente al asedio de las tropas incas solicitó a su madre reinante en Huaylas apoyo, de inmediato un ejercito indigena de esa zona llegó a Lima y combatió a las tropas incas que fueron derrotadas. Sin el apoyo de los indigenas de Huaylas otra sería la historia que conocemos.

Hay que recordar que Pizarro había contraído matrimonio bajo el rito católico con la hija del emperador Inca Huayna Cápac, Quispe Sisa, bautizada como Inés Huaylas. Con ella tuvo dos hijos: una primera hija que llamó como su padre, Francisca Pizarro Yupanqui y Gonzalo, que murió joven.

Videos: http://www.youtube.com/user/elsolitari00







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Videos: http://www.youtube.com/user/elsolitari00

miércoles, 14 de septiembre de 2011

En marcha la restauración del complejo arqueológico de Uyo Uyo (1,400 antes de Cristo), en el valle del Colca, Arequipa


A fin de mes empezarán los trabajos de restauración y puesta en valor del complejo arqueológico pre inca de Uyo Uyo, ubicado en el valle arequipeño del Colca, informó hoy el gerente de la Autoridad Autónoma del Colca (Autocolca), Miguel Velásquez.

La iniciativa cuenta con el apoyo del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), el cual encargó el trabajo al Plan Copesco, que tiene competencia en la planificación y ejecución de inversiones en materia de infraestructura turística.

La ciudadela está ubicada en el distrito de Yanque, en la provincia de Caylloma, y su mejoramiento permitirá diversificar la oferta turística local, con el consecuente incremento de visitantes.

Esta intervención se ejecutará con una inversión de dos millones 248 mil nuevos soles, otorgados por el Mincetur, y una contrapartida económica de 500 mil nuevos soles de Autocolca, precisó Velásquez.

Recordó que Uyo Uyo es el primer complejo arqueológico pre inca del sur del país, y presenta calles, plazas, templos y casas de piedra y barro, infraestructura que se mantiene casi intacta.

Según indicó, el complejo data de los años 1,100 a 1,400 antes de Cristo y fue edificado por los wari y ocupado luego por los collaguas (gente que habitaba la zona).

Los trabajos demandarán tres meses, por lo que se prevé que a fines de año el complejo arqueológico podrá ser visitado por los turistas que llegan al distrito de Yanque.

Al complejo de Uyo Uyo se llega caminando entre 45 a 60 minutos desde Yanque, jurisdicción que se encuentra a 15 minutos de pueblo de Chivay, capital de la provincia de Caylloma.

Fuente: Andina

sábado, 3 de septiembre de 2011

Encuentran restos de dinosaurios y tiburones en el Parque Nacional Huascarán a 5 mil 180 metros sobre el nivel del mar

Evidencias de fósiles prehistóricos en Perú

Hace 125 millones de años, una escena depredadora ocurría en el Gondwana, esa tierra que unía varios pedazos de continentes actuales, entre ellos, Sudamérica. La persecución de un terópodo, carnívoro de gran tamaño, a un herbívoro, no era inusual para ese entonces. En un mundo habitado por dinosaurios, digamos, era parte de la cotidianidad.

Sin embargo, esta escena en particular quedó grabada para que, 125 millones de años más tarde, un grupo de trabajadores que construían una carretera en Áncash la encontrara impregnada en una ladera de la trocha, a más de 4.800 metros de altura.

Las pisadas, al inicio inidentificables, fueron detectadas en el 2005. Seis años después, los hallazgos de fósiles siguen apareciendo y han convertido esta zona de la provincia de Huari en el yacimiento más alto de fósiles en el mundo, ya que los descubrimientos llegan hasta los 5.180 metros de altura.

APORTE MUNDIAL

Carlos Vildoso, paleontólogo encargado del estudio de estos fósiles, señala que no solo se han encontrado restos de dinosaurios, sino de seres acuáticos, de flora y sedimento que servirán para entender algunos vacíos en la era Mesozoica.

“Lo importante no son los huesos en sí, sino la historia que encierra lo hallado. Todos hablan de la extinción de los dinosaurios, pero también hubo sucesos a lo largo de la era Mesozoica que fueron determinando la vida en el planeta. Aquí hemos encontrado muestras de que hay un período en el Cretácico en el que desaparece el oxígeno”, dice.

Vildoso agrega que lo encontrado en Huari es importante para la paleontología en general, ya que hay al menos vestigios para estudiar por 200 años. “El estudio se ha centrado en 40 kilómetros de la carretera Conococha-Yanacancha y solo en esa zona ya se han encontrado restos valiosos”, añade.

Según Vildoso, los restos podrían estar en el mismo Pastoruri. “Ahora que la nieve está retrocediendo, se observan con mayor claridad, aunque aún es temprano para afirmarlo”, dice.

VESTIGIO TURÍSTICO

Sin embargo, los descubrimientos más resaltantes en tamaño son en el área de los reptiles. En Huari se ha podido encontrar al menos 12 formas distintas de huellas, entre las que hay dinosaurios carnívoros (terópodos, carnosaurios y celuro-saurios), además de herbívoros con cuello largo y los que fueron dotados de pico.

El proyecto, liderado por la Asociación Áncash, de Antamina, replicó en gran escala estos seres y desde abril de este año empezó una muestra itinerante con los avances en el estudio de la zona. “Queremos que en el Perú no se piense en los dinosaurios como lejanos, sino que se sepa que existieron en nuestro territorio. Eso debería empezar a enseñarse desde la escuela”, dice Mirko Chang, director de la Asociación Áncash.

Según Chang, en la muestra que llegará este lunes a Miraflores, se podrán ver, además de las réplicas, imágenes de las huellas encontradas y la sucesión de la escena de caza mencionada al inicio. “También explicaremos el trabajo que se hace en la zona. Lo importante de este estudio es que las más de mil piezas halladas se quedan en el área para estudiarse ahí”, indica.

En esta exhibición se contará cómo era el terreno hace 125 millones de años, necesaria información para entender cómo quedaron impregnadas las huellas de los dinosaurios. “El ambiente era una selva, era tropical. Al recorrer este terreno de barro, las pisadas quedaron grabadas y se fosilizaron. Luego el movimiento de la tierra produjo los cambios de altura y clima”, explica el paleontólogo Vildoso.

VACÍOS DE PROTECCIÓN

De acuerdo con Vildoso, el trabajo de campo es aún superficial, ya que esperan la autorización del Ministerio de Cultura para excavar. “Esta es una cuestión de ética, ya que todo lo que es paleontología en el Perú no cuenta con marco legal”, señala.

“Estos permisos deberían ser asumidos por el Ministerio del Ambiente. Nosotros queremos que este estudio también sirva como una experiencia modelo y que aporte a una normativa en paleontología”, dice Vildoso.

Chang señala que uno de los planes de este proyecto es crear una especialidad de Paleontología en la Universidad Santiago Antúnez de Mayolo, en Áncash. “Los dinosaurios ya empezaron a convertir esta zona en un gran potencial académico y turístico”, afirma.

Fuente: Vanessa Romo Espinoza - diario El Comercio

jueves, 25 de agosto de 2011

La Muerte del Libertador del Perú Don José de San Martín

Monumento al Libertador en la Plaza San Martín en Lima

En la edición del 9 de noviembre de 1850 del Diario Oficial El Peruano se publicó una carta escrita por Mariano Balcarce, esposo de Mercedes Tomasa San Martín y Escalada, hija del libertador don José de San Martín, dirigida al presidente de la República Ramón Castilla.

La misiva narra una noticia funesta: la muerte del Gran Capitán de los Andes, don José de San Martín Matorras, acaecida la tarde del sábado 17 de agosto del mismo año en Bolonia, Francia, a consecuencia de una hipertrofia cardiaca.

En la carta (escrita el 14 de septiembre), Mariano Balcarce, diplomático argentino en Francia, hijo de Antonio González Balcarce (1774–1819), quien fue director supremo de las Provincias Unidas de Río de La Plata, agradece al gobierno del Perú por la deferencia que tuvo para con el Protector e informa que don José de San Martín, como muestra de cariño y afecto por nuestra patria, nos dona el estandarte que Francisco Pizarro usó para conquistar el Imperio de los Incas.

"Al privarnos la divina providencia de un padre tierno y virtuoso, parece que hubiese querido suavizar nuestro dolor, haciendo que sus últimos momentos fuesen sin sufrimiento alguno visible y con la serenidad que inspira una conciencia sin tacha", reza un pasaje de la dolida carta de Balcarce.

Ante tan infausta noticia, el entonces presidente de la República Ramón Castilla, mediante decreto supremo del 7 de noviembre de 1850, dispone que se preparen, "en las capitales de los departamentos y provincias litorales de la República" las exequias correspondientes al "Jeneralísimo (sic) de las armas, fundador de la Independencia y Protector de la Libertad del Perú" (El Peruano: Lima, 9 de noviembre de 1850).

Han pasado 161 años de este sensible deceso del general que liberó de las cadenas de la opresión a la Argentina (1816), a Chile (1818) y proclamó la Independencia del Perú el 28 de julio de 1821. Hoy solo nos queda conmemorar su muerte y comprender el papel que cumplió en la gesta libertadora de América y del Perú.

José de San Martín, hijo del coronel Juan de San Martín, teniente gobernador de la Gobernación de las Misiones Guaraníes en Yapeyú, y de Gregoria Matorras del Ser, nació en Yapeyú el 25 de febrero de 1778.

Cuando tenía treinta años (1808), sirvió en el ejército español que había entrado en guerra contra la Francia de Napoleón Bonaparte. Mas, al iniciarse la rebelión en Argentina, abandona el ejército español, viaja a Inglaterra y luego a su país natal para apoyar en la campaña libertadora.

Después de asegurar la independencia de Argentina, junto con sus Granaderos a Caballo, cruza la cordillera de los Andes para llegar a Chile y conseguir su independencia en la batalla de Maipú en 1818, después de la gesta victoriosa de Chacabuco. 

En agosto de 1820, se embarca nuevamente en campaña con el apoyo del naciente Estado de Chile, parte del puerto de Valparaíso con destino a Perú, desembarcando en la bahía de Paracas en septiembre de ese mismo año.

Desde su desembarco en Paracas hasta su entrada en la ciudad de Lima, José de San Martín acepta dialogar con los virreyes que gobernaron el Perú en ese periodo: primero con el virrey Joaquín de la Pezuela, a través de representantes, en el pueblo de Miraflores donde se discute la restitución de la Constitución de Cádiz (por parte del virrey) y la instauración de una monarquía constitucional en el Perú (por parte de San Martín). No se llegó a ningún acuerdo.

Después, en 1821, negocia con el virrey José de La Serna en la hacienda Punchauca, donde San Martín insiste en su proyecto monárquico, pero cediendo el gobierno del Perú de manera provisional al virrey. No se llegó al consenso.

Después de la entrevista, el virrey José de La Serna se dirige al Cusco; San Martín, por su parte, hace su ingreso en la ciudad de Lima el 15 de julio de 1821. Trece días más tarde proclama la Independencia del Perú en la Plaza Mayor. Es proclamado Protector y da una serie de dispositivos legales como la Ley de Vientres (libertad para los hijos de esclavos nacidos después del 28 de julio), la abolición de la mita indígena, la fundación de la Biblioteca Nacional y la definición de los símbolos de la patria.

No obstante el protectorado de San Martín, la independencia del Perú no estaba sellada, faltaba ir a la sierra y derrotar al virrey. Es por eso que decide invitar a Simón Bolívar a que sumen fuerzas, se entrevista con él en Guayaquil (actual Ecuador) en julio de 1822, pero tampoco llegan a un acuerdo porque ambos libertadores tenían proyectos políticos distintos: José de San Martín proponía una monarquía constitucional y Simón Bolívar, una República.

La falta de consenso por parte de los dos libertadores pone en peligro el triunfo de la Independencia del Perú, José de San Martín es consciente de esto y decide dar un paso al costado. Tras su regreso a Lima en agosto de 1822 y, decepcionado, por verla sumergida en la anarquía, renuncia al Protectorado e inicia su autoexilio, en Europa, hasta el día de su muerte.

San Martín prefirió desistir de su proyecto monárquico para que América alcanzara su independencia plena y así permitir sin obstáculos el ingreso de Simón Bolívar al Perú, quien continuó la gesta independentista.

Este acto de desprendimiento, en un contexto en que los caudillos militares sobreponían sus intereses personales condenando a sus jóvenes repúblicas a la anarquía debe ser recordado porque da muestra de una personalidad intachable por parte del libertador. De allí la importancia de conmemorar la fecha de su fallecimiento.

Fuente: Jorge Eduardo Castro Tamayo Bachiller en Historia de la UNMSM - El Peruano

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