sábado, 3 de septiembre de 2011

Encuentran restos de dinosaurios y tiburones en el Parque Nacional Huascarán a 5 mil 180 metros sobre el nivel del mar

Evidencias de fósiles prehistóricos en Perú

Hace 125 millones de años, una escena depredadora ocurría en el Gondwana, esa tierra que unía varios pedazos de continentes actuales, entre ellos, Sudamérica. La persecución de un terópodo, carnívoro de gran tamaño, a un herbívoro, no era inusual para ese entonces. En un mundo habitado por dinosaurios, digamos, era parte de la cotidianidad.

Sin embargo, esta escena en particular quedó grabada para que, 125 millones de años más tarde, un grupo de trabajadores que construían una carretera en Áncash la encontrara impregnada en una ladera de la trocha, a más de 4.800 metros de altura.

Las pisadas, al inicio inidentificables, fueron detectadas en el 2005. Seis años después, los hallazgos de fósiles siguen apareciendo y han convertido esta zona de la provincia de Huari en el yacimiento más alto de fósiles en el mundo, ya que los descubrimientos llegan hasta los 5.180 metros de altura.

APORTE MUNDIAL

Carlos Vildoso, paleontólogo encargado del estudio de estos fósiles, señala que no solo se han encontrado restos de dinosaurios, sino de seres acuáticos, de flora y sedimento que servirán para entender algunos vacíos en la era Mesozoica.

“Lo importante no son los huesos en sí, sino la historia que encierra lo hallado. Todos hablan de la extinción de los dinosaurios, pero también hubo sucesos a lo largo de la era Mesozoica que fueron determinando la vida en el planeta. Aquí hemos encontrado muestras de que hay un período en el Cretácico en el que desaparece el oxígeno”, dice.

Vildoso agrega que lo encontrado en Huari es importante para la paleontología en general, ya que hay al menos vestigios para estudiar por 200 años. “El estudio se ha centrado en 40 kilómetros de la carretera Conococha-Yanacancha y solo en esa zona ya se han encontrado restos valiosos”, añade.

Según Vildoso, los restos podrían estar en el mismo Pastoruri. “Ahora que la nieve está retrocediendo, se observan con mayor claridad, aunque aún es temprano para afirmarlo”, dice.

VESTIGIO TURÍSTICO

Sin embargo, los descubrimientos más resaltantes en tamaño son en el área de los reptiles. En Huari se ha podido encontrar al menos 12 formas distintas de huellas, entre las que hay dinosaurios carnívoros (terópodos, carnosaurios y celuro-saurios), además de herbívoros con cuello largo y los que fueron dotados de pico.

El proyecto, liderado por la Asociación Áncash, de Antamina, replicó en gran escala estos seres y desde abril de este año empezó una muestra itinerante con los avances en el estudio de la zona. “Queremos que en el Perú no se piense en los dinosaurios como lejanos, sino que se sepa que existieron en nuestro territorio. Eso debería empezar a enseñarse desde la escuela”, dice Mirko Chang, director de la Asociación Áncash.

Según Chang, en la muestra que llegará este lunes a Miraflores, se podrán ver, además de las réplicas, imágenes de las huellas encontradas y la sucesión de la escena de caza mencionada al inicio. “También explicaremos el trabajo que se hace en la zona. Lo importante de este estudio es que las más de mil piezas halladas se quedan en el área para estudiarse ahí”, indica.

En esta exhibición se contará cómo era el terreno hace 125 millones de años, necesaria información para entender cómo quedaron impregnadas las huellas de los dinosaurios. “El ambiente era una selva, era tropical. Al recorrer este terreno de barro, las pisadas quedaron grabadas y se fosilizaron. Luego el movimiento de la tierra produjo los cambios de altura y clima”, explica el paleontólogo Vildoso.

VACÍOS DE PROTECCIÓN

De acuerdo con Vildoso, el trabajo de campo es aún superficial, ya que esperan la autorización del Ministerio de Cultura para excavar. “Esta es una cuestión de ética, ya que todo lo que es paleontología en el Perú no cuenta con marco legal”, señala.

“Estos permisos deberían ser asumidos por el Ministerio del Ambiente. Nosotros queremos que este estudio también sirva como una experiencia modelo y que aporte a una normativa en paleontología”, dice Vildoso.

Chang señala que uno de los planes de este proyecto es crear una especialidad de Paleontología en la Universidad Santiago Antúnez de Mayolo, en Áncash. “Los dinosaurios ya empezaron a convertir esta zona en un gran potencial académico y turístico”, afirma.

Fuente: Vanessa Romo Espinoza - diario El Comercio

jueves, 25 de agosto de 2011

La Muerte del Libertador del Perú Don José de San Martín

Monumento al Libertador en la Plaza San Martín en Lima

En la edición del 9 de noviembre de 1850 del Diario Oficial El Peruano se publicó una carta escrita por Mariano Balcarce, esposo de Mercedes Tomasa San Martín y Escalada, hija del libertador don José de San Martín, dirigida al presidente de la República Ramón Castilla.

La misiva narra una noticia funesta: la muerte del Gran Capitán de los Andes, don José de San Martín Matorras, acaecida la tarde del sábado 17 de agosto del mismo año en Bolonia, Francia, a consecuencia de una hipertrofia cardiaca.

En la carta (escrita el 14 de septiembre), Mariano Balcarce, diplomático argentino en Francia, hijo de Antonio González Balcarce (1774–1819), quien fue director supremo de las Provincias Unidas de Río de La Plata, agradece al gobierno del Perú por la deferencia que tuvo para con el Protector e informa que don José de San Martín, como muestra de cariño y afecto por nuestra patria, nos dona el estandarte que Francisco Pizarro usó para conquistar el Imperio de los Incas.

"Al privarnos la divina providencia de un padre tierno y virtuoso, parece que hubiese querido suavizar nuestro dolor, haciendo que sus últimos momentos fuesen sin sufrimiento alguno visible y con la serenidad que inspira una conciencia sin tacha", reza un pasaje de la dolida carta de Balcarce.

Ante tan infausta noticia, el entonces presidente de la República Ramón Castilla, mediante decreto supremo del 7 de noviembre de 1850, dispone que se preparen, "en las capitales de los departamentos y provincias litorales de la República" las exequias correspondientes al "Jeneralísimo (sic) de las armas, fundador de la Independencia y Protector de la Libertad del Perú" (El Peruano: Lima, 9 de noviembre de 1850).

Han pasado 161 años de este sensible deceso del general que liberó de las cadenas de la opresión a la Argentina (1816), a Chile (1818) y proclamó la Independencia del Perú el 28 de julio de 1821. Hoy solo nos queda conmemorar su muerte y comprender el papel que cumplió en la gesta libertadora de América y del Perú.

José de San Martín, hijo del coronel Juan de San Martín, teniente gobernador de la Gobernación de las Misiones Guaraníes en Yapeyú, y de Gregoria Matorras del Ser, nació en Yapeyú el 25 de febrero de 1778.

Cuando tenía treinta años (1808), sirvió en el ejército español que había entrado en guerra contra la Francia de Napoleón Bonaparte. Mas, al iniciarse la rebelión en Argentina, abandona el ejército español, viaja a Inglaterra y luego a su país natal para apoyar en la campaña libertadora.

Después de asegurar la independencia de Argentina, junto con sus Granaderos a Caballo, cruza la cordillera de los Andes para llegar a Chile y conseguir su independencia en la batalla de Maipú en 1818, después de la gesta victoriosa de Chacabuco. 

En agosto de 1820, se embarca nuevamente en campaña con el apoyo del naciente Estado de Chile, parte del puerto de Valparaíso con destino a Perú, desembarcando en la bahía de Paracas en septiembre de ese mismo año.

Desde su desembarco en Paracas hasta su entrada en la ciudad de Lima, José de San Martín acepta dialogar con los virreyes que gobernaron el Perú en ese periodo: primero con el virrey Joaquín de la Pezuela, a través de representantes, en el pueblo de Miraflores donde se discute la restitución de la Constitución de Cádiz (por parte del virrey) y la instauración de una monarquía constitucional en el Perú (por parte de San Martín). No se llegó a ningún acuerdo.

Después, en 1821, negocia con el virrey José de La Serna en la hacienda Punchauca, donde San Martín insiste en su proyecto monárquico, pero cediendo el gobierno del Perú de manera provisional al virrey. No se llegó al consenso.

Después de la entrevista, el virrey José de La Serna se dirige al Cusco; San Martín, por su parte, hace su ingreso en la ciudad de Lima el 15 de julio de 1821. Trece días más tarde proclama la Independencia del Perú en la Plaza Mayor. Es proclamado Protector y da una serie de dispositivos legales como la Ley de Vientres (libertad para los hijos de esclavos nacidos después del 28 de julio), la abolición de la mita indígena, la fundación de la Biblioteca Nacional y la definición de los símbolos de la patria.

No obstante el protectorado de San Martín, la independencia del Perú no estaba sellada, faltaba ir a la sierra y derrotar al virrey. Es por eso que decide invitar a Simón Bolívar a que sumen fuerzas, se entrevista con él en Guayaquil (actual Ecuador) en julio de 1822, pero tampoco llegan a un acuerdo porque ambos libertadores tenían proyectos políticos distintos: José de San Martín proponía una monarquía constitucional y Simón Bolívar, una República.

La falta de consenso por parte de los dos libertadores pone en peligro el triunfo de la Independencia del Perú, José de San Martín es consciente de esto y decide dar un paso al costado. Tras su regreso a Lima en agosto de 1822 y, decepcionado, por verla sumergida en la anarquía, renuncia al Protectorado e inicia su autoexilio, en Europa, hasta el día de su muerte.

San Martín prefirió desistir de su proyecto monárquico para que América alcanzara su independencia plena y así permitir sin obstáculos el ingreso de Simón Bolívar al Perú, quien continuó la gesta independentista.

Este acto de desprendimiento, en un contexto en que los caudillos militares sobreponían sus intereses personales condenando a sus jóvenes repúblicas a la anarquía debe ser recordado porque da muestra de una personalidad intachable por parte del libertador. De allí la importancia de conmemorar la fecha de su fallecimiento.

Fuente: Jorge Eduardo Castro Tamayo Bachiller en Historia de la UNMSM - El Peruano

domingo, 21 de agosto de 2011

Bernardo O'Higgins (8 videos)

Casa de Bernardo O'Higgins en Lima


Bernardo O'Higgins Riquelme (Chillán, 20 de agosto de 1778 – Lima, 24 de octubre de 1842) fue un político y militar chileno. Es considerado el Padre de la Patria en Chile y fue una de las figuras militares fundamentales de la independencia de su país y de Latinoamérica, ha sido uno de los dos personajes de la historia de Chile que ha tenido las Cinco estrellas (General de la armada y Presidente). Fue el primer jefe de Estado de la República de Chile bajo el título de director supremo entre 1817 y 1823, cuando renunció voluntariamente al cargo para evitar una guerra civil, exiliándose en el Perú hasta su muerte. Fue capitán general del Ejército de Chile, brigadier de las Provincias Unidas del Río de la Plata, general de la Gran Colombia y uno de los principales organizadores de la Expedición Libertadora del Perú.


Expedición Libertadora al Virreynato de Perú

O'Higgins se consagró a la organización de la Primera Escuadra Nacional, para asegurar la soberanía de Chile y del resto de América, pues estas naves participarían de la Expedición Libertadora del Perú. El 20 de agosto de 1820, su natalicio, O’Higgins despediría a la escuadra libertadora desde Valparaíso, que navegaba al Perú a cargo del General José de San Martín. Toda esta colaboración se llevó a cabo después de una seria reflexión, ya que tras rechazar al Libertador general argentino José de San Martín para apoyar la Campaña Libertadora hacia el Perú, comprendió finalmente que de no apoyar a San Martín, la suerte de la independencia de Chile corría peligro.

Exilio y muerte en el Perú

El 19 de julio de 1823, embarca en el puerto de Valparaíso en la corbeta inglesa Fly, para nunca más tocar en vida suelo chileno. Originalmente su destino era Inglaterra, pero se radicó en el Perú. El Estado Peruano lo acoge y le obsequia la Hacienda de Cuiva y la Hacienda Montalván (en la cual reside), ambas ubicadas en San Vicente de Cañete, en el actual Departamento de Lima. Vivió dedicado a la agricultura, y cuando Simón Bolívar libera definitivamente Perú, O'Higgins participa en la recepción al Libertador pero no recibe responsabilidad alguna. Posteriormente Bolívar le otorga el grado de General de la Gran Colombia aunque el prócer chileno no haya participado en ninguna batalla. Tampoco existe parte oficial alguno que estando en Perú haya participado en batalla con el Ejército Libertador, tampoco decreto oficial de grado militar o título conferido.

En 1836, a inicios de la creación de la Confederación Perú-Boliviana, Bernardo O’Higgins se encontraba en Lima. El 20 de diciembre de 1836 envía una carta a San Martín20 manifestándole una favorable impresión sobre Santa Cruz. O’Higgins defiende el derecho de integrarse como una sola nación el Alto Perú y el Bajo Perú, adhiriéndose al integracionismo de Santa Cruz. De igual manera está en contra de la política belicista de Diego Portales.

El 1 de diciembre de 1837 envía una misiva a Santa cruz expresándole su pesar por el inicio de la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, así como celebrando el tratado de paz firmado con Manuel Blanco Encalada.22 Finalmente, el 10 de noviembre de 1838 O’Higgins escribe sendas cartas a Santa Cruz y Manuel Bulnes, ofreciéndose como mediador en la guerra. Terminada la Confederación, Agustín Gamarra, ordena confiscar la condecoración que le otorgó Santa Cruz a O’Higgins.

El 8 de agosto de 1839, el Gobierno chileno le restituye, el grado de Capitán General del Ejército de Chile, con su respectiva antigüedad.

Postuló desde Lima a la presidencia, obteniendo solo 1 voto, por lo tanto fue derrotado por Manuel Bulnes.

El 6 de octubre de 1842, el Congreso Nacional de Chile le reconoce el derecho a gozar de sus sueldos, lo cual le abría la puerta para volver al país. Tras dirigirse al Callao para embarcarse a Chile, el 28 de septiembre de 1842, se sintió desfallecer. El doctor Young, que lo asistía, ordena trasladarlo a Lima, después de un nuevo ataque experimentado el 3 de octubre. 

A las 12.30 del 24 de octubre de 1842 a la edad de 64 años, falleció Bernardo O'Higgins en la ciudad de Lima, producto de un problema cardíaco, pero antes de fallecer, en su agonía, se escuchó la palabra: Magallanes.

Sus restos fueron sepultados en suelo peruano gracias a la caridad de su vecindad y fueron repatriados en 1869, contraviniendo sus expresos deseos de ser sepultado en la ciudad de Concepción. Por largo tiempo permanecieron en un sarcófago de mármol de Carrara en el Cementerio General de Santiago, hasta que el 20 de agosto de 1979 la urna fue trasladada por orden de Augusto Pinochet al Altar de la Patria, a la entrada de la Avenida Bulnes, frente al Palacio de La Moneda.

El 18 de octubre de 2004 los restos de O'Higgins fueron llevados temporalmente hasta la Escuela Militar, debido a la construcción de la nueva Plaza de la Ciudadanía. Permanecieron allí hasta el 10 de marzo de 2006 cuando su cuerpo fue trasladado, ahora en forma definitiva, a la nueva cripta subterránea del Libertador, en el mismo espacio que ocupaba el Altar de la Patria.

El 15 de agosto de 2007, la casa donde residió sus últimos años en San Vicente de Cañete fue seriamente afectada por un terremoto.

Actualmente residen en Lima, Cañete y otras ciudades del Perú la mayoría de los descendientes de Demetrio O'Higgins, hijo único del prócer chileno, fallecido en 1868.

A principios de 2009 fueron entregadas las obras de restauración de la casa donde vivió en Lima, siendo está administrada ahora por la Pontificia Universidad Católica del Perú y restaurada por la empresa JL Conserva EIRL (wikipedia)

videos 1 al 8: http://www.youtube.com/user/Chilitoadicto

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Videos: http://www.youtube.com/user/Chilitoadicto

viernes, 19 de agosto de 2011

La Huaconada Danza Peruana Patrimonio Cultural de la Humanidad



La huaconada es una danza ritual peruana que se representa en el pueblo de Mito, provincia de Concepción, región Junín, situada en la cordillera andina central del Perú.

Festividad

Los tres primeros días del mes de enero de cada año, grupos de hombres enmascarados, denominados huacones, ejecutan en el centro del pueblo una serie de danzas coreografiadas. 

Los huacones representan el antiguo consejo de ancianos y se convierten en la máxima autoridad del pueblo mientras dura la huaconada. Ponen de relieve esta función tanto sus látigos, llamados “tronadores”, como sus máscaras de narices prominentes que evocan el pico del cóndor, criatura que representa el espíritu de las montañas sagradas. 

En la danza intervienen dos clases de huacones: los ancianos, vestidos con atuendos tradicionales y portadores de máscaras toscamente esculpidas que infunden respeto y miedo; y los más jóvenes, engalanados con indumentarias de colores y portadores de máscaras más trabajadas que expresan terror, tristeza o burla. 

Durante la huaconada, estos últimos ejecutan una serie de pasos de danza estrictamente limitados en torno a los ancianos que, debido a su edad, gozan de una mayor libertad para improvisar movimientos. Una orquesta toca diversos ritmos al compás de la “tinya”, un tamboril indígena. 

La huaconada, que es una síntesis de diversos elementos andinos y españoles, integra también nuevos elementos modernos. Sólo pueden ser huacones los hombres de buena conducta y gran integridad moral. La danza se transmite tradicionalmente de padres a hijos y los vestidos y las máscaras se heredan. (wikipedia)



video:   http://www.unesco.org/archives/multimedia/index.php?id_page=65&pattern=2009%20inscriptions

Fuente: Peru Costumbres Turismo y Viajes

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