viernes, 4 de mayo de 2007

El Reino Moche - Cultura Mochica

Señor de Sipán


Se desarrolla en el período 200 a.c. a 700 d.c.


Para denominar esta gran cultura, existen muchos nombres, Max Uhle, la denominó “Cultura Proto Chimú”, Julio C. Tello la denomina “Cultura Muchik” y los arqueólogos modernos prefieren denominarla “Cultura Moche” o “Cultura Mochica”.


La zona de influencia, comprende los valles de los ríos La Leche, Reque, Saña (Lambayeque), Chicama, Moche, Virú (La Libertad), Santa, Nepeña, Casma y Huarmey (Ancash). Tuvo “penetraciones en la sierra de Cajamarca (Pacopampa) y Áncash” (R. Matos). El área directa de influencia es de aproximadamente 7.000 kilómetros cuadrados.

Las primeras aldeas del formativo de esta cultura se encuentran ubicados en la desembocadura del río Jequetepeque, en el lugar denominado Dos Cabezas; en este lugar aparece la cerámica doméstica de estilo Virú, conjuntamente con cerámica ritual Mochica.


El núcleo principal de esta cultura estuvo asentado en el valle del río Moche. Ahí se asentó una ciudad sagrada y la sede del gobierno Mochica. Los principales restos de esta ciudad son las Huacas del Sol y de la Luna. Otros asentamientos importantes son Galindo y Pampa Grande.

Segúm Julio R. Villanueva Sotomayor, la minoría urbana (10.000 habitantes) dominaba a la mayoría campesina (300.000 habitantes) y les exigía tributos en especies y trabajo.

El rasgo más importante de la cultura Moche lo constituye su inigualable cerámica. Dice Federico Kauffman Doig: “Esto se debe a su abundante cerámica figurativa, tanto la de tipo histórico como la de tipo pictórico”. Con mucha razón, Hork Heimer ha dicho que representa todo un “diccionario ilustrado”.

El carácter realista de la cerámica Moche ha hecho que ella sea fuente invalorable para el conocimiento de la vida de este pueblo. La cerámica mochica usó la pasta fina y dominó el control de oxidación en la quema. Como todas la culturas peruanas, la agricultura fue su principal actividad de subsistencia.


Tuvieron perfecto control del maíz, “de mejor calidad y rendimiento que sus antecesores”. Sus cultivos fueron frijol, mandioca, ají, maní, pallar, calabaza, lúcuma, pacae, chirimoya, etc.

Para la siembra de los productos anteriores, los mochicas manejaron obras hidráulicas de gran magnitud y fue una de las mejores de la antigüedad. Los agricultores de esta cultura, abonaron sus terrenos de siembra con guano de las islas, que sacaban de las islas litorales.

La pesca fue otra actividad mochica importante, que practicaban a bordo de sus caballitos de totora, con ellos los mochicas se internaban mar adentro varios kilómetros; pero antes, ya los pobladores tuvieron vocación náutica, y explotaron los recursos marinos, incluso los obtenibles únicamente por buceo a profundidad. Del mar extrajeron pejerrey, liza, bonito, corvina, cojinova y otras especies marinas. Le dieron valor agregado al pescado secándolo salado, que era comercializado con otras culturas.

Sus tejidos eran de algodón y de junco; e intercambiaban para obtener lana de auquénidos. Le dieron mucha importancia a las relaciones comerciales con otras regiones, por ello construyeron una red intrincada de caminos por donde se movía la carga a lomo de llama de una “especie costeña más fuerte que la serrana”. Intercambiaban sus productos por otros que necesitaban.

Socialmente, estratificaron la sociedad mochica: la sociedad mochica era piramidal: en la cúspide se encontraba el rey y su corte, que controlaba el gobierno, y dividida a su vez en ciudades cuasi estado, y panacas o casas reales a la manera que lo harían los incas. Y en la ancha base, los campesinos, el ejército y los siervos. El Estado era elitista, dominante y opresivo.

“La sujeción económica, política y militar se había hecho más sistemática, más organizada y más fuerte” (Julio R. Villanueva Sotomayor, “El Perú en los tiempos antiguos”, Empresa Editora Nacional S.A.C., Lima, Perú, pág. 106).


La sociedad moche, tuvo un ejército poderoso y guerrero; tenían un alto sentido de Seguridad Nacional. Los militares moche, convivían con los sacerdotes teniendo ambas castas control de la sociedad.

A esta cultura pertenecen los restos del “Señor de Sipán”, encontrados en 1989 por el arqueólogo peruano Walter Alva Alva, director del Museo Tumbas Reales de Sipán de Lambayeque.

Teresina Muñoz – Nájar escribía en la revista “Caretas” de julio del año 1999, lo siguiente:
“Los huacos moche relatan aspectos cotidianos de su vida. Cómo sembraban, qué cazaban y qué comían. La cerámica utilitaria hallada en las diversas tumbas indica el modo en que cocinaban. Cocían los alimentos al vapor, los hervían, los asaban en pachamanca o los maceraban. A esta época legendaria se refiere la creación del cebiche, plato típico peruano consistente en pescado crudo cocido con frutos ácidos y aji. Jamás emplearon el aceite (no lo conocieron pese a que pudieron haberlo hecho de maní o maíz) y no hay rastros de que frieran con grasa de animales. Un vistazo pues a lo referenciado y descrito en la iconografía de los huacos moche y algunos safaris gastronómicos al norte del país sirvieron para reconstruír la mesa dominguera del Señor de Sipán. Cebiche de lenguado con ají limo cocido en jugo de tumbo, cuy en ajo y chicha de jora, cocido lentamente en olla de barro, untado con maní, caracoles (de tierra), guisados en tomate y culantro, frejoles en punto de miel de algarrobo saborizados por el caldo y la carne del sajino fresco, langostas, cangrejos y langostinos aderezados con hierbas del campo, son, entre otros, los platos que conforman la carta de este festín moche”.

Teresina Múñoz Nájar, Revista "Caretas", julio de 1999
Otro acompañante de la sociedad mochica, era el perro; parece que existieron dos tipos de ellos; el perro de caza, que era carnívoro y por tanto tenía sus molares perfectamente desarrollados y el casero, que era menos carnívoro y por tanto no tenía desarrollados sus molares. Una de las aficiones de los señores mochica, fue la cacería; a ella asistían con sus perros que acorralaban a la presa. El perro parece ser que migró con los primeros hombres por el Estrecho de Beringia y convivieron con el hombre en su larga marcha hacia el desarrollo. Un perro moteado, referido en los mitos orales como Fanun, aparece acompañando al dios gobernante Quismique en la batalla del mar en la iconografía de los huacos moche.


Los mochica han legado dos historias iconográficas en la cerámica de sus huacos que se repiten en las tradiciones orales de la zona, "la batalla de los objetos", cuando los utensilos domésticos (es decir los artesanos y la casta servil) se rebelan contra los nobles, y "la batalla del mítico gobernante dios" contra los dioses-gobernantes del mar y del subsuelo para finalmente lograr un equilibrio binomico entre ambos reinos con una relación que recuerda al hanan y al hurin usados luego por los incas.







lunes, 30 de abril de 2007

Cultura Chavín

Cultura Chavín


Ubicado en Chavín de Huántar, a orillas del río Mosna, tributario del río Marañón, en el Callejon de Conchucos, en la provincia de Huari, en la región Ancash, en la sierra norte del Perú, a una altitud de 3.137 msnm, en el piso ecológico quechua.


En su máxima expansión, se extendió hacia el occidente del territorio peruano, desde Ocucaje en la región Ica hasta Huayruro, en la región Tumbes. Pasando más allá dentro del territorio del actual Ecuador, entre el litoral y la ceja de selva. Como se dijo, formó el primer horizonte cultural, ya sea por dominio territorial o por influencia socio económica.


Esta cultura se desarrolló desde el 1500 adC, hasta el 500 adC; es decir, que durante diez siglos o un milenio, prevaleció su hegemonía en todo el quehacer andino de la región u área de influencia.

Fue una sociedad teocrática, cerrada, que dominaba por medio del miedo; adoraron al dios Wiracocha o dios de las varas con rasgos felinos (jaguar) y serpentinos (boas, serpientes) y sus ceramios y esculturas, tienen rasgos del mismo tipo, posiblemente relacionados con los mitos orales de los amarus o serpientes colosales de naturaleza elemental.


Puede decirse que en la evolución de esta sociedad de la comunidad andina convivieron hombres del ande, de la costa y de la selva, que en un engrane perfecto de productos de los diversos pisos ecológicos se dedicaban a:

· Actividades Primarias: recolección, caza y pesca
· Actividades Nuevas (especializadas): agricultura, ganadería,
alfarería, textilería, orfebrería, arquitectura, escultura, pintura, hidráulica monumental y otras artes.


Los más hábiles destacaron y se hicieron categorizar por la comunidad y terminaron convirtiéndose en líderes, jefes, autoridades. Estos líderes forzaron por el miedo a la comunidad a producir más y mejor y terminaron imponiéndose a las demás, mediante el intercambio y el conocimiento secreto de los ciclos de producción agrícolas; los que tuvieron éxito, construyeron grandes edificaciones en honor a sus dioses.

El principal motivo del progreso de Chavín de Huántar, fue que se convirtió en la agricultura más moderna y productiva e innovadora de su época y dentro de esa agricultura, el maíz que ocupó el sitio principal conjuntamente con sus derivados, entre ellos la chicha de jora, que se convirtió en su fuente de riqueza y dominio. Parece ser que la economía de retribución, una versión mejorada del trueque fue la modalidad de pago en especies sagradas como el maíz. Esta economía de retribución, que incluso refiere intercambio de fuerza laboral, se generalizó y fue la modalidad imperante en sus transacciones, desde Chavín de Huántar hasta los Incas.

Como se dijo, la sociedad Chavín fue teocrática y el tirano rey sacerdote era el representante de la casta gobernante, posiblemente elegido entre los campeones de las casas gobernantes o panacas, tal como lo hicieran luego los incas. Esta casta gobernante formó el primer Estado del Ande. Esta casta sacerdotal, eran especialistas y grandes técnicos agrícolas hidráulicos, los cuales dominaban por el miedo a sus semejantes.

Entre sus logros, hay manufactura de gran calidad en la arquitectura, agricultura, hidráulica, cerámica y orfebrería, entre otros.

Correspondiente a este Primer Horizonte Cultural Chavín, están las culturas de Sechín, en la provincia de Casma de la región Ancash, en el piso ecológico chala (costa). Cupisnique, al norte del valle de Chicama, en la quebrada de Cupisnique, en la región La Libertad; la zona de influencia de esta cultura, fue por el norte hasta la ciudad de Chiclayo y por el sur hasta Ica. Parece ser que en todo sentido, compitió con Chavín. Kuntur Huasi (casa del cóndor), ubicada en el cerro La Copa, a 2.300 msnm, en la provincia de San Pablo, en la región Cajamarca. Su vigencia histórica se desarrolla entre el 1100 adC hasta los 50 adC.

Otras culturas del “chavinoide”, son Cerro Blanco, en el valle de Nepeña; Moxeke o Mojeque, en la margen derecha del río Casma. Pacopampa, en el distrito de Querocoto, en la provincia de Chota, región Cajamarca.

Es cierto que estas sociedades, ya sea para mantener la hegemonía de la que gozaban o para proteger su “modus vivendi”, debieron mantener un ejército capaz de garantizar las condiciones de desarrollo indispensables para su expansión y dominio y para mantener el “statu quo” de la época. Esto también se lograba mediante el terror infundido por sus esculturas (cabezas clavas), hidráulica (los templos rugían al paso del agua por canales de construcción no igualada hasta hoy) y arte.

La decadencia de Chavín de Huántar, parece ser que se debió más a estancamiento del desarrollo que a intervención militar de otras culturas; es decir, se “agotó como cultura”, siendo superada por otras culturas “más frescas” y posiblemente no basadas en una dominación por el terror.

A este respecto cabe añadir que algunos historiadores transversales apuntan a que este tipo de terror estaba más dirigido hacia los enemigos extranjeros y/o compatriotas que pretendían usurpar un poder legítimamente otorgado por entidades divinas aladas y relacionadas con el sol, más que para atemorizar al propio pueblo.


Basándose en analogías y paralelismos iconográficos y arqueológicos de las principales culturas en todo el mundo, todo parece indicar que algunas dinastías se perpetuaban a través de sacrificios, automutilaciones e incluso autoinmolaciones para hacer ver a su pueblo, a sus rivales y a sus enemigos, tanto un amor abnegado y sin límites hacia un pueblo que debía ser unificado para ser fuerte y próspero, como un desinterés por lo material que incluía en ello el propio cuerpo o partes de él.

Estas demostraciones que tanto nos cuesta entender hoy día, formaban imperios, y aguerridos ejércitos cohesionados por el amor reciproco a sus reyes y no por el miedo, formaban interminables huestes de voluntarios deseosos de emular a la familia real y alcanzar un lugar de honor en la piedra labrada que era lo mismo que encontrar un lugar en el corazón del emperador y en la memoria de su pueblo.

Cuando una ciudad era sitiada, un voluntario que había ingerido coca se presentaba desde algún relieve alto ante los sitiadores revestido en oro y piedras deslumbrantes para ser visto por todos, les sacaba la lengua y se la arrancaba de un mordisco en un baño de sangre antes de saltar al vacío. El horror hacía que se levantase el sitio sin mayor derramamiento de sangre y sin saqueo alguno. Eran mensajeros de paz, sus nombres eran grabados en el relieve donde habían hecho el sacrificio de su vida (generalmente un monolito) a cambio de vida para su pueblo que, hubieran acabado arrasados de otro modo.

Se forjaba así la leyenda de que detrás de una lombriz engalanada en los tesoros que codiciaba el insensato, aguardaba agazapado en lo más profundo de la pachamama el espíritu del jaguar.












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sábado, 28 de abril de 2007

Presidentes de Perú

Actual Palacio de Gobierno - Lima

1821-1822 Don José de San Martín (Supremo Protector)
1822-1823 José de La Mar (Junta Gubernativa)
1822-1823 Manuel Salazar y Baquijano (Junta Gubernativa)
1823 José de la Riva Agüero (Primer Presidente)
1823-1824 José Bernardo de Tagle (Segundo Presidente)
1824-1826 Simón Bolívar (Dictador del Perú)
1826-1827 Andrés de Santa Cruz (Nacido en Bolivia)
1827-1829 José de La Mar
1829-1833 Agustín Gamarra
1834 Pedro Pablo Bermúdez
1833-1835 Luis José de Orbegoso
1835-1836 Felipe Santiago Salaverry
1836-1837 Andrés de Santa Cruz (Confederación Perú-boliviana)
1838-1841 Agustín Gamarra
1842-1843 Juan Crisóstomo Torrico
1842-1843 Francisco Vidal
1843-1844 Domingo Elias
1843-1844 Domingo Nieto
1844 Justo Figuerola
1844 Manuel Ignacio de Vivanco
1845-1851 Ramón Castilla
1851-1855 José Rufino Echenique
1855-1862 Ramón Castilla
1862-1863 Miguel de San Román
1863 Pedro Diez Canseco (Presidente interino)
1863-1865 Juan Antonio Pezet
1863 Pedro Diez Canseco (Presidente interino)
1865-1868 Mariano Ignacio Prado
1868 Pedro Diez Canseco (Presidente interino)
1868-1872 José Balta
1872 Mariano Herencia Zevallos
1872-1876 Manuel Pardo
1876-1879 Mariano Ignacio Prado
1879 Luis La Puerta
1879-1881 Nicolás de Piérola
1881 Francisco García Calderón
1881-1883 Lizardo Montero
1883-1885 Miguel Iglesias
1885-1886 Antonio Arenas
1886-1890 Andrés A. Cáceres
1890-1894 Remigio Morales Bermúdez
1894 Justiniano Borgoño
1894-1895 Andrés A. Cáceres
1895 Manuel Candamo
1895-1899 Nicolás de Piérola
1899-1903 Eduardo López de Romaña
1903-1904 Manuel Candamo
1904 Serapio Calderón
1904-1908 José Pardo y Barreda
1908-1912 Augusto B. Leguía
1912-1914 Guillermo Billinghurst
1914-1915 Óscar R. Benavides
1915-1919 José Pardo y Barreda
1919-1930 Augusto B. Leguía
1930-1931 Luis Miguel Sánchez Cerro
1931 David Samanez Ocampo
1931-1933 Luis Miguel Sánchez Cerro
1933-1939 Óscar R. Benavides
1939-1945 Manuel Prado Ugarteche
1945-1948 José Bustamante y Rivero
1948-1956 Manuel A. Odria
1956-1962 Manuel Prado Ugarteche
1962-1963 Ricardo Pérez Godoy
1962-1963 Nicolás Lindley
1963-1968 Fernando Belaunde Terry
1968-1975 Juan Velasco Alvarado
1975-1980 Francisco Morales Bermúdez
1980-1985 Fernando Belaunde Terry
1985-1990 Alan García Pérez
1990-2000 Alberto Fujimori Fujimori
2000-2001 Valentín Paniagua Corazao
2001-2006 Alejandro Toledo Manrique
2006-2011 Alan García Pérez

2011-2016 Ollanta Humala Tasso
2016-2018 Pedro Pablo Kuczynski
2018-2021 Martín Vizcarra Cornejo

Antiguo Palacio de Gobierno - Lima

jueves, 26 de abril de 2007

Imperio Incaico: Los 12 Incas Legítimos


Restos del Trono del Inca - Sacsayhuamán - Cuzco


La capaccuna era la lista oficial de gobernantes de la civilización Inca. Se especula que existieron más gobernantes de los que ésta acepta y que varios fueron borrados de la historia oficial del imperio por distintos motivos. En total, fueron doce los emperadores incas:


Dinastía Urin Cusco:1200-1230: Manco Capac
1230-1260: Sinchi Roca
1260-1290: Lloque Yupanqui
1290-1320: Mayta Capac
1320-1359: Cápac Yupanqui


Dinastía Hanan Cusco:1350-1380: Inca Roca
1380-1400: Yahuar Huaca
1400-1438: Viracocha Inca
1438-1471: Pachacutec
1471-1493: Túpac Yupanqui
1493-1525: Huayna Cápac
1525-1532: Huáscar

En contra de lo que se piensa, Atahualpa (que gobernó de facto el Imperio Inca entre 1532 y 1533) no forma parte de la capaccuna, ya que, a diferencia de los demás emperadores, nunca llegó a ceñir la mascaipacha (corona imperial), único símbolo de poder imperial en el Tahuantinsuyo, otorgado por las panacas reales del Cusco. Por tanto, es impropio llamarle sapa inca a Atahualpa, como algunas veces se le titula.

Libro Recomendado:

-Vuelo Espía Sobre Perú

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