sábado, 21 de abril de 2007

INCA MANCO CAPAC


Inca Manco Cápac

Fue el fundador de la civilización inca. Según la leyenda del Lago Titicaca, recogida por el Inca Garcilazo de la Vega, fue el héroe semidivino que por orden del dios Inti, su padre, fundó el Cusco y civilizó a muchas tribus con la ayuda de su mujer Mama Ocllo.

En la Leyenda del Cerro Tamputocco, relatada por Juan de Betanzos, es Ayar Manco, quien por designios del dios Wiracocha tomó posesión del valle de Acamama y fundó el Cusco después de derrotar a varias tribus con la ayuda de la valiente Mama Huaco.

Según el etnohistoriador Waldemar Espinoza, el fundador del Cusco fue hijo del rey Apu Tambo, de Taipicala-Tiahuanaco, quien dirigió el éxodo de su pueblo desde el Collao hasta Tamputoco (Pacaritambo, provincia de Paruro).

Al parecer Manco Capac nació en el siglo XIII d.C. en el poblado de Maucallaqta, cuyas ruinas existen en el distrito de Pacaritambo a 50 km. al sur del Cusco.

En realidad se sabe muy poco de la vida y obra de este personaje, sin embargo los principales cronistas le atribuyen algunos hechos dignos de mención como: la construcción del Inticancha, templo del Sol y sede de gobierno; su triunfo sobre las tribus huallas, sahuaseras y alcahuisas; la desecación de los pantanos del Cusco; y la división de la ciudad en cuatro barrios: Quinticancha, Chumbicancha, Sayricancha y Yarambuycancha.

Después de designar como sucesor a su hijo Sinchi Roca, Manco Capac murió y su cadaver fue momificado por sus descendientes que se agruparon en el ayllu real llamado Chima Panaca.

Durante el gobierno del Inca Pachacutec (S. XV) la momia o mallqui fue llevada al templo del Sol en una isla del Lago Titicaca.

jueves, 12 de abril de 2007

El Virreinato del Perú


Virreinato del Perú


Mientras los españoles afianzaban su posición en las tierras del Incario y los nativos, liderados por Manco Inca, se refugiaban en Vilcabamba, convertido en eje de la resistencia a los invasores, en 1542 fue creado por orden real el virreinato del Perú.

La ciudad de Lima fue la sede del gobierno virreinal y acogió el 15 de mayo de 1544 al primer virrey del Perú, Blasco Núñez de Vela. La tarea de este funcionario chocó con los intereses de los encomenderos que, encabezados por Gonzalo Pizarro, se habían alzado en el Cuzco contra las Leyes Nuevas.

La guerra civil costó la vida al flamante virrey y sólo a partir de 1555, mandato del Virrey Andrés Hurtado de Mendoza, el Perú comenzó a vivir una etapa de mayor tranquilidad y prosperidad.

La nueva unidad política era más extensa en superficie que el virreinato de México. Abarcaba todo el continente sudamericano, excepto el Brasil portugués, las Guayanas y la costa del Caribe en Venezuela.


El ámbito del virreinato del Perú incluyó, en principio, la mayoría de las gobernaciones suramericanas. No obstante, el poder directo del virrey se manifestó sobre Lima, Charcas y Quito, pues éstas no tenían gobernador político. Mientras tanto, Panamá, Chile y el Río de la Plata eran territorios regidos por presidentes-gobernadores (autoridad máxima de una gobernación que cuenta con una Real Audiencia), que además eran capitanes generales, por tratarse de tierras de guerra. En consecuencia, actuaban con plena autonomía política dentro de la esfera del virreinato.

Quizás una de las particularidades más significativas del Perú estuvo en la temprana explotación de los metales preciosos, cuyo centro más importante fue el cerro rico de Potosí descubierto por los españoles en 1545. Estas riquezas permitieron a Lima un amplio predominio en América que, sin embargo, después del auge indiscutido del siglo XVI y parte del XVII, declinó y atravesó por un período de decadencia en el transcurso del último siglo colonial.

Finalmente, a lo largo del siglo XVIII, el virreinato del Perú sufrió un paulatino desmembramiento territorial que dio origen a los virreinatos de Nueva Granada y del Río de la Plata.

Libros Recomendados:


-Reflexiones Sobre Perú


-Vuelo Espía Sobre Perú




Virrey Andrés Hurtado de Mendoza

Virrey Blasco Núñez de Vela

Arcabucero



Casa de Aliaga

Palacio de Torre Tagle


El Consagrado Guitarrista Javier Echecopar


Javier Echecopar

Javier Echecopar sabe bien que el talento no puede vivir si no se cultiva, pues el tenerlo no es suficiente. Sólo el trabajarlo apropiadamente puede dar señales de éxito. Lo contrario es estrellarse con la amargura de la frustración.

En ese sentido, el consagrado guitarrista está volcando toda su experiencia como músico e investigador para la creación de la Escuela Superior de Música de la Pontificia Universidad Católica del Perú, de la cual será el director.

El guitarrista, quien viajará a Praga para ofrecer tres conciertos dentro del marco del prestigioso EuroArt Prague International Chamber Music Festival, donde estrenará su trabajo más reciente, Suite Barroca Peruana para guitarra y cuarteto de cuerdas, también tiene previsto visitar París, ciudad en la que sostendrá reuniones relacionadas con el proyecto de la Escuela Superior de Música.

“La creación de una escuela de este tipo es una necesidad. En el Perú existe una avidez y un talento para la música que no pueden ser desaprovechados. En ese sentido, con las autoridades de la Universidad Católica estamos realizando todo lo que se requiere para que pronto comience este proyecto, que tendrá una visión amplia de la música. Es decir, cubrir todo lo clásico y toda la riqueza que significa la pluriculturalidad de nuestra música peruana. Por eso habrá un centro de formación que tendrá como criterio tender un puente entre nuestra música y la escuela musical europea. Eso es fundamental”, manifiesta el concertista.

Apuntando a fortalecer este proyecto, Javier Echecopar ha ofrecido clases maestras en universidades norteamericanas como Berkeley, en California. Las posibilidades de cooperación académica son enormes. Este sueño está a punto de hacerse realidad.

Actualmente, Echecopar comparte su vida profesional con la grabación de sus nuevos CD, las clases maestras y sus conciertos alrededor del mundo. Dependiendo de cada programa musical utiliza diferentes guitarras en sus presentaciones, tales como: John Price (Australia, 1998), Daniel Moncloa (Perú, 1997), Joseph Benedid (España, c. 1790) y Miguel Farfán (Perú, 1863). Tomado del diario Correo de Perú - 12/04/2007

martes, 10 de abril de 2007

Textiles de la Cultura Paracas


Textil Cultura Paracas

A finales del Período Formativo Superior (500 a.C) florece en la Península de Paracas una cultura extraordinaria por su gran aporte a la tradición textil de Perú.


En 1925, el arqueólogo peruano Julio C. Tello descubre en los cementerios de Cerro Colorado y Cavernas cuatrocientos veintinueve fardos funerarios, muchos de los cuales contenían hasta dieciséis mantos además de esclavinas, turbantes, paños y demás adornos de uso personal.


Tello, con base en el patrón de enterramiento, divide a la cultura Paracas en dos épocas:

Los tejidos Cavernas se caracterizan por ser de tipo geométrico y rígidos, predominando la técnica de doble tela. En ellos existe aún una fuerte reminiscencia en la representación del felino o seres antropomorfos geometrizados con cabellos serpentiformes.


Los tejidos Necrópolis, en cambio, presentan mayor maestría y delicadeza en los diseños debido a que eran bordados, lo cual permitía obtener hermosos motivos y creaciones llenas de color. Se representa personajes sosteniendo báculos o cabezas trofeo con fajas que atan a su cintura y se transforman en serpientes bicéfalas, con tocados rematados en un cuchillo ceremonial, nariguera, bigotera, etc.


En segundo orden, destacan los diseños naturalistas tomados tanto de flora y fauna tales como: serpientes, aves, felinos, peces, frutos, flores,etc. A esta época corresponden los mantos ceremoniales que se caracterizan por presentar una tela llana base sobre la cual se bordan los motivos decorativos en lana de camélido teñido en la más diversa armonía de colores, haciendo de estos tejidos los más bellos del arte textil precolombino. Fuente: Museo de Antropología, Arqueología, e Historia de Perú

Libro Recomendado: Vuelo Espía Sobre Perú









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