Cultura e Historia de Perú

Cultura e Historia de Perú

jueves, 22 de junio de 2017

Imperio Inca: Viracocha - 8° Inca del Perú

Viracocha
8° Inca del Perú
Imperio Inca

Viracocha, fue el octavo gobernante del Imperio Inca en el período que corresponde a los años 1400 a 1438.

Tomó el nombre de Viracocha porque aseguró haber tenido un sueño divino en el que estuvo junto al dios Wiracocha. 

Tras el asesinato del Inca Yahuar Huaca fue difícil escoger a un heredero pues muchos de sus hermanos fueron asesinados a su lado. Hatun Tópac, no era hijo de Yahua Huaca, sin embargo fue presentado como tal. Pertenecía a la misma dinastía de su antecesor: los Hanan.

Conquistó los señoríos de Yucay y Calca, ahí en Calca construyó su propio palacio. Recibió ataques constantes de los Ayamarcas y Guayamarcas que logró sofocar exitosamente. Mejoró la agricultura y los abastecimientos incas. Amplió las arboledas y la producción textil, implantó los tocapus (figuras geométricas en la ropa de los nobles). 

Viajó al reino Aimara dejando como Vice-Gobernante a su hijo preferido: Inca Urco. 

En el reino Aimara, forjó la amistad de éste y otros señoríos. Al retornar decidió vivir en su palacio de Calca para estar permanentemente con Curi Chulpi, una esposa secundaria a quien amaba fervientemente más que a ninguna otra. 

Durante su gobierno, los poderosos Chancas le enviaron dos emisarios pidiendo su rendición y entrega incondicional de sus dominios, incluyendo Cuzco, este aceptó y escapó a Chita junto a sus sirvientes, esposas e hijos. 

Tras su rendición, junto con su hijo Inca Urco abandona la ciudad del Cuzco generando incertidumbre y confusiones. Sólo quedaron en ella sus capitanes principales, Apo Mayta y Vicaquirao, junto con los hijos de su Coya principal.

Junto con ellos quedó Cusi Yupanqui (Pachacútec), joven militar apoyado por Apo Mayta, hace un llamado general a las etnias vecinas, y tras conseguir aliados, combate, vence y expulsa a los Chancas del Cuzco, posteriormente mata a Inca Urco en defensa propia, acto que causa el resentimiento en Huiracocha, quién nunca más volvió al Cuzco desde su huida y murió en el olvido, muy canoso (cosa poco común en los hombres de etnia andina) y sofocado por la magnificencia de quién jamás nombró como sucesor: Pachacútec. (Datos: Wikipedia)

jueves, 15 de junio de 2017

Virreinato del Perú: Fernando Torres y Portugal - Conde de Villardompardo - 7° Virrey del Perú

Fernando Torres y Portugal - Conde de Villardompardo
7° Virrey del Perú

Fernando de Torres y Portugal y Mesía Venegas y Ponce de León (siglo XVI) fue un noble español, 7° Virrey del Perú de 1584 a 1589.

Fue miembro de una antigua estirpe de la región de Jaén y descendiente de la familia real portuguesa, se le reconoció como Señor de Villardompardo y Escañuela y luego como Conde de Villardompardo. 

Su primer escalón, fue como corregidor en el principado de Asturias, y posteriormente en Salamanca, de 1565 a 1568. Su buen desempeño en ambos lugares y sus influencias en la corte hicieron que el 30 de abril de 1576 se le concediera el título de conde del Villardompardo y que en septiembre de 1578 se le nombrara asistente de Sevilla. Este último cargo era muy importante, similar al de corregidor: como representante del poder central y cabeza de la corporación municipal, acaparaba multitud de atribuciones: militares y civiles, ejecutivas, legislativas e incluso judiciales. 

Tras cinco años de gestión, esta fue muy valorada en el juicio de residencia que se le siguió al poco de culminarla, y fue fundamental para que se le designara como virrey del Perú. Ya para entonces era de edad muy madura.

La muerte del virrey del Perú, Martín Enríquez de Almansa, tras un breve gobierno (1584), sorprendió al rey Felipe II, que se apresuró en buscarle sucesor. Se barajaron los nombres de varios candidatos, como el del marqués de Almazán, el de García Hurtado de Mendoza, el del conde de Miranda y marqués de Velada. Pero al rey no le satisfizo ninguno de estos. Fue propuesto entonces Lorenzo Suárez de Mendoza, conde de Coruña y Virrey de Nueva España, y hasta se llegó a extender su nombramiento, pero por razones desconocidas este quedó sin efecto. Surgieron entonces otros nombres, entre ellos el del conde del Villardompardo, quien fue finalmente el elegido por Felipe II, contra la opinión de sus consejeros, pues consideraban que su avanzada edad podría ser un impedimento para desempeñar a cabalidad su labor, como había sucedido con su antecesor.

Según parece, pesó en el criterio del rey el buen desempeño del conde como asistente de Sevilla, particularmente su labor hacendística. El 31 de marzo de 1584, en San Lorenzo del Escorial, se suscribió la cédula que investía al conde del Villardompardo como virrey, gobernador y capitán general del Perú y presidente de la Real Audiencia de Lima. 

En octubre de 1584, el flamante virrey se hizo a la vela en Sanlúcar de Barrameda con un numeroso cortejo de parientes y criados, entre los que se contaba su hijo Jerónimo de Torres y Portugal, su nieto Fernando de Torres, su sobrino Diego de Portugal y su hermano político Hernán Carrillo de Córdoba, este último capitán general de Mar y antepasado del ilustre José Baquíjano y Carrillo. 

Si bien apresuró su viaje, su mala salud lo obligó a prolongar algunas de sus etapas. Arribó a Panamá a principios del año siguiente y en mayo se embarcó para el Perú. Desembarcó en Paita el 11 de junio de 1585, continuó su viaje por tierra, y tras pasar por Piura y Trujillo, hizo su entrada solemne en Lima el 21 de noviembre de 1585. 

Siguiendo las instrucciones que recibiera del rey, empezó por ordenar la administración de la Real Hacienda para incrementar la recaudación de las rentas y contribuir a los gastos que demandaban la preparación de la Armada Invencible y la guerra de Flandes. En tal sentido, un punto fundamental era reorganizar el sistema de explotación de las minas de plata de Potosí, basada en la mita minera, que no cumplía a cabalidad su objetivo. Sucedía que los indios rehuían cumplir con la mita, debido a lo gravoso y perjudicial que les resultaba tal oficio. El virrey dictó entonces medidas encaminadas a aliviar la situación de los mitayos u operarios, como el abaratamiento de los artículos de primera necesidad, la prohibición de emplear jornaleros en labores ajenas a la actividad minera, entre otras. Para velar por el cumplimiento de todas estas medidas, creó el cargo de protector de naturales. 

Toda esta reforma, sumada al uso de la técnica de la amalgama con azogue, así como a los descubrimientos de nuevas minas de plata y azogue, hizo que la producción del metal argentífero aumentara sustancialmente. El virrey logró remitir a España en cuatro armadas la suma 4.905.937 pesos, según datos del contador López de Caravantes. Si bien al iniciarse en Potosí el beneficio de la plata mediante el azogue aumentó la producción, al mismo tiempo creció la demanda del último metal, pues buena parte de él se desperdiciaba por lo rudimentario del procedimiento. 

A fines de 1586, un minero, Carlos Corzo de Leca, empezó a hacer uso del hierro, llegando a economizar según un informe, nueve libras de azogue de diez que empleaban. El virrey se mostró al principio interesado en este nuevo procedimiento, pero luego decidió suspenderlo, ya que los gastos corrían a cuenta del Estado. 

En previsión de las incursiones de los piratas y corsarios ingleses, dispuso el armamento de algunos buques y la fundición de cañones para las defensas costeras, no obstante la escasez de maestros fundidores, así como del estaño y cobre necesario. Así fue posible enfrentar a la flota del almirante inglés Thomas Cavendish, que por esos años asoló las costas del Virreinato. Cavendish, llamado en las crónicas Tomás Candisk, zarpó de su país en 1586 con tres buques, y después de fundar Port Desire (actualmente Puerto Deseado, Argentina), cruzó el Estrecho de Magallanes y entró al Pacífico efectuando depredaciones particularmente graves en Arica y Pisco (1587), y sin aproximarse al Callao, siguió hacia el norte, perseguido por la Armada, que sin embargo no pudo darle caza. 

Una medida suya muy protestada fue la supresión en 1586 de los dos alcaldes ordinarios de Lima y su reemplazo por un corregidor elegido por él, que fue Francisco de Quiñones, esposo de Grimanesa de Mogrovejo (hermana del arzobispo Toribio de Mogrovejo). Esta situación se prolongó sólo hasta el fin de su gestión, cuando el rey permitió que la ciudad recobrara su privilegio de elegir sus alcaldes. 

Otra de sus medidas polémicas fue incautar el dinero de las Cajas de comunidad, a fin de ayudar a la Corona en sus guerras europeas. Estas cajas, creadas por el virrey Toledo, existían en muchos corregimientos de indios y en ellas se depositaban los saldos de los tributos que pagaban los indios, así como los bienes de la comunidad, procedentes de las ventas de sus ganados o tierras, amén del salario que se dejaba de pagar a los corregidores al estar vacantes sus cargos. Estas cajas beneficiaban al indio, ya que del dinero de ellas se pagaba la tasa de los ausentes, enfermos e impedidos, o se la completaba, cuando por malas cosechas u otras causas no se podían satisfacer los tributos. Esta decisión perjudicó también a la Iglesia, beneficiara en parte de esos recursos y provocó las protestas del arzobispo de Lima Toribio de Mogrovejo. 

Destaca la fundación del monasterio de Santa Clara en Trujillo y del monasterio de frailes franciscanos en la villa de Oropesa, cercana a Huancavelica. 

Entre 1585 y 1589 una epidemia de viruela, sarampión o parotiditis se extendió desde el Cuzco hacia el norte, hasta llegar a la región Quito. El mal se cebó especialmente entre los indios que murieron por millares, sobre todo los muchachos, así como entre los negros esclavos. En Lima, solo en el Hospital de Santa Ana fallecían de 14 a 16 personas por día, en el lapso de dos meses. En total murieron en Lima unas 3 mil personas, y en Quito fallecieron en el espacio de tres meses cerca de 4 mil personas. Por disposición del Virrey se establecieron varios hospitales en provincias, a fin de que los enfermos no fuesen alejados de sus pueblos. 

En 1588 otra epidemia se extendió por todo el virreinato; esta vez fue el tifus exantemático que apareció en Cartagena de Indias, desde donde se transmitió sucesivamente a Lima, Cuzco, Potosí y Chile, y también en este caso, afectó principalmente a la población indígena. 

El 9 de julio de 1586 un feroz terremoto acompañado de un maremoto asoló gran parte de la costa del Perú. Lima y el Callao sufrieron daños severos aunque no hubo mucha mortandad de personas. El Palacio de Gobierno quedó inhabitable y de inmediato el virrey dispuso la realización de las obras de reconstrucción, que puso a cargo de Pedro Fajardo. 

El virrey tuvo una relación antagónica con los dos inquisidores limeños, Antonio Gutiérrez de Ulloa y Juan Ruiz de Prado, que alcanzó un punto culminante cuando éstos le excomulgaron. Consideraba el conde del Villar que bajo el manto del Santo Oficio se cometían «muchas exorbitancias» en materia de justicia y que los inquisidores se inmiscuían excesivamente en los negocios de la gobernación. Le tocó presidir al virrey el cuarto auto de fe dispuesto por el Tribunal de la Inquisición de Lima y que tuvo lugar el 30 de noviembre de 1587. Fue quemado el flamenco Miguel del Pilar, acusado de ser hereje luterano. Otros 32 reos sufrieron penas leves. La nota llamativa fue que los inquisidores ocuparan un lugar preferente al del virrey, lo que originó que éste fuera recriminado por el rey por haber permitido ello. 

Durante su Gobierno se imprimió en Lima la obra "Arte, y vocabulario en la lengua general del Perú llamada Quichua, y en la lengua Española : el más copioso y elegante que hasta agora se ha impresso" en 1586, cuyo autor fue Ricardo Antonio. Hubo ediciones posteriores en Sevilla en 1603, y, de nuevo en Lima (1614), en impresión de Francisco del Canto. 

La nota escandalosa del gobierno de este virrey fue sin duda las revelaciones que hizo el sevillano Juan Bello, secretario de gobernación, al hallarse arrestado por la Inquisición acusado de blasfemia. Bello puso al descubierto la conducta inmoral de los parientes cercanos del virrey, especialmente de su hijo Jerónimo y su sobrino Diego de Portugal, a quienes acusó de recibir dineros y obsequios a cambio de influir en las decisiones gubernativas; también dio a conocer el nulo respeto que ambos jóvenes tenían por la ley, así como sus galanteos y aventuras amorosas con señoras de la aristocracia limeña. El desvelamiento de ese ambiente de inmoralidad motivó a la corte española a enviar un visitador general al Perú, que fue el licenciado Alonso Fernández de Bonilla. Sin embargo, el 25 de diciembre de 1589, antes de que llegara este emisario, el conde del Villardompardo entregó el mando a García Hurtado de Mendoza (hijo del que fuera III Virrey del Perú Marqués de Cañete). Luego se retiró a un convento de franciscanos en el pueblo de La Magdalena, y finalmente, emprendió viaje de retorno a España el 2 de mayo de 1590. 

Llegó a la península ibérica en 1592 y falleció ese mismo año en la ciudad de Sevilla. 

Elogio del Virrey por Rubén Vargas Ugarte: "Hombre fiel, discreto y bueno, no sobresalió por sus dotes pero, en conjunto, nos le hacen apreciable. Ni las circunstancias ni el tiempo le permitieron realizar alguna obra señalada, pero podía alejarse del Perú satisfecho, porque había puesto lo mejor de su voluntad y de su inteligencia al servicio del Rey y de sus subordinados". (Datos: Wikipedia)

sábado, 3 de junio de 2017

Chile Exhibe en Talca una Estatua Robada de Perú en la Guerra del Guano y el Salitre de 1879

Monumento Peruano al 02 de Mayo
Talca - Chile
Sustraído Durante la Guerra del Guano y el Salitre de 1879

En la plaza 2 de mayo de Lima, se encuentra el monumento que conmemora la victoria peruana en El Callao,  frente a la flota española.

Luego del combate del 2 de mayo de 1866, se expidió un decreto para construir un monumento conmemorativo y se hizo una colecta entre la comunidad para construirlo.

Mediante decreto del 26 de junio de 1866 se comisionó a Numa Pompilio Llona, poeta y diplomático ecuatoriano que vivía en el Perú para conseguir el modelo del monumento. Llona viajó a París donde convoca a un concurso internacional para encontrar el diseño. Los proyectos se expusieron en el salón de honor de Palacio de la Industria de París en febrero de 1868.

Se declaró como ganadores al escultor Emil Guillaume y el arquitecto Luis León Cugnot. 

Se demoraron siete años en lograr el monumento, los mármoles se trabajaron en Carrara y las figuras de bronce fueron fundidas en la fundición Fhierar.

Con las partes terminadas se levantó una maqueta del monumento frente al Palacio de la Industria de París donde estuvo expuesta entre mayo y junio de 1872. 

Allí fue vista por el viajero Edmund Cotteau que la describió de la siguiente manera: 

Pedro Gálvez Egusquiza, hermano del héroe de 2 de mayo José Gálvez, fue encargado de trasladar el monumento al Perú. Sin embargo, vio que la escultura era muy grande. Desde París escribió que la estatua era… “de un mérito sobresaliente" tenía dimensiones demasiado grandes, por lo que consideraba era necesario modificar el decreto que fijaba su tamaño, proponiendo fundir una nueva más pequeña, aunque destacaba que "juzgo que no debería destruirse la actual para solo aprovechar del material, que no saldría la quinta parte de lo que vale la estatua, sino que se podría dar a la estatua sobrante otra colocación, sea en el Museo Nacional, sea en el Callao". El monumento fue enviado a Lima entre 1873 y 1874. 

Por esta razón se decidió construir una escultura más pequeña. En 1874 se enviaron las partes del monumento y fue ensamblado en Lima por Nicolás Mequer. Cuando estuvo terminado fue inaugurado el 29 de julio de 1874.

La escultura que se colocó fue la más pequeña. La otra escultura fue guardada en los almacenes del Callao. 

Durante la guerra del Guano y el Salitre, en 1881, la escultura conservada en los almacenes del puerto de El Callao, fue sustraída y embarcada hacia Chile, el país invasor.

A fines de julio de 1881, el intendente de Talca - Chile, escribió al ministro del Interior comunicándole que un coronel Gana había remitido desde Perú, para embellecer la ciudad y como recuerdo de los triunfos en combate del regimiento homónimo, una bella estatua de bronce que representa la Victoria para que se sirva ponerla a disposición del pueblo de Talca y colocarla en el lugar que crea conveniente.

La segunda escultura sobrevivió de milagro a la ocupación de Lima por las hordas saqueadoras y destructoras chilenas.

Las 2 esculturas fueron hechas para conmemorar la victoria peruana del 2 de mayo, pero la historia las separó: la más grande fue robada y terminó en una ciudad perdida Talca - Chile y la más pequeña se encuentra en la Plaza 2 de Mayo, lugar destacado del centro de Lima, capital del Perú.

Este caso es uno de los miles de robos que Chile realizó en la Guerra del Guano y el Salitre de 1879. En casos similares los países civilizados han devuelto lo sustraído a su país de origen, pero Chile no solo no devuelve sino que exhibe lo robado. (Datos: fuentes varias)



jueves, 1 de junio de 2017

Virreinato del Perú: Gobernador Cristóbal Ramírez de Cartagena

Estandarte del Virreinato del Perú

Cristóbal Ramírez de Cartagena (Corona española, ... - Lima, 1594) fue un licenciado en leyes y político español que estuvo provisionalmente a cargo del gobierno interino del Virreinato del Perú, como presidente de la Real Audiencia de Lima, de 1583 a 1585.

Llegó a Lima como Relator de la Real Audiencia. Como esta institución no contaba aún con un reglamento orgánico, hizo un registro de las ordenanzas que la regían.

En 1560, al iniciarse el gobierno del virrey Conde de Nieva, fue sometido a juicio de residencia junto con otros magistrados y funcionarios de la Real Audiencia de Lima, quedando finalmente exento de todo cargo.

En 1567 pasó a la Real Audiencia de Quito como oidor pero al año siguiente se le ordenó volver a Lima, donde asumió la función de fiscal. 

En 1573 ascendió a oidor y adoptó una actitud prudente en las relaciones de la Audiencia limeña con el virrey Francisco Álvarez de Toledo, pero protestó ante el Rey cuando aquel clausuró el colegio máximo regentado por los jesuitas en 1579.

Por ese mismo tiempo entabló juicio de residencia al oidor Pedro Sánchez de Paredes por haber casado a su hijo de tres años con una niña de nueve, única hija de un rico encomendero. 

 Cuando falleció el virrey Martín Enríquez de Almansa, el 12 de marzo de 1583, Ramírez ya era Presidente de la Real Audiencia de Lima, por lo que debió encargarse interinamente del gobierno del Virreinato del Perú, que ejerció hasta la llegada del nuevo virrey.

El gobierno de la Audiencia de Lima presidido por su oidor decano Cristóbal Ramírez de Cartagena y cuya autoridad abarcaba los territorios de las Audiencias de Quito, Charcas y Panamá, se desenvolvió no sin alguna oposición de la de Charcas, cuyos miembros aducían que no estaban sujetos a su jurisdicción. El mismo Rey tuvo que enviar nuevas cédulas para dejar en claro la sujeción de dichos organismos a la Audiencia de Lima. 

Componían la Audiencia, además de su Presidente, los doctores Martín López de Recalde y Francisco Arteaga de Mendiola, y el licenciado Álvaro de Carvajal que hacía de Fiscal. Poco después se incorporaron el doctor Alonso Criado de Castilla y el licenciado Juan Bautista de Monzón. 

El hecho que la Audiencia se hiciese cargo del gobierno del Virreinato tenía sus inconvenientes, no solo porque le distraía de su principal cometido, que era administrar justicia, sino por las incorrecciones que cometieron sus miembros en la provisión de cargos y corregimientos. Se otorgaron cargos a quienes no correspondían y el licenciado Monzón cayó en nepotismo, de manera tan escandalosa, a tal punto que, tras la llegada del nuevo virrey, tuvo que ser remitido a España.

Otros acontecimientos en este período fueron: Por iniciativa del Concilio limense convocado por el Arzobispo de Lima Toribio de Mogrovejo se introdujo la imprenta en Lima, siendo la primera de América del Sur, pues México ya contaba con ella desde 1536. Para tal efecto se trajo desde México al impresor turinés Antonio Ricardo. El primer impreso fue una Pragmática de los Diez Días del Año, estatuto que imponía en los actos de la vida civil la corrección introducida en el Calendario (reforma gregoriana). El segundo fue un libro de catecismo acordado en el Concilio para facilitar la labor evangelizadora: Doctrina Cristiana y Catecismo (1584). Se estableció también la Caja de Censos de Indias. (Datos: Wikipedia)

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