Cultura e Historia de Perú

Cultura e Historia de Perú

jueves, 22 de junio de 2017

Imperio Inca: Viracocha - 8° Inca del Perú

Viracocha
8° Inca del Perú
Imperio Inca

Viracocha, fue el octavo gobernante del Imperio Inca en el período que corresponde a los años 1400 a 1438.

Tomó el nombre de Viracocha porque aseguró haber tenido un sueño divino en el que estuvo junto al dios Wiracocha. 

Tras el asesinato del Inca Yahuar Huaca fue difícil escoger a un heredero pues muchos de sus hermanos fueron asesinados a su lado. Hatun Tópac, no era hijo de Yahua Huaca, sin embargo fue presentado como tal. Pertenecía a la misma dinastía de su antecesor: los Hanan.

Conquistó los señoríos de Yucay y Calca, ahí en Calca construyó su propio palacio. Recibió ataques constantes de los Ayamarcas y Guayamarcas que logró sofocar exitosamente. Mejoró la agricultura y los abastecimientos incas. Amplió las arboledas y la producción textil, implantó los tocapus (figuras geométricas en la ropa de los nobles). 

Viajó al reino Aimara dejando como Vice-Gobernante a su hijo preferido: Inca Urco. 

En el reino Aimara, forjó la amistad de éste y otros señoríos. Al retornar decidió vivir en su palacio de Calca para estar permanentemente con Curi Chulpi, una esposa secundaria a quien amaba fervientemente más que a ninguna otra. 

Durante su gobierno, los poderosos Chancas le enviaron dos emisarios pidiendo su rendición y entrega incondicional de sus dominios, incluyendo Cuzco, este aceptó y escapó a Chita junto a sus sirvientes, esposas e hijos. 

Tras su rendición, junto con su hijo Inca Urco abandona la ciudad del Cuzco generando incertidumbre y confusiones. Sólo quedaron en ella sus capitanes principales, Apo Mayta y Vicaquirao, junto con los hijos de su Coya principal.

Junto con ellos quedó Cusi Yupanqui (Pachacútec), joven militar apoyado por Apo Mayta, hace un llamado general a las etnias vecinas, y tras conseguir aliados, combate, vence y expulsa a los Chancas del Cuzco, posteriormente mata a Inca Urco en defensa propia, acto que causa el resentimiento en Huiracocha, quién nunca más volvió al Cuzco desde su huida y murió en el olvido, muy canoso (cosa poco común en los hombres de etnia andina) y sofocado por la magnificencia de quién jamás nombró como sucesor: Pachacútec. (Datos: Wikipedia)

jueves, 15 de junio de 2017

Virreinato del Perú: Fernando Torres y Portugal - Conde de Villardompardo - 7° Virrey del Perú

Fernando Torres y Portugal - Conde de Villardompardo
7° Virrey del Perú

Fernando de Torres y Portugal y Mesía Venegas y Ponce de León (siglo XVI) fue un noble español, 7° Virrey del Perú de 1584 a 1589.

Fue miembro de una antigua estirpe de la región de Jaén y descendiente de la familia real portuguesa, se le reconoció como Señor de Villardompardo y Escañuela y luego como Conde de Villardompardo. 

Su primer escalón, fue como corregidor en el principado de Asturias, y posteriormente en Salamanca, de 1565 a 1568. Su buen desempeño en ambos lugares y sus influencias en la corte hicieron que el 30 de abril de 1576 se le concediera el título de conde del Villardompardo y que en septiembre de 1578 se le nombrara asistente de Sevilla. Este último cargo era muy importante, similar al de corregidor: como representante del poder central y cabeza de la corporación municipal, acaparaba multitud de atribuciones: militares y civiles, ejecutivas, legislativas e incluso judiciales. 

Tras cinco años de gestión, esta fue muy valorada en el juicio de residencia que se le siguió al poco de culminarla, y fue fundamental para que se le designara como virrey del Perú. Ya para entonces era de edad muy madura.

La muerte del virrey del Perú, Martín Enríquez de Almansa, tras un breve gobierno (1584), sorprendió al rey Felipe II, que se apresuró en buscarle sucesor. Se barajaron los nombres de varios candidatos, como el del marqués de Almazán, el de García Hurtado de Mendoza, el del conde de Miranda y marqués de Velada. Pero al rey no le satisfizo ninguno de estos. Fue propuesto entonces Lorenzo Suárez de Mendoza, conde de Coruña y Virrey de Nueva España, y hasta se llegó a extender su nombramiento, pero por razones desconocidas este quedó sin efecto. Surgieron entonces otros nombres, entre ellos el del conde del Villardompardo, quien fue finalmente el elegido por Felipe II, contra la opinión de sus consejeros, pues consideraban que su avanzada edad podría ser un impedimento para desempeñar a cabalidad su labor, como había sucedido con su antecesor.

Según parece, pesó en el criterio del rey el buen desempeño del conde como asistente de Sevilla, particularmente su labor hacendística. El 31 de marzo de 1584, en San Lorenzo del Escorial, se suscribió la cédula que investía al conde del Villardompardo como virrey, gobernador y capitán general del Perú y presidente de la Real Audiencia de Lima. 

En octubre de 1584, el flamante virrey se hizo a la vela en Sanlúcar de Barrameda con un numeroso cortejo de parientes y criados, entre los que se contaba su hijo Jerónimo de Torres y Portugal, su nieto Fernando de Torres, su sobrino Diego de Portugal y su hermano político Hernán Carrillo de Córdoba, este último capitán general de Mar y antepasado del ilustre José Baquíjano y Carrillo. 

Si bien apresuró su viaje, su mala salud lo obligó a prolongar algunas de sus etapas. Arribó a Panamá a principios del año siguiente y en mayo se embarcó para el Perú. Desembarcó en Paita el 11 de junio de 1585, continuó su viaje por tierra, y tras pasar por Piura y Trujillo, hizo su entrada solemne en Lima el 21 de noviembre de 1585. 

Siguiendo las instrucciones que recibiera del rey, empezó por ordenar la administración de la Real Hacienda para incrementar la recaudación de las rentas y contribuir a los gastos que demandaban la preparación de la Armada Invencible y la guerra de Flandes. En tal sentido, un punto fundamental era reorganizar el sistema de explotación de las minas de plata de Potosí, basada en la mita minera, que no cumplía a cabalidad su objetivo. Sucedía que los indios rehuían cumplir con la mita, debido a lo gravoso y perjudicial que les resultaba tal oficio. El virrey dictó entonces medidas encaminadas a aliviar la situación de los mitayos u operarios, como el abaratamiento de los artículos de primera necesidad, la prohibición de emplear jornaleros en labores ajenas a la actividad minera, entre otras. Para velar por el cumplimiento de todas estas medidas, creó el cargo de protector de naturales. 

Toda esta reforma, sumada al uso de la técnica de la amalgama con azogue, así como a los descubrimientos de nuevas minas de plata y azogue, hizo que la producción del metal argentífero aumentara sustancialmente. El virrey logró remitir a España en cuatro armadas la suma 4.905.937 pesos, según datos del contador López de Caravantes. Si bien al iniciarse en Potosí el beneficio de la plata mediante el azogue aumentó la producción, al mismo tiempo creció la demanda del último metal, pues buena parte de él se desperdiciaba por lo rudimentario del procedimiento. 

A fines de 1586, un minero, Carlos Corzo de Leca, empezó a hacer uso del hierro, llegando a economizar según un informe, nueve libras de azogue de diez que empleaban. El virrey se mostró al principio interesado en este nuevo procedimiento, pero luego decidió suspenderlo, ya que los gastos corrían a cuenta del Estado. 

En previsión de las incursiones de los piratas y corsarios ingleses, dispuso el armamento de algunos buques y la fundición de cañones para las defensas costeras, no obstante la escasez de maestros fundidores, así como del estaño y cobre necesario. Así fue posible enfrentar a la flota del almirante inglés Thomas Cavendish, que por esos años asoló las costas del Virreinato. Cavendish, llamado en las crónicas Tomás Candisk, zarpó de su país en 1586 con tres buques, y después de fundar Port Desire (actualmente Puerto Deseado, Argentina), cruzó el Estrecho de Magallanes y entró al Pacífico efectuando depredaciones particularmente graves en Arica y Pisco (1587), y sin aproximarse al Callao, siguió hacia el norte, perseguido por la Armada, que sin embargo no pudo darle caza. 

Una medida suya muy protestada fue la supresión en 1586 de los dos alcaldes ordinarios de Lima y su reemplazo por un corregidor elegido por él, que fue Francisco de Quiñones, esposo de Grimanesa de Mogrovejo (hermana del arzobispo Toribio de Mogrovejo). Esta situación se prolongó sólo hasta el fin de su gestión, cuando el rey permitió que la ciudad recobrara su privilegio de elegir sus alcaldes. 

Otra de sus medidas polémicas fue incautar el dinero de las Cajas de comunidad, a fin de ayudar a la Corona en sus guerras europeas. Estas cajas, creadas por el virrey Toledo, existían en muchos corregimientos de indios y en ellas se depositaban los saldos de los tributos que pagaban los indios, así como los bienes de la comunidad, procedentes de las ventas de sus ganados o tierras, amén del salario que se dejaba de pagar a los corregidores al estar vacantes sus cargos. Estas cajas beneficiaban al indio, ya que del dinero de ellas se pagaba la tasa de los ausentes, enfermos e impedidos, o se la completaba, cuando por malas cosechas u otras causas no se podían satisfacer los tributos. Esta decisión perjudicó también a la Iglesia, beneficiara en parte de esos recursos y provocó las protestas del arzobispo de Lima Toribio de Mogrovejo. 

Destaca la fundación del monasterio de Santa Clara en Trujillo y del monasterio de frailes franciscanos en la villa de Oropesa, cercana a Huancavelica. 

Entre 1585 y 1589 una epidemia de viruela, sarampión o parotiditis se extendió desde el Cuzco hacia el norte, hasta llegar a la región Quito. El mal se cebó especialmente entre los indios que murieron por millares, sobre todo los muchachos, así como entre los negros esclavos. En Lima, solo en el Hospital de Santa Ana fallecían de 14 a 16 personas por día, en el lapso de dos meses. En total murieron en Lima unas 3 mil personas, y en Quito fallecieron en el espacio de tres meses cerca de 4 mil personas. Por disposición del Virrey se establecieron varios hospitales en provincias, a fin de que los enfermos no fuesen alejados de sus pueblos. 

En 1588 otra epidemia se extendió por todo el virreinato; esta vez fue el tifus exantemático que apareció en Cartagena de Indias, desde donde se transmitió sucesivamente a Lima, Cuzco, Potosí y Chile, y también en este caso, afectó principalmente a la población indígena. 

El 9 de julio de 1586 un feroz terremoto acompañado de un maremoto asoló gran parte de la costa del Perú. Lima y el Callao sufrieron daños severos aunque no hubo mucha mortandad de personas. El Palacio de Gobierno quedó inhabitable y de inmediato el virrey dispuso la realización de las obras de reconstrucción, que puso a cargo de Pedro Fajardo. 

El virrey tuvo una relación antagónica con los dos inquisidores limeños, Antonio Gutiérrez de Ulloa y Juan Ruiz de Prado, que alcanzó un punto culminante cuando éstos le excomulgaron. Consideraba el conde del Villar que bajo el manto del Santo Oficio se cometían «muchas exorbitancias» en materia de justicia y que los inquisidores se inmiscuían excesivamente en los negocios de la gobernación. Le tocó presidir al virrey el cuarto auto de fe dispuesto por el Tribunal de la Inquisición de Lima y que tuvo lugar el 30 de noviembre de 1587. Fue quemado el flamenco Miguel del Pilar, acusado de ser hereje luterano. Otros 32 reos sufrieron penas leves. La nota llamativa fue que los inquisidores ocuparan un lugar preferente al del virrey, lo que originó que éste fuera recriminado por el rey por haber permitido ello. 

Durante su Gobierno se imprimió en Lima la obra "Arte, y vocabulario en la lengua general del Perú llamada Quichua, y en la lengua Española : el más copioso y elegante que hasta agora se ha impresso" en 1586, cuyo autor fue Ricardo Antonio. Hubo ediciones posteriores en Sevilla en 1603, y, de nuevo en Lima (1614), en impresión de Francisco del Canto. 

La nota escandalosa del gobierno de este virrey fue sin duda las revelaciones que hizo el sevillano Juan Bello, secretario de gobernación, al hallarse arrestado por la Inquisición acusado de blasfemia. Bello puso al descubierto la conducta inmoral de los parientes cercanos del virrey, especialmente de su hijo Jerónimo y su sobrino Diego de Portugal, a quienes acusó de recibir dineros y obsequios a cambio de influir en las decisiones gubernativas; también dio a conocer el nulo respeto que ambos jóvenes tenían por la ley, así como sus galanteos y aventuras amorosas con señoras de la aristocracia limeña. El desvelamiento de ese ambiente de inmoralidad motivó a la corte española a enviar un visitador general al Perú, que fue el licenciado Alonso Fernández de Bonilla. Sin embargo, el 25 de diciembre de 1589, antes de que llegara este emisario, el conde del Villardompardo entregó el mando a García Hurtado de Mendoza (hijo del que fuera III Virrey del Perú Marqués de Cañete). Luego se retiró a un convento de franciscanos en el pueblo de La Magdalena, y finalmente, emprendió viaje de retorno a España el 2 de mayo de 1590. 

Llegó a la península ibérica en 1592 y falleció ese mismo año en la ciudad de Sevilla. 

Elogio del Virrey por Rubén Vargas Ugarte: "Hombre fiel, discreto y bueno, no sobresalió por sus dotes pero, en conjunto, nos le hacen apreciable. Ni las circunstancias ni el tiempo le permitieron realizar alguna obra señalada, pero podía alejarse del Perú satisfecho, porque había puesto lo mejor de su voluntad y de su inteligencia al servicio del Rey y de sus subordinados". (Datos: Wikipedia)

sábado, 3 de junio de 2017

Chile Exhibe en Talca una Estatua Robada de Perú en la Guerra del Guano y el Salitre de 1879

Monumento Peruano al 02 de Mayo
Talca - Chile
Sustraído Durante la Guerra del Guano y el Salitre de 1879

En la plaza 2 de mayo de Lima, se encuentra el monumento que conmemora la victoria peruana en El Callao,  frente a la flota española.

Luego del combate del 2 de mayo de 1866, se expidió un decreto para construir un monumento conmemorativo y se hizo una colecta entre la comunidad para construirlo.

Mediante decreto del 26 de junio de 1866 se comisionó a Numa Pompilio Llona, poeta y diplomático ecuatoriano que vivía en el Perú para conseguir el modelo del monumento. Llona viajó a París donde convoca a un concurso internacional para encontrar el diseño. Los proyectos se expusieron en el salón de honor de Palacio de la Industria de París en febrero de 1868.

Se declaró como ganadores al escultor Emil Guillaume y el arquitecto Luis León Cugnot. 

Se demoraron siete años en lograr el monumento, los mármoles se trabajaron en Carrara y las figuras de bronce fueron fundidas en la fundición Fhierar.

Con las partes terminadas se levantó una maqueta del monumento frente al Palacio de la Industria de París donde estuvo expuesta entre mayo y junio de 1872. 

Allí fue vista por el viajero Edmund Cotteau que la describió de la siguiente manera: 

Pedro Gálvez Egusquiza, hermano del héroe de 2 de mayo José Gálvez, fue encargado de trasladar el monumento al Perú. Sin embargo, vio que la escultura era muy grande. Desde París escribió que la estatua era… “de un mérito sobresaliente" tenía dimensiones demasiado grandes, por lo que consideraba era necesario modificar el decreto que fijaba su tamaño, proponiendo fundir una nueva más pequeña, aunque destacaba que "juzgo que no debería destruirse la actual para solo aprovechar del material, que no saldría la quinta parte de lo que vale la estatua, sino que se podría dar a la estatua sobrante otra colocación, sea en el Museo Nacional, sea en el Callao". El monumento fue enviado a Lima entre 1873 y 1874. 

Por esta razón se decidió construir una escultura más pequeña. En 1874 se enviaron las partes del monumento y fue ensamblado en Lima por Nicolás Mequer. Cuando estuvo terminado fue inaugurado el 29 de julio de 1874.

La escultura que se colocó fue la más pequeña. La otra escultura fue guardada en los almacenes del Callao. 

Durante la guerra del Guano y el Salitre, en 1881, la escultura conservada en los almacenes del puerto de El Callao, fue sustraída y embarcada hacia Chile, el país invasor.

A fines de julio de 1881, el intendente de Talca - Chile, escribió al ministro del Interior comunicándole que un coronel Gana había remitido desde Perú, para embellecer la ciudad y como recuerdo de los triunfos en combate del regimiento homónimo, una bella estatua de bronce que representa la Victoria para que se sirva ponerla a disposición del pueblo de Talca y colocarla en el lugar que crea conveniente.

La segunda escultura sobrevivió de milagro a la ocupación de Lima por las hordas saqueadoras y destructoras chilenas.

Las 2 esculturas fueron hechas para conmemorar la victoria peruana del 2 de mayo, pero la historia las separó: la más grande fue robada y terminó en una ciudad perdida Talca - Chile y la más pequeña se encuentra en la Plaza 2 de Mayo, lugar destacado del centro de Lima, capital del Perú.

Este caso es uno de los miles de robos que Chile realizó en la Guerra del Guano y el Salitre de 1879. En casos similares los países civilizados han devuelto lo sustraído a su país de origen, pero Chile no solo no devuelve sino que exhibe lo robado. (Datos: fuentes varias)



jueves, 1 de junio de 2017

Virreinato del Perú: Gobernador Cristóbal Ramírez de Cartagena

Estandarte del Virreinato del Perú

Cristóbal Ramírez de Cartagena (Corona española, ... - Lima, 1594) fue un licenciado en leyes y político español que estuvo provisionalmente a cargo del gobierno interino del Virreinato del Perú, como presidente de la Real Audiencia de Lima, de 1583 a 1585.

Llegó a Lima como Relator de la Real Audiencia. Como esta institución no contaba aún con un reglamento orgánico, hizo un registro de las ordenanzas que la regían.

En 1560, al iniciarse el gobierno del virrey Conde de Nieva, fue sometido a juicio de residencia junto con otros magistrados y funcionarios de la Real Audiencia de Lima, quedando finalmente exento de todo cargo.

En 1567 pasó a la Real Audiencia de Quito como oidor pero al año siguiente se le ordenó volver a Lima, donde asumió la función de fiscal. 

En 1573 ascendió a oidor y adoptó una actitud prudente en las relaciones de la Audiencia limeña con el virrey Francisco Álvarez de Toledo, pero protestó ante el Rey cuando aquel clausuró el colegio máximo regentado por los jesuitas en 1579.

Por ese mismo tiempo entabló juicio de residencia al oidor Pedro Sánchez de Paredes por haber casado a su hijo de tres años con una niña de nueve, única hija de un rico encomendero. 

 Cuando falleció el virrey Martín Enríquez de Almansa, el 12 de marzo de 1583, Ramírez ya era Presidente de la Real Audiencia de Lima, por lo que debió encargarse interinamente del gobierno del Virreinato del Perú, que ejerció hasta la llegada del nuevo virrey.

El gobierno de la Audiencia de Lima presidido por su oidor decano Cristóbal Ramírez de Cartagena y cuya autoridad abarcaba los territorios de las Audiencias de Quito, Charcas y Panamá, se desenvolvió no sin alguna oposición de la de Charcas, cuyos miembros aducían que no estaban sujetos a su jurisdicción. El mismo Rey tuvo que enviar nuevas cédulas para dejar en claro la sujeción de dichos organismos a la Audiencia de Lima. 

Componían la Audiencia, además de su Presidente, los doctores Martín López de Recalde y Francisco Arteaga de Mendiola, y el licenciado Álvaro de Carvajal que hacía de Fiscal. Poco después se incorporaron el doctor Alonso Criado de Castilla y el licenciado Juan Bautista de Monzón. 

El hecho que la Audiencia se hiciese cargo del gobierno del Virreinato tenía sus inconvenientes, no solo porque le distraía de su principal cometido, que era administrar justicia, sino por las incorrecciones que cometieron sus miembros en la provisión de cargos y corregimientos. Se otorgaron cargos a quienes no correspondían y el licenciado Monzón cayó en nepotismo, de manera tan escandalosa, a tal punto que, tras la llegada del nuevo virrey, tuvo que ser remitido a España.

Otros acontecimientos en este período fueron: Por iniciativa del Concilio limense convocado por el Arzobispo de Lima Toribio de Mogrovejo se introdujo la imprenta en Lima, siendo la primera de América del Sur, pues México ya contaba con ella desde 1536. Para tal efecto se trajo desde México al impresor turinés Antonio Ricardo. El primer impreso fue una Pragmática de los Diez Días del Año, estatuto que imponía en los actos de la vida civil la corrección introducida en el Calendario (reforma gregoriana). El segundo fue un libro de catecismo acordado en el Concilio para facilitar la labor evangelizadora: Doctrina Cristiana y Catecismo (1584). Se estableció también la Caja de Censos de Indias. (Datos: Wikipedia)

viernes, 26 de mayo de 2017

En Tarapacá: La Unica Victoria del Ejercito Peruano en la Guerra del Guano y el Salitre

Estandarte del 2° de Línea Chileno
Capturado por el Guardia Civil Mariano Santos

La batalla de Tarapacá se desarrolló en la localidad homónima, el 27 de noviembre de 1879, durante la campaña terrestre de la Guerra del Guano y el Salitre de 1879.

Se enfrentaron fuerzas peruanas y fuerzas chilenas, estas últimas defendiendo los intereses ingleses por el guano y el salitre que poseían Bolivia y Perú.

Perú obtuvo la victoria, logrando el desbande y huida de los cuerpos del ejército chileno aún sobrevivientes.

Tras el desembarco en Pisagua, el 2 de noviembre de 1879, el ejército chileno invasor inició una serie de penetraciones al interior del departamento peruano de Tarapacá para consolidar sus posiciones y asegurar las vías de comunicación y suministros.

Se producen entonces dos acciones militares: un encuentro de caballería muy limitado en Germania, el día 6 de noviembre, y una batalla mayor en Dolores (también llamada San Francisco), el día 19 del mismo mes. 

Cabe destacar un hecho vergonzoso, la retirada de Camarones del ejército boliviano al mando del general Hilarión Daza, quien debía marchar para encontrarse con las fuerzas peruanas del General Juan Buendía. Daza retorna aceleradamente a Arica sin enfrentar batalla alguna. 

Por la falta de los esperados refuerzos bolivianos, e incapaz de sostenerse en el punto de la victoria, el ejército peruano se repliega hacia Tiviliche para luego marchar hacia el puerto de Arica, con el fin de reagruparse con las fuerzas aliadas que se encontraban en esa posición.

Al finalizar la Batalla de Tarapacá, los chilenos contabilizaron 516 muertos y 179 heridos, más que en las batallas de Pisagua, Germania y Dolores juntas. Los peruanos dieron en sus partes un total de 236 muertos y 261 heridos. 

Para los peruanos, la victoria de Tarapacá no cambió su situación, ya que luego de la batalla el ejército abandonó el lugar con destino a Arica, junto con toda la población que, huyendo de las represalias, dejó sus hogares. 

Al llegar a Arica el general Buendía y el Coronel Suárez fueron puestos bajo arresto por el Contraalmirante Montero culpándolos de las derrotas y por haber dejado Tarapacá en manos chilenas. (Datos: Wikipedia)


EL ABANDONO EN QUE SE ENCUENTRA ACTUALMENTE EL PUEBLO DE TARAPACA, LUGAR DONDE SE DESARROLLO LA BATALLA

jueves, 25 de mayo de 2017

Decisión de Francisco Bolognesi en Arica ¿Acierto o Error?


Al 2° Ejercito Peruano, al mando del coronel Leyva, con sede en Arequipa, se le dió la orden de dirigirse hacia Tacna para apoyar al 1° Ejercito Peruano al mando de Lizardo Montero, en maniobra envolvente la derrota del invasor Ejército Chileno era segura.

Leyva, nunca tuvo la intención de entrar en combate, a poca distancia de su objetivo, decidió regresar a Arequipa con sus 4 mil soldados, decretando la derrota peruana en Tacna.

A pesar de los innumerables telegramas que Francisco Bolognesi le cursara desde Arica, tampoco llegó. 

El 5 de Junio, llegó un emisario chileno, Juan de la Cruz salvo, quién le dijo: "El general en jefe del ejército de Chile, deseoso de evitar un derramamiento inútil de sangre, después de haber vencido en Tacna al grueso del ejército aliado, me envía a pedir la rendición de esta plaza, cuyos recursos en hombres, víveres y municiones conocemos".

Con la esperanza de la llegada de Leyva, Bolognesi, luego de consultar a sus jefes militares, respondió: "Tengo deberes sagrados, y los cumpliré quemando el último cartucho. 

El único jefe militar peruano que discrepó de la decisión de Bolognesi y de sus compañeros de armas, fue el coronel Agustín Belaúnde.

Belaúnde, fundó su voto en favor de la capitulación, alegando que, "habiéndose perdido toda esperanza de auxilio, sea de Leyva, o de Montero, era pueril creer que las escasas tropas de que se disponía, fueran capaces de contener el empuje de las orgullosas legiones invasoras; que no era acción de cobardes capitular ante enemigo tres o cuatro veces superior en número, haciendo antes "tabla rasa" de Arica y sus fortificaciones; finalmente que no hacerlo así, era sacrificar, a sabiendas, tanta juventud en flor; era llevarla al matadero".

Y tuvo razón Agustín Belaúnde, Perú fue derrotado, muriendo 900 jóvenes de un total de 1 mil 900 combatientes peruanos mal armados, que lucharon en desventaja contra 5 mil soldados chilenos que poseían los mejores equipos de guerra. Es más, muchos peruanos murieron cruelmente degollados por el salvaje invasor chileno cuando estaban heridos o rendidos.

Hubiera sido mejor decisión de Bolognesi y sus jefes militares rendirse frente a la diferencia militar tan grande y sin posibilidad de refuerzo peruano, permitiendo así que siga viviendo tanta gente joven, inútilmente sacrificada. Los 900 peruanos muertos podrían luego haber sido canjeados y regresar al combate más adelante, como ocurrió en otros casos.

Pero, Bolognesi creyó hasta antes de morir que Leyva llegaba con el 2° Ejército Peruano y Perú derrotaba al cruel invasor chileno. Pero este traidor estaba descansando cómodamente en Arequipa.


Coronel EP Agustín Belaúnde

martes, 23 de mayo de 2017

Los Países Actuales que Formaron Parte del Imperio Inca

Imperio Inca

Formaron parte del vasto territorio sudamericano que ocupó el Imperio Inca, los siguientes países:

-Argentina

-Bolivia

-Chile

-Colombia

-Ecuador

-Paraguay

-Perú

La capital de este imperio estuvo en la ciudad del Cuzco, Perú.

El Imperio ocupaba 2 millones de kilómetros cuadrados, el límite norte llegaba hasta el Río Mayo y la ciudad de Pasto en Colombia; el límite sur era el río Bío Bío, en Chile.

En toda Sudamérica, solamente el aguerrido y valeroso pueblo Mapuche o Araucano (hoy tan menospreciado por los mestizos descendientes de la mezcla de colonos europeos y soldados del ejército de ocupación inca), pudo detener definitivamente el avance más al sur de los incas.

martes, 16 de mayo de 2017

Secretario de Estado de los Estados Unidos Informa al Senado Sobre la Guerra entre Perú y ¿Chile?

James G. Blaine

James G. Blaine, Secretario de Estado de los Estados Unidos, dijo en 1881, en el Senado de su país:

"Chile, jamás habría entrado una sola pulgada dentro de la guerra, sino hubiera sido por el respaldo del capital inglés. Era un completo error hablar de dicho conflicto como una guerra entre Chile y Perú...es una guerra de Inglaterra contra el Perú, con Chile como instrumento...Asumo la responsabilidad de esta afirmación."

En 1882, declaró al diario The Washington Post:

"Los chilenos consiguieron de Inglaterra acorazados y material de guerra. Los soldados chilenos marcharon hacia el Perú con uniformes de tela inglesa, con fusiles ingleses sobre sus hombros, la simpatía inglesa respaldó a Chile en su conquista y los intereses comerciales ingleses reciben un tremendo impulso del engrandecimiento de Chile"

"Banqueros ingleses proveerán el dinero, comerciantes ingleses efectuarán los negocios, buques ingleses cargarán los productos. Más de 800 barcos están implicados en este negocio...La guerra contra el Perú ha sido hecha en pro de los mismos intereses que Clive y Hasting (*) tuvieron en India"

(*) Clive fue el conquistador de la India a nombre de East India Company y después dominó el país, se dedicó a expoliarlo al máximo de sus riquezas.

lunes, 15 de mayo de 2017

Presidentes José Balta y Manuel Pardo

José Balta
Presidente de Perú

José Balta y Montero - Presidente de Perú entre 1868 y 1872.

Enterado de la adquisición por parte de Chile de 2 poderosos blindados, decide la compra para Perú de 2 blindados más avanzados que los chilenos. Es derrocado por los hermanos Gutiérrez, del Ejército Peruano y encarcelado. Es asesinado en su celda.

Manuel Pardo y Lavalle - Presidente de Perú entre 1872 y 1876

Anula los contratos de compra de blindados efectuados por José Balta, propiciando la inferioridad naval peruana y posterior derrota en la Guerra del Guano y el Salitre entre Perú y Chile.

Si Perú hubiese contado con los blindados de Balta, Chile jamás hubiera osado en declararle la guerra.

Se perdió toda una rica provincia.


Manuel Pardo
Presidente de Perú

jueves, 4 de mayo de 2017

Viaje y Estadía en la Arequipa de los 50

Rio Chili - Ciudad de Arequipa

Memorias de un niño de 13 años en el año 1953:

"A inicios del año 1953, con toda mi familia viajé a la ciudad de Arequipa en el sur de Perú, para reunirnos con mi papá que había sido designado Jefe de la Región Sur de la Guardia Civil, la que comprendía los departamentos de Arequipa, Moquegua y Tacna.

Antes de su designación, mi papá había al fin logrado avanzar en su carrera, después de algunos años, pasó del grado de comandante al de coronel. 

El siempre había ascendido en el primer puesto por méritos, hasta que llegó al grado de coronel, para el que ya no se tomaba examen sino entraban en juego relaciones con los gobernantes, políticos, senadores, diputados etc. y en ese nivel se detuvo su avance, porque él era un profesional y no aplicaba mucho tiempo a relaciones interesadas con los miembros del gobierno y congresistas.

El viaje de Lima a Arequipa la hicimos en una camioneta, serían unos mil kilómetros y fue un poco accidentado. 

A mitad de camino llegamos a un pueblito de la costa llamado Chala, donde nos detuvimos para pasar la noche en un hotel, el único que había. Cuando estabamos durmiendo nos despertó una fuerte lluvia; el agua pasaba los techos mal construidos e inundaba las habitaciones y las camas. Rápidamente, cogimos las maletas y salimos corriendo hacia la camioneta continuando el viaje con la lluvia y en plena noche. 

Llegamos luego de unas horas a otro pueblo llamado Camaná, donde mi mamá quiso visitar a su prima Delia que se había casado con un agricultor importante de la zona. Nos internamos con la camioneta por las chacras y la encontramos, estaba también su esposo y su gran número de hijos todos en esa época pequeños, ellos se dedicaban al cultivo del arroz. 

Dejamos la costa y empezamos la peligrosa subida hacia Arequipa, ciudad que se encuentra a 2 mil 325 metros sobre el nivel del mar. Fuerte lluvia nos acompañó durante el viaje, correspondía su presencia porque generalmente se da en el período diciembre - abril, y estabamos en enero, aunque esta vez eran más fuertes que de costumbre. 

Debíamos cruzar el puente sobre el río Ocoña, pero por la crecida del caudal éste había colapsado y se interrumpió el pase de vehículos, pero no de personas. El problema fue comunicado a mi papá que estaba en Arequipa, y él envió otra camioneta para hacer un transbordo. Caminamos un poco, cruzando el río por la parte del puente habilitada para personas llegando a la orilla opuesta abordando la otra camioneta, en ella pudimos llegar a la ciudad de Arequipa.

Arequipa me pareció una bonita ciudad a los pies del volcán Misti y rodeada por otros 2 volcanes el Chachani y el Pichu Pichu. 

Era un ambiente distinto al que estaba acostumbrado a ver en Lima. Arequipa, era de corte colonial, con casas conservadoras y señoriales, construidas con sillares que es un material rocoso blanco proveniente de la lava volcánica, las pistas estaban cubiertas con adoquines de piedra, y tenía un buen sistema de transporte con bonitos y pintorescos tranvías que enlazaban el centro con los distritos como Tiabaya, Yanahuara, Selva Alegre, Tingo, etc.

La sede de la jefatura de la región de policía estaba en la calle General Morán a una cuadra de la plaza de armas o mayor de Arequipa. Ocupaba el segundo piso de una gran casona antigua. En el primer piso había 2 tiendas. Se accedía al segundo piso por una gran escalera que se encontraba en el centro de la casa. El segundo piso estaba dividido en dos sectores, en el lado derecho estaban la oficinas de la sede policial, la VI Región de Policía, y en el lado izquierdo la residencia del jefe y su familia. Eran habitaciones antiguas muy grandes y de techo alto. El salón era de uso común, para la oficina y para la casa. Además, tenía 2 dormitorios muy grandes, 1 baño, comedor, cocina y un cuartito para la empleada doméstica que mi mamá había traído desde Lima, se llamaba Alejandrina y tenía una hijita, Laura. 

Con mi hermano ingresamos al colegio La Salle y mis 2 hermanas al colegio Sagrados Corazones Belén, 2 buenos colegios arequipeños. El primer día de clases fui objeto de burlas porque, como se acostumbraba en Lima, me presente con el uniforme del colegio pero con pantalones cortos. Todos se reían de mí porque allá se acostumbraba el pantalón largo, seguramente por el frío existente. Pero esta fue la única situación desagradable que pasé en este colegio. 

La Salle, era un colegio muy grande, con un gran área de terreno, aulas de clase amplias y bien iluminadas, patio muy amplio y una cancha de fútbol de tamaño profesional la que después de una lluvia amanecía con una costra de hielo por el frío extremo durante la noche, esta situación permitía a los alumnos jugar arrojando piedritas que se deslizaban sobre el hielo, dando rebotes. 

Al fondo del colegio siempre presente estaba el majestuoso volcán Misti con su cima cubierta de nieve, a sus costados otros 2 volcanes el Chachani y el Pichu Pichu. 

Los hermanos de La Salle eran personas disciplinadas y correctas que cumplían bien con su rol de enseñar religión y los cursos escolares. Como yo era el hijo del Jefe de la Región de la Guardia Civil, sentía que los hermanos de La Salle me adulaban, porque no recuerdo haber estudiado mucho para aprobar sin problemas los cursos de 5° de primaria y 1° de secundaria. Los hermanos de La Salle, aplicaban un sistema de tarjetas que se otorgaban a los alumnos más destacados como un estímulo. En poder de ellas el alumno tenía libertad para hacer muchas cosas entre las que se encontraba poder entrar o salir del colegio en horas diferentes a las establecidas. Pues, yo recibía siempre la tarjeta de mayor alcance sin hacer muchos méritos para ello. 

Los hermanos también tenían como trabajo reclutar nuevos miembros de la congregación entre los escolares de 5° de primaria o 1° de secundaria, a quienes hablaban sobre las ventajas de ingresar a su seminario para convertirse en hermanos de La Salle. No me acuerdo cómo pero me convencieron y acepté. Inmediatamente pidieron una reunión con mis padres con quienes hablaron, pero la propuesta fue rechazada, e hicieron bien porque yo solo tenía 12 años y no estaba en capacidad de tomar decisiones correctas.

En esa época había en Arequipa bastantes familias árabes principalmente de origen palestino, yo era amigo de compañeros de apellido Abusada, Abugattas, Jasaui, Heresi etc. Eran muy buenas personas, correctas, amigables y de buen comportamiento. Ellos siempre me invitaban a visitar el club arabe-palestino de Arequipa, donde había salones con juegos como el billar y otros entretenimientos. 

Realmente, me encantaba Arequipa, una ciudad distinta a las que conocía, las casas de sillar, los adoquines, la fuerte lluvia que no había en Lima, el agua helada que salía por caños y duchas en la mañana, los tranvías que pasaban por mi casa con sus troles que aparecían a la altura de los balcones a veces soltando chispas cuando llovía, mi boca que se agrietaba y mi nariz que a veces sangraba un poco por el intenso frío.

Gozaba con los dulces, el exquisito maní, los helados diferentes a los de Lima y sobre todo el maravilloso queso helado como le llamaban a un helado muy especial y delicioso..
  
Al frente de la casa había un cine muy antiguo, el Fénix, en él vi lindas películas de esa época como la primera versión de Titanic, también de la segunda guerra mundial y otras. Solo tenía que cruzar la calle para estar en el hall de este acogedor cinema. 

Los fines de semana, con toda mi familia salíamos de paseo al campo, principalmente por Tiabaya zona de una campiña preciosa, de verdes excepcionales, con un lindo río de aguas cristalinas, donde encontrábamos frutas deliciosas, comíamos una peras de agua pequeñas, verdaderos manjares naturales.

Cerca de la ciudad estaban los Baños de Jesús, con aguas termales naturales. Con mis hermanos nos divertían mucho bañándonos en las piscinas de agua atemperada, cristalina y según decían con excelentes propiedades para la salud. Las visitas a Jesús eran casi todos los fines de semana, porque no estaba muy lejos de la ciudad. 

En una oportunidad, hicimos un viaje para visitar la iglesia donde estaba la Virgen de Chapi, a la que los arequipeños le tienen una gran devoción y le atribuyen muchos milagros. Fue un viaje bastante complicado pues en esa época solo había carretera de tierra afirmada, que pasaba por lugares de geografía peligrosa. Luego de muchas horas de duro viaje llegamos a un sitio árido y descampado donde solo había una pequeña iglesia bastante deteriorada. No existía ningún lugar para descansar, para comer o para quedarse, así que luego de una breve visita debimos emprender el retorno, llegando a la ciudad de Arequipa totalmente agotados. 

En el verano del año 1954, con toda mi familia, incluyendo a mi tía Adriana, hermana de mi mamá, e Irma mi prima, que habían llegado desde Lima de visita, salimos de viaje en 2 vehículos en una gira al sur, primero fuimos a Moquegua, la tierra de mi papá y luego a Tacna. Mi papá descendía de una familia que como muchas otras se instalaron en Moquegua procedentes de Valladolid, España. Construyeron la ciudad y casas al estilo español y se dedicaron a la agricultura, logrando las afamadas uvas y vinos de Moquegua. Las familias eran prósperas, pero llegó a las plantaciones una plaga de insectos, la filoxera, que arrasó con todos los sembríos llevando a la pobreza a los moqueguanos. En esta situación se produjo una diáspora, la mayoría fueron a vivir a otros lugares como Lima y otros se iban a Chile, como fue el caso de uno de los hermanos de mi papá. A pesar de que su padre, mi abuelo, quería que vaya a Chile, mi papá decidió viajar a Lima. Todavía muy joven se enroló en la caballería del ejército, sirvió en el 3 de caballería el regimiento más importante de la época. Luego de un tiempo, el Gobierno peruano trajo una misión de la Guardia Civil de España para reorganizar la policía existente. Así se crea la Guardia Civil del Perú, ingresando mi papá a la escuela de oficiales de la que egresó como Alférez. 

Después de cruzar desiertos llegamos a Moquegua e inmediatamente fuimos al distrito de Torata donde vivían aún algunos hermanos y hermanas de mi papá, a quienes pudimos visitar después de mucho tiempo. De Moquegua nos dirigimos al puerto de Ilo, donde nos quedamos unos días gozando de sus preciosas playas. 

Luego nos dirigimos a Tacna y de allí cruzamos la frontera para visitar la ciudad chilena de Arica, la que en una época fue peruana, pero que se perdió como consecuencia de la derrota peruana en la Guerra del Guano y el Salitre de 1879. 

Mi papá, en algunas oportunidades, como en el día de la policía, navidad etc, me llevaba en sus visitas a todas las comisarías y cuarteles de la Guardia Civil en la ciudad de Arequipa, donde saludaba a oficiales y guardias con quienes departía por unos momentos. Las comisarías estaban en esa época bien organizadas y su personal era de primera. 

En el corso de fiestas patrias, que todos los años se realizaba en la ciudad, yo participaba como parte del colegio La Salle, con mis compañeros íbamos en caballos, proporcionados por la policía, disfrazados de soldados romanos, desfilando por toda la ciudad entre una gran muchedumbre. 

Cerca a Arequipa, en Vitor, había una base aérea de la Fuerza Aérea del Perú. En sus vuelos de entrenamiento, los aviones pasaban por la ciudad y yo quedaba extasiado por la rapidez y el ruido de los cazas a hélice P 47 que en la época eran lo más moderno que tenía la aviación peruana. Yo los miraba y deseaba ser aviador para pilotear estos cazas de guerra. 

Aprendimos las bondades de la comida arequipeña gracias a Peregrina, una arequipeña de primera, la que de vez en cuando iba a mi casa y nos preparaba deliciosas sopas y platos de la deliciosa gastronomía arequipeña. 

Estuvimos 2 años en Arequipa, 1953 y 1954, quedando en mí un extraordinario recuerdo de esta preciosa ciudad dotada de una bella naturaleza". (jlhurtadov@gmail.com)

martes, 2 de mayo de 2017

Lo Que Decían los Historiadores y diarios Chilenos Sobre las Operaciones Navales del BAP Huáscar

BAP Huáscar

Durante la Guerra del Guano y el Salitre del siglo XIX entre Perú y Chile:

Benjamín Vicuña Mackenna - Historiador Chileno:


"Las frecuentes, atrevidas y, sobre todo, impunes excursiones del Huáscar en las costas de Chile, comenzaban a producir en el ánimo del país un sentimiento de rubor, parecido al de la estupefacción y en el cerebro de sus mandatarios una emoción semejante al vértigo. Era imposible someterse por más tiempo a aquella perenne vergüenza, y soportar que un buque mal marinero y tres veces menos guerrero que cualquiera de nuestros blindados, viniese, a manera de capricho o de mofa a retarnos en nuestros propios puertos de Limari al norte. Además, era operación peligrosísima en guerra moderna, emprender una operación de convoy y desembarco de tropas, mientras tuviese la mar un buque de tan buen andar y de forma tan imperceptible como el Huáscar."

Diario El Ferrocarril de Santiago de Chile:


"Hasta hoy el Huáscar visita nuestros puertos , destruye lanchas, entra en nuestro mar como en su casa; va a Antofagasta, plaza fortificada, la bombardea, se entretiene en disparar sobre el Abtao, le mata diez de sus tripulantes; entra y sale, juega con nosotros, como los gatos con los ratones."

Gonzalo Bulnes - Historiador Chileno:

"La actividad del Huáscar le creaba un ambiente de simpatía universal y el mundo se sentía inclinado en favor de esa pequeña nave que a pesar de su debilidad mantenía en jaque a las poblaciones marítimas de Chile."

jueves, 6 de abril de 2017

Theodore Roosevelt: El Monitor Huáscar es el Más Famoso y Recordado Blindado que Haya Existido

B.A.P. Huáscar
"Cuando Theodore Roosevelt, ex-Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (1901-1909), visitó a la Armada Chilena en Noviembre de 1913, estando a bordo del Crucero O’Higgins y ante el almirantazgo chileno dijo: 
"Necesito hacer una peregrinación para visitar el monitor "Huáscar", el más famoso y recordado blindado que haya existido y en el cual se ejecutaron los actos de heroísmo mayores que jamás se han hecho en otro blindado de cualquier nación del mundo"
La prensa inglesa decía por aquellos días de 1879 en "The Standard" del 28 de Agosto:
 "Es posible que algunos de los hechos atribuidos al "Huáscar" sean exagerados, pero es evidente que el Capitán Grau es un marino muy bravo y muy hábil. Su atrevimiento en atacar fuerzas superiores y viveza para pasar, por decirlo así, entre los dedos del enemigo, son muy excepcionales, y luego cuando se escriba la historia de la guerra, se verá que los hechos verificados por el "Huáscar" serán lecciones de mucho valor".
"Le Matin" de París se ocupó cuando la pérdida del "Huáscar" de este modo: 
"El "Huáscar" representa en la historia naval del Perú un caso único, por su gesto gallardo y heroico. Estuvo comandado por el Almirante Grau que dejó con su muerte un futuro igual al que dejó el Almirante Nelson en la batalla de Trafalgar".
Luego del combate de Angamos, otros dos diarios extranjeros publicaron las siguientes noticias con fecha 10 de octubre de 1879: El Times de Londres: 
"El Huáscar es un barco histórico, que figura en todos los combates navales en el curso de la guerra; ha bombardeado las poblaciones de los chilenos (solamente aquellas fortificadas) , perseguido y capturado sus buques transportes y ha sido por varios meses el terror de la costa chilena. Al mando de un hábil y valiente oficial y tripulado por hombres excelentes, el Huáscar ha sido siempre un formidable adversario".
El Heraldo de Nueva York: 
"No se necesita haber estado del lado del Perú en la desgraciada guerra de Sudamérica, para lamentar que el gallardo Huáscar haya sido capturado por los chilenos. Algo que parecía buena suerte, pero que probablemente no era sino competencia en su manejo, ha colocado repentinamente a este buque entre los más famosos que han surcado aguas americanas. Ninguna empresa era demasiado grande ni demasiado pequeña para él. Que mantenga su antigua reputación ahora que se halla en otras manos es muy dudoso, porque comandantes tan hábiles como Grau no hay muchos".
El 14 de octubre, el representante del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica en el Perú, Isaac Christiancy, emitió al Secretario de Estado de su país un informe sobre el combate de Angamos en los siguientes términos: 
"Esta pequeña nave bajo la inteligente dirección del almirante Grau tuvo por cerca de cinco meses no solamente estorbada sino completamente paralizada a toda la flota chilena, incluyendo dos enormes acorazados, y mantuvo abierta la comunicación por mar para los transportes peruanos desde el norte del Perú hacia Arica... La desaparición de ese buque cambia por completo el aspecto de la guerra y da a los chilenos el control del mar... El gobierno peruano esta haciendo máximos esfuerzos para compensar la pérdida del Huáscar y procura adquirir otras eficientes naves, pero será difícil encontrar al hombre que ocupe el puesto de Grau, hombres tales no son a menudo hallados en ninguna parte...".
Tanto lo escrito por El Heraldo de Nueva York como lo escrito por el representante del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica en el Perú, Isaac Christiancy, tenían el carácter de premonitorio porque en el terreno de los hechos el "Huáscar" en manos chilenas jamás repetiría sus momentos de honor y gloria.
Respecto a las correrías del "Huáscar" el historiador Chileno Benjamín Vicuña Mackena escribe el siguiente testimonio:
 "Las frecuentes, atrevidas y sobre todo impunes excursiones del "Huáscar" en las costas de Chile comenzaban a producir en el ánimo del país un sentimiento de rubor parecido al de la estupefacción, y en el cerebro de sus mandatarios una emoción semejante al vértigo. Era imposible someterse por más largo tiempo a aquella perenne vergüenza y soportar que un buque mal marinero y tres veces menos guerrero que cualquiera de nuestros blindados, viniese a manera de capricho o de mofa a retarnos en nuestros propios puertos".
Jacinto López, Historiador venezolano, escribió acerca del "Huáscar": 
"Mientras este solo buque peruano, el "Huáscar" subsistiese; mientras el "Huáscar" estuviera en el mar, mientras Grau estuviera en el "Huáscar", Chile no desembarcaría un solo soldado en territorio peruano y las hordas de la conquista se pudrirían en Valparaíso y Antofagasta en la larga espera del desenlace de la guerra del "Huáscar" contra toda la escuadra chilena. Este es un hecho sin precedente en la historia de las guerras navales del mundo entero, el "Huáscar" prestó servicios incomparables. El solo hizo la guerra naval. El solo protegió al Perú contra la invasión. El solo hizo la obra de una escuadra. Este es el interés y la lección de esta historia. Esta es una epopeya como la de la independencia. Este es el pedestal de Grau y la gloria del Perú. Este es el milagro de la guerra naval en la guerra del pacífico". Nueva York, Diciembre 1930. "Historia de la guerra del guano y el salitre".
En el despacho de la Reina Isabel II existe dos cuadros de los dos más grandes héroes navales, uno es de Nelson y el otro es de Grau."
No puede haber celebración del bicentenario de la independencia de Perú con el monitor Huáscar bajo cautiverio de Chile.
La OEA y UNASUR deben otorgar a Grau el título de Principal y Gran Almirante de América Latina y al Huáscar la designación de Principal Buque de Guerra latinoamericano.

miércoles, 5 de abril de 2017

La Corbeta Unión Grandiosidad Naval y Miseria Gubernamental


En plena Guerra del Guano y el Salitre de 1879, el nuevo gobierno del Perú, representado por Nicolás de Piérola como Dictador, dio el mando de la corbeta Unión al capitán de navío Manuel Antonio Villavicencio Freyre. 

El 12 de marzo de 1880 la Unión salió a su séptima y última expedición en la guerra, con destino al bloqueado puerto de Arica.

En la madrugada del 17 de marzo, la Unión, amparada en la oscuridad y el absoluto silencio a bordo, entró a Arica, navegando temerariamente pegada a la costa y burlando a la escuadra bloqueadora.

La maniobra de la Unión, fue recibida con júbilo no sólo por la guarnición peruana, sino también por las tripulaciones de los buques de guerra extranjeros, que se habían percatado y observado las maniobras de la corbeta peruana.

Los bloqueadores chilenos burlados recién se dieron cuenta de lo que estaba pasando a plena luz del día, cuando la Unión ya estaba descargando los suministros.

Los buques chilenos Cochrane y el Amazonas se unieron al Huáscar y abrieron fuego sobre la corbeta peruana y también sobre el monitor Manco Cápac hasta después de las 2 pm. Ambos barcos contestaron y fueron ayudados por la batería del Morro y las del Norte. 

Las operaciones de descarga pudieron concluir sin dificultades. 

El jefe del Cochrane Juan José Latorre llamó a bordo de su buque a los comandantes del Huáscar y del Amazonas para deliberar sobre la forma de impedir que escapase la osada nave peruana de la rada de Arica. Justo en ese mismo instante, después de las 5 pm, la Unión zarpó a toda velocidad, no con dirección norte como creían los enemigos, sino con rumbo al sur, burlando por segunda vez el bloqueo, lo que suscitó el aplauso de las tripulaciones de los buques neutrales y la algarabía de la población que coronaba el Morro y otros lugares cercanos. Los buques chilenos emprendieron la persecución de la Unión, pero la abandonaron al llegar la noche. 

Tras esta hazaña, que asombró a propios y extraños, la Unión llegó al Callao el 20 de marzo. Había cumplido su misión con éxito, rompiendo dos veces el bloqueo de Arica.

Lamentablemente, Nicolás de Piérola, el presidente peruano, deseaba la derrota de su país en Tacna y Arica, por ello en un acto de grave traición, mandó con la Unión los siguientes pertrechos:

2 ametralladoras (una de ellas malograda); 

400 pares de zapatos

tela blanca en gran cantidad. 

Eso era todo, ni armas, ni municiones, ni alimentos, ni dinero, etc.

Al respecto, el historiador chileno Diego Barros-Arana escribió:

"Los oficiales peruanos de Tacna y Arica, que veían a sus soldados casi desnudos, y que conocían las necesidades del ejército, se persuadieron de que las mezquinas rivalidades de los hombres públicos del Perú, no se habían acallado en medio de los conflictos de la guerra exterior. A juicio de ellos, el dictador Piérola estaba resuelto a sacrificarlos, para evitar un triunfo que debía enaltecer a Montero (el jefe peruano en Tacna y Arica), y que podía ser una amenaza para su dictadura".

No le importó a Piérola poner en alto riesgo a la corbeta Unión, en un sacrificio no útil de su tripulación.

Perú fue abatido en Tacna y Arica, lo que celebró el presidente peruano más que los invasores chilenos.

Referencias: "La Tragedia del 79" libro de Alfonso Bouroncle Calderón.

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