Cultura e Historia de Perú

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lunes, 18 de enero de 2016

Combate de Cruces - Victoria de la Marina de Guerra del Perú

Almirante Martín Guise

El combate naval de Cruces fue un enfrentamiento naval en la Guerra de Perú con la Gran Colombia.

Ocurrió el sábado 22 de noviembre de 1828, con el enfrentamiento de los buques peruanos Presidente, Libertad y Peruviana contra los buques grancolombianos Guayaquileña, y Adela. 


En septiembre de 1828 la escuadra peruana al mando de Martín Guise se componía de las fragatas Presidente y Monteagudo, la corbeta Libertad, el bergantín Congreso, las goletas Arequipeña, Peruviana y ocho lanchas cañoneras. Más tarde contó también con el bergantín Rápido.

El 18 de septiembre de 1828, Guisse partió del Callao conduciendo a La Mar y llegó a Paita el 22 del mismo mes. 


El 2 de octubre, la flota peruana hizo desembarcos sobre varios pueblos, especialmente en el de Naranjal, causando en todas partes daños considerables. 


El 22 de noviembre, a una corta distancia de Cruces, el Almirante Guise, a bordo de la fragata Presidente, una fragata con una tripulación de 259 hombres, armados con 52 fusiles, ordenó a sus naves formación de ataque. El combate empezó con el avance de las lanchas y la Peruviana que también llevaba tropas. 


Guise forzó vela a la Presidente y rompió la cadena protectora de la ría, tras de lo cual logra hacer un gran daño contra el fuerte «Las Cruces» que en forma inmediata es abandonado por sus defensores, tras tener un elevado número de muertos y heridos.


La corbeta Libertad enfrentó al Astillero. Guisse mandó desembarcar las tropas de la Peruviana y de las lanchas para que tomasen posesión del castillo de Cruces (que posteriormente fue quemado y destruido por la flota peruana). 


En la mañana del 23 de noviembre hubo un bombardeo entre el bergantín grancolombiano Adela (protegido por una batería situada en la aduana) y la flota peruana. El bergantín fue quemado por los grancolombianos para que no cayera en poder de los peruanos, y la batería quedó silenciada. 


A las tres de la tarde del mismo día 23 avanzó Guisse y destruyó las tres baterías del castillo: la del muelle, la del cerro de la Pólvora (a cuyo amparo estaban la goleta Guayaquileña) y la Planchada. 


La batería del muelle quedó deshecha, la Guayaquileña desmantelada (fue luego incorporada a la escuadra peruana). 


A las nueve de la noche, la orden de Guisse fue para que los buques se replegaran al fondeadero de Cruces, pues a Guayaquil no le quedaba sino rendirse. Pero una mala maniobra de la fragata Presidente hizo que encallara en uno de los tantos bajos de la ría. 


Diez horas permaneció en esta situación hasta el mediodía del día 24 en que la creciente de la marea la puso a flote. 


Durante esa mala situación de la fragata; aprovecharon los grancolombianos para montar un cañón y desde allí abrieron fuego a la fragata que no podía contestar por el estado en que quedó al encallar. Los demás buques peruanos que ya habían anclado en Cruces no pudieron acudir en su auxilio por ser contraria la corriente. Cuando la fragata había flotado y navegaba hacia Cruces, una de las últimas balas de la flota grancolombiana impactó en el pecho de Guisse, hiriéndolo mortalmente. 


Su oficial ejecutivo, el Teniente José Boterín asumió el mando de la flota. Las bajas peruanas fueron de 13 hombres. 


Tras la muerte del almirante Martín Guisse, el segundo jefe, teniente José Boterín fue quien llevó adelante el ataque y logró apagar completamente los fuegos de tierra. 


Una vez eliminadas las defensas costeras de Guayaquil el bloqueo continuó, la guarnición gran colombiana se retiro a unirse con el ejército de Sucre y se iniciaron negociaciones para la capitulación de la plaza la misma que se firmó a bordo de la goleta Arequipeña el 19 de enero de 1829. 


El bloqueo de Guayaquil por parte de la Marina de Guerra del Perú fue decisivo para la obtención del dominio marítimo y marca el fin de la campaña naval de la Guerra grancolombo-peruana.

Las tropas peruanas ocuparon Guayaquil el 1.º de febrero de 1829 al mando del capitán Casimiro Negrón. 


En los días siguientes el nuevo jefe la escuadra peruana Hipólito Bouchard despachó a Panamá dos barcos, la goleta Arequipeña y el bergantín Congreso al mando del teniente primero José Boterín con la finalidad de capturar a la goleta de guerra Grancolombiana Tipuani, en el viaje fue apresada la goleta Francisca el 7 de abril de 1829, los buques peruanos arribaron a Panamá, donde sin encontrar resistencia capturaron a la goleta Jhon Cato que arribó presa al Callao el 7 de julio del mismo año, la Tipuani sin embargo no fue encontrada. 


El 18 de mayo, durante un accidente, se incendió la fragata Presidente, que fue la única perdida material de la escuadra peruana durante la guerra.


En el mar la guerra fue favorable a Perú, pero en tierra el Ejército Peruano no pudo derrotar al ejército de la Gran Colombia en la Batalla de Tarqui que se libró el 27 de febrero de 1829 en el llamado Portete de Tarqui, a pocos kilómetros de Cuenca (actual Ecuador).

Como consecuencia de ello, Perú tuvo que retirarse de Guayaquil, que fuera invadida luego de la victoria naval peruana. (Datos: Wikipedia)

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