Cultura e Historia de Perú

Cultura e Historia de Perú

sábado, 12 de diciembre de 2015

Guerra del Guano y el Salitre de 1879: Lo que los Chilenos Sustrajeron de Perú

Coronel Chileno Pedro Lagos
Dirigió el Saqueo de Lima
y el Degollamiento de Peruanos en Arica

En 1881, durante la Guerra del Guano y el Salitre, fueron sustraídos y llevados a Chile, miles de libros de la Biblioteca Nacional del Perú.

El robo se mantuvo en Chile como secreto e incluso fue negado por algunos historiadores de Chile.

El Diario Siete de Chile, encontró una lista publicada en el Diario Oficial de ese entonces, donde se individualizan 10 mil volúmenes que en su mayoría ingresaron a la Biblioteca Nacional. 

Según texto de Diario Siete, a días de iniciada la ocupación chilena de la capital peruana, el 17 de enero de 1881, el coronel Pedro Lagos eligió como cuartel de su batallón el palacio de la Biblioteca de Lima, institución que atesoraba la más valiosa colección bibliográfica de Latinoamérica, estimada entre 35 mil y 50 mil volúmenes.

Lagos le pidió a Manuel de Odriozola, su bibliotecario, que le enseñara aquel tesoro y luego exigió las llaves de la bóveda en donde se guardaban los libros. 

Lo que vino después fue la expoliación el saqueo. Parece que la orden vino del gobierno central chileno. 

Dos meses después, en una carta a míster Christiancy, embajador de Estados Unidos en Perú, Odriozola, relató lo ocurrido. Trató el hecho de un "crimen de lesa civilización cometido por la autoridad chilena en Lima", agregando: "Apropiarse de bibliotecas, archivos, gabinetes de física y anatómicos, obras de arte, instrumentos o aparatos científicos, y de todo aquello que es indispensable para el progreso intelectual, es revestir la guerra con un carácter de barbarie ajeno a las luces del siglo, a las prácticas del beligerante honrado y a los principios universalmente acatados del derecho". Y termina: "Nadie podría recelar, sin inferir gratuito agravio al gobierno de Chile, gobierno que decanta civilización y cultura, que para él serían considerados como botín de guerra los útiles de la universidad, el gabinete anatómico de la Escuela de Medicina, los instrumentos de las escuelas de Artes y de Minas, los códices del Archivo Nacional, ni los objetos pertenecientes a otras instituciones de carácter puramente científico, literario o artístico (...)

Sigue diciendo en su carta Odriozola, los libros son llevados en carretas, y entiendo que se les embarca con destino a Santiago. La biblioteca, para decirlo todo, ha sido entrada a saco, como si los libros representaran material de guerra". 

El historiador peruano Mariano Paz Soldán en 'Narración histórica de la guerra de Chile contra Perú y Bolivia', publicada en 1904, anota: "Desde ese momento principió el saqueo descarado de ese sagrado depósito (...) Se cargaban carros con toda clase de libros, que se llevaban a casa de los chilenos y de allí, después de escoger lo que les convenía, el resto lo vendían en el mercado al precio de 6 centavos de libra, para envolver especias y cosas por el estilo". 

Podría pensarse que solo es la versión de los vencidos, cargada de resentimiento hacia el invasor. Sin embargo, y pese a que el incómodo tema ha sido omitido por la historiografía chilena, existe un testimonio de peso que confirma el relato peruano de los hechos. Es la versión del sabio Ignacio Domeyko, rector de la Universidad de Chile y entonces el intelectual más prominente del país. En su libro 'Mi viaje', Domeyko se lamenta de que un decreto de Manuel García de la Huerta, ministro de Instrucción Pública del gobierno de Aníbal Pinto, le encomendara clasificar el botín arrebatado a la Biblioteca de Lima, museos y establecimientos varios de aquella capital. Califica la misión como "la más desagradable y antipática, pues me recordaba lo que habían hecho los rusos con muchas bibliotecas y colecciones de la Universidad de Vilna" y señala que habrían llegado "la mitad de los libros que, de acuerdo a informes fidedignos, poseía la ciudad de Lima".

Teniendo conciencia de la aberración cometida, quiso dejar un "minucioso inventario de los objetos traídos", exigiendo que sea publicado por el gobierno "para que se viera el poco provecho que aportó al país ese robo y cuánto contribuirá para excitar animosidades entre dos naciones hermanas".

El Diario Siete de Chile encontró aquel riguroso inventario que hizo Ignacio Domeyko en colaboración con un bibliófilo tan insigne como Diego Barros Arana. 

Entre el lunes 22 y el miércoles 24 de agosto de 1881 el Diario Oficial de la República de Chile publicó –con el título de 'Lista de libros traídos de Perú'– un informe de 16 páginas enviado por Domeyko al ministro de Instrucción Pública con los libros y objetos de ciencia robados en Lima y hechos llegar a la Universidad de Chile. Recibió, en dos envíos de la Intendencia General del Ejército, un total de 103 grandes cajones y otros "80 bultos". 

Separó en cuatro grupos los objetos recibidos: 

-El primero, de "instrumentos y aparatos para la enseñanza de la física y de la química, y una colección de muestras para química orgánica y farmacia"; 

-El segundo, de "preparaciones anatómicas"; 

-El tercero, de "objetos de historia natural"; y 

-El cuarto, de libros. 

Además, el botín incluía una gran colección geológica de rocas. 

Sin duda, lo más valioso eran –según Domeyko– "los más de 10 mil volúmenes", muchos de ellos del siglo XVI y XVII, incluidas numerosas joyas bibliográficas universales. 

El objetivo era enriquecer el patrimonio científico-cultural de Chile saqueando en Perú la colección más valiosa de todo Latinoamérica.

La pobreza cultural de Chile, producto de haber sido una gobernación pobre, a mucha distancia del alto nivel cultural en el Virreinato del Perú. Chile tenía muy precarios laboratorios y bibliotecas para la formación académica e investigación.

Domeyko en persona hizo el catálogo de cerca de 150 instrumentos de física y química. El catastro del material anatómico fue hecho por el profesor de patología Francisco Puelma Tupper. 

El tesoro de mayor cuantía, el bibliográfico, fue clasificado en cuatro grupos: 

-Obras de historia, literatura y estadística; 

-Obras de física, matemática, historia natural y medicina; 

-Obras de jurisprudencia; y 

-Obras de teología. 

Barros Arana se encargó de la exhaustiva clasificación de los dos primeros grupos, los de mayor valor, catalogando 1.105 obras (cifra que se multiplica porque la mayoría de las obras tienen varios volúmenes; por ejemplo, Histoire de l’Academie tenía 100 volúmenes) y 222 manuscritos de "historia, literatura y ciencias". También es significativa la cantidad de libros de derecho y teología. 

El ministro de Instrucción Pública de Chile definió el destino final del botín: 

-Los aparatos de física y química al Laboratorio de la Universidad de Chile; 

-Los anatómicos a su Museo de Anatomía; 

-Los objetos de historia natural al Museo Nacional; 

-Los libros de viajes a la Oficina Hidrográfica; los de meteorología a la Oficina Meteorológica; y "todos los libros restantes, incluso los de teología, a la Biblioteca Nacional". 

Varios de los libros más valiosos permanecen en la Sala Medina, el Fondo General y la bóveda de la principal biblioteca del país. 

Los volúmenes del Compendio de las crónicas, de Garibay (de 162, de la Biblioteca clásica latina, de Lamaire (151 volúmenes), del rarísimo libro Teatro del mundo i del tiempo, de Giovanni Galluci (de 1611), o un Diccionario español-latino, de Nebrija, están en la Biblioteca Nacional. Así como extraordinarias colecciones de atlas y libros de viajes de los siglos XVI, XVII y XVIII, incluidos en la lista de Domeyko. 

El historiador Claudio Rolle recuerda que para una muestra bibliográfica de 1989, en homenaje al bicentenario de la Revolución Francesa, en la que él participó, tuvieron problemas al exhibir volúmenes de la gran Encyclopédie de Diderot y d’Alembert, porque en su interior había timbres de la Biblioteca de Lima. –Al final se mostraron ejemplares abiertos, en páginas donde no había timbre alguno –confidencia. 

La devolución de los saludos "Solo tenemos que devolver saludos al Perú", dijo el historiador Sergio Villalobos, justo hace un año, cuando una periodista le preguntó qué quedaba por entregarles a los peruanos de todo el botín sustraído en la Guerra del Pacífico. De un tiempo a esta parte, el Premio Nacional de Historia tiene opiniones poco contemporizadoras en muchos temas. Pero igual extraña su punto de vista, alineado a las voces más conservadoras del país, toda vez que él fue director de la Dibam, la institución responsable del tesoro bibliográfico de la Biblioteca Nacional, y como tal debió saber que numerosos libros de valor se guardan en bóveda porque poseen un timbre que reza: "Biblioteca de Lima". 

Para quienes han hecho investigaciones en nuestra biblioteca esto no es misterio. De forma soterrada, siempre se ha sabido que libros de la rica colección que allí se atesora –una de las tres más importantes del mundo en obras de y sobre América– provinieron del Perú como bienes robados. 

Al divulgar Diario Siete la lista de Domeyko, recién se empieza a conocer la verdad histórica del saqueo bibliográfico de Lima. 

No solo la biblioteca peruana fue objeto de saqueo, también lo fueron locales de la universidad, y otras instituciones que contaban con bienes de muy alto valor.

Asimismo, al retirarse de Lima, los soldados chilenos saquearon el Palacio de Pizarro, antes de abandonarlo, llevándose innumerables objetos de valor entre ellos dos cañones que flanqueaban la puerta principal del palacio, retratos de los virreyes y presidentes  y todos los muebles, alfombras y lámparas. También existieron asaltos a los pobladores quitándoles relojes, billeteras y cuanto objeto de valor llevaban consigo. En algunas plazas chilenas existen monumentos que fueron llevados desde el Perú.

Todo un ejército de asaltantes, organizados en múltiples bandas criminales.

Numerosos bienes robados del Perú aún están en poder de instituciones públicas chilenas y también forman parte de muebles y adornos de las casas de los descendientes de chilenos que "combatieron" en la Guerra del Guano y el Salitre de 1879, pudiendo también estar en casas de las mejores familias chilenas que los compraron a los saqueadores.

Chile ha devuelto parte de lo sustraído. Al Perú le queda mucho por recuperar de los miles de bienes de valor sustraídos y Chile debe entregarlos pronto.

martes, 8 de diciembre de 2015

El Tesoro Peruano del Galeón San José tiene un Valor de 10 mil Millones de Dólares - En Disputa su Propiedad

Luego del hallazgo del galeón San José frente a Cartagena de Indias, hundido por corsarios ingleses en 1708 con un cargamento de monedas de oro y plata extraídos de Perú valorizado en 10 mil millones de dólares, Colombia ya manifestó sus deseos de conservar el barco, y por sobre todo, su tesoro. 

“La ley en estas materias dice inequívocamente que el patrimonio cultural sumergido es patrimonio arqueológico propiedad de la nación”, dijo Néstor Humberto Martínez, de la Comisión de Antigüedades Náufragas, del Ministerio de Cultura. 

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, presentó el hallazgo el sábado anunciando que es un “patrimonio de todos los colombianos”. Su postura fue reafirmada por Martínez. “La propiedad de este hallazgo es de la nación colombiana”.

Galeón San José

Por su parte España ha solicitado información al respecto a Colombia y el gobierno español dijo que buscará un acuerdo “amistoso” con Colombia.

El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo dijo que la Unesco los ampara, ya que se trata de un “barco de Estado”. La autoridad recordó que la Unesco estipula que este tipo de pecios es “de Estado, de guerra, no un barco privado”, por lo que “hay una titularidad del Estado donde esté abanderado el pabellón” del navío. 

Indicó que ya dio claras instrucciones a la Secretaría de Estado para la UE de que envíe una nota a Colombia para que este país ofrezca información detallada y recordó que existe un convenio de la Unesco (no firmado por Colombia) que respalda los intereses españoles.

“Vamos a hablar”, dijo en alusión a la reunión que sostendrá este viernes con los cancilleres iberoamericanos precisamente en Cartagena, añadiendo que va a tratar de resolver esto amistosamente. “Pero si no, ellos entenderán que nosotros defendamos nuestros derechos”.

Por otro lado, Perú también podría intervenir en la disputa por el tesoro del galeón San José, pues el oro, plata, joyas, monedas y otros valiosos tesoros fueron obtenidos de minas o instalaciones dentro de su territorio.

Galeón San José

El San José fue un galeón español, construido en 1698 por el duque Aristidies Eslava y la familia Eslava, en el astillero de Mapil en Aginaga (Usurbil), con las especificaciones de Francisco Antonio Garrote por Pedro de Aróstegui. 

En 1706 el galeón San José zarpó junto con otros barcos para el mar Caribe y llegó a Cartagena de Indias después de un mes de navegación. 

En 1708 el galeón San José, junto con el San Joaquín y otros barcos de la flota imperial zarparon de Cartagena de Indias hacia Portobelo para cargar oro.

En el San José fueron cargadas 11 millones de monedas de oro, plata y otros tesoros provenientes de Perú.

La flota fue atacada por barcos ingleses y el galeón San José se hundió en febrero de 1708, con su cargamento a lo largo de la península de Barú (actual mar de Colombia). De los 600 tripulantes del San José solo sobrevivieron 11.

El galeón fue encontrado el 27 de noviembre de 2015 por investigadores del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), personal de la Armada colombiana y de dirección marítima colombiana (DIMAR), en las costas cercanas a Cartagena de Indias. 

sábado, 5 de diciembre de 2015

Los Aportes Recíprocos entre España y el Perú durante el Virreinato

Lima Capital del Virreinato del Perú
Imagen: www.todocoleccion.net

Siempre se dice que los españoles vinieron al Perú solamente para hacer fortuna a través del oro y la plata que eran enviados en grandes cantidades por casi 3 siglos con destino al rey de España y también en beneficio propio.

Se dice también, que en cambio los ingleses que llegaron a norteamérica fueron a quedarse trabajando la tierra.

Ambas afirmaciones pueden tomarse como ciertas solamente si se miran en forma parcializada y negativa.

Lo cierto es que España aportó mucho durante los 3 siglos en que el imperio español dominó en Perú y Sudamérica.

¿Que trajeron los españoles durante el Virreinato del Perú?

-La religión católica

-El idioma castellano - hablado y escrito

-El Caballo

-La rueda

-El ganado vacuno, ovino y porcino

-Los sistemas de cultivo

-La vid, el vino y el vinagre

-El carro con ruedas, la polea y el torno de alfarería impulsado por una rueda.

-Vegetales comestibles como los garbanzos, las lentejas, el arroz, las almendras, las lechugas, las espinacas, las acelgas, las berenjenas, los ajos, las cebollas, las pasas, el azúcar y el limón.

-El hierro, el acero y la metalurgia.

-Las técnicas de navegación transoceánicas, la ballestina (un instrumento marítimo utilizado para determinar la altura de los astros), el astrolabio, el cuadrante, la cartografía y la brújula marina.

-La imprenta y el papel

-Los talleres de arte y metalúrgicos avanzados

-Las armas de fuego

-La pólvora

-La organización física y administrativa de los pueblos.

-Las viviendas y edificaciones según arquitectura vigente en Europa

-Los hospitales y farmacias

-Las escuelas

-Las universidades

Las profesiones

-La organización del Estado, el ejecutivo, el legislativo, el judicial.

-Las artes: Pintura, ebanistería, alfarería, escultura, baile, teatro etc

-Música, danzas, canto que se mantienen hasta la actualidad convertidos en folklore de los pueblos andinos incluyendo los vestidos de la época del virreinato, hoy algo adaptados a los gustos de los pueblos.

-La comida, que hoy es parte de la fusión gastronómica peruana que destaca en el mundo.

Pero también Perú aportó:

-El oro y la plata que financiaron al reino de España

-La papa o patata, que es hoy uno de los principales alimentos de los españoles.

-El cacao y el chocolate

-El maiz

-El algodón

-El frijol o alubia

-El pallar o judía

-El tomate

En los 3 siglos que estuvo vigente el Virreinato del Perú vinieron a Perú españoles del más alto nivel incluyendo a aquellos con diversos títulos de nobleza que lograron ubicar al Perú en la Epoca de Oro de su historia, siendo Lima la ciudad más destacada de Sudamérica, por su población con grandes personajes y los mejores inmuebles, obras de arte, libros, joyas etc., con un elevado nivel de vida que era superior a cualquier otra ciudad del subcontinente.

Algo también muy importante, fue la estabilidad otorgada por los virreyes que lograron poblaciones ordenadas y cumplidoras de la ley.

No es cierto que los españoles vinieron solo a sacar oro y plata, también tomaron posesión y trabajaron las tierras aplicando las mejores tecnologías de la época. Muchos de estos españoles se instalaron definitivamente en Perú trayendo a sus familias o casándose con mujeres del lugar dando origen a un fuerte mestizaje.

Lamentablemente, con la llegada de la república todo lo ganado se perdió, entrando a una etapa oscura de la que Perú recién está saliendo, cuando se van a cumplir en el 2021, 2 siglos desde el fin del virreinato

Podemos afirmar que la balanza de los aportes recíprocos fue muy positiva para Perú (jlhurtadov)

miércoles, 2 de diciembre de 2015

El Almirante Peruano Miguel Grau es el Principal Héroe Naval de Chile

En 1879, en plena Guerra del Guano y el Salitre entre Perú y Chile (mal llamada Guerra del Pacífico), Miguel Grau recibe para comandar un pequeño barco de guerra, en mal estado, con tripulación mal preparada, y provisto de armas obsoletas. 

El buque de Miguel Grau medía apenas 59,4 metros de largo, 10,6 metros de ancho, y 4,5 metros de profundidad. Sin duda, el barco de guerra más pequeño del mundo. 

Recibida la orden de zarpar, sin pensarlo dos veces, Miguel Grau se lanza a la mar y empieza a buscar naves chilenas, las que venían amenazando las costas peruanas. 



Miguel Grau

Con arrojo y valentía, Miguel Grau empieza a tener una victoria tras otra, en una de ellas captura un gran barco de transporte enemigo, que llevaba a los mejores oficiales y soldados. Respetó a todos. 

Una característica remarcable de Miguel Grau era salvar, no hacer daño, a las tripulaciones de los barcos atacados, y a los soldados enemigos capturados en barcos de transporte. 

Las sucesivas derrotas de la armada chilena, causaron desesperación y pánico en sus autoridades y el pueblo. ¿Como era posible que un pequeño barco, en mal estado, mal armado, y con tripulantes no preparados podía mantener en jaque a toda su moderna flota de grandes barcos de guerra? Hubo destituciones de políticos y militares, una crisis total. 

El Huáscar en 1879

Miguel Grau seguía combatiendo a pesar de que su barco cada vez estaba peor, había bajado sensiblemente su velocidad, y el nivel y calidad de sus provisiones era insuficiente. 

Enterado del estado del Huáscar, Chile congrega a todos los grandes y modernos barcos de guerra de su marina, y bloquea la marcha del barco de Miguel Grau, quien a pesar de su condición no paró de combatir.

Todos los barcos enemigos no pararon de disparar al pequeño barco de Miguel Grau quien muere dando ordenes en el puente exterior de mando. Ya en ruinas el barco de Miguel seguía recibiendo disparos que acabaron por eliminar a casi todos sus oficiales y tripulantes. 

En todo el conflicto, el enemigo se comportó en forma totalmente opuesta a la forma magnánima como lo venía haciendo el hidalgo Miguel Grau. 

Perú pierde la guerra del Guano y el Salitre. 

El Huáscar en 2014

Transcurridos ya muchos años de esta contienda, el otrora enemigo, hoy mantiene a flote, venera, y rinde honores a Miguel Grau y su pequeño barco, al que mantiene en buen estado y anclado en uno de sus principales puertos. Unico caso en el mundo.

Ningún otro héroe, militar, marino o aviador chileno recibe tantos honores como el que fuera en 1879, comandante del Huáscar, Miguel Grau.

Actualmente Miguel Grau es conocido en todo el mundo como el Gran Almirante, el Caballero de los Mares. 

Miguel Grau, al final, resultó el gran triunfador, pues es venerado en Perú y Chile (jlhurtadov)

Nota: Quién visita el Huáscar en Talcahuano, no puede imaginarse como Grau con un barco tan pequeño y mal armado pudo poner en jaque a toda una armada moderna.

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