Cultura e Historia de Perú

Cultura e Historia de Perú

lunes, 13 de octubre de 2008

Según España Odyssey Marine Exploration No tiene Derecho ni a una sola de las Monedas Rescatadas del Galeón “La Mercedes” - ¿y Perú? ¿lo tiene?


Odyssey Marine Exploration no tiene derecho ni a una sola de las monedas rescatadas del naufragio de «La Mercedes», puesto que es un buque de Estado. Pero es que ni siquiera puede reivindicar ya las fortunas privadas que se hundieron con la fragata, puesto que España indemnizó antes de 1870 a todas las víctimas que pudieron probar que sus propiedades estaban a bordo del barco hundido a traición por el inglés el 5 octubre de 1804 (hace justo ahora 204 años). Esto es lo que se desprende de la investigación histórica y jurídica realizada por el abogado José María Lancho.

Vuelva usted mañana
Según el citado jurista, que ha rebuscado en archivos y libros de la época, el proceso se alargó durante décadas y fue penoso para un erario exhausto por las guerras. Pero lo cierto es que, en diciembre de 1869, se emitía una Instrucción que regulaba las caducidades de las reclamaciones de aquellas víctimas que debían ser indemnizadas por el apresamiento de buques de la Real Armada a manos de Inglaterra.

Al unirse con Gran Bretaña contra Napoleón, España se comprometió a resarcir a las víctimas y lo hizo. En 1824 se abrió el plazo para reclamar por las presas realizadas por Inglaterra antes de 1808, es decir, veinte años más tarde de la catástrofe de «La Mercedes». Era la España del Vuelva usted mañana de aquel Mariano José de Larra transmutado en Fígaro, donde la burocracia podía agotar la paciencia y la energía de aquellas desesperadas familias durante varias generaciones.

Es posible, según afirma Lancho, imaginar «la situación en que se encontraban estas familias y comprender la precariedad de un Estado, el español, que apenas sobrevivía tras las guerras napoleónicas, mientras América iniciaba su proceso revolucionario y estallaban los primeros conflictos civiles» en el reinado de Fernando VII.

El caso es que el artículo 9 de esa Instrucción de 1869 explica que los demandantes de indemnizaciones debían presentar «en el plazo de un año a contar desde el 21 de julio último (de aquel 1869), en las oficinas de la deuda, bajo pena de caducidad (...) los documentos que acreditan el apresamiento del buque, el hecho del embarque del metálico, géneros y efectos apresados, el valor de estos y el del buque». Es decir, que tenían que probar su demanda.

«La Mercedes», exento
Pero el caso de «La Mercedes», y el resto de los buques apresados en la traicionera batalla del Cabo de Santa María, fue tan doloroso -provocaría la guerra con Inglaterra- que quedaban exentos de toda prueba los demandantes de «las fragatas de guerra Mercedes, Fama, Medea y Santa Clara por la notoriedad de sus apresamientos», destaca Lancho.

El motivo de que España se comprometiera a indemnizar a las víctimas no fue otro que el cambio de alianzas, tras las guerras napoleónicas que volvieron a unir como aliados a Madrid y Londres, que se habían declarado la guerra tras el hundimiento de «La Mercedes», una guerra que en el mar terminaría con la tragedia de Trafalgar.

El caso es que el resto de las víctimas de los apresamientos corsarios de los ingleses necesitaba un testimonio del Almirantazgo inglés o del Tribunal que declaró buena la presa en cada caso. Asimismo debían «aportar el protesto del capitán del buque y el testimonio expedido por la comandancia de marina en que hubiera estado matriculado el buque».

Para el hecho del embarque de bienes, un testimonio sacado del registro de la Aduana del puerto de salida o expedido por el Almirantazgo inglés o el Tribunal que declaró buena la presa. Servían también los conocimientos de los capitanes, maestres o patrones de los barcos, las pólizas de seguros. etc.

Los demandantes podían sumar otras pruebas como los testimonios de los libros de comercio. Además, aquellos que quisieran justificar la propiedad y el valor del buque, debía aportar la escritura de adquisición o certificación expedida por el Almirantazgo inglés o el Tribunal que dispuso de la presa «siempre que constara la propiedad del buque y el precio de la venta del mismo», añade Lancho.

Y, por último, también se aceptaba la certificación emitida por la Comandancia de Marina a la que «hubiesen correspondido los buques apresados, donde constara la matrícula y los arqueos de verificados».

El tiempo pasaba y no todas las víctimas tuvieron la suerte de reunir la documentación necesaria. Por ello, en diciembre de 1870 aún se publicaban varias cuantiosas reclamaciones caducadas de algunos herederos. Es el caso de Faustino del Campo, que reclamaba 100.000 reales de vellón de «La Mercedes» y 2.000 de la «Santa Clara». Él y tantos otros vieron caducar sus derechos por no presentar las pruebas exigidas en el citado artículo 9.

JESÚS GARCÍA CALERO
Fuente: diario ABC de España –
www.abc.es

Nota: Resulta preocupante que solo salgan noticias del conflicto de España con Odyssey con respecto al tesoro de “La Mercedes” mientras Perú mantiene un silencio sepulcral como si no le interesara recuperar las monedas acuñadas con oro y plata de sus minas.


Batalla del Cabo de Santa María (*)

La Batalla del Cabo de Santa María fue un combate naval que tuvo lugar el 5 de octubre de 1804 frente al Cabo de Santa María, en la costa portuguesa del Algarve, en la que la escuadra española comandada por el Brigadier José de Bustamante y Guerra es atacada por una escuadra británica al mando del Comodoro Graham Moore.

El Brigadier Bustamante rinde las tres fragatas que resisten a medio día, que son apresadas y transportadas al puerto de Gosport en Inglaterra. Bustamante había zarpado de Montevideo en tiempo de paz el 9 de agosto de 1804.

Fragatas Contendientes
Flota Española: Medea (insignia), Fama, Mercedes y Santa Clara La flota partió armada con 148 cañones y con 1.089 hombres de dotación.

Flota Británica: Indefatigable (insignia), Lively, Amphion y Medusa La flota estaba armada con 184 cañones y con 1.110 hombres de dotación.

El Enfrentamiento
En la amanecida del 5 de octubre, las fragatas de Bustamante divisaron la costa de Portugal (frente al Cabo de Santa María). A las 7:00 avistaron 4 embarcaciones inglesas que venían al encuentro de las fragatas españolas. Bustamante ordenó zafarrancho a las 8:00 y dispuso formar línea de combate. Las fragatas inglesas se situaron una a una, a barlovento de las españolas y a "tiro de pistola".

Una vez emparejadas, los ingleses mandaron un bote a parlamentar con la Medea, que llevaba la insignia. Viendo que su bote se demoraba, Moore mandó llamar a su bote con un cañonazo y a continuación rompieron el fuego las demás fragatas inglesas. Estando tan cerca los navíos, los artilleros tenían dificultad para manejar los cañones. Al poco tiempo vieron saltar la Mercedes por los aires. La Fama se alejaba para escapar, pero la siguió la Lively, que era la más velera, hasta alcanzarla y también la batió la Medusa, que era la que la tenía emparejada al inicio, quedando la Fama desarbolada, con su comandante, el capitán de navío Miguel Zapiain y Valladares, muerto, y la fragata con siete impactos a flor de agua, pues los ingleses después de arrumbar el velamen, tiraban a hundir. La falta de combatividad de la marinería española impedía hacer una defensa eficaz, y la desigualdad era abismal. Prolongar más el combate hubiera constituido una final numantina. A las 12:30, Bustamante rindió la escuadra.

Tragedia del General Diego de Alvear.
El segundo comandante de la escuadra era el Mayor General Diego de Alvear y Ponce de León, que regresaba a la península con su esposa Maria Balbastro y sus ocho hijos, después de cumplir su misión en el establecimiento del trazado de los límites en Paraguay. Diego de Alvear viajaba con su hijo mayor Carlos, cadete del Regimiento de Dragones de Buenos Aires, en la fragata del Comandante, la Medea, y su familia y enseres iban en la fragata Mercedes. En un momento de la refriega, la Amphion alcanzó la santa bárbara y la Mercedes saltó por los aires, pereciendo a su vista la esposa de Don Diego y sus hijos, salvo el primogénito.

Consecuencias
La escuadra española perdió 269 personas y tuvo 80 heridos, mientras que la escuadra de Moore sólo perdió 2 hombres y tuvo 7 heridos.

La batalla fue duramente criticada por la prensa británica, que consideraba que el ataque estaba totalmente injustificado por haberse producido en tiempos de paz:

Un gran delito acaba de cometerse [...] La ley de las naciones ha padecido la violación más atroz: una potencia amiga ha sido atacada por nuestra fuerza pública en medio de una profunda paz [...] sus leales súbditos han perecido en su defensa, infestando nuestras costas sus saqueados tesoros, y, como el de un pirata, nuestro pabellón tremola sobre el débil, el infeliz y el oprimido

Gran Bretaña obtuvo un copioso botín de más de 3 millones de pesos. Sólo después de numerosas presiones accede a abonar los fondos de las soldadas de los marinos supervivientes por 230.634 pesos, negándose a abonar los 60.000 pesos correspondientes a los soldados fallecidos, cuyas viudas y herederos quedaron sin los ahorros ganados por el servicio de sus maridos y padres.

España declaró la guerra a Gran Bretaña el 14 de diciembre de 1804, ya antesala de lo que sería la batalla de Trafalgar. Napoleón, que había sido coronado el día 2 (doce días antes), veía cómo tenía a España de aliada en su guerra contra Gran Bretaña.

Actualmente, la Fragata Nuestra Señora de las Mercedes, buque mártir hundido en esta batalla, está envuelto en una gran polémica, ya que el estado español afirma que éste es el buque saqueado ilegalmente por la empresa de cazatesoros estadounidense

Fuente: Wikipedia

No hay comentarios:

Páginas vistas en total