miércoles, 18 de abril de 2007

El Tratado de Alianza Defensiva Perú - Bolivia

El Tratado de Alianza Defensiva también conocido como Pacto Secreto Perú-Bolivia fue un acuerdo que suscribieron los gobiernos del Perú y Bolivia en 1873, dada la coyuntura que se presentó por esos años entre Bolivia y Chile por los recursos de Atacama. Este tratado se mantuvo secreto hasta 1879. La alianza terminó en 1880 tras la Batalla en Tacna; pero su influencia continuó en la firma de las negociaciones de paz entre los países de la región.

En 1872, antes de su celebración, los países de la región mantenían diferencias entre sí: Chile con Argentina por la Patagonia; Argentina con Bolivia por Tarija y el Chaco; Chile con Bolivia por los recursos de Antofagasta; Argentina y Brasil por Misiones (llamado en Brasil Paraná de las Palmas); Brasil y Bolivia por el Acre; Perú y Brasil por el Amazonas. Perú controlaba el comercio internacional de Bolivia a través de Arica y aún no habían determinado los límites entre ellos.

En 1842 se descubre el salitre y el guano como fuente de riqueza natural en la costa americana del Pacífico Sur. Esto provoco el poblamiento del desierto con empresas explotadoras chilenas respaldadas por capitales europeos.

El 10 de agosto de 1866, Bolivia y Chile firman un acuerdo de asistencia, Chile reconoce la soberanía boliviana a partir del paralelo 24° S, estableciendo que, desde el paralelo 23°S al 25°S se compartirían las utilidades mineras. Chile se encargaría de explotar los recursos, cobrando la mitad de los impuestos retenidos a las empresas explotadoras por las aduanas bolivianas, que serían fiscalizadas por chilenos.

Este tratado establecía límites definitivos, pero con el descubrimiento del yacimiento de plata de Caracoles, Bolivia comienza un intento de renegociarlos, indicando que la zona de Caracoles no pertenecía al régimen del tratado de 1866.

En 1867 se descubre que el salitre es insumo de la dinamita (y de pólvora para municiones) y como reemplazo del guano. El desierto de Atacama albergaba grandes cantidades de salitre.

En 1868, se funda la Compañía Explotadora del Desierto con capitales chilenos para aprovechar la explotación del salitre. En 1869 inversionistas británicos compran parte de la compañía. De la exportación del salitre, los dueños obtuvieron grandes beneficios; pero la recaudación boliviana no mejoró. En Bolivia la situación económica no era favorable.

En Bolivia, durante el gobierno de Mariano Melgarejo, se realizaron grandes concesiones a empresas chilenas en territorio boliviano. Pero Melgarejo es derrocado por Agustín Morales el 15 de enero de 1871. Las concesiones fueron anuladas en agosto de 1871 y Agustín Morales envía a Rafael Bustillos a renegociar con Chile el acuerdo de asistencia de 1866, sin resultados. En noviembre de 1871, Rafael Bustillos se entera que el navío "Tomé" iba salir rumbo a Antofagasta con el fin de derrocar a Agustín Morales, pidiendo al gobierno chileno los detenga lo cual logra. Bustillos pide explicación al gobierno de Chile por no acoger su pedido pero no tiene respuesta. El presidente Morales recibe informes del apoyo de capitalistas chilenos y extranjeros a la expedición de Quevedo para que con el retorno de Melgarejo reciban concesiones e intercambios territoriales.

Bolivia temía la ocupación militar chilena de sus costas, y pide al Perú su mediación. Así el presidente Manuel Pardo comunica a Chile su intención de intervenir si Chile ocupa la costa de Bolivia. En noviembre de 1872 Bolivia propone al Perú el tratado de alianza defensiva que no tuvo acogida inicial.

En 1872, Chile intenta comprar a Bolivia la región en cuestión. No tuvo éxito.

El 6 de febrero de 1873, Bolivia y Perú, firman una alianza defensiva, donde se debían asistencia en caso de agresión externa, en salvaguarda de los recursos de Atacama.

El 31 de agosto de 1872, el gobierno del Perú recibe una carta del doctor don Daniel Ruzo, delegado fiscal en Londres, informando de la construcción para Chile de dos blindados y de rumores de una alianza entre Chile y Bolivia por la cual Bolivia cedería a Chile Mejillones, a cambio de entregar Moquegua en Perú (y sus puertos de Ilo y Arica) a Bolivia. El 4 de octubre de 1872, José de la Riva Agüero hace de conocimiento de ello al consejo de ministros del Perú. Con los informes de Daniel Ruzo sobre los blindados y Moquegua, Pardo decide apoyar a Bolivia y además unir fuerzas con Argentina países con los cuales Chile mantenía diferendos.

Para sostener las inversiones en la construcción de ferrocarriles, el gobierno peruano interviene la producción de salitre en Tarapacá, monopolizando su comercio durante el gobierno de Manuel Pardo en 1873 con el fin de limitar su producción en beneficio del precio del guano. También el gobierno peruano arrienda la región de El Toco en Tocopilla por veinte años, siendo la Compañía de Salitres de capitales chilenos la única competencia del monopolio peruano en el salitre.

El 18 de enero de 1873 se emite una ley disponiendo el estanco del salitre en la República Peruana, lo que obligaba a los explotadores del salitre a vender obligatoriamente toda la producción de salitre al estado peruano al precio de dos soles y cuarenta centavos.

Perú y Chile no eran países limítrofes. En el Perú se tenía el temor de un Chile expansionista pensándose que si invadía Antofagasta podría pasar a Tarapacá donde también se explotaba el salitre. El congreso peruano aprueba mayores gastos en armamentos, pero no contaba con caja para estos gastos por lo que no se realizaron.

El 6 de febrero de 1873, Bolivia y Perú, firman una alianza defensiva, donde se debían asistencia en caso de agresión y en julio de 1873 se intenta incluir a Argentina. El congreso peruano lo aprueba el 22 de abril de 1873 y el presidente lo ratifica el 30 de abril de 1873.
El 20 de mayo de 1873, el Ministro de Relaciones Exteriores de Perú José de la Riva Agüero, encomienda a Manuel Irigoyen, embajador en Argentina y Brasil, buscar la adhesión de Argentina a la alianza considerando que Bolivia no podría resistir una invasión de Chile. Le hace notar que el tratado previene la guerra y utiliza el arbitraje como medio para establecer limites. A esta fecha Bolivia aún no había aprobado el Tratado de la Alianza. El 16 de junio los gobiernos de Bolivia y Perú canjean el Tratado con la aprobación de sus congresos.

El 10 de julio de 1873, el embajador Manuel Irigoyen inicia conversaciones en Argentina, realizando reuniones secretas con el canciller argentino Carlos Tejedor. El día 4 de agosto de 1873 se reúne el gabinete argentino para determinar su adhesión a la alianza. Argentina a esa fecha contaba con tres corbetas de madera, la Uruguay, la Constitución y Los Andes, al mando un coronel de caballería. En Argentina hubo oposición inicial de participar en la alianza, puesto que se mantenían reclamos con Bolivia sobre Tarija y el Chaco, pero también debía enfrentar el arbitraje pedido por Chile por la Patagonia y la posible amenaza de guerra con Brasil por Misiones. Estos antecedentes llevaron al presidente Domingo Faustino Sarmiento a colocar la alianza en la agenda del congreso, siendo aprobado por la cámara de diputados, autorizándose a gastar seis millones de pesos en armamentos. El gasto sería aprobado en primera instancia en el Senado. Luego de eso, el canciller argentino Carlos Tejedor propone a Manuel Irigoyen integrar la alianza si se resuelven los problemas limítrofes con Bolivia, además de no incluir el tratado de 1866 como «casus foederis».

El 27 de Septiembre de 1873, el diputado argentino Carlos Rawson envía a Plácido Bustamante sus inquietudes. Le informa de la aprobación en la Cámara de diputados y que la adhesión a este tratado por parte de Argentina es contra Chile y que puede terminar en una guerra. Rawson acusa al Perú de querer dominar el Pacífico en detrimento de Chile y acusa a Bolivia de usurpar desde 1826 el Chaco y Tarija. Rawson también acusa a Chile de querer ocupar todo el estrecho de Magallanes. Si Chile atacase a Argentina, tendrá que esperar a que la Alianza la reconozca como casus foederis para proteger a Argentina. Si atacase a Bolivia, irían a la guerra sin patriotismo, ya que no es su guerra. Rawson manifiesta que Argentina debería de abstenerse de intervenir en las relaciones de otros estados.

Bolivia rechaza el pedido de incorporar el tema de Tarija en la Alianza, por lo que en octubre de 1873, Argentina cambia de propuesta y pide incorporar a Chile en la alianza o formar solo una alianza únicamente con Argentina y Perú. El gobierno del Perú desestima la propuesta por que una alianza de ese tipo no le seria útil, además tendría que disponer de su armada y el ejército si Argentina entraba en guerra con Chile. El interés peruano era defender sus recursos naturales en la frontera con Bolivia.

El senado argentino demora en tomar la decisión sobre la adhesión a la alianza. Mientras Tejedor e Irigoyen discuten el deseo argentino de que los bolivianos renuncien al reclamo limítrofe sobre Tarija, Bolivia cambia de rumbo en su política internacional. La inclusión de Argentina estaba representando mayores conflictos para Bolivia. Bolivia prefiere acercarse a Chile antes que a la Alianza, en vez de renunciar a sus derechos sobre Tarija y el Chaco. En febrero de 1874 el canciller Mariano Baptista de Bolivia rechaza el uti possidetis, propuesto por Argentina para resolver sus diferendos. En junio de 1874 Tejedor da por concluidas la negociaciones y en septiembre de 1874 Irigoyen renuncia a su cargo.

Contrario al acuerdo celebrado en la triple alianza al final de la guerra, Brasil había firmado un tratado con Paraguay sin participar a Argentina, anulando los derechos de Argentina al Chaco boreal, siendo el diplomático brasileño Joao Mauricio Wanderley, el Barón de Cotegipe, el negociador del tratado. Las diferencias entre Brasil y Argentina los encamina a evitar que el otro país obtuviera mayor poder. Si bien no existía una alianza entre Chile y Brasil, el acercamiento entre ambos creaba un equilibro en la región como lo indica el Barón de Cotegipe.

En febrero de 1874 el canciller brasileño Barón de Cotegipe se encontraba en Santiago e informa al presidente Federico Errázuris el tratado secreto entre Perú, Bolivia, y la inclusión de Argentina, aconsejando la preparación para la guerra. La posible unión de sus vecinos limítrofes, Bolivia y Argentina, así como la intervención del Perú en esta alianza fue considerado como una entente ofensiva contra Chile, agravado por su estatus de secreto.

A diferencia de Bolivia y Perú, Chile no tenía grandes recursos, sino los que explotaba en Tarapacá y Antofagasta. El nitrato extraído y exportado por las empresas chilenas era conocido en Europa como "Salitre de Chile" aun cuando no se explotaba en su territorio. Chile también se encontraba en una crisis financiera y la anexión de la zona salitrera significaría prosperidad para el país y las empresas explotadoras.

En septiembre de 1873 Guillermo Blest Gana, ministro chileno de origen brasileño, viaja a Río de Janeiro para convencer a Brasil de formar una alianza en vista de la que se estaba formando entre Bolivia, Perú y Argentina, no obtuvo resultados satisfactorios. Lo mismo realizo el ministro Domingo Santa Maria en abril de 1874, también sin resultados.

En junio de 1874 Manuel Irigoyen se entrevista con el Vizconde de Caravellas, Ministro del Brasil, le informa sobre el Tratado de la Alianza que estaba conformándose entre el Perú, Bolivia y Argentina; pero que no era para enfrentar al Imperio del Brasil, sino que su objetivo era preservar los recursos en la costa boliviana. El Vizconde de Caravellas le responde que conocía del tratado pero que ignoraba que Argentina ya lo había aprobado. Además le asegura que Brasil no intervendrá en asuntos de otros países.

La ley del estanco del salitre de Perú, resulta ser perjudicial para los inversionistas chilenos quienes ya no podrían cobrar las letras europeas por venta del conocido Salitre de Chile explotado en Tarapacá. Tuvieron que migrar a Antofagasta. La situación desfavorable para las empresas explotadoras chilenas y además conocidas la negociaciones para la formación de la Alianza, conllevan al ministro chileno Carlos Walker Martínez a celebrar con Bolivia el tratado de 1874 que ratifica el paralelo 24 como limite entre estos países, la repartición de tributos recaudados por las aduanas entre del 23 al 25 y el comercio libre de productos chilenos y bolivianos en la zona. Además Bolivia no podría incrementar los impuestos a personas chilenas durante 25 años y en caso de controversia recurrirían a un arbitraje. El 6 de Agosto de 1874 se firma el tratado Baptista‑Walker Martínez. Este debió ser de conocimiento del Perú según lo indicaba el Tratado de 1873. En Bolivia se prefirió afianzar este acercamiento con Chile.

En el Perú se dejó de buscar la incorporación de Argentina y como los asuntos chileno bolivianos estaban resueltos, Perú dejó de preocuparse en una carrera armamentista. En 1874 ya no era necesaria la alianza, porque Chile y Bolivia habían resuelto sus problemas de recursos y fronterizos, un convenio que establece que "las personas, industrias y capitales de chilenos no quedarán sujetos a más contribuciones de cualquier clase que sean a las que al presente existen".
Para obtener mayores ingresos en su caja, el Perú nacionaliza todas las empresas explotadoras en Tarapacá en 1875. Los problemas económicos continuaron en el Perú, el estanco al salitre no resolvió sus problemas económicos, así que el 28 de Mayo de 1875 se emite una ley derogando las leyes que establecieron el Estanco del Salitre y los supremos decretos expedidos para su ejecución y se emite una nueva ley que prohíbe la adjudicación de terrenos salitrales y que autoriza un préstamo para comprar los terrenos en actual operación a las empresas explotadoras. Las empresas chilenas en Tarapacá se estaban incrementando en número.

Chile y Argentina mantenían una disputa por la Patagonia, el estrecho de Magallanes, Tierra del Fuego y sus islas, así como las salidas a los océanos de ambos países. En 1873, el presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento propone una ley que dispone como argentina la Patagonia, pero no se consolidó ante la protesta de Chile al legislar sobre un territorio no reconocido. En 1874 el Presidente de Chile, Federico Errázuris, intenta negociar con el presidente argentino Domingo Sarmiento; ambos acordaron ir a un arbitraje, negociaciones que finalmente fracasaron repetidas veces.

La situación se agravó cuando en 1878 el navío frances Jeanne Amélie y el navío americano Devonshire transportaban guano con permiso argentino para atravesar el estrecho, pero las naves fueron detenidas por el navío chileno Magallanes. Argentina envía buques de guerra a la zona en conflicto y Chile también se prepara para la guerra, pero la mediación americana calmó los vientos de guerra. En Argentina se notaba la corriente nacionalista y anti-chilena con el fin de no ceder territorio.

Las negociaciones fueron reiniciadas a iniciativa de Chile. El gobierno de Chile había instruido a sus enviados a resolver la disputa de la manera más rápida posible, lo que permitió una coexistencia pacífica de tal manera que Argentina no integre la alianza Perú-Boliviana. El tratado reconocía la jurisdicción Argentina hacia el Atlántico y de Chile hacia el Pacífico del estrecho de Magallanes y proponía un tribunal mixto para los temas pendientes entre ellos la definición de límites.

En 6 de diciembre de 1878, Sarratea y Fierro, llegan a un acuerdo. El congreso Argentino recién lo podría refrendar en mayo de 1879 cuando iniciaban sus sesiones. Pero la prensa argentina tenía una postura anti-chilena y pro-boliviana además de encontrarse una facción anti-chilena en el congreso por la incursión de la nave chilena en aguas australes. Esta facción también buscaba obtener ventajas del conflicto del Pacífico si Chile iba a una guerra al norte.
Antes de sesionar el congreso argentino en 1879, Chile declara la guerra al Perú. Argentina se mantiene neutral y decide no obtener ventajas de ello, porque estaba seguro que una mediación americana le reivindicaría la Patagonia, tal como reivindicó el Chaco al Paraguay. Además Argentina reconocía como amenazas el poder naval superior de Chile y el temor a una alianza de Chile con Brasil.

En febrero de 1878 recién el Congreso de Bolivia ratifica el acuerdo con la Compañía de Salitres a condición que se pague 10 centavos por quintal. Según la constitución boliviana, Los acuerdos entre particulares y el gobierno debían ser refrendados por el Congreso. Los empresarios de la Compañía pidieron apoyo al gobierno, el impuesto no era elevado para ellos, pero concluyeron que si se aceptaba el impuesto, se crearía un precedente pudiendo crear otros impuestos e inclusive nacionalizar el salitre como lo hizo el Perú. Para Chile primaba el Tratado internacional de 1874.

El gobierno de Chile prefirió negociar el impase. La crisis económica en Chile en esos días era producto de las inundaciones en el sur, la caída del comercio exterior, alta desocupación y otro impase con Argentina por el tema de la Patagonia, que podría aliarse a Bolivia y Perú en una guerra contra Chile.

La Compañía del Salitre y Ferrocarril de Antofagasta se negó a pagar ya que estaba fuera del convenio de 1874. Los dueños, chilenos y británicos influyen en el presidente Aníbal Pinto para tomar acción ya que se estaba violando este acuerdo, pudiendo afectar inclusive al desconocimiento del paralelo 24. La suspensión del impuesto de 10 centavos, la anulación del contrato con la Compañía del Salitre y Ferrocarril de Antofagasta y el remate de esta por parte de Bolivia para cobrar los impuestos impagos desde febrero de 1878, marco el fin del tratado de 1874 para Chile.

Con el fin de resolver el problema entre Bolivia y Chile, el Perú nombró como Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario al embajador José Antonio de Lavalle, quien había llegado de Europa, con la finalidad de dar las garantías que el caso ameritaba al Gobierno de Chile y mediar en el conflicto suscitado por la Asamblea Constituyente de Bolivia, al crear un impuesto de diez centavos al quintal de salitre exportado por la chilena Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta y que Chile consideraba violatorio del Tratado de Límites de 1874, suscrito con Bolivia.

La intervención peruana en el diferendo boliviano-chileno, que por otro lado no era territorial sino un problema de aplicación de tributos, fue para mediar en calidad de árbitro, procedimiento contemplado en las cláusulas complementarias del Tratado de 1874. En esta visita el gobierno chileno denunció la existencia del Tratado del 6 de febrero de1873, firmado entre Bolivia y Perú, de carácter secreto, que denominaron ofensivo contra Chile. Según el Tratado de 1873, el problema de impuestos entre Chile y Bolivia no se encontraba entre las causales de su aplicación.

El 7 de febrero de 1879, el Blanco Encalada bloquea Antofagasta. El 14 de febrero de 1879, el coronel Sotomayor ocupa Antofagasta y luego Calama. Chile pide nuevamente revocar el impuesto.
Bolivia declara la guerra a Chile el 1 de marzo de 1879.

Ante la denuncia del Tratado secreto, la diplomacia peruana, en base al articulo VIII(I), presionó a Bolivia para que se sometiera al arbitraje de terceros. Chile, siguió movilizando sus tropas por territorio boliviano, no aceptando el arbitraje. Para el Perú aun quedaba decidir, según el artículo III, si las tropas chilenas en Antofagasta correspondían a una causal para la ejecución del tratado. En Chile, las acciones diplomáticas del Perú fueron reconocidas como dilatorias a fin que la Alianza se organice y se prepare para la guerra, La búsqueda de un mediador externo no era más que para ganar tiempo en la preparación de los ejércitos aliados.

El 5 de abril de 1879, Chile declara la guerra al Perú. En el Perú se toma como casus foederis del tratado de 1873 y se activa la alianza con Bolivia.

Luego, se inicia la conocida GUERRA DEL GUANO Y EL SALITRE DE 1879 generada por Bolivia país que entrega la explotación total de los recursos en su litoral a Chile, acordando la aplicación de reglas que luego pretende cambiar, y que arrastra a Perú a su conflicto, país que comete severos errores de enfoque sobre la política a aplicar entrometiéndose donde no debía haberlo hecho.

La guerra se caracteriza por la huída vergonzosa de las tropas bolivianas dejando solo a Perú; la derrota del ejercito de Perú mal organizado y pertrechado por falta de recursos financieros del Estado que fueron saqueados por los políticos y empresarios peruanos de la época; y la comisión de crímenes de guerra, fusilamientos, deguellos, saqueos, robos, cobro de cupos, ultrajes, y todo tipo de tropelías por parte del ejercito chileno contra las indefensas poblaciones peruanas.

2 comentarios:

Francisco dijo...

Este post es un plagio (violación de copyright) del artículo Tratado de Alianza Defensiva Perú–Bolivia de Wikipedia en español. No menciona la fuente y menos mantiene la licencia GFDL.

zUb dijo...

Bueno entoences habra que corregir a la wikipedia y al autor del post xD.

La alianza no termino de manera oficial en 1880 tras el Alto de la Alianza(Batalla de Tacna), si bien fue destruida de facto, aun perduro en el ámbito politico. Bolivia pudo tras penosos esfuerzos recomponer su ejercito por la via del Atlantico, pero el caos politico del Peru (hasta 3 gobernantes: Pierola, Garcia Claderon, Montero) sumado al hecho que Chile dominaba la capital impidieron que los planes de un ataque aliado (usando las nuevas tropas bolivianas y el II Ejercito del Sur, acantonado en Arequipa) a plazas chilenas se llevara a cabo.

Sobre lo de huida vergonzosa, creo que solo se debe considerar la retirada de Daza en San Fransisco, ya que la retirada aliada luego de Tacna no fue tan vergonzosa como se pinta, tomando en cuenta el calamitoso estado del ejercito y lo definitiva que fue la batalla (batallones enteros boliviandos quedaron exterminados junto con sus comandantes).

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